Pedro Benítez Pérez y Álvaro Martínez-Cachero Laseca
La denominada «Ley del español» tiene su origen en el Proyecto de Ley n.º 3.987/00, aprobado el 7 de julio de 2005 por la Cámara de los Diputados y transformado en la Ley Federal n.º 11.161 mediante la sanción del presidente Lula da Silva de 5 de agosto5.
Las razones de su propuesta son consecuencia de una suma de factores: así, cabe mencionar que Brasil está rodeado de países de lengua española; la existencia del Mercosur; las fuertes inversiones realizadas por España en la última década; el número de hispanohablantes existentes en Brasil; la importancia del español en el mundo tanto económica como culturalmente; de todas ellas sin duda la que tiene mayor peso es el Mercosur, pero no conviene olvidar ninguna de las mencionadas.
En cuanto a su contenido, la ley dispone que las escuelas de enseñanza media6 de Brasil han de ofrecer la lengua española en su horario regular, siendo la materia optativa para el alumno. En la enseñanza fundamental7, el español podrá ser ofertado por las escuelas a partir del 5.º curso. La ley prevé la implantación progresiva del español en el plazo de cinco años y atribuye a los Conselhos Estaduais de Educação, la responsabilidad normativa para hacer viable su ejecución. En la práctica, supone ajustar el espíritu de la Ley 11.161 a lo dispuesto en la LDB (arts. 26 y 36), en la que se establece que tiene que haber obligatoriamente una lengua extranjera en el currículo, pero sin definir cuál ha de ser.
Es decir, la importancia de la ley no reside en que el español sea materia obligatoria en Brasil, que no es poco, sino en que los alumnos de enseñanza media han de cursar obligatoriamente una lengua extranjera de las que oferta el centro y este tiene que ofrecer forzosamente el español. No obstante, la ley establece importantes diferencias entre la red pública y la red privada; de este modo, la red pública ha de impartir el español en el centro y en horario lectivo, mientras que la red privada puede darlo en el centro y fuera de él y como actividad escolar o como extraescolar.
Proyectos anteriores similares no salieron adelante por problemas de logística, escasez de recursos y presiones de otros países, que se mostraron descontentos con el estatus que el español podía adquirir. Superado en teoría el tercer problema, los dos primeros persisten para conseguir la plena implantación de la ley. Y es que según la distribución de competencias de la educación en Brasil, corresponde a los estados implementar la ley, lo que supone que los recursos para, entre otras cosas, contratar a nuevos profesores han de salir de las Secretarías de Educación estatales, siempre escasas de medios. Ello nos lleva a las dos cuestiones más complejas de la ley, la de cuántos profesores son necesarios y la de «de dónde saca» Brasil a los nuevos profesores que precisa.
Desde la aprobación de la ley se ha producido una guerra de cifras sobre cuántos profesores de español hacen falta en Brasil. Es tal la diversidad (de 6.627 a 250.000) que o no se está calculando lo mismo, o se está calculando mal. Así, puede ser que unos limiten sus números a las escuelas públicas de la enseñanza media y otros incluyan la enseñanza no reglada (academias de idiomas, centros de lenguas, clases particulares, cursos de toda condición), las escuelas privadas, la enseñanza fundamental, la infantil y la universitaria.
Usando la metodología seguida en el estudio de Ibáñez, Ramos y Hingel (2007) sobre la escasez de profesores en la enseñanza media brasileña8, se observa que hay en esta etapa unas nueve millones de matrículas; si las dividimos por el número de alumnos que hay en cada clase (y que el estudio estima en 31,4 de media), el resultado sería de 286.624 grupos. Si cada grupo recibe dos horas a la semana de lengua extranjera (el 10% de las horas semanales lectivas), el número de profesores necesarios para esta disciplina es de 28.662. Pero a este total hay que aplicar el hecho de que la lengua extranjera contaría con dos opciones: el inglés (que estimamos que podría elegir el 60% del alumnado) y el español (40%), por lo que la necesidad total de profesores de español para la enseñanza media sería de solo unos 11.650 profesores9, cifra a la que habría que descontar los ya existentes.
Determinados los profesores necesarios, debemos analizar si Brasil está en condiciones de contar con ellos y examinar qué mecanismos existen para ello.
Primero veamos los requisitos legales para ser profesor. De acuerdo con la Lei de Diretrizes e Bases da Educação Nacional de 1996 y la Resolução CNE/CP n.º 2 de 19/2/200210, los estudios universitarios de formación de profesores en la educación básica han de tener un mínimo de tres años y 2.800 horas11. Por tanto, el marco legal es muy claro: para ser profesor en los niveles educativos en los que se vaya a implantar el español es necesario haber cursado estudios superiores y poseer el título de licenciado que habilita para ejercer la docencia.
Hay otra posibilidad de ejercer la docencia de español en Brasil, la recogida en el Acuerdo de Admisión de Títulos, Certificados y Diplomas para el ejercicio de la Docencia en la enseñanza del Español y del Portugués como lenguas extranjeras en los Estados Partes12 firmado en 2005 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. En teoría supone que los profesores de estos países pueden impartir español en la enseñanza básica brasileña, si están habilitados para la enseñanza del español en sus países de origen. Es un sistema similar al existente en la Unión Europea para el reconocimiento de títulos a efectos profesionales13. Sin embargo, es, de momento, un marco más teórico que práctico. En todo caso, y de acuerdo con el cuadro 1, que se muestra a continuación, los salarios brasileños no resultan en principio atractivos para los docentes de otros países.
Conviene analizar la problemática del sistema ordinario y ver si Brasil tiene el número suficiente de licenciados en español para atender a la demanda vista. De acuerdo con los datos del INEP, entre 1990 y 2005 obtuvieron la Licenciatura en Lengua Española 17.385 personas. Por tanto, en principio habría suficientes licenciados para hacer frente a la demanda de profesores de español para enseñanza media, aunque no habría número suficiente si se extendiera la medida a los últimos cursos de la enseñanza fundamental.
No obstante, hay que valorar el importantísimo incremento de los estudios de español en el sistema universitario brasileño, por lo que buena parte de los licenciados o futuros licenciados de español no se recogen en las estadísticas del INEP mencionadas.
Por tanto, es razonable pensar que Brasil sí que está en condiciones de hacer frente a la demanda de profesores de español, lo que es un punto de partida extremadamente positivo, pero que no resuelve los problemas para contar con los profesores necesarios, debido a las cuestiones presupuestarias ya mencionadas. Como solución, diversas Secretarías han hecho uso de la denominada «capacitación», es decir, habilitar a un profesor ya en plantilla, pero de otra materia, como profesor de español. Hasta ahora se han venido obteniendo habilitaciones de español con cursos de escasa duración, situación que puede cambiar si se sigue lo dispuesto en el Parecer del Conselho Nacional de Educação n.º 8/200815, que establece las directrices de los programas de corta duración para que profesores en activo puedan obtener una segunda licenciatura. Así, aquellos profesores de asignaturas como portugués u otra lengua extranjera podrán obtener la habilitación para español cursando 800 horas en una universidad.
De lo analizado concluimos que Brasil cuenta con un sistema universitario de formación inicial del profesorado suficiente para enfrentar la demanda de profesores de español derivada de la Ley 11.161. Dicho sistema podría reforzarse con una correcta aplicación del Acuerdo de Admisión de Títulos, firmado en 2005. No obstante, existen numerosas incertidumbres, en su mayoría económicas, que pueden imposibilitar el poder contar con el número de profesores adecuados y con la calidad necesaria en 2010.
Una vez sabido que la ley obliga a que todos los centros de enseñanza media oferten el español, y estimada una necesidad de unos 11.500 profesores16, conviene que veamos cual es su grado actual de aplicación. Los datos de que disponemos son los mostrados en el cuadro 2, a continuación17.
Así, en enseñanza media, etapa donde la oferta de español es obligatoria, y por lo que respecta al alumnado, podemos considerar que en la red pública estatal en torno a 1,5 de los 7,5 millones de alumnos estudian español. A ellos hay que sumar unos 100.000 de los 200.000 de la red pública municipal y unos 800.000 del 1,1 millón de alumnos de la red privada. Es decir, de un total cercano a los 9 millones de alumnos de enseñanza media que hay en Brasil, podemos estimar que estudian español en torno a 2,4 millones de alumnos, es decir, entre el 25% y el 30% del total.
En cuanto a los profesores, sabemos que en la enseñanza media hay, al menos, 5.012 en la red estatal, unos 300 en la municipal y los de la red privada. En este último caso, si hay unos 800.000 alumnos de español y cada profesor puede dar clase a unos 300, nos saldrían unos 2.500 profesores, para un total de unos 8.000. Sin embargo, esa estimación tiene el problema de que no se pueden sumar las cantidades, ya que los mismos profesores suelen dar clase en las distintas redes. Por ello pensamos que la cifra difícilmente superará en esta etapa los 6.000 profesores, lo que supone que Brasil necesita casi doblar el número de profesores para cumplir la ley. Pese a ello, el número de plazas convocadas mediante concurso público desde 2005 por las Secretarías de Educación estatales no llega ni a 1.000, cantidad que podemos ampliar a cerca de 2.000 si incluimos profesores «capacitados» y abarcamos de 2001 hasta la actualidad.
Y por lo que respecta a los centros, podemos calcular que ofertan español unos 3.200 centros públicos estatales, 200 centros públicos municipales y unos 3.800 privados, para un total de 7.200 centros de enseñanza media, cifra algo superior al 30% del total.
En la enseñanza fundamental, etapa donde la oferta del español es optativa, resulta imposible hacer una estimación ya que la competencia es casi exclusiva de los municipios y la red estatal, reflejada en las tablas, minoritaria. No obstante, posiblemente el número de alumnos, centros y profesores sume un total superior al de la enseñanza media.
Lógicamente, el grado de aplicación de la ley es muy diverso a lo largo de Brasil, lo que hace que sea complejo aportar datos sobre la situación general de la enseñanza de español en el ámbito de la enseñanza reglada. De diversos estudios globales —Datos y Cifras-98, de la Consejería de Educación de España, União Nacional dos Dirigentes Municipais de Educação (UNDIME, 1999), MEC-Brasil (2002) y Secretaría de Educación Básica del Gobierno Federal (SEB/MEC, 2005)18— podemos extraer el siguiente panorama:
Estas últimas cifras se corresponden con el mencionado estudio SEB/MEC (2005). En concreto las cifras presentadas eran las que se exponen en el cuadro 3, a continuación.
Es el primer estudio que aporta datos globales sobre la situación del español en el sistema educativo brasileño, si bien solo con dos variables: escuelas públicas y profesores, obviando otras como alumnos o escuelas privadas, que nos darían una visión más completa. Aunque cabe alabar su realización, algunas de sus cifras nos resultan sorprendentes. Así, y a título de ejemplo, parece extraño que, pese a su importancia, São Paulo aglutine casi el 75% del total del profesorado brasileño de español. Por tanto, consideramos más fiables las cifras que figuran en el cuadro anterior.
En todo caso, puede decirse que hoy el español se imparte y se estudia en todo el país, siendo este, por encima de las cifras, el mayor avance que puede constatarse. Y es que hasta épocas recientes su enseñanza se circunscribía a las regiones sur y sudeste; cierta presencia en algunos estados fronterizos con países de habla hispana y focos aislados en otros, lo que evidenciaba su ausencia en una parte significativa del país. En buena lógica la situación ha mejorado más donde no había casi nada, esto es, en el norte y nordeste, aunque con diferencias entre estados, y también hay importantes avances en la región centro-oeste. Continúa como región más avanzada el sur, y quizás la evolución en el sudeste no ha tenido la intensidad debida, algo preocupante por tener los dos mayores subsistemas educativos del país: los de São Paulo y Río de Janeiro.
Analizando con más detalle la situación en cada una de las cinco regiones administrativas, vemos que en la región centro-oeste —que comprende los estados de Goiás (GO), Mato Grosso (MT), Mato Grosso do Sul (MS) y el Distrito Federal (DF)— se aprecian importantes avances. En el caso de los dos estados matagrosenses, el progreso ha tenido que ver con la importancia que se le ha dado al español, no solo desde un punto de vista educativo, sino también económico y comercial. Así, puede señalarse que si Mato Grosso tenía en 1998 una única escuela estatal con español, hoy hay más de 200; por su parte, Mato Grosso do Sul ha pasado de 1 a 58 en el mismo plazo. En Goiás ha habido avances, incluso con anterioridad a la ley, entre los que destaca la realización de oposiciones con 260 plazas de profesor de español en 2003 y 2005, lo que ha generado la presencia del español en más de cincuenta municipios. Como conclusión, cabe decir que se ven importantes progresos en la región, con la excepción del DF, que cuenta con una oferta amplia tanto en localidades, como en escuelas y profesores.
La región nordeste —que comprende los estados de Maranhão (MA), Piauí (PI), Ceará (CE), Rio Grande do Norte (RN), Paraíba(PB), Pernambuco (PE), Alagoas (AL), Sergipe (SE) y Bahía (BA)— es el área más deprimida económicamente del país, lo que se refleja en las estadísticas educativas generales y en las del español en particular. Hace una década solo había presencia del español en BA, con una importante colonia española, y en algún centro de CE, en la educación no universitaria. Hoy se constatan avances significativos, sin olvidar que existen estados donde no se ha progresado casi nada y que en todos ellos queda mucho por hacer.
Cabe destacar las mejoras en Piauí (PI) y Ceará (CE), que hoy cuentan con una red importante de escuelas, públicas y privadas, donde se estudia español. Según nuestros datos, se imparte en todas las escuelas de enseñanza media de Piauí y en 87 escuelas públicas de 35 municipios de Ceará. Otros estados como Bahía (BA), Maranhão (MA) o Pernambuco (PE) ocupan una posición intermedia. Así, Bahía es indudable que cuenta con una red de centros públicos y privados con español, pero no se advierte en los últimos años un avance significativo. En Maranhão, Pernambuco y Rio Grande do Norte se aprecian algunas actuaciones, si bien aún están lejos de alcanzarse los parámetros deseables. Por su parte, Paraíba, Alagoas y Sergipe muestran pocas o ninguna medida a favor del español.
Por lo que respecta a la región norte —que comprende los estados de Acre (AC) Amazonas (AM), Roraima (RR), Rondonia (RO), Pará (PA), Amapá (AP) y Tocantins (TO)—, la situación es muy similar a la del nordeste. Hace una década solo se impartía español en escasas localidades y con un número ridículo de profesores para un territorio equivalente a siete veces España. Solo a partir de 2007 se han adoptado algunas medidas, si bien con fuertes diferencias entre los estados fronterizos con países de lengua española y los no fronterizos. En general se aprecian avances en Rondonia, Roraima, Pará y Acre, donde desde 2005 también se han realizado oposiciones con un buen número de plazas para profesores de español, lo cual supone su presencia en un número importante de centros públicos. También hay avances de menor calado en Amazonas y la situación es preocupante en Amapá y Tocantins.
La región sudeste —que comprende los estados de Minas Gerais (MG), Espírito Santo (ES), Río de Janeiro (RJ) y São Paulo (SP)— es la gran región de Brasil económica, comercial y políticamente hablando. Para el español, es la pionera en casi todo: primeras universidades con español; primeras asociaciones de profesores; primeras universidades con opción de español en el Vestibular; primeros con una normativa para la impartición del español en la enseñanza básica… Fruto de todo ello es que el sudeste es, junto con el sur, donde más y mejor español se enseña y se habla, y donde más profesores y centros con español hay. Sin embargo, pensamos que no se ha producido en los últimos años el incremento cuantitativo que cabía esperar; más bien lo que se aprecia es un lento avance que, de continuar al ritmo actual, hará imposible cumplir lo establecido legalmente.
La región sur —que comprende los estados de Paraná (PR), Santa Catarina (SC) y Rio Grande do Sul (RS)— es, junto al sudeste, la más avanzada en lo que concierne a la enseñanza del español. Ello es consecuencia de su poderío económico, así como de una situación geográfica fronteriza con Uruguay, Paraguay y Argentina. Todos los estudios realizados sobre el español en Brasil han mostrado su pujanza y expansión en el sur, tanto en número de escuelas como profesores, alumnos y localidades.
En los últimos años las autoridades educativas han adoptado medidas que están posibilitando un continuo progreso en la enseñanza del español en la zona. Así, de los tres estados de la región, todos ellos con una importante presencia del español, quizá el más avanzado sea PR, donde posiblemente esté en estos momentos la mejor red de Brasil. Asimismo, han de citarse los esfuerzos realizados en Rio Grande do Sul, donde históricamente menos presencia tenía la enseñanza del español. En el caso de Santa Catarina hay noticias sobre una reestructuración de la oferta, al no haberse producido la demanda esperada.
Tras la aprobación de la Ley del español, las universidades brasileñas se encuentran con una realidad: la falta de profesores que puedan asumir los futuros puestos de trabajo que surgirán en las escuelas del país. Hay, por tanto, que formar a nuevos profesores, pero la tarea no es fácil, no se trata únicamente de subir el número de estudiantes en las universidades que ya cuentan con estos estudios, lo que presenta dificultades y crea obstáculos en la misma universidad, por el desequilibrio de fuerzas que genera, ya que un mayor número de estudiantes de español supone no solo más profesores de esta lengua sino también incrementar los profesores de portugués, pues casi todas las licenciaturas son en español-portugués, si bien poco a poco se van creando licenciaturas exclusivas de lengua extranjera. Además, no podemos olvidar que en determinados lugares no existían estos estudios. Se trata, por tanto, de crear nuevas posibilidades para formar a profesores de español. Por esta razón, el número de universidades que han decidido ofrecer estudios hispánicos ha aumentado considerablemente en estos años. En el año 2000, Moreno Fernández decía que había «24 universidades públicas y 24 privadas que ofrecen licenciaturas en español»; estas cifras han cambiado notablemente y hoy podemos decir que son un total de 372 las que ofrecen estos estudios, entre las de un carácter y otro.
Es difícil dar características generales de estas licenciaturas, no hay una norma general impuesta por el Ministerio da Educação y la autonomía universitaria permite organizar programas bastante diferentes entre sí. Lo que existe es un documento del ministerio citado, Os Parâmetros Curriculares Nacionais, matizado por otro posterior, Diretrizes Pedagógicas para o Ensino das Línguas Estrangeiras, que da un énfasis mayor a las cuestiones del español y del inglés. Estos documentos no tienen fuerza de ley sino que son orientativos, teniendo en cuenta las características de cada región del país.
Hablar del número de profesores de español en las universidades no es tarea fácil, no existen estadísticas y los departamentos o secciones de español varían mucho en cuanto al número de profesores. La Universidade Estadual de Londrina, por ejemplo, tiene nueve profesores fijos y uno o dos contratados, dependiendo del momento, mientras que la Universidade Federal do Pará cuenta con tres. Podríamos aventurarnos a decir que la media de profesores por universidad oscila entre tres y cuatro, por lo que el número total estaría entre 1.116 y 1.488, teniendo en cuenta tanto los de plantilla como los contratados a tiempo parcial. Estas cifras cambian constantemente y es rara la semana que no se convoca algún concurso para profesor universitario de español.
Más difícil todavía es hablar del número de estudiantes de español. Las universidades son libres para decidir el número de plazas en cada una de las convocatorias de selectividad (Vestibular) que realizan a lo largo del año. Puede ocurrir que, al realizarse el Vestibular, existan más aspirantes que plazas o, por el contrario, más plazas que aspirantes. Una vez realizado el examen, las plazas libres de una especialidad pueden ser ocupadas por estudiantes que no han conseguido plaza en la especialidad a la que aspiraban. Las razones para el número de plazas son muy variadas y van desde la falta de espacio físico al número de profesores de la especialidad con los que cuenta el centro. Por lo que hemos podido percibir, la media de plazas de español se sitúa en unos 20 alumnos por promoción, lo que multiplicado por las 372 universidades mencionadas representaría un total de 7.440 nuevos universitarios que se convertirán hipotéticamente cada año en futuros profesores de español.
La enseñanza del español en este ámbito presenta una gran variedad de posibilidades, desde las escuelas de idiomas que podemos llamar locales, hasta los centros representativos de un país determinado, pasando por las grandes franquicias que se expanden por todo el país: Yázigi, Fisk, CCAA, Skill, etc. Sus características son muy diversas, al no existir una norma mínima que deba ser seguida; así, varían mucho en cuanto a espacios físicos, metodologías, profesorado y tantas otras cuestiones que deben tenerse en consideración al pensar en un centro de enseñanza de idiomas.
Cuando hablamos de los espacios físicos nos referimos a todas las instalaciones que tiene una escuela, como son las aulas, la biblioteca, la sala de profesores, la sala común, entre otras. Nos atreveríamos a decir que las mismas diferencias que se ven entre estados brasileños, entre ciudades y entre barrios, se ven en este tipo de escuelas. Las hay desde las que están perfectamente equipadas hasta las que no tienen ni una clase para cada uno de los niveles de enseñanza con los que trabajan.
En cuanto a metodologías se refiere, el caos es bastante grande; hay escuelas que siguen métodos actuales junto con otras con metodologías tradicionales e, incluso, eclécticas, para las que no hay siempre un profesor capacitado que las imparta.
La cuestión del profesorado es, quizás, la más grave; estas escuelas suelen tener un cuadro de profesores no preparado para la labor que realizan; algunas, y haciendo gala de ello, presentan como el gran mérito de sus profesores el que sean nativos, como es el caso de algunas específicamente de España, sin importar su formación académica; en otras, el título académico que sus profesores ostentan es el que demuestra que ha aprobado algún nivel del Diploma de Español como Lengua Extranjera (DELE), sin considerar que este acredita el conocimiento de español de aquella persona que lo supera pero que, en ningún caso, certifica para poder desempeñar la carrera docente.
En Río de Janeiro y Salvador existen dos centros sociales de emigrantes españoles, fundamentalmente gallegos, que desarrollan una buena labor cultural y social, impartiendo, entre otras actividades, clases de español. En ambos casos, los cursos se organizan en cuatro niveles (inicial, intermedio, avanzado y superior) subdivididos cada uno de ellos en dos subniveles, uno por semestre, por lo que la realización completa de esos ocho subniveles se realiza en cuatro años. Debemos incluir en este apartado los cursos ofrecidos por la Asociación Colegio Español de São Paulo en sus dependencias, donde los alumnos pueden disfrutar de toda su infraestructura, de la biblioteca, de acceso a Internet y de sus jornadas culturales. Aquí, el proceso de enseñanza también está dividido en cuatro niveles y ocho módulos en total: básico, intermedio, avanzado y superior.
Desde la segunda mitad de la década de los ochenta, muchas Secretarías de Educación estatales cuentan con centros de lenguas extranjeras modernas o centros de estudios de lenguas, que desarrollan una importante labor en la difusión del estudio de lenguas extranjeras, fundamentalmente alemán, español, francés, italiano y japonés. Son centros pensados para que los alumnos de la red pública puedan estudiar otra lengua además del inglés, ofrecida en el currículo regular. Los cursos gratuitos tienen una duración de tres años, divididos en dos niveles de enseñanza. Para inscribirse los estudiantes deben estar matriculados en alguna escuela pública, en un nivel superior a la quinta serie.
Dos países hispánicos tienen centros de difusión de la lengua y la cultura, nos referimos al Instituto Cultural Brasil-Argentina y al Instituto Cervantes.
Instituto Cultural Brasil-Argentina
El Instituto Cultural Brasil-Argentina, con sedes en Curitiba y Río de Janeiro, cuenta con un programa de español con una carga horaria de 240 horas y tres niveles diferentes. El proceso de aprendizaje se realiza por medio de tareas orales y escritas con objetivos comunicativos. Sus centros examinan del Certificado de Español Lengua y Uso (CELU), que evalúa el grado de competencia comunicativa tanto oral como escrita en español como lengua extranjera, reconocido por el Ministerio de Educación de Argentina. Está dirigido a todos aquellos candidatos mayores de 16 años que hayan realizado, como mínimo, tres años de estudios equivalentes a la secundaria, media o EGB3 del sistema argentino. En la actualidad, se aplica en siete ciudades brasileñas: Brasilia, Campinas, Curitiba, Porto Alegre, Río de Janeiro, Santa María y São Paulo.
Instituto Cervantes
En 1998, se crea el Instituto Cervantes de São Paulo, inicialmente en espacios cedidos por el Colegio Miguel de Cervantes, donde permanece hasta que en el año 2000 se traslada a su sede actual en la Avenida Paulista, centro neurálgico de la ciudad. En los primeros años tenía como misión ayudar a los profesores brasileños, para lo que contaba con un centro de recursos especializados e impartía cursos de perfeccionamiento para ese colectivo.
En el año 2001, se abre el centro de Río de Janeiro, con las mismas características que el de São Paulo. Poco a poco se van incorporando a la red general, siguiendo la misma filosofía de trabajo: imparten cursos de español, programan la enseñanza de las lenguas cooficiales de España (catalán, gallego y vasco), realizan actividades culturales y cuentan con buenas bibliotecas especializadas en español y en la cultura de los países hispanos. Más tarde, en 2006 se abre la sede de Salvador, en 2007 las de Brasilia, Curitiba y Porto Alegre, en 2008, Florianópolis y Recife, y, por último, en enero de 2009, Belo Horizonte. Nueve centros en total, lo que convierte a Brasil en el país con la mayor red de centros del Instituto Cervantes en el mundo, y se justifica por las dimensiones continentales de esta nación y la creciente demanda que ha experimentado en ella la enseñanza del español.
Desde el punto de vista de la enseñanza del español, los centros del Instituto Cervantes desarrollan las tres actividades esenciales: los cursos de lengua, el DELE y el Aula Virtual de Español (AVE).
En lo que se refiere a los cursos de lengua, los centros del Instituto en Brasil han comenzado, en enero de 2009, a aplicar el nuevo Plan curricular del Instituto Cervantes, basado en los principios del Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza y evaluación. Por decisión consensuada por todos los centros, el currículo regular consta de 450 horas, en módulos de 30, en las que se trabajan los niveles Acceso (A1), Plataforma (A2), Umbral (B1), Avanzado (B2) y Dominio (C), más otras 180 horas del nivel Maestría. La aplicación de este currículo supone entrar de lleno en la metodología más avanzada en lo que a la enseñanza de idiomas se refiere y, además, que todos los centros de Brasil sigan los mismos criterios, lo que facilita la movilidad de los estudiantes, por ejemplo. Como decimos, los centros siguen los mismos parámetros metodológicos y los responsables académicos trabajan en estrecha relación para su aplicación práctica, aunque cada uno de ellos debe tener en cuenta las características sociológicas de la ciudad en la que está implantado, el contexto socioeducativo y el perfil del estudiante para decidir sobre el tipo de cursos (generales, intensivos o semiintensivos) y sobre los horarios o el manual para cada uno de los niveles.
No tenemos datos del número de estudiantes de este nuevo plan, solo datos parciales de los cursos intensivos de verano, de enero y febrero. Lo que presentamos en el cuadro 4 es el número de alumnos matriculados en los respectivos centros durante el año 2008, si bien debemos recordar que Belo Horizonte empezó su actividad académica en enero de 2009.
Los centros del Instituto Cervantes de Brasil no olvidan que sus primeros centros estaban especializados en la enseñanza a profesores; esto hace que las actividades dirigidas al perfeccionamiento del profesorado sean frecuentes. En el cuadro 5 presentamos el número de profesores que han asistido a este tipo de actividad a lo largo del año 2008.
No podemos dejar de resaltar los simposios que se celebran en sus sedes, con la idea de reunir a investigadores y estudiosos de las universidades brasileñas y extranjeras, y de los distintos institutos. En Río de Janeiro se celebra desde hace seis años el Simposio Internacional de Didáctica de Español para Extranjeros dedicado, desde la segunda edición, a José Carlos Lisboa, pionero del hispanismo brasileño. El mismo centro ha realizado cinco simposios sobre cuestiones literarias y culturales dedicados, cada uno de ellos, a un importante escritor, Pablo Neruda, Juan Valera, Augusto Roa Bastos, Gabriel García Márquez y Gabriela Mistral. En São Paulo, se celebró en 2007 un Simposio Internacional de Lengua y Literatura Española e Hispanoamericana y, en 2008, el I Simposio de Lengua Española, como continuación del anterior. En Brasilia, en el año 2008 se celebró un Simposio Internacional de Poesía Española e Hispanoamericana.
Los Diplomas de Español como Lengua Extranjera (DELE) están muy consolidados en el país. Las razones por las que los brasileños realizan esta prueba son muchas y variadas: muchos quieren trabajar como profesores de español y ven en los diplomas la acreditación que necesitan, sin oír las voces que desde el propio Instituto claman sobre la falsedad de esa creencia; otros, profesores y estudiantes, universitarios, quieren optar a una beca para estudiar en algún país hispánico y necesitan este certificado para acreditar su conocimiento de la lengua; muchos lo necesitan para trabajar en alguna empresa en donde el español es lengua de los negocios; por último, muchos colegios, y cada vez son más, ofrecen a sus estudiantes de secundaria la posibilidad de preparar y presentarse a la prueba como una actividad más del currículo del centro.
En Brasil existen anualmente tres convocatorias para la realización de los DELE (mayo, agosto y noviembre). A partir de mayo de 2009, se empezará con un nuevo diploma, DELE Nivel A1, que se sumará a los existentes Nivel Inicial (B1), Intermedio (B2) y Superior (C2). Este nuevo diploma equivale al nivel Acceso (A1), el primero de los seis niveles de aprendizaje propuestos en el citado Marco común europeo de referencia para las lenguas. Los candidatos presentados en las convocatorias de 2008 se reflejan en el cuadro 6, a continuación.
El Aula Virtual de Español (AVE) tiene gran repercusión en Brasil, son muchas las personas que siguen los estudios de español a través de este programa vía Internet, la mayor parte a través de convenios entre diferentes instituciones y el Instituto Cervantes. En la actualidad hay tres convenios: el proyecto OYE (Universia, Secretaría de Eduação do Estado de São Paulo y la Universidade de Brasilia), con 1.778 profesores de la red pública del estado de São Paulo, el proyecto VALE (Universia y la Universidade de São Paulo), con 3.500 personas, entre estudiantes, profesores y empleados de la universidad y, por último, el proyecto HABLAR (Banco Santander), en el que estudian 33 empleados del banco. Además, hay un número relativamente alto de personas que han decido utilizar el AVE bien por poca disponibilidad horaria para un curso presencial, bien por vivir en lugares que presentan dificultades para este tipo de estudios.
A día de hoy, los centros del Instituto Cervantes brasileños tienen las siguientes matrículas del AVE mostradas en el cuadro 7, a continuación.
Por último, cabe mencionar también que el pasado mes de agosto de 2009, el ministro brasileño de Educación, Fernando Haddad, y la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, firmaron una Carta de Intención para la formación de profesores y alumnos de español en Brasil, gracias a las herramientas de enseñanza por Internet que ofrece el Instituto Cervantes. Igualmente, se estableció un acuerdo entre el Cervantes y la Secretaría de Educación a Distancia del Ministerio de Educación brasileño, que concreta los primeros pasos de dicha «Carta de Intención de naturaleza no normativa». Este acuerdo contempla un programa piloto de español pensado para impartirse entre agosto y diciembre de 2009 en cuatro ciudades brasileñas —Brasilia, Río de Janeiro, Recife y Porto Alegre— en las que el Instituto Cervantes cuenta con centros. Participarán en ese programa piloto 30 profesores brasileños de español, así como unos 600 alumnos de nivel inicial, de los cuales 400 estudian primaria (de los cursos 5.º a 9.º) y los otros 200, secundaria (de los cursos 1.º a 3.º). El programa incluye el empleo del Aula Virtual de Español (AVE), una plataforma de enseñanza en línea del Instituto Cervantes, y en especial de los materiales didácticos del curso virtual ¡Hola, amigos!, que está dirigido a niños de entre 7 y 13 años de edad. Ambos acuerdos han sido fruto de las conversaciones que la Dirección del Instituto Cervantes mantuvo en Brasil en marzo de 2009 con autoridades de aquel país, para establecer mecanismos de colaboración que fomenten la presencia y el conocimiento de la lengua española en el gigante sudamericano. Con estas iniciativas, España y Brasil han dado un paso más en la concreción de programas para el aprendizaje del español entre niños y jóvenes estudiantes.
En 1981, se funda en Río de Janeiro la Asociación de Profesores de Español del Estado de Río de Janeiro, a la que han seguido otras; hoy existe una por cada estado de la Unión. Su objetivo final es la unión de los profesores de español de cada estado para defender sus derechos y difundir investigaciones de su campo de trabajo. Cada dos años, una asociación realiza el congreso de ámbito nacional; en 2009 será en João Pessoa, que convoca a profesores e investigadores de todo el país.
También existe desde 1999 la Asociación Brasileña de Hispanistas, con objeto de reunir a estudiosos e investigadores del mundo hispánico. Los socios han de ser, como mínimo, alumnos de posgrado stricto sensu. La asociación realiza un congreso bienal, el último en Minas Gerais en 2008, y publica las actas con los trabajos presentados.