Víctor Ugarte Farrerons
En cuanto al español en las universidades contemplamos que su situación, pese a aumentar en casos como el de Waseda y estar inmersos en un tercer boom, necesita del componente práctico y económico para dar un salto relevante y crecer como lo hace en países de desarrollo similar al de Japón. Por ello, se puede predecir un crecimiento paralelo a la situación económica de Iberoamérica en el mundo y su relación con Japón. Japón es un país exportador, que ha sido recientemente alcanzado por China como segunda potencia mundial. Esto hace que se compare el rápido crecimiento de la inversión y de las exportaciones de China hacia Iberoamérica con las de Japón, con una evolución mucho menor. Sin duda, el crecimiento de la región hispanohablante –no olvidemos que el mundo que habla en español registra un PIB mayor que el de China–hará que el español sea también contemplado como una necesidad, como hemos visto que fue considerado en la década de 1960. Solo el factor económico hará que las políticas educativas japonesas favorezcan la enseñanza del español y a las loables motivaciones de los alumnos actuales, especialmente culturales y turísticas, se unan las de la utilidad práctica para mejorar su proyección profesional.
Viendo la situación de nuestra lengua en Japón durante los pasados cinco años de actividad del Instituto Cervantes de Tokio, la tendencia actual es ascendente. Se ha llegado a un grado de conocimiento del sector que permite ir adecuando la oferta, que exige calidad y flexibilidad. Ello nos llevará a una personalización paulatina que probablemente acorte la carga horaria de los cursos e incorpore una metodología más tecnológica en el aula, como las pizarras virtuales que ya se han empezado a utilizar en el Instituto Cervantes de Tokio, y el apoyo de herramientas en línea como el AVE, que tienen un prometedor futuro por su capacidad para adecuarse a un entorno lingüísticamente alejado como el japonés.
El futuro del DELE en Japón se presenta sólido, ya que su grado de conocimiento es cada vez mayor y su valoración más alta.
El papel del Instituto Cervantes en la formación de profesores en Japón es, sin duda, uno de los retos más importantes, además de conseguir que el español entre en la educación preuniversitaria con fuerza, empezando por los más pequeños9.