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El español en el mundo > Anuario 2009 > L.G. Pedromingo y J. Otero. Conclusiones
El español en el mundo

Perspectivas de la lengua española en África subsahariana

Leyre Gil Pedromingo y Jaime Otero Roth

6. Conclusiones

Aunque de forma incipiente y determinada por las condiciones generales del continente, la expansión internacional del español se ha dejado sentir también en África, como muestran las tendencias reflejadas en este artículo. La expectativa de emigrar a España ha sido, probablemente, una de las razones por las que el aprendizaje del español ha crecido en los últimos años en determinados países francófonos de África occidental donde el español ya estaba presente en los sistemas educativos, unida a una percepción positiva –se puede aventurar a falta de estudios específicos– de la sociedad y la cultura española y latinoamericana. En otros países, una mayor apertura política y económica al exterior ha favorecido una actitud más positiva hacia las lenguas extranjeras y un descubrimiento del español como lengua internacional. Este sería el caso de Sudáfrica y otros países anglófonos del continente pero también, en cierto modo, del único país de habla hispana de África, Guinea Ecuatorial.

Esta tendencia se ha producido en el contexto de una intervención limitada de agentes españoles, reducida a la labor puntual de las embajadas y algunas empresas españolas, y con recursos escasos: solo en la última década la política exterior española ha comenzado a prestar una atención integral a África y a poner los medios necesarios para afrontar los retos y oportunidades que plantea la región, de los que la promoción de la lengua española quizá sea un complemento menor en tamaño, pero con gran potencial como factor de aproximación e intercambio. Allí donde los medios se han reforzado, por ejemplo mediante la creación de lectorados, por lo general la demanda de español ha respondido favorablemente. Uno de los objetivos de la política exterior española, tal como consta en sus planes de acción para África, consiste precisamente en responder a esta tendencia, y es de esperar que la misma reacción se produzca cuando se abran las primeras aulas del Instituto Cervantes.

Otro objetivo prioritario de la acción cultural de España en África, enunciado una y otra vez en los planes de acción, es el de contribuir al conocimiento mutuo. En el proceso de elaboración de este artículo, los autores han comprobado la existencia de un africanismo emergente en distintos campos del saber, especialmente en las ciencias sociales, tanto en medios académicos como en la «sociedad civil organizada». En lo que atañe al tema de este artículo, también se aprecia un mayor interés por la realidad lingüística africana, y no es menor la aportación de jóvenes académicos africanos residentes en España. Casa África tiene el acierto de ofrecer cursos de cultura africana en su programación, enlazando así con la labor pionera de otras instancias como el Colegio Mayor Nuestra Señora de África. Por si no fuera suficiente motivo el de la curiosidad científica, el conocimiento de las lenguas del educando es un requisito necesario para una enseñanza efectiva del español como lengua extranjera, como saben bien los profesores, además de un instrumento imprescindible para una comprensión cabal de la realidad social y cultural de África. Es de esperar que el africanismo español no descuide esta faceta.

Últimas consideraciones antes de terminar. En primer lugar, la acción cultural en África no puede ignorar las condiciones políticas y económicas del continente y en particular sus carencias en términos de desarrollo humano; en concreto, para la enseñanza de lenguas extranjeras es preciso tener en cuenta la falta de recursos humanos y materiales, apenas suplidos por el celo del profesorado y el entusiasmo del alumnado. En segundo lugar, la difusión de la lengua y la cultura españolas será más efectiva si se hace con la ayuda de otros países hispanohablantes y de los socios europeos con una presencia anterior en África. En tercer lugar, la promoción del español en África debería recurrir como argumento al potencial del español como lengua de cultura, de transmisión de saber y de oportunidades profesionales y de negocio en América y España. Sobre todo, la enseñanza del español debe estar vinculada a la voluntad de España de contribuir al desarrollo de los africanos. En este sentido, junto al despliegue del Instituto Cervantes y a los programas de estudios para jóvenes africanos en España, sería oportuno estudiar el establecimiento de centros educativos en África, junto a los existentes en Guinea Ecuatorial. En el único país de habla hispana de África, la ayuda oficial española presta especial atención a la educación como factor de desarrollo; esta perspectiva puede servir de modelo para la cooperación con otros países africanos.

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