Juan Pedro de Basterrechea Moreno
El modelo de gestión de las aulas Cervantes ha conocido diversos ajustes a lo largo del tiempo, con el fin de adaptarse a las circunstancias, también cambiantes, en las que han tenido que abordar su tarea. En la actualidad, tal como se recoge en el Reglamento del Instituto Cervantes, corresponde al secretario general, entre otras funciones, la coordinación de las actividades de las unidades administrativas y centros del Instituto, entre las que se incluyen las aulas. Según la Resolución de 12 de noviembre de 2010, corresponde a la Dirección de Patrocinio y Gestión Comercial, bajo la coordinación de la Secretaría General, los trámites necesarios para la apertura de nuevas aulas. Una vez abiertas y en funcionamiento, las aulas son adscritas a un centro Cervantes en el que la actividad del aula se integra a todos los efectos, siendo la dirección del centro responsable de la gestión operativa del aula.
La virtud de esta fórmula es que integra la actividad de las aulas en la de todo el conjunto de la institución, al mismo tiempo que les proporciona una infraestructura operativa bajo la que desarrollar sus funciones; de esta manera, al igual que sucede con cualquier centro de la red, funciona una estructura administrativa, académica y cultural que da cobertura a dicha actividad y garantiza el cumplimiento de los objetivos y los procedimientos del Instituto.
Esa misma resolución recoge la adscripción de las aulas Cervantes a sus centros respectivos. Actualmente, la red Cervantes dispone de doce aulas: en Estados Unidos, de las de Boston y Seattle, que dependen del centro de Nueva York; en Canadá, del aula de Calgary, que depende del Instituto de Chicago; en el sudeste asiático, de las aulas de Hanói (en Vietnam), Kuala Lumpur (en Malasia), Seúl (en Corea del Sur) y Yakarta (en Indonesia), todas ellas adscritas al centro de Manila, salvo Seúl que depende de Tokio; en Europa, el aula de Bratislava, en Eslovaquia, depende del centro de Viena; Liubliana, en Eslovenia, depende de Múnich; y Zagreb, en Croacia, de Budapest; finalmente, en África subsahariana, el aula de Dakar, en Senegal, está adscrita al centro de Lisboa.
También hubo aulas en Budapest, Praga, Sofía, Belgrado y Nueva Delhi, las cuales precedieron a la apertura de otros tantos centros Cervantes, y fueron clausuradas cuando estos iniciaron su actividad1.