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El español en el mundo

El lugar del español en un país multilingüe: Sudáfrica

Ana Rowe y Cathy Maree

3. La situación de los estudios del español y otras lenguas en Sudáfrica

A lo largo de su historia el África del Sur ha atraído a muchos pueblos distintos, desde el África central, desde Europa y Asia. Sin embargo, nunca ha sido el destino de grandes comunidades de hispanohablantes. Remontándonos al periodo de los llamados «descubrimientos» fueron los portugueses, por el Tratado de Tordesillas, quienes se apoderaron de las rutas que circunnavegaban el Cabo de Buena Esperanza rumbo al este. Posteriormente fueron los holandeses y los ingleses quienes establecieron los primeros asentamientos europeos en estas tierras del Cabo. La explotación comercial de la tierra y las minas en el siglo xix vio la llegada de indios y otros asiáticos como mano de obra barata. Durante y después de las grandes conflagraciones mundiales del siglo xx Sudáfrica se transformó en lugar de refugio político o económico de personas y familias provenientes de Inglaterra, Alemania, Italia, Grecia y Lituania, entre otros. Hoy en día sigue siendo el destino de refugiados económicos y políticos del resto del continente africano.

1. Españoles en Sudáfrica

La presencia hispana en Sudáfrica, tal como hemos mencionado anteriormente, ha sido siempre minoritaria, especialmente la española. En la actualidad, la comunidad española está compuesta de unas 1.5001 personas, número bastante reducido si lo comparamos con el de otras comunidades que, como España, carecen de raíces coloniales en este país, como son la alemana (400.000), la portuguesa (600.000) o la italiana (70.000).2

Sudáfrica nunca ha sido un país de destino favorecido por los emigrantes españoles, quizá debido a la ausencia de lazos históricos y a la limitada relación, tanto política como económica, que ha habido entre ambos países hasta que se estableció la democracia en Sudáfrica en 1994. Sin embargo, podemos referirnos a algunos casos de la llegada de grupos y familias procedentes del mundo hispano. El primero, cronológicamente, sería la inmigración de un pueblo de origen español: los sefardíes. Durante la primera mitad del siglo xx Sudáfrica vio la llegada de pequeños grupos de judíos de habla judeoespañola o ladino. Desde el siglo xv estas familias habían divagado por el Mediterráneo y Turquía hasta asentarse en el norte de África. Desde Marruecos algunos grupos pasaron por el África occidental hasta encontrarse el entonces Congo Belga para luego continuar su peregrinación hasta Ciudad del Cabo. Ahora en su cuarta o quinta generación, los descendientes de origen sefardí, estimados como unas mil personas, ya no hablan el judeoespañol, pero hubo un tiempo en Sudáfrica en que sus abuelos conservaban la lengua, además de las tradiciones sefardíes.

Durante los años setenta el número de españoles residentes en Sudáfrica alcanzó su cifra tope, puesto que osciló en torno a 2.200. Entre los años 1973-1978, y debido a que había un número considerable de hijos de españoles en edad escolar, el Instituto Español de Emigración envió a profesores procedentes del Ministerio de Educación y Ciencia para impartir clases de lengua y cultura españolas en las ciudades de Johannesburgo, Ciudad del Cabo, Port Elizabeth y Saldanha. Sin embargo, una progresiva reducción del número de españoles residentes hizo que se suspendiera el programa y hasta la fecha no ha sido restituido. Este aumento de residentes españoles durante la década de los setenta se debe, más que nada, a la fuerte presencia de la empresa española Pescanova en las ciudades costeras de Ciudad del Cabo, Port Elizabeth y Saldanha. Por lo tanto, cuando Pescanova trasladó la mayoría de sus operaciones pesqueras a Namibia, la comunidad española se redujo considerablemente.

A partir de 1999, fecha en que los Reyes de España visitaron Sudáfrica acompañados por una delegación de empresarios españoles, las relaciones tanto políticas como económicas entre ambos países se han estrechado. Por ejemplo, el comercio entre España y Sudáfrica ha visto un incremento del 14% en el año 2004. Varias empresas españolas han invertido importantes sumas de capital en Sudáfrica, entre ellas, el Grupo Dragados y Acerinox (Hugues y Mills, 2001, pp. 18 y 19). A su vez, el gobierno español ha donado 20 millones de rands para la formación de personal en el sector turístico.3 El interés de los españoles por Sudáfrica como destino turístico, parece también haber aumentado gradualmente en los últimos años, como se puede observar en la tabla 1.

2. Hispanoamericanos en Sudáfrica

En la actualidad hay unos 4.300 hispanoamericanos residentes en Sudáfrica. Muchos llegaron a este país durante las décadas de los setenta y ochenta, cuando Sudáfrica se transformó en lugar de asilo político y económico para quienes huían de las dictaduras hispanoamericanas de ese periodo. Aunque no se declararon como refugiados políticos oficiales, se asentaron en Sudáfrica para esperar el tan deseado fin del régimen del que se escapaban. Sin embargo, la gran mayoría se estableció permanentemente en Sudáfrica. Cabe notar que hubo refugiados políticos chilenos durante los gobiernos tanto de Allende (1970-1973) como de Pinochet (1973-1989). Y en el caso de la Argentina, sus nacionales también hacían los viajes de ida y vuelta según las cifras de la inflación en la Argentina, las cuales convertían a Sudáfrica en un paraíso económico o su verdadero contrario.

Desde 1994 los hispanoamericanos llegan a Sudáfrica como turistas y por intereses comerciales. Por ejemplo, según estadísticas de fuentes oficiales, entre enero y junio de 2004 Sudáfrica ha sido el destino turístico de 4.693 argentinos, 1.361 chilenos, 1.254 mexicanos y 356 venezolanos. También en el mismo periodo llegaron un total de 3.992 turistas de otros países centro y sudamericanos.

Las relaciones políticas y comerciales entre Sudáfrica y los países de Hispanoamérica son muy cordiales, y la capital del país —Pretoria— cuenta con embajadas o consulados que representan a catorce naciones del subcontinente.

Merece mención especial aquí el acuerdo entre Sudáfrica y Cuba de 1996, año en el que comenzó la colaboración médica, con la llegada de los primeros 92 médicos cubanos. Desde esa fecha y hasta la actualidad han transitado por Sudáfrica 640 médicos cubanos, de los cuales hoy se encuentran en el programa de colaboración 173. En más de ocho años de colaboración, los médicos cubanos han trabajado principalmente en las áreas rurales sin acceso a un servicio médico público ni privado. También hay que mencionar que en la Escuela de Medicina de la Universidad de Transkei (Unitra) imparten docencia 25 profesores cubanos tanto en el área preclínica o ciencias básicas como en el área clínica. Desde 1996 hasta la actualidad han sido formados por los profesores cubanos en la Unitra más de 60 médicos sudafricanos y se mantienen en las aulas más de 300 estudiantes entre el primero y sexto año de la carrera de Medicina, de los cuales los profesores cubanos son la principal fuerza académica.4

En el pasado la escasa presencia de comunidades hispanas en Sudáfrica, junto con la política del anterior régimen de apartheid (1948-1994) por la que sólo se promovió el aprendizaje de dos idiomas extranjeros (el alemán y el francés), no favoreció el lugar del español en este país multilingüe en el entorno escolar, universitario o privado. Echemos una ojeada para ver cómo la política actual repercute en los estudios de lenguas extranjeras en Sudáfrica.

  • (1) Ésta y las estadísticas que le siguen son aproximadas. Nuestras fuentes han sido las embajadas de procedencia. volver
  • (2) En ciertas secciones de este informe actualizamos datos que han aparecido en nuestro artículo «Quo Vadis: El español y el hispanismo en Sudáfrica», Arbor, n.º 664 (2001), pp. 441-460. volver
  • (3) Para éste y otros proyectos conjuntos, véase: Department of Foreign Affairs, News and Events, «Deputy Minister of Foreign Affairs, Aziz Pahad to Host Spanish Counterpart, Ramón Gil-Casares, Pretoria, South Africa, 2-3 February 2004», en http://www.dfa.gov.za/docs/2004/spai0202.htm (2 de diciembre de 2004). volver
  • (4) Agradecemos a Eduardo Martínez, consejero de la Embajada de Cuba en Sudáfrica, su amabilidad al proporcionarnos estos datos. volver
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