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El español en el mundo > Anuario 2012 > V. L. Mora. Ampliación del escenario
El español en el mundo

Redes sociales, textovisualidad y transmedia: literatura y nuevas tecnologías

Vicente Luis Mora

«(…) ahora procede preguntarse quién es ese hombre que cada uno somos y cómo puede vivir bien en este tiempo nuestro. O, más esencialmente, cómo hay que vivir el tiempo, ese tiempo que se ha transformado a través de las mediaciones tecnológicas y no sabemos qué hacer con él».
Alejandro Llano, La nueva sensibilidad

1. Ampliación del escenario

Quizá sea demasiado pronto para saber si las nuevas tecnologías están ayudando a los creadores actuales a escribir una literatura mejor; lo que es indudable es que están consiguiendo producir modos de crear más y distinta literatura, lo que quizá sea un bien en sí mismo teniendo en cuenta que la literatura tradicional lleva más de cuatro siglos explorando, con cierta sensación de agonía, los mismos procedimientos. En los últimos años han surgido formas literarias que veinte años atrás ni siquiera podían ponerse en práctica: el hipertexto dinámico, la blogonovela, la holopoesía, la tuiteratura, las escrituras interactivas en línea con participantes simultáneos repartidos por todo el mundo, la novela geoposicional, la videopoesía, la literatura electrónica recombinante o las narraciones transmedia y crossing-media.

En este artículo solo podremos acercarnos a algunas de estas manifestaciones, invitando al lector a poner en manos de su curiosidad el rastreo de las restantes; lo que aquí se ofrece son contados botones de muestra de una realidad poligonal, cada vez más ancha y variopinta, en la que diferentes generaciones de escritores (y no solo los más jóvenes, aunque estos con más naturalidad)1 están buscando nuevas formas expresivas, así como de movimiento y distribución de sus producciones literarias. Las diferentes plataformas de comunicación, sea bidireccional o de comunicación masiva, aparecidas a finales del siglo xx y principios del xxi, conforman una ampliación del campo de batalla literario, por utilizar la expresión de Michel Houellebecq, que convierte el gongorino campo de pluma en un infinito campo de teclado.

No obstante, y por pertinentes razones de epistemología, nos gustaría aclarar que nunca existió una escritura no tecnológica. Según ha precisado Alejandro Piscitelli, «la tecnología no consiste solo en máquinas y artefactos. Así como las computadoras y los coches son productos tecnológicos, también lo son el lápiz y el papel, el plano del Empire State y una receta de cocina»2 . La historia de la literatura es también la del influjo que han tenido sobre ella sucesivos avances técnicos: la tinta, la aparición del códice, del pergamino, la imprenta, etc. Como han demostrado autores como Roger Chartier, Carlos Scolari o José Manuel Lucía, cada uno de esos hitos históricos ha provocado variaciones de calado en la forma de escribir y de organizar las obras en un corpus textual, alterando los modos de escribir y de leer hasta entonces vigentes. Por ese motivo es perfectamente lógico que una innovación técnica tan importante como la digitalidad, con Internet como máximo exponente, vaya a ocupar un lugar privilegiado dentro de esa secuencia diacrónica de saltos cualitativos. Lo cual es razón suficiente para que los análisis sobre los fenómenos literarios no pierdan de vista, como ha apuntado el citado J. M. Lucía, «los grandes cambios que se están produciendo en nuestra sociedad (…) desde el punto de vista de la difusión y creación de los textos, y, también, de las propias Humanidades que, gracias a las Tecnologías de la Información y del Conocimiento, pueden recuperar un espacio en la sociedad que fue perdiendo en el siglo xx»3. Hasta humanistas «a la antigua usanza» tan prestigiosos como George Steiner han reconocido sin ambages el valor medular que la Red puede tener para nuestra cultura. La investigación debe, por tanto, reconsiderar en nuestros días el espacio de la pragmática y la teleología de estos planteamientos, en aras de una cosmovisión no reductiva que ofrezca un análisis claro de las consecuencias y efectos de las prácticas y procedimientos literarios. Comenzamos, precisamente, por un breve acercamiento a ellos.

  • (1) «(…) en la actualidad, la mayor parte de los jóvenes dedica ya más tiempo a leer o escribir en el ordenador que a leer en el formato papel tradicional. Los procesos de lectura y escritura están cada vez más asociados al ámbito digital, sea a través de blogs, fanfics o redes sociales» (Pilar García Carcedo, 2011, «Escritura creativa en aulas virtuales», p. 319). volver
  • (2) Alejandro Piscitelli (2005), Internet: la imprenta del siglo xxi, p. 14. volver
  • (3) José M. Lucía Megías (2012), Elogio del texto digital, p. 14. volver
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