Departamento de Certificación Lingüística del Instituto Cervantes
El SICELE tiene como principales objetivos los siguientes:
Una de las herramientas más eficaces para la difusión de la lengua la constituyen los sistemas de certificación del dominio o de la proficiencia. El carácter prescriptor de los exámenes hace que esta actividad sea de capital importancia a la hora de dirigir y conformar la política de enseñanza y aprendizaje de la lengua. Los procesos evaluadores denominados de «alto perfil» generan una huella (efecto de rebote, de resaca o de impacto), que se manifiesta en toda una serie de ámbitos relacionados con la enseñanza.
De este modo, los sistemas de evaluación y certificación contribuyen a determinar los contenidos lingüísticos y sus límites, los métodos y las técnicas pedagógicas y hasta la propia evaluación formativa o de aula. Por todo ello, es deseable que los sistemas de certificación tengan un efecto positivo en todos estos ámbitos; lo contrario contribuiría a hacer ineficaz el proceso de enseñanza y de aprendizaje, con la consiguiente frustración de profesores y de alumnos, y la inevitable devaluación de las políticas de difusión y promoción de la lengua. Así, el SICELE se plantea como una iniciativa destinada a concertar esfuerzos para fomentar el impacto positivo de la actividad evaluadora y certificadora en lengua española.
La actividad docente y certificadora en el ámbito del español como lengua extranjera o segunda lengua se puede considerar una actividad profesional o una disciplina académica relativamente reciente si se compara con la extensa tradición con la que cuentan, por ejemplo, otras lenguas como el inglés o el francés. En torno a la didáctica y la evaluación de estas lenguas, se ha desarrollado, por un lado, una actividad científica y académica y, por otro, una industria de servicios, que han contribuido considerablemente a la evolución del sector y a su adaptación a la demanda social. Este desarrollo incipiente y, a la vez, desigual en los diferentes territorios y organizaciones de los países de habla hispana se presenta en el momento actual como una situación propicia para el intercambio de tecnología y de experiencias y resultados.
Por otro lado, en el contexto de una industria de servicios orientada hacia el usuario, la actividad certificadora debe ser de naturaleza garantista. Independientemente de que una persona obtenga un certificado de competencia lingüística a través de una institución oficial del mundo hispanohablante, su valor deberá ser reconocido en todos los ámbitos de uso del mismo.
El carácter estandarizador del planteamiento del SICELE responde a la necesidad de dar coherencia a las garantías asociadas a las certificaciones —que son después utilizadas para la toma de decisiones cruciales en la vida de los individuos— y se articula por medio de sistemas de gestión de la calidad internacionalmente reconocidos, que se caracterizan por su rigor y transparencia.
Finalmente, la creación de redes de conocimiento interuniversitarias en materia de evaluación de la competencia lingüística es de capital importancia para el fomento de la investigación y el desarrollo en esta área de conocimiento y prácticas profesionales. Todos los miembros del SICELE, sin excepción, comparten el interés por colaborar en proyectos multilaterales que trasciendan el mero ámbito de la evaluación y que sirvan para acrisolar y consensuar las políticas de difusión de la lengua en el mundo.