Yolanda Lastra de Suárez
No se puede hablar en bloque de un español americano en contraste con otro hablado en España puesto que en ambos lados del Atlántico hay diferencias dialectales. Aunque la profundidad temporal es menor en América que en Europa, de todos modos se reconocen diversas áreas dialectales en cada país, pero no en todos se cuenta con el mismo grado de conocimiento de las variantes en cuestión.
No cabe duda de que el español es la lengua de poder y de prestigio en todos los países mencionados, no obstante el aprecio que los bilingües cuya lengua nativa sea indígena puedan tener por esta. El español abre las puertas de la educación y los trabajos mejor remunerados.
Hay casos en que los hablantes nativos de lenguas indígenas ex profeso dejan de hablarlas para que sus hijos gocen de una situación social superior a la que los padres tienen. Naturalmente, no todos los hablantes de lenguas originarias desean abandonarlas. También se dan casos de lealtad lingüística y de deseo de que la lengua perdure por muchas generaciones. Es difícil hablar de la situación lingüística de un área tan extensa, pero ya hemos hecho algunas generalizaciones. En seguida nos referiremos a algunos de los países individualmente.
Antes de hacerlo, conviene señalar que los países con mayor cantidad de lenguas nativas son México y Guatemala (es decir, el área mesoamericana) por una parte y la zona andina (Perú, Bolivia y Ecuador) por otra. No es de llamar la atención que estas fueron las áreas donde existieron etnias que predominaban sobre otras, llegando a constituir especies de imperios. Los aztecas y sus aliados sometieron un vasto territorio en lo que ahora es México y otro tanto fue el caso de los incas. Tanto el náhuatl como el quechua fueron lenguas francas antes de la llegada de los conquistadores españoles y se extendieron aún más con la evangelización. El guaraní, ahora lengua mayoritaria en Paraguay, por su parte, sin haber sido lengua imperial, sí fue lengua franca en una extensa zona de América del Sur.
Hay que hacer notar que lo que tienen en común las lenguas indígenas es que son habladas por minorías, casi siempre despreciadas por los mestizos que viven en las regiones donde todavía se hablan las lenguas. Pero intrínsecamente las lenguas tienen el mismo valor que cualquier otra lengua hablada en cualquier parte del mundo. Cada una le es útil a sus hablantes para la comunicación diaria y para la transmisión de la cultura. Cada una posee un sistema de sonidos que a su vez forman raíces y desinencias, palabras, frases y oraciones. Todo ello, la fonología, la gramática, el léxico y la semántica es a veces sencillo y las más veces complejo y digno de describirse, estudiarse y compararse porque constituye parte del patrimonio intangible de la humanidad.
Cada lengua puede no estar emparentada con otras o, al contrario, constituir junto con otras lo que se llama una familia lingüística. Así como en España existe el vasco, que no tiene relación «genética» con ninguna otra lengua, y el catalán, que pertenece a la familia de las lenguas románicas, en América hay lenguas aisladas, familias pequeñas y grandes troncos lingüísticos formados por varias familias. La lingüística utiliza mayormente el método comparativo para determinar qué lenguas tuvieron un ancestro común. Las lenguas que se demuestra que descienden de una sola pertenecen a la misma familia. Era necesario hacer estas explicaciones antes de entrar en materia. Ahora mencionaremos algunos de los países donde todavía hay lenguas indígenas.