Centro Virtual Cervantes
Lengua
El español en el mundo > Anuario 2010-2011 > Rafael C. Carrasco Jiménez. La personalización de las bibliotecas
El español en el mundo

Las bibliotecas digitales del siglo xxi

Rafael C. Carrasco Jiménez

2. La personalización de las bibliotecas

El mundo de silicio (el dióxido de silicio es el componente básico de los semiconductores, elementos en los que se basan los ordenadores actuales y cuya plasticidad ha permitido crear réplicas microscópicas del mundo real o imaginario) es extraordinariamente moldeable pero muy diferente del nuestro. Por ello, los programadores diseñan imágenes para guiarnos en el uso de los ordenadores. La más conocida es probablemente la del escritorio (véase la figura 1), metáfora de la superficie de una mesa donde se amontonan las tareas que tenemos pendientes, incompletas u olvidadas. La misma función orientadora tienen la bandeja de entrada del correo, los menús para seleccionar opciones o la página en blanco del procesador de textos: guiarnos en un ámbito nuevo mediante imágenes que podemos asociar a objetos conocidos. Sin embargo, hasta ahora, estas imágenes eran fijas, estaban determinadas por el programador y apenas permitían su adaptación a las necesidades de cada cual. Tampoco era posible su compartición, ni la inclusión de ayudas basadas en la inteligencia artificial. Figura 1.

Esta inflexibilidad ha sido también el patrón de las bibliotecas digitales, que, con la mejor de las intenciones, procuraban replicar el funcionamiento de una biblioteca tradicional ofreciendo servicios clásicos como la consulta en el catálogo, la lectura de obras o la atención a las solicitudes de préstamo.

No obstante, se prevé que esta idea cambie profundamente en los próximos años y que, poco a poco, nuestra identidad o perfil determine, probablemente de forma automática, qué vemos y cómo. Por ejemplo, un lector peruano estará habitualmente más interesado en las obras relacionadas con Perú o escritas por autores de su país y, por tanto, conviene que la biblioteca digital le muestre en primer lugar una selección de dichas obras. También conviene que permita al lector organizar sus colecciones y añadir en estanterías virtuales los libros que lee o desea consultar habitualmente (tal y como se ilustra en la figura 2). Los expertos en bibliotecas digitales llaman a estas funciones elementos de personalización, esto es, de adaptación de las características de la biblioteca a los gustos o necesidades de cada lector.

Además, cabe enriquecer estas posibilidades mediante el uso de la denominada inteligencia artificial. Por ejemplo, al precio de permitir que el sistema guarde información sobre nuestra actividad habitual, la biblioteca puede adivinar los gustos o intenciones del visitante. Esto es ya una práctica habitual en el comercio, tanto tradicional (muchas tarjetas de fidelización ofrecen descuentos o promociones a cambio del registro de los hábitos del consumidor, lo que permite orientar la estrategia comercial de la compañía), como a través de la Red (donde las grandes empresas vendedoras adaptan las sugerencias de compra a cada posible comprador en función de su actividad pasada y la de otros compradores con hábitos similares).

flecha a la izquierda (anterior) flecha hacia arriba (subir) flecha a la derecha (siguiente)
Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es