María Amparo Alcina Caudet
El inglés sigue siendo la lengua franca, pero las empresas que quieren vender sus productos en Internet se han dado cuenta de que los usuarios prefieren usar su propia lengua, por lo que han tenido que traducir (localizar) sus sitios web de modo que sus productos estén al alcance de un mercado globalizado.
El aumento de la demanda de traducciones, la competencia de precios y la exigencia de rapidez ha llevado también a los traductores a emplear cada vez más herramientas informáticas de ayuda a la traducción. El proceso de trabajo del traductor humano hoy en día no se puede entender sin el uso del acceso a Internet para propósitos de documentación, envío y recepción del texto origen y meta de los procesadores de texto, los diccionarios electrónicos y enciclopedias, las memorias de traducción o la traducción asistida, o los programas de gestión de proyectos. La traducción automática, sin embargo, ha sido rechazada durante años por los traductores profesionales. Hay varias razones que explican este divorcio. La primera es que la traducción automática ha sido vista desde sus inicios como una amenaza para el trabajo del traductor, especialmente cuando se auguraba que se podían conseguir traducciones de buena calidad con gran rapidez, en los inicios de la traducción automática. Más tarde, cuando se vio que los textos que resultaban de la traducción automática debían ser revisados antes de su publicación, a menudo los traductores opinaban que habría sido más sencillo traducirlos completamente desde el principio en lugar de arreglar lo que había hecho la máquina. La post-edición resultaba un proceso largo y costoso que en ocasiones no estaba justificado. Sin embargo, la mejora de los sistemas de traducción automática en las últimas décadas y en especial en los últimos años, unido a las facilidades que ofrecen las herramientas de traducción automática para la «pre-edición» y la «post-edición» de los textos, y muy especialmente gracias a la integración de la traducción automática en el entorno de trabajo del traducción, junto a programas de traducción asistida con sus diccionarios, bases de datos terminológicos y memorias de traducción, están contribuyendo a que el traductor profesional cambie su percepción respecto a este tipo de sistemas. La traducción automática puede incrementar la productividad del traductor profesional desde un 30% hasta un 50%.
Aunque el uso de programas de traducción automática se ofrece gratuitamente en algunos sitios web, estos servicios resultan útiles por ejemplo para usuarios ocasionales, pero no es una solución ideal para todo tipo de usuarios. Por ejemplo, una empresa de ámbito internacional que necesite comunicación entre empleados suyos que hablen distintas lenguas precisa de un servicio de traducción automática, pero por razones de confidencialidad y de rapidez no le resultará seguro utilizar el servicio gratuito en Internet. También las empresas pueden necesitar integrar la traducción con otro tipo de herramientas de acceso a los datos, etc. Este tipo de producto, en el que el programa de traducción automática debe ser integrado con otras herramientas, o debe ser instalado en una intranet, es ofrecido a las empresas por un determinado precio. Por otra parte, también existen programas de traducción automática que se integran en entornos de trabajo del traductor y que permiten ser personalizados incorporando nuevas palabras, expresiones y términos.
Muchos programas comerciales que se ofrecen con un bajo precio están basados en una estrategia directa y sus resultados tienen baja calidad. Los servicios implementados «en red», bien sea Internet o la intranet de una empresa, suelen emplear estrategias basadas en reglas, aunque cada vez más incorporan de un modo u otro estrategias basadas en corpus, bien sea estadísticas o basadas en ejemplos. Algunas empresas de traducción y localización ofrecen también los servicios de adaptación de un programa de traducción automática al contexto de la empresa. Esto consiste básicamente en la elaboración de diccionarios o glosarios que contengan la terminología sobre las temáticas en que trabaja la empresa (medicina, economía, etc.). Por otra parte, muchas empresas de traducción apuestan por adaptar estos sistemas de traducción automática para su uso interno añadiendo reglas al propio sistema y automatizando la post-edición. Es el caso de Pangeanic, que ha desarrollado la herramienta PangeaMT (http://www.pangea.com.mt/) a partir del sistema Moses (Yuste et ál., 2010).