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El español en el mundo

El Instituto Cervantes cumple 18 años

2. El Instituto Cervantes en palabras de…

«Abrazando en un mismo esfuerzo a una veintena de países»

El Instituto Cervantes nació para llenar un vacío y está cumpliendo su misión a cabalidad. He tenido la oportunidad de visitar los centros en muchos países y en todos ellos he visto el entusiasmo que despierta y el número creciente de estudiantes que acuden a sus aulas. Era fundamental que en esta época, en la que el español ha alcanzado un dinamismo notable en el mundo entero, haya una institución como el Instituto Cervantes que contribuya a formar hispanohablantes y a difundir nuestro Patrimonio Cultural abrazando en un mismo esfuerzo a la veintena de países cuyo denominador común es nuestra lengua. Ojalá esta magnífica labor tenga los apoyos necesarios para que sigan abriéndose nuevos centros en tantos países que los reclaman.

Mario Vargas Llosa
Escritor

«Nos identifica. Nos reúne»

El castellano es la segunda lengua occidental, después del inglés. La hablamos más de cuatrocientos millones de seres humanos. Además, pensamos, amamos, injuriamos, deseamos y SOMOS en español. La lengua es nuestro patrimonio. Nos identifica. Nos reúne. El Instituto Cervantes asegura que así sea y así continúe siendo.

Carlos Fuentes
Escritor

«Donde quiera vayamos, el español nos sigue»

Sin el Instituto Cervantes, la lengua y la cultura hispánicas vivirían una madurez incompleta. Donde quiera vayamos, el español nos sigue con la luz del Cervantes. Los amantes de la secular cultura hispana somos lo que son nuestros libros, nuestra música, nuestro cine. Tanto en Chicago como en Tokio, la herencia reflejada en las casas del Cervantes fortalece nuestra identidad y nos recuerda que venimos o soñamos con una misma tierra.

Tomás Eloy Martínez
Escritor

«El Instituto Cervantes y los límites de nuestro mundo»

Desde su nacimiento el Instituto Cervantes ha estado unido a la promoción del español; una lengua que opera como gran memoria colectiva, como condensación de todo un conjunto de experiencias y de formas de vida; con él definimos nuestra identidad como personas. Los límites del español constituyen los límites de nuestro mundo: extender sus horizontes más allá de la comunidad iberoamericana supone no solo facilitar las relaciones económicas, políticas y científicas entre los pueblos sino también ampliar y enriquecer el mundo personal de todos y cada uno de los hispanohablantes. Esta es la maravillosa tarea que tiene atribuida el Instituto Cervantes a través de esa tupida red de centros esparcidos por todo el planeta y que son nuestras mejores embajadas.

Virgilio Zapatero
Rector de la Universidad de Alcalá

«Mi experiencia con el Instituto Cervantes»

Hace veinte años, mi querido y añorado Javier Matía, a la sazón subsecretario del Ministerio de Educación, me pidió que me hiciera cargo de la Secretaría General Técnica. Poner en marcha el Instituto Cervantes fue el objetivo irresistible que me hizo aceptar el puesto. Existía un consenso general en que el Instituto era necesario, que otros países con lenguas menos potentes que nuestro castellano/español tenían desde hace tiempo sus instituciones de promoción y estaban mucho más presentes en el mundo que nosotros. Y en que la dispersión de esfuerzos nos limitaba y distaba de ser eficiente. Conseguimos poner de acuerdo a todos los ministerios implicados y, desde entonces, el Instituto no ha dejado de crecer, de consolidarse en todo el mundo y de fortalecer su prestigio. Ojalá siga avanzando en la difícil de tarea de coordinación, en los ámbitos cultural y educativo, con toda la acción exterior.

Juan A. Gimeno
Rector de la UNED (primer secretario general del IC)

«Una constante lección de hispanismo»

Cuando en la primavera de 1994 fui elegido secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española, mi contacto con el Instituto Cervantes se hizo más estrecho, ya que quien ocupara este cargo era nombrado automáticamente miembro ex officio del Patronato de la noble Casa. Así permanecí durante varios años hasta que, durante la dirección de Jon Juaristi, fui designado representante del Patronato en el Consejo de Administración. Las relaciones se estrecharon aún más.

No eran estos mis primeros contactos. Ya había colaborado en la organización del Congreso de Sevilla, en 1992, para festejar el V Centenario del Descubrimiento de América, congreso que resultó ser el fundacional de una cadena de reuniones internacionales sobre la lengua española que está a punto de celebrar su quinto encuentro en Valparaíso, Chile. Nada comparable, por supuesto, al acercamiento a la institución que esos cargos me proporcionaron.

Conocí entonces por dentro y con detalle el funcionamiento de la Casa y, sobre todo, los principios por los que se regía. Mentiría si no dijera que quedé absolutamente enamorado. Son muchos, muchísimos, los argumentos que podría presentar aquí. Sin embargo, uno en particular hubiera sido suficiente para mí: la vocación sincera de todo aquello que significara lengua y cultura hispánicas. Sí, parecería muy natural, pero no lo es.

El Cervantes es una institución española, que funciona con patrocinio institucional del país, y que, por ello, podría estar inclinado hacia las cosas de España, sus modalidades lingüísticas particulares y representativas, y sobre todo, a la cultura española. Pero ni es ni ha sido así. Desde siempre, se apostó por todas las variedades lingüísticas cultas del español y por la cultura «en español». Esta decisión, mezcla de cordura y generosidad, ha hecho que Hispanoamérica esté presente en todos sus centros. En los cuadros de profesores hay españoles, por supuesto, pero también argentinos, colombianos, cubanos y un largo etcétera. Y lo que es más importante, en los nombres de las respectivas bibliotecas de los centros conviven por igual escritores de la Península y del otro lado del Atlántico.

Cualquiera que con interés revise la larguísima lista de actividades culturales que se presentan en los centros del Instituto —exposiciones, películas, conferencias, conciertos, etc.— comprobará de inmediato que, junto al pintor catalán está la cantante peruana, junto al disertante de Sevilla, el pianista uruguayo, junto a la escultora madrileña, el cineasta chileno…

Impecable lección de hispanismo, que un hispanoamericano como yo no puede menos que agradecer con el corazón en la mano. ¿Llegará a haber reciprocidad en instituciones americanas paralelas?

Humberto López Morales
Rector de la UNED (primer secretario general del IC)

«18 años de Instituto Cervantes»

El Instituto Cervantes es una de las mayores instituciones culturales del Estado, una institución que nos representa y por la que se nos reconoce en todo el mundo. Con su doble vocación de enseñar nuestra lengua y difundir la cultura española e hispanoamericana, en los años en que tuve la fortuna de dirigir la nave, el Instituto Cervantes cumplió el viejo sueño de la política exterior española de llegar a Asia y alcanzó su expansión en los cinco continentes. Así mismo, se hizo permeable a las diferentes lenguas y culturas de España, que pasaron a la primera línea de los objetivos de una institución moderna que pretendía difundir la realidad plural de nuestra democracia. La programación cultural en los centros consolidó el lugar preeminente que le correspondía como verdadera embajadora de la imagen de España en el exterior. La actual sede del Instituto Cervantes y el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2005 —compartido con los grandes institutos europeos dedicados a la tarea común de preservar y difundir el patrimonio europeo— fueron la mejor correspondencia a esta labor, que señala ante la sociedad española la calidad y el prestigio de una institución ya imprescindible para nuestro país y uno de los proyectos internacionales más actuales y necesarios. 

César Antonio Molina
Ex director del Instituto Cervantes

«La geografía cervantina»

La proyección de la lengua española en el vasto territorio de la cultura tiene en el adulto ya Instituto Cervantes su esencia primera. Estos años han consolidado una realidad indiscutible: el lugar de la cultura en español en el mundo. Los diversos equipos de dirección del Instituto han entendido desde el principio que si la lengua española tiene un lugar principal en la vasta geografía internacional se debe a la dimensión atlántica de esa lengua, de esa cultura. Entendieron que no se podía dar un paso sin Iberoamérica, que nueve de cada diez hablantes del español están al otro lado, que el «español» es más moderno que el «castellano», que la irrupción de la literatura latinoamericana en los años sesenta del siglo pasado fue determinante para ocupar hoy ese lugar en el mapa de la cultura de todo el mundo. Ese ha sido uno de los logros más brillantes del Instituto: sumar y no restar, integrar, la unidad de una cultura en español, dentro de la más absoluta de las diversidades.

Fernando R. Lafuente
Ex director del Instituto Cervantes
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