Carmen Caffarel Serra
Directora del Instituto Cervantes
El Instituto Cervantes ha cumplido, en marzo de 2011, veinte años realizando la apasionante labor que aúna la promoción del español y su enseñanza y estudio como lengua extranjera en el mundo, con la difusión del patrimonio cultural de todos los países de habla española.
Esta institución pública ha llevado a cabo dicha tarea con orgullo y enorme empeño, y también ha cosechado en estas dos décadas numerosos éxitos y reconocimientos que avalan su compromiso y su dedicación como organismo de servicio público, sin ánimos lucrativos, y entre cuyos principales objetivos han estado también, desde su origen, la expansión y consolidación de una imagen de España como país moderno, poseedor de una cultura dinámica, emprendedora y abierta a la curiosidad de todos aquellos interesados en conocernos como país a la vanguardia de las creaciones culturales y de iniciativas educativas.
Afortunadamente, el paso del tiempo ha demostrado por sí solo que el Instituto Cervantes ha conseguido algunos de sus objetivos fundacionales, tal y como prueba su contribución al vital y continuado crecimiento de los estudios del español como lengua extranjera en la inmensa mayoría del entorno no hispanohablante, así como el papel reforzado de la imagen de España como país de prestigio cultural, con creadores pertenecientes a las más diversas disciplinas reconocidos en multitud de ámbitos internacionales.
Como muestra de ese renovado afán por seguir trabajando en el logro de nuestros fines, el Instituto Cervantes presenta un completo estudio multidisciplinar en esta nueva edición de su anuario El español en el mundo, su publicación de más larga trayectoria, y cuyos comienzos en 1998 ya indagaban sobre algunos de los asuntos retomados en este volumen conjunto que compendia 2010 y 2011 en un único libro: la presencia de la lengua española en los organismos internacionales o el papel de la traducción para la presencia internacional de un idioma como el español.
Este volumen se compone de cuatro secciones y once artículos que desgranan la realidad presente de los estudios del español como lengua extranjera en regiones geográficas de especial interés para nuestro idioma, así como completos análisis relacionados con diferentes cuestiones sobre lengua y cultura hispánica.
En la primera sección, dedicada a los informes regionales sobre la situación actualizada de la demanda de español como lengua extranjera, se tratan en esta ocasión dos áreas geográficas diferenciadas. Los primeros dos artículos analizan la actualidad del español en el marco de los países que componen a fecha de hoy la Unión Europea, y el tercero de los artículos sitúa la demanda de español en el área asiática: en concreto en Corea del Sur, con motivo del inicio de actividades del Instituto Cervantes en la capital del país, en el aula que la institución ha abierto en la Facultad de Lenguas Extranjeras y Literatura, de Kyung Hee University, en Seúl. La tradición de los estudios hispánicos en este país asiático sigue dando muestras de un renovado interés por aprender nuestra lengua entre jóvenes alumnos, indicativo de la futura expansión de nuestro idioma en esta y otras regiones de oriente.
Europa, entendida en esta ocasión geográfica y políticamente, es el foco de atención para situar el presente de nuestra lengua en los países que componen la Unión Europea. La Presidencia Española de la UE, en el primer semestre de 2010, fue la excusa perfecta para llevar a cabo una actualización que recopilara los datos más fehacientes sobre el estado del español en las instituciones y organismos internacionales que dependen de la Unión, así como una puesta al día de la demanda de estudios de español en los sistemas de educación reglada de los 27 países miembros.
La situación del español en la UE está determinada fundamentalmente por tres factores: su estatus de lengua oficial, su elevado número de hablantes nativos y su fuerte proyección como lengua de comunicación internacional fuera de Europa. Junto con el polaco, el español –con un total que se aproxima ya a los 50 millones– es la quinta lengua de la Unión Europea por número de hablantes nativos. Fuera de España, más de 2 millones de ciudadanos europeos hablan español con una competencia de hablante nativo y otros 28 millones con una competencia limitada. Por otra parte, el 16% de los ciudadanos de la UE considera el español como una de las lenguas más útiles. Así, el español es el cuarto idioma más utilizado en el trabajo diario de las instituciones y el cuarto más aprendido como segunda lengua por los ciudadanos europeos. A su vez, hay países en los que el español se sitúa como la segunda lengua más útil y demandada. Es el caso de Francia y Reino Unido. De hecho, en este último país, el español ha desplazado al alemán de esta posición desde 2001. Asimismo, el español es considerado el tercer idioma más útil en Alemania, Italia, Austria e Irlanda. Estos datos son, sin duda, un argumento de peso a la hora de reivindicar una mayor cobertura lingüística para este idioma en las instituciones oficiales europeas. Por eso, aunque el inglés, el francés y, en muy menor medida, el alemán, son los idiomas más utilizados en el trabajo diario de las instituciones, el español ocupa, junto con el italiano, la cuarta posición en esta clasificación. De hecho, en más de una ocasión España e Italia han solicitado de forma conjunta que, en las reuniones con una cobertura lingüística limitada a tres lenguas, esta se ampliara a cinco para incluir así el español y el italiano. Con todo, la tendencia general es, como se ha visto, a limitar en la medida de lo posible el número de lenguas utilizadas en las instituciones comunitarias y evitar así que el multilingüismo se convierta en una rémora, dado el elevado coste del mantenimiento de la comunicación multilingüe y la elevada partida presupuestaria asignada a los servicios de traducción e interpretación en todas las instituciones de la UE.
Este anuario trata también la situación actual del español en los sistemas educativos de los 27 Estados miembros de la Unión Europea. En el ámbito educativo de la UE, el español se enseña fundamentalmente en el segundo ciclo de la educación secundaria general y en especial en los países de la UE15. En la mayoría de los casos, el porcentaje de alumnos que lo estudia se aproxima al 20%. Sin embargo, hay excepciones con porcentajes superiores dentro de los países de la Unión: Dinamarca (27,9%), Francia (62,4%) y Suecia (40,6%). Además, la tendencia en estos países parece ser al afianzamiento en la enseñanza secundaria. En el ámbito universitario, los estudios de español como lengua extranjera despiertan un enorme interés entre los alumnos europeos. Prueba de ello es el hecho de que, año tras año, España es, con diferencia, el país de la UE que más estudiantes Erasmus acoge. Además, aunque la mayoría de los estudiantes Erasmus que visita España proviene de la UE15, España también es el principal país de acogida de estudiantes procedentes de Polonia, lo que muestra la creciente penetración de esta lengua en Europa del Este. En otros países, como es el caso de Reino Unido, se observa una tendencia a la consolidación del aprendizaje del español entre los estudiantes universitarios, en detrimento de otras lenguas tradicionalmente más extendidas, como el francés y el alemán.
A su vez, un factor determinante en la posición que actualmente ocupa el español en la educación reglada del viejo continente ha sido, sin duda, la acción educativa española en este territorio. Con presencia directa en 20 de los 27 Estados miembros de la UE, el Ministerio de Educación se encarga de promocionar y organizar enseñanzas regladas correspondientes a niveles no universitarios del sistema educativo español, así como de elaborar currículos mixtos de contenidos del sistema educativo español y de los propios de otros sistemas de enseñanza destinados a alumnos de nacionalidad española o extranjera. Esta acción educativa se desarrolla principalmente en centros docentes de titularidad del Estado español, de titularidad mixta con participación del Estado español, en las Secciones Españolas de centros docentes de titularidad extranjera o en otro tipo de instituciones como las Agrupaciones de Lengua y Cultura Españolas (ALCE). Asimismo, la acción educativa española en la Unión Europea incluye la elaboración de materiales didácticos para la enseñanza del español, la formación del profesorado extranjero, la implantación de centros de recursos didácticos y la firma de convenios de colaboración destinados a difundir el español.
A la vista de estos datos podemos afirmar que, si bien el español no fue una lengua comúnmente aprendida por los europeos de hace una generación, no cabe duda de que actualmente hay cada vez más personas estudiándolo en toda Europa y de que además la mayoría de ellos son jóvenes. Sumadas al gran número de universitarios que han tenido la oportunidad de venir a España –y por tanto de alcanzar un alto dominio de la lengua, como indican las encuestas posteriores a los intercambios realizadas tanto entre los estudiantes como entre los expertos en educación de sus universidades de origen– las políticas de promoción de lenguas se concentran principalmente en los centros escolares, por lo que las cifras indican que miles de niños y jóvenes europeos están recibiendo clases de español cada año.
En una segunda parte del libro, la sección dedicada a cuestiones de lengua aborda diferentes estudios contextualizados en otro hito importante para el Cervantes: la conmemoración de los bicentenarios de las independencias de las republicas hispanoamericanas y su estrecha vinculación con el ámbito de la promoción cultural y las relaciones entre Hispanoamérica y España. En esta línea se sitúan los dos estudios complementarios sobre el español de América en la época de las independencias, que nos propone un viaje lingüístico en el tiempo, doscientos años atrás, y sobre las relaciones de contacto entre el español y las lenguas indígenas de América Latina, que detalla –por su parte– las diferentes familias lingüísticas país a país y su número de hablantes.
También como hitos conmemorativos de esas relaciones bicentenarias entre la Península e Hispanoamérica, se sitúan las dos publicaciones objeto de estudio en esta segunda sección del anuario: el Diccionario de americanismos y la Nueva gramática de la lengua española, libros imprescindibles hoy para abarcar la amplitud de nuestro idioma en sus variedades americanas y su comprensión morfológica. La Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española afrontaron estos magníficos proyectos con una gran acogida por parte del público especializado, que esperaba con inquietud la puesta en circulación de sendas publicaciones.
La tercera sección del libro se ocupa, en este caso, de presentar diferentes cuestiones que atañen a la cultura hispánica y los medios digitales idóneos para una promoción y difusión de calidad. Si en el anuario del Cervantes El español en el mundo 2009 se ofrecía una exhaustiva relación de las grandes bibliotecas del mundo hispánico en su vertiente tradicional, ahora ponemos a disposición del lector una no menos completa recopilación de las más importantes bibliotecas digitales en español, así como un pormenorizado análisis de las características particulares de esta nueva manera de acceso a la información en pleno siglo xxi.
En esta misma línea, el presente anuario dedica también un artículo a presentar en detalle la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, con su oferta de textos en español y en las lenguas cooficiales, con su esmerada búsqueda por conjugar tradición y modernidad, y su vocación de puente entre España y América. Completa esta parte, a su vez, un esmerado estudio sobre el ámbito de la traducción automática, sus posibilidades en la actualidad, los principales traductores automáticos disponibles hoy por hoy a través de Internet, productos y servicios tanto del sector privado como del público, así como una reflexión final sobre la investigación programada en este campo y sus posibilidades de desarrollo futuro.
En última instancia y como colofón del libro, el Instituto Cervantes presenta su Sistema Internacional de Certificación del Español como Lengua Extranjera (SICELE): una iniciativa única para la armonización internacional de criterios para la certificación del conocimiento del español como lengua extranjera, así como un instrumento que se torna principal para la colaboración educativa entre los distintos estamentos de la enseñanza superior de los países hispanohablantes y el Instituto Cervantes.
La efeméride que celebra el Instituto Cervantes con su vigésimo aniversario se ha visto, no obstante, ciertamente contenida por la actual situación de restricción en el gasto público, compartida por todos los organismos dependientes de la Administración del Estado, razón principal que ha justificado la edición en un único volumen de los contenidos correspondientes a dos anualidades. No obstante, nuestros objetivos y nuestro esfuerzo siguen siendo firmes, como muestra el resultado de los análisis aquí publicados: la promoción y difusión del español es una labor privilegiada, cuyos frutos recogemos día a día ante una demanda internacional cada vez mayor por conocer nuestra lengua y nuestra cultura.