Elena Verdía Lleó
En estos últimos quince años han sido numerosas las acciones en el contexto europeo que han promovido, apoyado e impulsado el aprendizaje de las lenguas extranjeras en Europa y han modificado la forma de entender su enseñanza. Se pueden diferenciar básicamente dos etapas: la primera, centrada en acciones dirigidas a promover el aprendizaje de los alumnos de lenguas extranjeras y, la segunda, encaminada a mejorar la calidad de la formación de los profesores. Todas las iniciativas llevadas a cabo por el Consejo de Europa siguen una misma línea de trabajo, a saber, el desarrollo de marcos de referencia para las actuaciones de los profesionales, ejemplos de buenas prácticas o la descripción de referentes compartidos por todos los europeos, sean estos alumnos, usuarios de la lengua o profesores.
El Plan Bolonia con la reforma de las universidades, la publicación del Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación (MCER)5, la celebración del Año Europeo de las Lenguas6, el desarrollo del Portfolio europeo de las lenguas (PEL) y la creación del Europass7 han sido algunas de los hitos que más impacto han tenido en la enseñanza y el aprendizaje de las lenguas extranjeras.
El Consejo de Europa, con el fin de favorecer la movilidad en Europa y de preservar la riqueza lingüística y cultural, ha puesto en marcha proyectos para impulsar el aprendizaje y la enseñanza de lenguas extranjeras. Una iniciativa como la celebración del Año Europeo de las Lenguas (2001) y, posteriormente, el Día Europeo de las Lenguas (26 de septiembre), llevada a cabo también por el Consejo de Europa, ha contribuido a promover el aprendizaje de idiomas y la diversidad lingüística, y ha generado un gran interés por conocer otras lenguas y otras culturas.
Por otro lado, los jefes de Estado y de Gobierno8 reconocieron que la Unión Europea y los Estados miembros debían actuar para mejorar el aprendizaje de idiomas y en marzo de 2002, en Barcelona, articularon medidas concretas para enseñar en la escuela, desde una edad muy temprana, al menos dos idiomas además de la lengua materna.
En paralelo se publicó, en el año 2001, el documento de referencia europeo que más impacto ha tenido en la profesión: el Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación (la edición en español se llevó a cabo en 2002, a cargo del Instituto Cervantes), en el que se presenta la competencia comunicativa descrita en seis niveles de dominio, comunes a todas las lenguas, con el fin de poder usarse, a modo de referencia, para contrastar distintos sistemas europeos. Esta iniciativa, dirigida a profesionales de la enseñanza de lenguas, se ha concretado en dos documentos para los usuarios de la lengua: el Portfolio europeo de las lenguas (2005)9 y el Pasaporte de lenguas del Europass, que permiten registrar los conocimientos lingüísticos y culturales de las distintas lenguas sirviéndose precisamente de esos niveles estandarizados del MCER, comunes para todos los europeos y para todas las lenguas. Estos no solo tienen una función documental sino que, además, promueven la reflexión por parte del alumno sobre lo que es capaz de hacer tanto oralmente como por escrito, y lo llevan a analizar, además de sus logros, sus necesidades reales de comunicación para establecer unos objetivos realistas de aprendizaje.
Estos referentes europeos, compartidos por todos los profesores y alumnos, han contribuido a dar un impulso al aprendizaje de las lenguas y han supuesto un cambio en la forma de entender la enseñanza de las lenguas en Europa.
En los últimos diez años, tras esta etapa en la que se han desarrollado referentes dirigidos principalmente a los alumnos, han sido decisivas las publicaciones relacionadas con la calidad de la formación de los profesores, promovidas sobre todo por el Consejo de Europa.
El primer documento publicado en relación con la formación de profesores es un estudio innovador que analiza los componentes esenciales de la formación de profesores de lenguas extranjeras en la Europa del siglo xxi y que constituye un marco de referencia para los responsables políticos y para los formadores de profesores. Se trata del European Profile for Language Teacher Education. A Frame of Reference (2004)10, en el que se recogen cuarenta principios de la formación de profesores y se ofrecen numerosos ejemplos de buenas prácticas y pautas específicas para su aplicación.
Otro de los proyectos europeos que más repercusiones ha tenido en la formación de profesores es el European Porfolio for Student Teachers of Languages. A reflection tool for languages teacher education (EPOSTL)11. Con este proyecto, publicado en 2007, se proporciona a los profesores de lenguas extranjeras y a los formadores una herramienta para que los futuros docentes reflexionen sobre su desarrollo profesional desde el inicio de su formación y autoevalúen sus competencias. Para ello, el documento especifica cómo elaborar un porfolio del profesor en el que se deben recopilar evidencias de sus capacidades y presenta una serie de descriptores en los que se detalla lo que es capaz de hacer un profesor en relación con distintos aspectos de la enseñanza como la planificación de las clases, la evaluación del aprendizaje, la gestión de los alumnos, de los recursos, etc.
En esta misma línea, la European Association for Quality Language Services (EAQUALS)12 ha desarrollado una herramienta con una amplia repercusión en la calidad de la formación de los profesores: A Profiling Grid for Language Teachers (2007-2009). Se trata de una parrilla en la que se describe, en seis niveles de referencia, la competencia profesional de los docentes en relación con once categorías como el dominio de la lengua, la consciencia lingüística, la titulación, la formación, la experiencia profesional, la práctica, las competencias docentes básicas y otras competencias más generales. Este proyecto ha sido el embrión de otro de mayor envergadura, iniciado a finales de 2011 y promovido por EAQUALS y por el Centre International d'Études Pédagogiques (CIEP). Se trata del proyecto European Profiling Grid (EPG), en el que participa el Instituto Cervantes con otras diez instituciones13, para la validación de esta descripción de las competencias del profesor europeo de lenguas extranjeras. En la investigación participan profesores, formadores de profesores y responsables académicos de centros europeos en los que se enseñan lenguas extranjeras a adultos14.
Cabe resaltar también lo decisivas que han resultado para la formación de profesores las acciones emprendidas, durante estos años, por el Centro Europeo de Lenguas Modernas (CELM) de Graz (Austria)15. Esta institución del Consejo de Europa tiene la función de poner en práctica las políticas lingüísticas y promover innovaciones en la enseñanza y el aprendizaje de lenguas modernas en Europa. El CELM organiza programas de trabajo en torno a temas determinados. Precisamente el tercer programa, de 2008 a 2011, se ha centrado en la capacitación de los profesionales de la enseñanza de idiomas con el fin último de impulsar una enseñanza y un aprendizaje de calidad16.