Inmaculada González Puy
Aunque efectivamente fuimos de los países pioneros en los siglos xvi y xvii en nuestros contactos bilaterales y a través de Filipinas, verdad es que desde el siglo xviii España vivió prácticamente de espaldas a China. La traducción de sinólogos españoles quedó interrumpida, apenas hubo circulación de viajeros entre los dos países y los estudios de Asia Oriental no se formalizaron como especialidad universitaria oficial hasta el año 2003. De forma paralela, los estudios de español en China no alcanzaron la popularidad que tenían otras lenguas extranjeras como el francés —lengua diplomática hasta bien entrado el siglo xx—, el alemán, el inglés o el ruso, en buena parte por la presencia ininterrumpida de religiosos, por las particularidades de la expansión asiática de algunas potencias extranjeras durante el siglo xix o por la proximidad política, como ocurrió más tarde en el caso de la Unión Soviética. Con la independencia de Filipinas y la compleja situación de la España en el cambio de siglo se abandonó también la posibilidad de estar más presentes en esta zona del planeta. Cierto es también que, por la debilidad política del momento, España no llegó a estar entre los países que componían la Alianza de las Ocho Naciones, que expoliaron los palacios imperiales tras aplastar el levantamiento de los bóxers en 1900.
Aunque los primeros departamentos de español en China comienzan a desarrollarse en los años cincuenta del siglo pasado, el ritmo de crecimiento y desarrollo de la lengua de Cervantes en el país continente no fue comparable al de otras lenguas extranjeras: el ruso fue la primera en consolidarse en la nueva China, por las estrechas relaciones de cooperación que se mantenían con la Unión Soviética, el «gran hermano», con 19 departamentos en universidades e institutos en los años cincuenta y sesenta; el inglés se situaba con distancia en segundo lugar, seguido del francés o el alemán. Citando al profesor Yang Ming, autor de la tesina de posgrado titulada De la lingüística aplicada a la enseñanza del español, en la que se expone con gran detalle el contexto histórico, «… durante este periodo sólo había 8 centros docentes de inglés, 3 de francés y 3 de alemán… En el año 1956, sólo había 11 profesores de español… Desde 1953 hasta 1956 solamente se graduaron 41 alumnos de español...»5.
Es bien conocido el carácter anecdótico que envuelve a la creación del primer departamento de español de China, el Instituto de Lenguas Extranjeras de Beijing6. La inminencia de la celebración de una conferencia internacional en verano de 1952, en la que debían participar unos cincuenta delegados procedentes de países de habla hispana, puso sobre la mesa la necesidad urgente de contar con intérpretes y traductores cualificados. Para ello se convocó a quince traductores de inglés y francés —entre ellos la celebérrima profesora Cen Chulan— y se les ofreció un curso de español intensivo durante unos quince días, a cargo del profesor Meng Fu. Evidentemente, las poco satisfactorias consecuencias de esa improvisación propiciaron que se tomara conciencia de la necesidad de crear ese mismo año, ya de forma oficial, la primera sección de español en la Facultad de Alemán, Español y Francés del Instituto de Lenguas Extranjeras de Beijing7.
Alrededor de 1956, con el enfriamiento de las relaciones con la Unión Soviética, comenzó verdaderamente la potenciación de otras lenguas extranjeras. El inglés volvió a ser la más estudiada, como lo había sido ya antes de 1949. Paralelamente también se promovió de manera más oficial el estudio de otros idiomas, como el francés, el alemán, el español o el árabe. En el impulso que a partir del final de la década de los cincuenta se dio a la enseñanza del español, fueron factor fundamental las incipientes relaciones entre la República Popular de China y algunos países de habla hispana; como fue, por ejemplo, el caso de Cuba, con quien China estableció vínculos diplomáticos en diciembre de 1960; y, ya posteriormente, con otros muchos países de la América hispanohablante8. El éxito de la Revolución cubana en 1959 supuso un auge temporal para los estudios de español. Según el mencionado estudio de Yang Ming, entre 1964 y 1966, unos 1.500 estudiantes chinos salieron al exterior para perfeccionar el estudio de idiomas extranjeros. Entre ellos, 414 tenían el inglés como objetivo, mientras que 45 se dedicaron a perfeccionar el alemán y 75 el árabe. Así, 240 estudiantes de español fueron enviados oficialmente a Cuba, cifra que representaba un 16% del personal enviado al exterior.
Recordemos que, a partir de 1966, la Revolución cultural conllevó el cierre de las universidades y una interrupción en la internacionalización de China. A duras penas, en el año 1972, se abrió de nuevo de forma oficial la admisión de alumnos en universidades y la enseñanza del español logró recuperarse algo, con la organización de algunos cursos. En 1973, año del establecimiento de relaciones diplomáticas de España con China, el escenario de la enseñanza del español contaba ya con siete departamentos en distintas universidades e institutos universitarios del país: el ya mencionado Instituto de Lenguas Extranjeras de Beijing (creado en 1952, en estos momentos se denomina Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing y es el principal y más prestigioso centro de formación en Filología Hispánica), la Universidad de Economía y Comercio Exterior de Beijing (1954), el Instituto de Radiodifusión de Beijing (1959), el Instituto de Idiomas Extranjeros de Shanghái —que a partir de 1994 se convertiría en la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái—, la Universidad de Beijing, la Universidad Normal de la Capital y el Instituto de Lenguas Extranjeras de Luoyang, fundados estos últimos cuatro en 19609.
Aunque en 1978 se contrató de nuevo a profesores extranjeros para la enseñanza de lenguas, merece la pena recordar, mirando un poco hacia atrás, que en esos primeros pasos del español en China continental fue fundamental el papel de una mítica pareja de españoles que en 1955 llegaron desde la Unión Soviética: María Lecea y Ataúlfo Melendo, responsables de la formación de la primera generación de profesores e hispanistas chinos y a quienes aún se les recuerda con extraordinario cariño y merecida veneración.
A finales de los años noventa —según indica el profesor Lu Jingsheng, decano de la Facultad de Filologías Occidentales de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái en el artículo «Enseñanza e investigación del español en China»10— ya había doce universidades e institutos universitarios con departamentos de español. En el año 2000, se contabilizaban una docena de departamentos y unos 1.500 estudiantes en enseñanza superior reglada en todo el país.
Podemos adelantar, según los datos de que disponemos en estos momentos, que la cifra de 20 universidades con oferta de español en China continental, mencionada en la Enciclopedia del español en el mundo. Anuario del Instituto Cervantes 2006-200711, ha aumentado a unos 90 en el presente año12; es decir, el dato se ha multiplicado por 4,5, si consideramos los centros universitarios donde el español se enseña como licenciatura en Filología Hispánica, segunda lengua extranjera o como programa de estudios complementarios para otras licenciaturas. Como reacción a esta pujante demanda, en los últimos dos años se ha disparado también el número de academias privadas que enseñan español en todo el país; según el estudio del entorno realizado por el Instituto Cervantes en noviembre de 2011 para la capital, esa oferta se calcula en torno a 35 centros privados, algunos de ellos en asociación con academias o escuelas de idiomas de España o de países de habla hispana. En otras capitales chinas, como Shanghái o Guangzhou (Cantón, en su topónimo tradicional), el aumento de la oferta privada con inversión única china o en cooperación con contrapartes extranjeras también ha sido notable.
Por su discreta trayectoria histórica en China, el español había sido etiquetado hasta hace muy poco como un xiao yu zhong (lengua minoritaria), en función de su limitada popularidad y difusión en el país. Sin embargo, en los últimos cinco años está cobrando una extraordinaria vitalidad: continúa desarrollándose a un ritmo exponencial y puede decirse que avanza con pasos firmes hacia un posicionamiento progresivo como segunda lengua extranjera en el país. Cada día se hace más patente que China tiene puesta su mirada en el mundo en español. El creciente interés que existe en el país continente por estrechar las relaciones comerciales y de cooperación con el mundo hispanohablante —y muy especialmente con Hispanoamérica— ha propiciado en los últimos años una enorme demanda de personas bilingües en español y en chino.
Una serie de hechos objetivos recientes han contribuido a reforzar esa demanda creciente de expertos bilingües en español y en chino:
Estos factores han disparado la demanda de profesionales que dominen el chino y el español y que tengan una formación multidisciplinar. Y ¿por qué subrayamos el término multidisciplinar? Tengamos en cuenta que hasta hace muy poco el español solo se enseñaba en universidades y, en concreto, en facultades de Filología Hispánica. Antes de 2005, apenas se impartía español en academias privadas y, por tanto, todas las personas capacitadas en esta lengua tenían un perfil limitado al estudio de la lengua, de la literatura, de la historia, pero sin formación simultánea en otras especialidades: no se encontraba fácilmente a ingenieros, arquitectos, abogados, contables, economistas, periodistas o gestores culturales que, además, aprendieran español como parte de su plan de estudios superiores. Esta necesidad de completar el perfil de la persona que domina el español con otras disciplinas está marcada por un mercado laboral cada vez más competitivo, supone un valor añadido para el español y es una de las razones por las que, por citar un ejemplo claro, el número de matrículas en el Instituto Cervantes no ha dejado de crecer desde su implantación en el país en 2006.
Como consecuencia de esto, es patente el aumento de la presencia de la oferta de español en el marco extracurricular en centros de educación superior tanto públicos como privados, al tiempo que esa creciente necesidad de formación en idioma español tiene una repercusión directa en el florecimiento de centros de iniciativa privada, sobre todo en Pekín, Shanghái, Guangzhou y otras grandes ciudades. En ese sentido, conviene puntualizar que la normativa china para el sector educativo es muy proteccionista y no concede licencias a academias o centros de formación registrados en el extranjero: estos deben asociarse con contrapartes chinas, privadas o públicas, para poder impartir clases de español en China.
Según la información facilitada por la Consejería de Educación de la Embajada de España en la R. P. de China, se calcula el número actual de estudiantes de español en China en torno a los 25.000. Esto supone un aumento importante, comparado con los 1.541 alumnos que se calculaban en el año 2000. En siete años, desde 2005 (4.236 estudiantes en todo el país) a 2012, la cifra se ha multiplicado por cinco13 y sigue creciendo a gran velocidad, año tras año. En esa cifra no se incluyen los alumnos del Instituto Cervantes de Pekín (4.753 matrículas en 2011-201214) ni tampoco el sector emergente que accede a enseñanza privada (academias, escuelas de idiomas abiertas al público vinculadas a universidades públicas u otros modelos de enseñanza no reglada), nicho muy difícil de contabilizar, por encontrarse en constante expansión.
Aunque siguen siendo cifras objetivamente reducidas si las comparamos con las del inglés —que se estudia obligatoriamente desde la enseñanza secundaria y, en algunas ciudades, incluso desde la primaria—, es importante destacar que la progresión de ascenso anual supera con diferencia a la de otras lenguas con mayor presencia y popularidad en la historia reciente, como el ruso, el francés o el alemán, que crecieron considerablemente en diferentes periodos, pero que ahora mantienen un ritmo de crecimiento mucho más estable15 (Gráfico 1).
Es importante subrayar que la demanda general que se detecta por acceder al estudio de nuestro idioma procede actualmente de diversos sectores de la población joven. Debido a los cupos limitados de acceso a la oferta universitaria oficial en el país, crece de forma relevante fuera del ámbito de la formación reglada, que da respuesta a la demanda directa de jóvenes que buscan un mejor posicionamiento en el mundo laboral al terminar su carrera o profesionales que simplemente desean promocionarse en el ámbito laboral. También se incluyen en ese nicho, en un alto porcentaje, quienes desean iniciar o continuar su formación universitaria en países de habla hispana. Este es, de hecho, el tipo de perfil de los alumnos del Instituto Cervantes de Pekín, donde aproximadamente un 80% son estudiantes que tienen intención de continuar estudios en universidades de países hispanohablantes y, en una buena parte, en España.
Como se ha dicho más arriba, la oferta de español todavía se concentra principalmente en el ámbito universitario. Según la información facilitada por la Consejería de Educación de la Embajada de España en Pekín, 55 centros distribuidos por toda la geografía china ofrecen licenciatura en español, 19 estudios de diplomatura y en 16 se ofrece el español como segunda lengua extranjera16.
En estos momentos, urge continuar reforzando de forma prioritaria la penetración del español en la enseñanza secundaria. En ese sentido, ha sido fundamental la implantación de la Consejería de Educación en 2005 y la labor realizada desde allí en los últimos años, en estrecha cooperación con las autoridades educativas locales.
El español se impartió entre los años sesenta y setenta en China en escuelas primarias y secundarias, aunque posteriormente se interrumpió la enseñanza a ese nivel. Según información facilitada por la Consejería de Educación, existen en estos momentos unas 40 escuelas en China continental que imparten cursos de español17. La cifra ha aumentado exponencialmente en los últimos años, ya que en el año 2005 solo había 5 escuelas, que pasaron a ser 12 en el año 2007.
Con el fin de incentivar la creación de departamentos de español en escuelas secundarias chinas, se les ofrece la posibilidad de suscribir convenios de colaboración con nuestro Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Actualmente se han firmado estos acuerdos con siete centros educativos —seis de enseñanza reglada preuniversitaria— y, desde la Consejería de Educación, se está en contacto con varias escuelas que han solicitado la firma de un memorando de colaboración semejante para apoyar su próxima apertura de un departamento de español.
Finalmente, dos centros (Escuela de Lenguas Extranjeras de Beijing y Escuela de Lenguas Extranjeras de Jinan) se han incorporado al programa de Secciones Bilingües que el Ministerio de Educación español implantó en un número reducido de países europeos y a través del cual se proporciona un profesor español que percibe una retribución mensual del Gobierno español, así como el pago de los gastos de viaje a China. Asimismo, cada año reciben una dotación de recursos bibliográficos y audiovisuales18.
Por otra parte, es importante destacar el hecho de que, en los últimos años, 57 universidades de España han firmado más de 400 acuerdos con unas 170 universidades de la República Popular, que fomentan los intercambios de profesores y de alumnos y, en algunos casos, podrán ofrecer titulaciones dobles en el futuro.
Desde el establecimiento de la Consejería de Educación de la Embajada de España en Pekín, se han suscrito también tres importantes documentos, que suponen una hoja de ruta para la cooperación educativa en la enseñanza reglada:
Uno de los principales obstáculos que impiden el crecimiento del español en China en función de la demanda —verdadero «cuello de embudo» para su posicionamiento definitivo como segunda lengua extranjera en el país— es la falta de profesores cualificados, que viene determinada por diversos y complejos factores. Según la información recabada en el Ministerio de Educación de la R. P. de China, en las universidades más reconocidas del país, solo se ha podido atender en los últimos años a menos del 30% de las peticiones de estudiantes universitarios que querían matricularse en español. Eso quiere decir que más de un 70% quedaron desatendidas y se decantaron por otras especialidades o que, en el mejor de los casos, lo estudiarán de forma privada simultáneamente. De nuevo, estas autoridades señalan como causa principal de la aplicación de ese cupo la escasez de profesorado cualificado. El número de docentes en la enseñanza reglada asciende a unos 60019, cifra totalmente insuficiente para acometer la creciente demanda de cursos de español en todo el país.
Una de las razones fundamentales es la brecha provocada por la interrupción de estudios universitarios en los años sesenta y setenta, durante la Revolución cultural, que sin duda ralentizó el relevo generacional; tiende, además, a agudizarse a medida que se van produciendo jubilaciones de profesores de las generaciones pioneras, aunque muchos de los profesores jubilados dirigen nuevos departamentos creados en provincias. Por otra parte, es indudable el atractivo que supone hoy en día para los jóvenes bilingües la pujante demanda de profesionales para el sector de los negocios, frente a los reducidos salarios de los docentes y la necesidad de que estos —al menos en las universidades más importantes— deban contar al menos con una titulación de máster. En la Universidad de Beijing se exige incluso la titulación de doctor, existiendo solamente en China tres centros que ofrecen esos estudios de doctorado en Filología Hispánica20 y con muy limitadas plazas de acceso.
La tradición confuciana pondera el estudio, el conocimiento y el papel del maestro, que en China siempre fue mucho más que una simple profesión. Confucio sentenció hace veinticinco siglos: «Allí donde hay educación, no existen clases». El maestro, el profesor, fue y sigue siendo una figura a la que se debe venerar y respetar: la ocupación de profesor universitario (jiaoshou), también en los tiempos que corren, todavía es extremadamente valorada y reconocida socialmente. Aunque en algún periodo oscuro de la nueva China se atacó el valor de la educación, como cimiento de la tradición confuciana sigue vigente en el núcleo familiar la importancia del acceso de los hijos a la educación, a la universidad. Padres y abuelos están dispuestos a realizar los mayores sacrificios económicos o personales para conseguir que el hijo único pueda adquirir la más excelente formación. Se procura que los niños en edad escolar inviertan todo su tiempo al estudio, no solo en la escuela sino también en la oferta extracurricular, con clases privadas para repasar las clases o estudiar todo tipo de habilidades complementarias como idiomas, música, etc. Sin embargo, el máximo reto está en superar el examen de acceso en la universidad más prestigiosa y, con el fin de obtener las mejores calificaciones, invierten un descomunal esfuerzo bajo la supervisión angustiada de sus familias.
Desde el Instituto Cervantes de Pekín y la Biblioteca Miguel de Cervantes de Shanghái, en estrecha colaboración con la Consejería de Educación de la Embajada de España y en algunos casos con el grupo SinoELE, una reconocida asociación que aglutina a algunos de los principales expertos de enseñanza de español para sinohablantes21, se ofrecen cursos regulares de formación a docentes procedentes de universidades y escuelas secundarias de China. Se está trabajando en colaboración con las autoridades educativas locales con el fin de reforzar la estrategia de formación.
Otra cuestión importante es estrechar sinergias y cooperación con las universidades, las editoriales y los organismos oficiales vinculados al sector educativo para coeditar nuevos materiales para la enseñanza de ELE. Es necesario también contribuir en la medida de lo posible a fomentar la enseñanza a través de Internet, elemento multiplicador importante a escala nacional. No olvidemos que China cuenta con la mayor población de internautas del mundo: más de 500 millones.
Se ha ofrecido, asimismo, a las autoridades educativas nuestra voluntad de implicación en el asesoramiento en los planes curriculares de la enseñanza oficial en departamentos de español, con el fin de facilitar la expansión del español en el sistema educativo chino.
Como hemos visto más arriba, muchos estudiantes de español —tanto en universidades como en la enseñanza no reglada— tienen intención de continuar estudios en universidades de países hispanoparlantes, siendo España una primera opción. Entre las especialidades que cuentan con mayor acogida figuran, en primer lugar, los estudios de Economía y Administración de Empresas en muchas de nuestras prestigiosas escuelas de negocios (un 37,56%), seguidos de los estudios de Turismo (un 17,19%) y de los estudios relacionados con el Hispanismo, Enseñanza del Español como Lengua Extranjera y Traducción (13,20%). Un grupo en el que se incluirían especialidades diversas, como Ingenierías, Ciencias de la Información, Arte, Arquitectura o Diseño, supone aproximadamente un cuarto del total22.
En la actualidad, aproximadamente unos 4.000 chinos estudian en España23, cifra aún muy reducida, teniendo en cuenta la excelencia de nuestras instituciones docentes. En los últimos años se ha facilitado considerablemente el proceso de tramitación para el visado de estudios, algo fundamental puesto que nuestras universidades están muy interesadas en ampliar la presencia de alumnos chinos y en incrementar los programas de intercambio y colaboración. Cada año se celebran dos importantes ferias de educación en la capital china y otras muchas en provincias. Estas ferias pueden ser una plataforma para dar a conocer la oferta académica en español y se procura crear sinergias entre el ICEX, la red Universidad.es, el Instituto Cervantes y la Consejería de Educación, con el fin de reforzar la envergadura anual del desembarco de España como país destino para la enseñanza del idioma y otras especialidades.
No olvidemos el gran impacto multiplicador que supone ese flujo de estudiantes chinos: los exalumnos volverán cualificados a China, difundirán de manera natural una imagen positiva de España, se ubicarán profesionalmente —y con gran facilidad— en instituciones, organismos o empresas con intereses en el mundo en español o se implicarán en la docencia de la lengua; los lazos harán que vuelvan a España de turismo o para visitar a amistades, propiciarán probablemente que consuman productos españoles y, finalmente, que trasladen a sus hijos un genuino interés por lo español.
China es ya el principal emisor de estudiantes del planeta, con cerca de 1,27 millones de estudiantes fuera de sus fronteras. En 2010 más de 280.000 estudiantes se desplazaron a otro país para estudiar, cifra que se viene incrementando a un ritmo del 25% en los últimos años. Los visados por estudios a España se han incrementado en más de un 130% en los últimos cuatro años24.
La educación del hijo único es una prioridad familiar. Crece día a día la necesidad de buscar nuevos destinos y productos educativos para completar la formación de ese joven, que se inserta en un mercado laboral cada vez más competitivo. El sistema educativo nacional es extremadamente exigente y eso hace que muchas familias, preocupadas ante la dura competencia para el acceso a estudios superiores y los números clausus para las universidades de prestigio, decidan mirar hacia el exterior. Los hijos mayores —recordemos que con la política del hijo único pueden ser hasta seis los integrantes de la familia, contando a padres y abuelos— están dispuestos a apoyar incondicionalmente la educación de los menores. Y eso, en muchos casos, pasa por una salida al exterior. Los padres buscan en las ferias de educación y en las agencias educativas —que facilitan a veces a un alto precio las gestiones de matriculación en el exterior— destinos propicios para que sus hijos completen su formación en todo tipo de licenciaturas, maestrías e idiomas, más allá del inglés. Ha aumentado considerablemente el número de estudiantes de enseñanza secundaria que cursan estudios en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos, el Reino Unido, Australia o Canadá. Todavía no se plantea esa opción para escuelas españolas, sobre todo por las limitaciones en materia de visados para menores. En las mencionadas ferias y exposiciones educativas es cada día mayor la presencia de colegios internacionales, universidades, escuelas de negocios, academias de idiomas, etc., ya que el sector de la educación genera importantes recursos económicos. Cada año aumenta el número de instituciones docentes públicas y privadas de países extranjeros. En ese sentido, nuestras universidades, con una excelente relación de calidad y precio, son extraordinariamente competitivas en el sector, aunque hasta hace poco tiempo la complejidad en materia de visados de estudios era una barrera que limitaba sus expectativas.