Francisco Marcos Marín
El léxico del español en los EUA, para un observador externo, parece estar bajo la obsesión del anglicismo; pero no es así. Dentro de la diversidad natural en un territorio tan inmenso, se pueden delinear tres trazos fundamentales que corresponden a:
El que más llama la atención, desde fuera, es el innovador; aunque, desde dentro, lo que resulta realmente interesante es la conservación del léxico arcaico tradicional, a veces genuina, a veces debida a la importación de arcaísmos de los dialectos de los inmigrantes más recientes, sobre todo los del norte de México. Puede ser muy difícil distinguir entre los dos grupos, porque la aparición como ruralismos en otras regiones americanas no impide su carácter antiguo y autóctono en las viejas regiones hispanas de los EUA, y también difícil determinar las fechas, salvo, naturalmente, que existan documentos escritos.
Frente a la generalizada caracterización del léxico del español americano, de todo el continente, como arcaísta, hay que tener en cuenta su demostrada capacidad innovadora y también evitar la consideración de los ruralismos o marginalismos como arcaísmos, en el sentido de la lengua general. Dadas las especiales condiciones del español norteamericano, el fenómeno de la conservación de ciertos términos está necesariamente vinculado a sus circunstancias históricas, harto diversas, en muchas ocasiones, de las del español de las zonas de lengua propia o principal. También hay que tener en cuenta que, frente a las evoluciones propias de una historia lingüística continua, una diacronía ininterrumpida, el español norteamericano es muestra de una diacronía interrumpida, que ofrece avances y retrocesos territoriales, movimientos vinculados a los de personas o familias, hablas vestigiales, que pueden ser independientes de su ubicación territorial, por desplazamientos de grupos.
Se pueden clasificar los elementos léxicos, en conjunto, en los siguientes tipos:
Neddy A. Vigil y Garland D. Bills, al explicar la construcción de los recursos informáticos para el Atlas Lingüístico de Nuevo México, proporcionan un ejemplo de variación de un elemento léxico en ese estado que resulta muy interesante para considerar los diferentes valores que pueden tomar los términos arcaísmo o innovación en un territorio con una historia tan diferenciada, en el conjunto del español norteamericano. Se trata de la correspondencia de tres palabras españolas usadas en esa área con el término inglés dress. En el mapa 3 se señala con un círculo blanco el desarrollo dialectal autóctono túnico, preferido en el norte. La forma preferida en el sur, marcada con un cuadrado negro, es la que corresponde al uso general, en este caso a través de la norma hispánica en versión mexicana, vestido. En las ciudades del centro de Nuevo México y en los llanos del este compiten las dos variantes anteriores. Una tercera, traje, marcada con crucecitas negras, a pesar de ser una forma de la norma hispánica, viva en regiones como España, por ejemplo, en Nuevo México es un arcaísmo, que «se encuentra solamente en algunas regiones rurales algo remotas».
Es innegable el interés que tienen tanto los datos como la presentación de los mismos, que proporciona una doble información: la de la pervivencia del término en zonas bien determinadas, por lo que se puede acudir a ellas en busca de información más amplia, y porque ilustra sin dudas sobre la importancia de esa información vestigial, que tan difícil resulta de encontrar, si no se dispone de los sistemas más exhaustivos, tanto de búsqueda como de almacenamiento de la información.