Joaquim Llisterri y Juan M. Garrido Almiñana
La falta de estudios previos sobre el tema que nos ocupa, si exceptuamos el Informe publicado por FUNDESCO en 1996 al que hemos hecho referencia en repetidas ocasiones, hace difícil establecer una perspectiva histórica del campo. Con todo, puede obtenerse una primera indicación a partir del análisis de la evolución del número de proyectos financiados que se presenta en el próximo apartado.
Dificultades similares aparecen a la hora de contrastar la situación de la ingeniería lingüística en español con la de otras lenguas. Precisamente uno de los objetivos del proyecto EUROMAP, en el que participa el Observatorio Español de Industrias de la Lengua, es la preparación de una serie de «perfiles nacionales» basados en datos cuantitativos sobre el estado de la ingeniería lingüística y las industrias de la lengua en cada uno de los países de la Unión. Por el momento, se ha optado en este trabajo por tomar como un primer indicador, necesariamente parcial, la participación española en proyectos del sector de Ingeniería Lingüística de la Comisión Europea, aspecto que se aborda en el apartado Evolución de la participación de grupos españoles.
El número de proyectos que se han iniciado desde el momento en que ha sido posible localizar datos para este estudio puede constituir, como proponíamos, una indicación de la evolución de la ingeniería lingüística en España. La figura 14 resume esta información, tanto en lo que respecta a proyectos con financiación española como en lo que se refiere a proyectos con participación española realizados con fondos europeos; en los casos en que ha sido posible documentarla los únicos que, naturalmente, aparecen en la figura se ha tomando como referencia la fecha de inicio de los proyectos.
Puede observarse, en primer lugar, que hasta 1989 no empieza a aparecer un número significativo de proyectos españoles, y que la participación en proyectos europeos no se inicia de forma regular hasta 1990, aunque existan datos anteriores a esta fecha. Por tanto, cabe situar el comienzo de actividades financiadas en el ámbito de la ingeniería lingüística en España entre el final de la década de los ochenta y el principio de la de los noventa; recuérdese que en el apartado Desarrollo de la ingeniería lingüística en España se situaban también en este momento las primeras iniciativas institucionales relacionadas con el Quinto Centenario y el Pabellón de España.
Por otra parte, el mayor número de proyectos con financiación española se da en 1993, lo que, considerando que un proyecto suele tener una duración de dos o tres años, garantiza la disponibilidad de fondos para la investigación hasta 1996; se aprecia a partir de 1995 una cierta disminución en el número de proyectos iniciados, aunque debe tenerse en cuenta que los datos de 1997 son parciales, por lo que el porcentaje de disminución no es, con toda seguridad, tan elevado como el que se refleja en la figura.
En lo que respecta a los fondos europeos en los programas aquí considerados, se constata en la figura 14 un crecimiento casi constante de la participación de los grupos españoles en proyectos hasta 1995, momento en que se produce una notable reducción que se compensa, sin llegar a los máximos alcanzados, en 1997.
En conjunto, 1993 y 1995 pueden considerarse los momentos álgidos en lo que al inicio del número de proyectos financiados se refiere; a partir de estas fechas se observa una cierta tendencia a la disminución considerando los datos que se han podido analizar, seguramente no ajena al contexto económico tanto español como europeo.
El sector de Ingeniería Lingüística de la Dirección General XIII de la Comisión Europea inició sus actividades en 1991, con la primera convocatoria del programa conocido como Linguistic Research and Engineering (LRE) dentro del Tercer Programa Marco; este programa tuvo una segunda convocatoria en 1992, a la que siguieron las acciones preparatorias para el Cuarto Programa Marco llevadas a cabo durante 1993 y 1994 bajo la denominación de Multilingual Action Plan (MLAP). A partir de 1994, se han sucedido cuatro convocatorias del programa de Ingeniería Lingüística (Language Engineering, LE), la última de las cuales se resolvió en 1997.
Los datos sobre el número de proyectos con participantes españoles en cada una de las convocatorias mencionadas, procedentes básicamente del estudio realizado en el proyecto MAP-SPAIN mencionado al principio de este apartado y actualizados hasta 1997, se recogen en la figura 15. En conjunto, sobre un total de 111 proyectos aprobados, 32 cuentan con participantes españoles, lo que representa que en un 28,8 por ciento de los proyectos del sector de Ingeniería Lingüística se han integrado universidades, empresas y otras instituciones del país.
Se deduce también de la figura 15 que, frente a una tendencia ascendente entre 1991 y 1994, la participación española disminuyó notablemente en 1996, convocatoria en la que los grupos de nuestro país sólo formaron parte del 18 por ciento de los proyectos aprobados, siendo éstos dos acciones de apoyo, difusión y estandarización. Los datos de 1997, con socios españoles en un tercio de los proyectos financiados, representan una importante mejora.
Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que la participación en los proyectos a los que nos estamos refiriendo puede darse en tres condiciones diferentes: como responsable o socio principal (contractor), como participante o socio (partner) o como participante asociado a otra institución (associated partner). En la figura 16 se muestran los datos relativos al tipo de presencia española, observándose que únicamente tres centros (dos empresas y una universidad) han sido responsables de proyectos, lo que equivale a menos de un 3 por ciento de coordinadores españoles sobre el total de los proyectos aprobados a lo largo de seis años.
Es también patente en la figura 16 que, dada la naturaleza de los proyectos, la implicación de las empresas es superior a la de las universidades; mientras que el 27,5 por ciento de los participantes proceden del ámbito universitario, el 45 por ciento lo hacen del mundo empresarial.
Para finalizar esta somera descripción, presentaremos brevemente la temática de los proyectos en los que ha habido participación española. Como se explica en el apartado El contexto europeo, los proyectos del sector que estamos analizando se agrupan en cuatro grandes categorías: proyectos piloto (subdivididos a su vez en los centrados en la creación y gestión de documentos, los dedicados a los servicios de información y comunicaciones, y los que abordan la traducción y el aprendizaje de lenguas), recursos lingüísticos, investigación básica en ingeniería lingüística y acciones de apoyo.
La presencia española ha sido mayoritaria en los proyectos dedicados a la constitución de recursos lingüísticos (15 proyectos, que representan el 46,8 por ciento de los que cuentan con socios españoles), seguida de la participación en proyectos relacionados con la gestión documental y el tratamiento de la información (7 proyectos, 21,8 por ciento); en cambio, los grupos españoles han formado parte únicamente de cuatro proyectos del sector de servicios de información y comunicaciones y de tres dedicados a la traducción, sin lograr ninguna presencia en los proyectos de investigación básica en ingeniería lingüística.
Destacaremos como conclusión que, como se ha constatado, los equipos españoles están presentes en algo menos de una tercera parte (28,8 por ciento) de los proyectos aprobados, y tienen un escasísimo papel como coordinadores de los mismos (2,7 por ciento de los proyectos). Asimismo, es importante señalar que casi la mitad de los participantes (45 por ciento) se mueven en el ámbito empresarial. Por otra parte, prácticamente la mitad de los proyectos que incluyen grupos españoles (46,8 por ciento) se dedican a la constitución de recursos lingüísticos.
Puesto que una de las exigencias de la Comisión Europea en este tipo de actividad es alcanzar el máximo grado posible de cobertura de las lenguas oficiales de la Unión, se comprenden bien los motivos de este elevado grado de participación.
En conjunto, sin contrastar los datos con los relativos a otros países, puede deducirse que la implicación española en proyectos del sector de Ingeniería Lingüística de la DG XIII es, por el momento, reducida, muy especialmente en lo que se refiere a la responsabilidad en la coordinación de los proyectos, tras seis años de presencia en el sector.