Ignacio Bosque Muñoz
El crecimiento exponencial de la bibliografía gramatical en los últimos treinta años constituía un serio problema en la confección de la NGRALE. El Esbozo hacía un uso muy moderado de conceptos gramaticales modernos surgidos en las tres décadas anteriores a su publicación, y en la edición de 1931 únicamente se empleaban, como cabría esperar, nociones tradicionales. La NGRALE hace amplio uso de los términos habituales en la tradición y desarrolla algunos de los que solo se esbozan en las gramáticas tradicionales (por ejemplo, el de modo de acción o cualidad de la acción verbal). Se dedican no pocas páginas a otros conceptos que ha proporcionado la investigación actual y que apenas tienen cabida en las gramáticas clásicas, tales como los que permiten segmentar la estructura informativa de la oración o los que articulan la teoría de los actos de habla. Todas las cuestiones que se analizan en las gramáticas académicas anteriores reciben aquí un tratamiento considerablemente más pormenorizado.
La comisión interacadémica debatió acerca de la posibilidad de que la NGRALE contuviera referencias bibliográficas. Acordó desestimar esta opción porque el aceptarla rompería una característica distintiva de las gramáticas académicas, y también porque la selección de libros y artículos que se llevara a cabo habría de ser tan extensa como incompleta. Tuvo, además, en cuenta el hecho de que gran número de conceptos gramaticales han sido desarrollados paralelamente por no pocos autores (a veces en escuelas o modelos diferentes) en los últimos treinta o cuarenta años. Se entendió que este hecho haría aún más difícil la mención exhaustiva no solo de los propulsores de esas nociones, sino también de sus críticos. Como contrapartida, la NGRALE presenta como habituales, generales o muy difundidas entre los gramáticos contemporáneos muchas unidades de análisis gramatical que son de uso común en la actualidad. Los únicos gramáticos mencionados en la obra (y aun así de modo muy ocasional) son Antonio de Nebrija y Andrés Bello.
Es habitual entender hoy que las gramáticas contemporáneas son obras de síntesis. La condensación de los contenidos y la selección de las informaciones que se decide simplificar están siempre en función de los intereses, unas veces didácticos y otras divulgativos, que persiguen sus redactores. Así pues, las gramáticas actuales se pueden comparar con otras gramáticas, pero no pueden contrastarse con las monografías. Esta propiedad las distingue muy marcadamente de las gramáticas clásicas, que solían escribirse en ausencia de estudios monográficos previos.
La NGRALE está concebida como síntesis de los estudios clásicos y modernos sobre la gramática del español, y aspira a constituir un panorama de los conocimientos gramaticales que pueda servir como punto de partida a estudiantes y profesores de español en diversos niveles académicos. En cuanto a gramática de referencia, se concibe como una obra de consulta que presenta las pautas fundamentales de la lengua sin suscribir una teoría lingüística particular, pero aprovechando y adaptando las aportaciones más relevantes de los modelos teóricos más desarrollados. Persigue, pues, mantener el equilibrio adecuado entre tradición y novedad; entre las contribuciones de los mejores gramáticos clásicos y las aportaciones de los gramáticos contemporáneos que gozan ya de general aceptación. La obra presenta una ausencia total de formalización, pero se acordó, por razones didácticas, usar ocasionalmente corchetes para marcar ciertos segmentos morfológicos y sintácticos.
Muchas de las cuestiones que se analizan en la NGRALE son polémicas entre los estudiosos. La ASALE, que no participa en los foros científicos en los que se dilucidan tales materias, no podía sancionar una solución para cada una de esas opciones controvertidas, y rechazar a la vez todas las demás. En el texto se alude a menudo, y siempre de manera resumida, a las razones que suelen aducirse para justificar puntos de vista enfrentados, pero no siempre se toma partido por alguna de las opciones que ofrece el análisis sintáctico en materias de cierta complejidad, a menos que la elección sea indispensable para describir la pauta gramatical de la que se trate. En algunos de estos casos el texto favorece fórmulas descriptivas abiertas, o bien introduce términos que permitan identificar las estructuras sintácticas, así como analizar su significado y su distribución, sin vincular esos análisis a una determinada segmentación formal.
La terminología gramatical elegida es clásica cuando existen términos tradicionales que identifiquen los fenómenos analizados. Cuando los conceptos que se introducen no son tradicionales, se mencionan las varias etiquetas que se suelen usar hoy para designarlos, y se eligen una o dos de ellas para proseguir el análisis.
Como es lógico, las valoraciones normativas que la ASALE acuerda, a las que se refiere el § 7 de este trabajo, no pueden ser paralelas a los análisis estrictamente gramaticales que ha de llevar a cabo. Estos últimos han de estar sujetos a las naturales controversias a las que se ha aludido, además de a la esperable variación teórica y doctrinal que caracteriza la investigación lingüística contemporánea. Las primeras constituyen, en cambio, juicios de valor, es decir, recomendaciones que —sean o no atendidas— resultan de acuerdos a los que esta institución llega después de valorar y ponderar diversos factores sociolingüísticos.
La NGRALE es una gramática especialmente atenta al significado. Procura, por tanto, relacionar sistemáticamente las pautas sintácticas con su interpretación semántica. Es asimismo sensible a las variantes contextuales que pueden determinar esta última. A pesar de que presta particular atención a la variación lingüística, no está concebida como un catálogo de usos. Acepta que las diferencias semánticas que se asocian con las diversas estructuras pueden ser sutiles, o estar sujetas a matices difíciles de deslindar, pero entiende igualmente que son diferencias objetivas, y que su análisis forma parte inexcusable del estudio gramatical.