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El español en el mundo > Anuario 2009 > C. L. Cabello. Bibliotecas Históricas en España
El español en el mundo

Las grandes bibliotecas del mundo hispánico

Concepción Lois Cabello

2. Bibliotecas Históricas en España

2.1 Biblioteca Nacional

Fundada por Felipe V en 1712 como Real Biblioteca Pública, en 1836 dejó de ser propiedad de la Corona y recibió por primera vez el nombre de Biblioteca Nacional. El edificio, que se encuentra en el paseo de Recoletos en Madrid, inaugurado en 1892 con motivo de la exposición conmemorativa del IV Centenario del Descubrimiento de América, ha sufrido varias transformaciones, y destacan las obras iniciadas en 1955, que triplicaron la capacidad de sus depósitos, y la iniciada en 1986, que finalizó en 2000, con la apertura de una nueva sede en Alcalá de Henares.

El núcleo inicial de su colección fueron los libros que Felipe V trajo desde Francia y los incautados a los partidarios del Archiduque de Austria en la Guerra de Sucesión (el Duque de Uceda, el Marqués de Mondéjar), entre los que se encuentran algunas de sus piezas fundamentales. La colección continuó incrementándose con importantes adquisiciones en el siglo xviii y sobre todo en el siglo xix, por la incorporación de las obras de los conventos suprimidos por la desamortización y por la adquisición de bibliotecas particulares, que ingresaron en la Biblioteca Nacional por compra o legado, o bien se recibieron procedentes de otros ministerios en los que se habían depositado previamente. Algunas de las que podemos destacar son la de Juan Nicolás Böhl de Faber; la de Pedro Caro y Sureda, marqués de la Romana, incorporada en 1873; la de Serafín Estébanez Calderón, que ingresaría en la Biblioteca Nacional en 1873, tras permanecer desde 1867 en la biblioteca del Ministerio de Fomento; la de Manuela de Negrete y Cepeda, condesa de Campo de Alange, Osuna e Infantado, adquirida en 1884; y la de Ricardo de Heredia, conde de Benahavis. Durante el siglo xx la colección se ha incrementado mediante los procedimientos de compra, canje y donativo, y especialmente por el ingreso de fondos procedentes del depósito legal a partir de su reglamentación en 1958.

A partir de 1986, con la integración en la Biblioteca Nacional de las principales instituciones bibliográficas españolas (la Hemeroteca Nacional, el Instituto Bibliográfico Hispánico y el Centro del Tesoro Documental y Bibliográfico), se constituye esta en el centro estatal depositario de la memoria cultural española, poniendo a disposición del Sistema Español de Bibliotecas, y de los investigadores o instituciones culturales y educativas nacionales e internacionales, toda la producción bibliográfica española en cualquier soporte. En 1990 se transforma en organismo autónomo dependiente del Ministerio de Cultura.

A lo largo de la historia, la Biblioteca Nacional ha mantenido la obligación de preservar el patrimonio bibliográfico español y, sin embargo, ha variado la concepción del acceso a sus fondos e instalaciones. En los últimos veinticinco años, ha sido definida como biblioteca de investigación y último recurso, y más tarde ha sido abierta, para la consulta de fondos modernos, a todos los ciudadanos. Ha sido dirigida en periodos intermitentes por ilustres bibliotecarios y por figuras notables de la literatura y la vida intelectual española. Desde los años noventa, la estructura cuenta con una Dirección General y varias subdirecciones, una de las cuales es la Dirección Técnica. La coordinación con el sistema bibliotecario español se lleva a cabo a través de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria, dependiente, como la propia Biblioteca Nacional, del Ministerio de Cultura.

La colección de la Biblioteca Nacional se compone de más de 30.000 manuscritos, cerca de 3.000 incunables, unos 500.000 impresos anteriores a 1831, más de 6 millones de monografías modernas, cerca de 110.000títulos de revistas y una colección de prensa estimada en casi 20.000 periódicos.

Su colección de grabados, dibujos, carteles y fotografías comprende: más de 100.000 estampas sueltas y otros 600.000 grabados incluidos en libros, más de 45.000 dibujos originales, motivo por el cual es una de las colecciones de dibujos más importantes del país por la calidad y cantidad de los diseños que la componen, cerca de 800.000 carteles y más de 2 millones de fotografías; además, la Colección Ephemera y Ex-libris reúne cerca de 200.000 imágenes, que presentan una gran variedad en cuanto a su tipología, temática y técnica.

La colección de partituras impresas y manuscritas supone más de 500.000 obras, los documentos sonoros en los diversos soportes depositados en la biblioteca superan los 550.000 ejemplares y la colección de audiovisuales contiene más de 80.000 volúmenes. El Servicio de Cartografía conserva una importante colección de fondos cartográficos antiguos y modernos de todo el mundo con más de 134.000 mapas, aunque el mayor número corresponde a España; atlas y obras especializadas en Cartografía, Geografía, Astronomía, descripción de países y viajes, y una colección de más de 500.000 postales de ciudades y lugares geográficos.

Cuenta con una colección especializada en Hispanoamérica, rica en historia del periodo colonial e impresos americanos de los siglos xvii-xix, que se encuentra en fase de digitalización para ser incorporada al proyecto Biblioteca Digital Hispánica.

Se rige por un plan estratégico en el que se plantean como objetivos prioritarios a corto y medio plazo la apertura a los ciudadanos, el incremento del uso de sus colecciones, la renovación y mejora del Museo del Libro, el desarrollo de una plataforma informática que facilite el acceso a los fondos, la puesta en marcha de un plan de digitalización y preservación digital, y el fomento de la cooperación nacional e internacional en todas sus áreas de actuación.

2.2 Bibliotecas autonómicas

Ejercen las funciones de las bibliotecas nacionales en un nivel autonómico (antes regional), con las obligaciones y limitaciones de las nacionales: conservación del patrimonio bibliográfico del país o región y provisión de documentos y servicios a la red de bibliotecas de la comunidad. Se definen como el primer centro bibliográfico de la comunidad autónoma y tienen como misión reunir, conservar y difundir su patrimonio bibliográfico, así como toda la producción impresa, sonora y visual, de la comunidad y sobre ella. Están encargadas de elaborar y difundir la información bibliográfica sobre la producción editorial de la comunidad y de mantener la cooperación con los servicios bibliotecarios de distintos ámbitos. Elaboran el catálogo colectivo de patrimonio bibliográfico de la comunidad. Tienen misiones y objetivos comunes entre sí y con las bibliotecas nacionales. Por el volumen e importancia de su colección histórica destaca la Biblioteca de Cataluña, que data de 1907.

Ya en los años ochenta, partiendo de colecciones históricas, se han creado la Biblioteca Valenciana, la Biblioteca de Andalucía, las de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Galicia, La Rioja, el País Vasco, Asturias y Navarra. Todas incorporan a los fondos históricos las publicaciones de la comunidad que reciben en virtud de la Ley de Depósito Legal. Las bibliotecas digitales vienen a cubrir necesidades de conservación y difusión, especialmente del patrimonio bibliográfico de la comunidad a la que sirven, con brillantes resultados en algunos casos, como el de la Biblioteca Valenciana, de larga tradición como conservadora de la colección regional y local (véanse con más detalle todas ellas en la dirección http://exlibris.usal.es/bibesp/comun/index.htm/).

Biblioteca del Palacio Real

La Real Biblioteca, con los nombres de Real Particular o de Cámara, sirvió como biblioteca privada a los reyes y personas reales de la Casa de Borbón desde la llegada de Felipe V. Se denominó Biblioteca Real Pública la que hoy es Biblioteca Nacional. Ambas instituciones tuvieron un origen común. Su separación definitiva se produjo en 1836. En la constitución del fondo original de la Real Biblioteca es perceptible el afán por reproducir un gabinete de Bellas Artes en el que diferentes colecciones, no solo bibliográficas, compartiesen el mismo espacio. Así, instrumentos musicales, medallas y monedas, utensilios de dibujo y aparatos empleados para la investigación científica y matemática convivieron con manuscritos, impresos, mapas y partituras musicales. Predomina el libro impreso en la biblioteca, si bien se debe a la iniciativa de este monarca la incorporación a la Real Biblioteca de la colección de manuscritos de lenguas de América reunidos por don Celestino Mutis en 1787. En la actualidad cuenta con 4.755 manuscritos (s. xii-xx), 263 incunables, 4.169 obras de música, 1.027 fotografías, 119.000 impresos (s. xvi-xix), 4.330 publicaciones periódicas, 4.684 grabados y 7.000 obras de cartografía.

En 1989 se implantó en el Patrimonio Nacional el Plan CIRCE, orientado a la gestión automatizada de sus bienes históricos, y en 1992 comenzó la descripción automatizada y difusión del patrimonio bibliográfico del Patrimonio Nacional. Desde el año 2002, el catálogo bibliográfico es accesible a través de Internet (en la dirección http://realbiblioteca.patrimonionacional.es/) y proyectos en curso, como la catalogación del fondo de música manuscrita, la colección de cartografía y otros, pueden ser consultados en red y contarán en su día con sus respectivos catálogos impresos.

En su condición de centro de investigación, la Real Biblioteca genera sus catálogos, mantiene abierta una línea de comunicación escrita con los usuarios para resolver sus consultas y gestiona el acceso de los lectores a los fondos. Es, además, una presencia habitual en foros nacionales e internacionales sobre historia del libro y gestión bibliotecaria. En su propio recinto ha acogido dos seminarios internacionales propiciados por dos de sus colecciones más emblemáticas, representativa cada una de ellas de aspectos destacados de tradición cultural europea y americana: la librería del Conde de Gondomar y el fondo manuscrito del obispo de la Puebla de los Ángeles, Juan de Palafox y Mendoza.

En mayo de 2007, la Real Biblioteca acogió un seminario internacional titulado «Bases de datos de encuadernaciones históricas: perspectiva europea», que sirvió, además, como marco de presentación de la base de datos de encuadernaciones históricas desarrollada por la biblioteca: BDEHRB. Alberga una de las mejores muestras de encuadernación histórica que pueden verse hoy día en Europa. Ha experimentado con el lenguaje informático que puede dar soporte a esta variadísima información, un código identificado con las siglas XML (Lenguaje de Marcación Extendida). El estándar TEI es el marco en el que la Real Biblioteca pretende desarrollar estos trabajos futuros. Como proyecto piloto en esta Real Biblioteca y en convenio con la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, de la Universidad de Alicante, se ha descrito bajo este estándar la colección «Manuscritos de América». Además de la catalogación de los fondos físicamente conservados en la Real Biblioteca, desde este centro se ha coordinado la catalogación de las colecciones bibliográficas pertenecientes a los patronatos reales (Descalzas Reales, Huelgas de Burgos y Encarnación), así como su integración en la base de datos del patrimonio bibliográfico del Patrimonio Nacional.

También perteneciente al Patrimonio Nacional, la Biblioteca de El Escorial, fundada por Felipe II, cuenta con una extraordinaria colección de manuscritos e impresos de los siglos xv-xviii, y con un catálogo automatizado en ABSYS que no se encuentra accesible en red.

2.3 Bibliotecas universitarias

Las bibliotecas de todas las universidades españolas forman parte de la Red de Bibliotecas Universitarias REBIUN, con un catálogo colectivo automatizado y servicios compartidos. Han experimentado un extraordinario crecimiento en los últimos veinte años, con renovación de sistemas automatizados de gestión bibliotecaria y servicios compartidos para el desarrollo de las colecciones, provisión de documentos y aprovechamiento de recursos. Son unidades básicas de aprendizaje en el sistema universitario español.

La Biblioteca de la Universidad Complutense, heredera de la creada por el Cardenal Cisneros y considerada una de las primeras bibliotecas universitarias del país, cuenta con un importante fondo bibliográfico y documental, fundamentalmente contemporáneo, pero alberga también un patrimonio bibliográfico compuesto principalmente por la colección de la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla, con 16.732 manuscritos de todas las épocas, 184.521 libros impresos de los siglos xvi a xix y 732 incunables.

La Biblioteca de la Universidad de Salamanca es otro ejemplo de biblioteca histórica, entre otras notables de universidades españolas.

2.4 Biblioteca del Consejo Superior de Investigaciones Científicas

La más importante biblioteca de investigación desde los años cuarenta hasta finales del siglo xx, reúne la mayor colección en España de obras extranjeras fundamentales para la investigación y la ciencia. Cuenta con institutos y bibliotecas especializadas en todas las ciudades españolas, publicaciones periódicas, servicios de provisión de documentos a los investigadores, incorporación de nuevas tecnologías, que hicieron de esta biblioteca un referente indispensable para la investigación durante medio siglo. Trasladada a un nuevo edificio en 2008, y reunidas las colecciones dispersas en varias sedes hasta esa fecha, se enfrenta al reto de atender nuevas necesidades en el siglo xxi.

La Biblioteca de la Residencia de Estudiantes, dependiente del CSIC, alberga una valiosa colección sobre la Edad de Plata en el que fue centro de la vanguardia cultural española y digitaliza importantes fondos manuscritos y archivos personales de la época.

2.5 Biblioteca Hispánica

Dependiente del antiguo Instituto de Cultura Hispánica, hoy de Cooperación Internacional, ha llegado a reunir una colección bibliográfica variada, por la diferente temática tratada en los libros y revistas que conserva y que relatan aspectos humanísticos y socio-económicos de todos los países iberoamericanos, y única porque en ella se pueden encontrar publicaciones imposibles de conseguir en otras bibliotecas europeas, como son los impresos del siglo xvi al xvii, procedentes de México, de la ciudad de Los Ángeles (por entonces perteneciente al Imperio Español) o de Perú, de lenguas y ortografías indígenas. Refleja las múltiples vías y corrientes de la investigación académica de los centros con los que se mantienen relaciones de intercambio de publicaciones. Destaca la riqueza de la colección en temas literarios, históricos y humanísticos, relacionada con la publicación de Cuadernos Hispanoamericanos y la vinculación institucional a otras revistas como Lingüística Española Actual y Español Actual.

A partir de los años ochenta, la Biblioteca Hispánica pasa a ser depositaria de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y del Banco Mundial. Desde los años sesenta venía siendo depositaria de la OEA (Organización de Estados Americanos) y de algunos otros organismos regionales americanos como Comunidad Andina, Comisión Andrés Bello, Parlamento Latinoamericano, FLACSO (en sus diferentes sedes), etc. Otros organismos de los países iberoamericanos también envían periódicamente sus series estadísticas y bibliográficas, como los grandes bancos nacionales, las direcciones generales de estadística, las bibliotecas nacionales o los institutos bibliográficos de carácter estatal. Las universidades iberoamericanas son los corresponsales más numerosos, sumando 144 en la actualidad. También hay relaciones en canje con institutos de investigación, centros especializados, academias de la lengua y la historia, museos, etc. Algunos centros universitarios editoriales envían la totalidad de su catálogo, como sucede con El Colegio de México, la Universidad de San Carlos en Lima o el Instituto Caro y Cuervo de Colombia. La cooperación en este aspecto se ha extendido a otros centros de distinta región geográfica pero con interés común por Iberoamérica. Se incluyen aquí universidades y organismos europeos, norteamericanos y asiáticos: un ejemplo destacable es la Library of Congress, con la que existen vínculos de intercambio desde los años cuarenta. Tiene, además, algunas colecciones especiales de enorme riqueza bibliográfica como la Colección Graiño, de 1.344 volúmenes, entre los que destacan los catecismos en lenguas indígenas, fundamentales para el estudio de esas lenguas en nuestros días. Contiene muestras de las primeras imprentas americanas. En 1964 el Instituto de Cultura Hispánica adquirió la colección de libros filipinos de José de Velarde y Nareda, intendente general de Filipinas, compuesta por 360 libros, entre los que está la obra Conquistas de las Islas Filipinas, de Gaspar de San Agustín, publicada en el siglo xvii; la primera edición de Berlín del Noli me tangere, de José Rizal, aparecida en 1886; y la colección completa del periódico festivo Pavera, publicado en 1892, citado como fuente de historia filipina por Wenceslao E. Retana. La biblioteca que José Chacón y Calvo tenía en su casa de Madrid llegó al Instituto de Cultura Hispánica en 1969, tras la muerte en Cuba del ilustre polígrafo cubano. Es una colección de 3.430 libros y 200 títulos de revista (en su mayoría incompletas, como las revistas que se guardan en colecciones particulares, pero con el valor de ejemplar difícil de encontrar), sobre todo de literatura e historia, hecha con el cuidado criterio de un hispanista, en la que se encuentran primeras ediciones de la Generación del 27, de cuyos miembros era amigo y colega, con abundantes y expresivos autógrafos. Otras colecciones dignas de mención son la biblioteca de Manuel Ballesteros Gaibrois y la especializada en teatro hispanoamericano de Carlos Miguel Suárez Radillo.

2.6 Biblioteca Colombina

Fundada por Hernando Colón, hijo de Cristóbal Colón, reunió los fondos entre 1496 y 1539 dando forma a una de las colecciones humanistas más importantes del Renacimiento. Originalmente contenía 15.000 volúmenes, reunidos por Hernando Colón en sus viajes por Europa. Conserva en la actualidad 1.500 incunables y 587 manuscritos. A lo largo de los siglos se han sucedido los legados y donaciones, convirtiendo en una tradición entre los hombres cultos legar a esta biblioteca toda o parte de su colección.

La biblioteca colombina se conserva en la Catedral de Sevilla. El Cabildo de la Catedral, con el patrocinio de la Fundación Mapfre América, ha emprendido la publicación del Catálogo concordado de la Biblioteca de Hernando Colón, en varios tomos, en cuya preparación científica ha desempeñado un papel fundamental el doctor Klaus Wagner, profesor de la Universidad de Sevilla.

2.7 Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes

Presentes en más de 30 países, las bibliotecas del Instituto Cervantes constituyen la mayor red de bibliotecas españolas en el mundo y son un lugar único de referencia sobre la cultura y las letras de España e Hispanoamérica.

Sus colecciones bibliográficas, que superan el millón de volúmenes, tienen como objetivo ofrecer una visión completa y equilibrada de nuestra lengua, historia, arte, filosofía, ciencia, música y cine a través de sus documentos. La literatura en las lenguas cooficiales de España también está presente en todas las bibliotecas.

Debido a su dimensión internacional y a su condición de lugar de encuentro multicultural, dichas colecciones combinan entre sus fondos obras publicadas dentro y fuera de nuestras fronteras.

Junto a los títulos más representativos de nuestra literatura, podemos encontrar sus traducciones, obras sobre España publicadas en distintos países y documentos sobre relaciones internacionales contemplados desde diversas perspectivas y en distintas lenguas.

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