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El español en el mundo

Redes sociales, textovisualidad y transmedia: literatura y nuevas tecnologías

Vicente Luis Mora

2. Redefinición de las formas y prácticas literarias

Enfatizar la continuidad nos puede volver ciegos frente a las posibilidades y beneficios de una innovación. Sí, es más fácil entender un coche como si fuera un carro sin caballos o ver los ordenadores personales como una especie de máquina de escribir. Pero nuestra tendencia a poner el vino nuevo en botellas viejas, tan común en las primeras fases de una innovación tecnológica, tiene un coste elevado: puede volver invisibles elementos diferenciadores y hacernos conceptualizar fenómenos nuevos de manera inapropiada4 .
George P. Landow

Asistimos desde 1995, fecha de la expansión global de la World Wide Web y los procesadores de textos, a la revisión de todos los procesos que tienen que ver con el hecho literario. Cada uno de los pasos convencionales por los que una novela, un drama o un poemario surgen de la mente de los autores hasta llegar a la vista de los lectores está sufriendo en los últimos años una continua transformación. Así, frente a la antigua redacción mediante pluma o máquina de escribir, desde finales del siglo xx el ordenador y los procesadores, como el Word de Windows, se vienen configurando como las herramientas más comunes y extendidas de escritura. Frente a la antigua imprenta mecánica, los últimos modelos de imprenta digital o la publicación en línea, a través de Internet, han agilizado la edición y distribución de las obras. La correspondencia entre autores y editores se ha hecho inmediata gracias al correo electrónico, a cuyo través son enviadas las galeradas o pruebas de imprenta, desapareciendo a menudo las correcciones realizadas a mano (sustituidas por archivos de texto con las correcciones a incluir). Si a esto unimos que a veces los escritores solo tienen un único archivo digital de cada obra, en el que van realizando los cambios sin llegar a imprimir las variantes, llegamos a la conclusión de que este proceso escamoteador de testimonios impresos ha de tener un impacto directo sobre la ecdótica como instrumento hermenéutico y de fijación del texto final, ya que el texto digital es final desde el principio, a menos que el autor haya salvado variantes o guarde copias de seguridad electrónicas de diferente cronología.

Siguiendo con las alteraciones de procesos estables durante siglos, el manejo de enciclopedias y la búsqueda de documentación por los novelistas son comúnmente sustituidos hoy por consultas en Wikipedia o Google, fuentes fidedignas si se saben manejar convenientemente5 y se utiliza el sentido crítico: Umberto Eco ha apuntado que este nuevo «ecosistema» cultural requiere también de nuevas destrezas de búsqueda6. El contacto entre autores y lectores cambia: muchos escritores utilizan Internet para colgar borradores de sus textos7 y discutirlos con sus lectores o recibir impresiones antes de pasarlos a limpio(v. gr., la mexicana Cristina Rivera Garza), o para recibir opiniones sobre las obras ya publicadas en libro, útiles para ulteriores creaciones (aquí los ejemplos serían incontables), o incluso para permitir una «segunda vida digital» a sus personajes, que continúan sus andanzas y ficciones en blogs u otras aplicaciones de la World Wide Web (el español José Ovejero), con la intención de mantener el interés y complicidad de los lectores acérrimos.

También se ha producido un ensanchamiento general a la hora de entender los antiguos géneros literarios, contaminados ahora no solo entre sí sino con las nuevas herramientas electrónicas. Como ha escrito Jorge Carrión, «Internet nos permite reflexionar a posteriori sobre los géneros de que bebe (como hicimos con el cine respecto a la literatura y a la pintura). El blog ilumina aspectos que no habíamos pensado del diario y del dietario y del cuaderno de viajes. El e-mail nos hace pensar en la carta. El blog nos provoca nostalgia por el diario y el e-mail, por la carta. En 2010, en plena época de la Web 2.0, ocurre que esa nostalgia ya es internáutica. Facebook ilumina el blog. Facebook nos permite pensar el blog desde otro lugar. Internet se desarrolla en nuevos géneros que empiezan a provenir de géneros internáuticos y no literarios o audiovisuales del siglo xx. La nostalgia es una máquina que no se detiene»8. La pujanza de otras redes sociales, como Twitter, ha abierto además las puertas a un nuevo boom de los géneros más breves (aforismo, greguería, palíndromo, sentencia, haiku, etc.), cuyas dimensiones planetarias tienen que demostrar hasta qué punto generan de por sí nuevas fórmulas o son meras revisiones de las antiguas.

Dentro de la esfera del campo literario, los habitus explorados por Pierre Bordieu también han sufrido mutaciones de interés. En nuestros días es visible una distinción trimembre entre escritores, según sus relaciones con la contaminación tecnológica: los resistentes, que se oponen a los cambios y los combaten, manteniéndose en antiguas estructuras tanto de práctica literaria como de estética; los integrados (siguiendo la terminología de Umberto Eco), que no renuncian a las nuevas posibilidades, sin aparcar tampoco las antiguas; y los nativos digitales (terminología de Mark Prensky), que básicamente utilizarían ya con exclusividad medios electrónicos para creación y difusión de las obras, abandonando por completo el papel impreso. Cada uno de estos grupos tiene sus estrategias y sus propios medios de permanencia y lucha en el campo, en relación, a veces dialógica y a veces dialéctica, con los otros. Como explicaba Bordieu, «debido a que las diferentes posiciones del espacio jerarquizado del campo de producción (…) corresponden a unos gustos jerarquizados socialmente, cualquier transformación de la estructura del campo implica una traslación de la estructura de los gustos, es decir del sistema de distinciones simbólicas entre los grupos»9. En este caso, la utilización de Internet como nuevo espacio de apropiaciones y reapropiaciones simbólicas, principalmente a través de las redes sociales de las que hablaremos en el siguiente apartado, cobra una importancia cardinal. Estudiosos como Martín Rodríguez Gaona, en su ensayo Mejorando lo presente. Poesía española última: posmodernidad, humanismo y redes (2010), Vincent Moreno o Mario Martín Gijón están ahondando en las estructuras de composición del campo literario teniendo muy a la vista el campo virtual como significativo ensanchamiento del mismo. Si Bordieu estudiaba en su libro canónico sobre los habitus la tensión entre las formas conservadoras y vanguardistas del arte, Martín Gijón apunta que en nuestros días «la aparición de los blogs no ha venido a demoler los medios consagrados de transmisión de cultura, como quieren hacer creer exaltados como Reiter o Keen. Por el contrario, al menos en el caso de la literatura española, todo parece indicar que la aparición de cientos de blogs dedicados a comentar la actualidad literaria, ha supuesto una revitalización de un campo literario en riesgo de anquilosamiento por una excesiva institucionalización, impulsando de nuevo la permanente tensión entre la vanguardia consagrada y la vanguardia en busca de consagración»10. Desde sus diferentes tribunas, partidarios de unas y otras formas de ver la cultura y su presente se enzarzan a veces en monólogos cruzados que no alcanzan a vertebrar una conversación real, defendiendo cada uno su postura y esperando convencer al respetable de la autenticidad y perdurabilidad de su propuesta.

  • (4) Citado en Carlos A. Scolari (2008), Hipermediaciones. Elementos para una teoría de la comunicación digital interactiva, p. 121. volver
  • (5) José Luis González Quirós y Karim Gherab Martín (2006), El templo del saber. Hacia la biblioteca digital universal. volver
  • (6) «Se necesita una nueva forma de destreza crítica, una facultad todavía desconocida para seleccionar la información brevemente, con un nuevo sentido común. Lo que se necesita es una nueva forma de educación. Permítaseme decir que en esta perspectiva los libros tendrán un gran papel. Al igual que se necesita un libro impreso para navegar por Internet, se necesitan libros impresos para afrontar críticamente la World Wide Web» (Umberto Eco, 2009, «De Internet a Gutenberg»). volver
  • (7) Para el escritor argentino Guillermo Piro «el blog —el blog y todo lo que acompaña a eso: los comentarios y demás— sirve para autoimponerse una disciplina que es fundamental para poder escribir» (Piro, 2009, «¿Hay literatura de blogs?»). volver
  • (8) Jorge Carrión (2010), «Facebook y la circulación de la literatura (I)». volver
  • (9) Pierre Bordieu (1995), Las reglas del arte. volver
  • (10) Mario Martín Gijón (2011), «La blogosfera en el campo literario español. ¿Espacios en conflicto o vanguardia asimilada?», p. 366. volver
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