Andrés Santana Arribas
A lo largo del artículo hemos ofrecido numerosos datos sobre la historia del hispanismo ruso. Recordemos que, institucionalmente, el primer intento de los hispanistas por organizarse se produce en 1970, con la I Conferencia de Hispanistas de la URSS, que congregó a unos 150 hispanistas soviéticos. Aquello supuso un importante paso para coordinar el trabajo de especialistas geográficamente tan alejados e incidió positivamente sobre la realización de trabajos conjuntos en forma de tesis doctorales, publicaciones, programas educativos, conferencias, etc. Sin embargo, no será hasta 1994 cuando, gracias al empeño personal del gran hispanista Serguéi Goncharenko y al apoyo de la Embajada de España en Moscú, se organiza en la Universidad Estatal Lingüística de Moscú la I Conferencia de Hispanistas de Rusia, en la que se funda la Asociación de Hispanistas de Rusia, copresidida por los dos grandes hispanistas del momento: Venedikt S. Vinográdov (Universidad Estatal Lomonósov de Moscú) y el propio Serguéi Goncharenko (Universidad Estatal Lingüística de Moscú). Si en el año 1970, se habían congregado 150 personas, a la nueva asociación se afilian casi el doble. En 1999, se celebró la II Conferencia, con los mismos actores, pero sumando una participación activa de la Universidad de Granada. El inesperado y triste fallecimiento en mayo de 2006 del entonces presidente único y alma de la Asociación, el académico Goncharenko40, hizo temer que desapareciera este importante foro de hispanistas. Por ello, desde la Embajada de España decidimos tomar la iniciativa, con un papel fundamental de los entonces ministro consejero, José Moyano, y consejero cultural, Jorge de Orueta, para celebrar en mayo de 2008, junto con el esfuerzo de la Universidad Estatal Lingüística de Moscú y la Universidad de Cádiz y con la financiación de la Agencia Federal Rusa de Educación y el Grupo Santander, la III Conferencia Internacional de Hispanistas de Rusia, donde se elige como nueva presidenta a la Dra. Lilia Moyseenko y se mantiene la sede oficial en la Universidad Estatal Lingüística de Moscú. Actualmente, se está haciendo un gran trabajo de reorganización de la asociación y se está elaborando una página web, que quedará alojada en la que se preparó para la conferencia de mayo y donde se pueden consultar datos de interés al respecto (http://www.hispanismoruso.com/).
Existen otras organizaciones territoriales de hispanistas, siendo las más activas quizá la Asociación de Hispanistas de San Petersburgo y la Asociación de Cervantistas de Rusia, pero a pesar de la gran labor que realizan sus miembros, no tienen visibilidad a través de una página web ni están realmente institucionalizadas.
Esa debe ser la primera y principal labor de la Asociación de Hispanistas de Rusia, revitalizada en mayo: convertirse en punto de unión para todos los hispanistas, de manera que, lejos de sentirse excluidos, vean en la asociación el canal óptimo para dar a conocer al mundo los resultados de su dedicación profesional al español y lo español, así como la vía de información natural sobre becas, ayudas, concursos, congresos, etc.
«Lo español se vende solo en Rusia». Esta es una afirmación que he oído con frecuencia a especialistas y diplomáticos españoles en Moscú. En parte es verdad, porque durante mucho tiempo nuestra lengua y nuestra cultura se han propagado por Rusia sin la intervención institucional de España, pero claro que esto no se produjo por casualidad, sino gracias a una coyuntura política favorable del Estado soviético y al singular esfuerzo y entusiasmo de los Niños de la Guerra, los países latinoamericanos y los hispanistas rusos.
Pues bien, podemos afirmar que ahora también nos encontramos ante una coyuntura muy favorable, pues la oferta lingüística y cultural española en Moscú es bastante amplia y completa, gracias a la labor de las diferentes secciones de la Embajada de España, en especial de la Consejería de Cultura y Cooperación, la Agregaduría de Educación y el Instituto Cervantes, así como a las iniciativas del Centro Español, las embajadas latinoamericanas establecidas en Rusia y las propias instituciones académicas y culturales rusas. Sin embargo, debe subrayarse la deficitaria oferta que se realiza en el resto del territorio ruso, a excepción quizá de San Petersburgo, y ese es, en mi opinión, nuestro mayor reto y desafío en la actualidad.
Si se conoce el modus operandi y se tienen los contactos adecuados, Rusia es un país que ofrece la posibilidad de organizar grandes actividades con modestos presupuestos y un éxito asegurado de público. Esto lo he podido comprobar durante mi etapa en ese país, de la que destacaré, en el plano de la gestión cultural, la organización de varias Jornadas Hernandianas, que incluyeron conciertos, exposiciones, publicaciones, concursos literarios infantiles, una representación teatral a cargo de escolares rusos y españoles, la creación del Círculo Hernandiano Ruso, así como el bautizo del Colegio ruso 110 como Colegio Miguel Hernández. Con una inversión mínima y el esfuerzo común de la Embajada, el Cervantes y la Fundación Cultural Miguel Hernández, conseguimos recuperar para el público ruso la figura de un escritor español adorado en otros tiempos y que había quedado en el olvido. En un país donde solo tienen monumentos los españoles Miguel de Cervantes y Agustín de Betancourt, así como un busto Juan Valera, hay ahora tres bustos del poeta oriolano en Rusia: uno en la Sede de la Asociación de Hispanistas de Rusia en Moscú, otro en el Colegio Miguel Hernández de Moscú y el tercero en la Universidad Estatal de San Petersburgo, cuna del hispanismo ruso. Planeamos nuevas actividades para 2010, con motivo del centenario del poeta.
Son muchas y variadas las iniciativas que se producen desde diferentes instituciones. Destacamos aquí algunas de las que están en marcha actualmente, con amplio calado y repercusión.
Como parte de su estrategia de entrada en el mercado ruso y como complemento de su ambicioso proyecto «Santander Universidades», el Grupo Santander comienza a firmar en 2007 acuerdos de colaboración con las universidades rusas más prestigiosas. Dichos convenios incorporan distintas esferas de cooperación dependiendo del perfil de cada universidad, pero hay algo que siempre está presente: el fomento de la formación en español, la creación de centros y cátedras de español y el desarrollo del hispanismo ruso, todo ello acompañado de un completo programa de becas de movilidad para alumnos y profesores.
Parte como una iniciativa de nuestro actual embajador en Moscú, Juan Antonio March Pujol, y se hace realidad en marzo pasado con una primera reunión en Madrid, entre unos 50 rectores de ambos países en el marco de la primera visita oficial a España del presidente ruso Dmitri Medvédev. Uno de los temas centrales de la reunión fue la necesidad de impulsar el estudio del ruso en Iberoamérica, así como del español y el portugués en Rusia. Ya estamos trabajando en una segunda reunión para octubre de este año en Moscú, pero ya en un formato ampliado que espera reunir a unos 1.500 rectores.
Paralelamente al encuentro de rectores, se constituyeron también en Madrid mesas de debate auspiciadas por el Foro Hispano-Ruso de la Sociedad Civil, donde se trataron cuestiones de colaboración bilateral en materias como cultura, negocios, medios de comunicación, etc.
Tras la organización conjunta de la III Conferencia de Hispanistas de Rusia, la proximidad de las celebraciones del bicentenario de 1812 en ambos países y al objeto de canalizar los proyectos en Rusia que desde la Universidad de Cádiz estamos gestionando con la Embajada de España en Moscú, la Embajada de Rusia en Madrid, la Asociación de Hispanistas de Rusia, la Academia de Ciencias de Rusia y el resto de nuestros socios rusos, se ha creado, con el apoyo financiero del Grupo Santander, el Aula Universitaria Hispano-Rusa, que nace con la vocación de servir de punto de encuentro y lanzadera de proyectos académicos y culturales de calidad entre España y Rusia. Para propuestas de colaboración, pueden dirigirse a: auhr@uca.es.