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El estudio de la edición de libros científicos en español reviste algunas singularidades, especialmente si la comparamos con la edición de revistas científicas. Estas singularidades son de dos tipos. Una de ellas se deriva de la función que cumplen los libros en los hábitos de trabajo de los científicos en los diferentes campos del conocimiento. Mientras en las Ciencias Experimentales ocupan un pequeño lugar, dado el mayor tiempo que se tarda en editarlos, respecto a las revistas científicas, sin embargo, constituyen un material muy utilizado en la investigación social y humanística, tanto más en la medida en que algunas disciplinas de estos ámbitos son de carácter muy acumulativo y donde la obsolescencia de la información es menor que en las ciencias experimentales.
Los estudios realizados sobre análisis de citas confirman que más de un 80% de los trabajos citados en el ámbito de las Ciencias Experimentales están publicados en revistas científicas, mientras que las citas de libros representan un valor cercano al 10% de la bibliografía citada. Esta situación es muy diferente en el caso de las Humanidades y de las Ciencias Sociales, si bien los estudios de citas para establecer este diferente comportamiento de los científicos de manera definitiva están aún en estado muy incipiente. En resumen, cabe señalar que la producción de libros científicos es mucho más abundante y más significativa en las Ciencias Sociales y Humanas que en el campo de las Ciencias Experimentales.
Otro aspecto singular de los libros respecto al resto de los indicadores es que el control de la producción editorial resulta muy difícil, si no imposible, en la mayoría de los países. No existen bases de datos universales donde se pueda consultar la producción de libros de carácter científico, ni directorios, como en el caso de las revistas, donde se encuentre recogida la mayor parte de la información. En general, existe un sistema de control para la producción de libros mediante la asignación del ISBN (International Standard Book Number).
El problema estriba en que, con la excepción de muy pocos países, entre los que se encuentra España y la antigua Unión Soviética, en los que es obligatoria la asignación del ISBN, en el resto dicha asignación depende de las editoriales. Existen bases de datos comerciales pertenecientes a editoriales donde obviamente se recogen los libros editados por ellas. Esto supone que la información se encuentre muy sesgada y que, por tanto, esos datos no sean válidos para el estudio que nos ocupa.
En España, el organismo encargado de asignar el ISBN es la Subdirección General de Promoción del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Educación y Cultura. Este organismo mantiene además una base de datos que se puede consultar en CD-ROM y vía Internet en la dirección http://www.mcu.es/pic/spain/ISBN.html. En ella se pueden obtener los datos de la producción editorial de libros en nuestro país.
Los datos analizados en este apartado han sido obtenidos a partir de los informes editados por la Agencia Española del ISBN 1. El estudio proporciona una visión general de la producción editorial en España, para después centrarse en la edición de libros científicos en todas las áreas del conocimiento y detectar la proporción de ellos que se ha editado en lengua española.
En la tabla 1 se muestran los valores de producción global de libros en España. Esta producción, para el periodo 1992-1996, es de 253.339 títulos. Como puede comprobarse en la tabla, la distribución por años permanece prácticamente constante. Para el año 1996 no se ofrecen los datos desglosados.
Entre las lenguas oficiales en España, el español o castellano es la más utilizada en la publicación de libros. El porcentaje de publicaciones en esta lengua, a lo largo de los cinco años estudiados, se mantiene prácticamente constante, en torno al 84,2%; le sigue el catalán con un valor de 11,2% y, por último, el gallego y el euskera con valores de 2,1 y 2,2% respectivamente. En la tabla 2 2 y en la figura 1 se muestran los valores y la evolución anual de la producción de libros en los diferentes idiomas oficiales en España.
Una vez mostrados los valores correspondientes a la producción editorial española, en su conjunto, se considera, a continuación, su distribución temática (figura 2).
Como se observa en la figura, la producción de libros en el área de Ciencias Sociales y Humanidades es muy superior a la de Ciencia y Técnica, con unos porcentajes respecto al total de 36,5 y 12,9% respectivamente. Estos valores están en consonancia con la idea, anteriormente expuesta, de que la producción de libros y monografías en Ciencias Sociales y Humanidades es una forma de comunicación de especial importancia, pudiendo servir esta producción como indicador de actividad científica.
El número total de libros editados dentro de este ámbito es de 32.760. El área de la Medicina es, en valores absolutos, la que más destaca en cuanto a producción (tabla 3). Se puede observar un ligero aumento en la producción de títulos correspondientes a las áreas de Ciencias Puras y Naturales e Informática.
En la figura 3 se muestran, en porcentajes, los valores correspondientes a la producción de libros en este periodo distribuidos por estas mismas materias.
En Ciencias Sociales y Humanas el número total de libros editados es de 92.518 (tabla 4). Destaca la producción en las áreas de Historia y Biografía, seguida por las de Derecho, Administración Pública y Asistencia Social. La producción, en las diferentes áreas, permanece casi constante en el periodo de tiempo considerado.
En la figura 4 se muestra, en porcentajes, los valores correspondientes a la producción de libros en este sector, distribuidos por materias.
A través de este estudio se puede observar que el 84,2% de los libros editados en nuestro país están en lengua española. Se observa un predominio de la edición de libros relativos a las Ciencias Sociales y Humanas, que es tres veces superior a la correspondiente a Ciencia y Tecnología, hecho acorde con la importancia de la edición de este tipo de publicaciones en las anteriores disciplinas. Esto avala la hipótesis de que la edición de libros no es un indicador especialmente apropiado para el análisis de la actividad científica en Ciencias Experimentales.