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El español en el mundo

Pluralidad del español en los Estados Unidos de América

Francisco Marcos Marín

3. Características generales de los Estados Unidos

El español de Norteamérica no vive en un mundo exclusivo o dominante, como en los países donde es lengua oficial, sino en un mundo compartido, internamente, además. La relación de los norteamericanos hispanohablantes con el conjunto del país se realiza en inglés, normalmente, aunque es cierto que una persona puede pasar toda su vida, trabajar, pagar sus impuestos, tener sus derechos sociales, sólo en español. Esta posibilidad cobra más fuerza últimamente, porque en etapas anteriores llegó a haber una auténtica persecución del español en algunas zonas, no sólo por pretextos lingüísticos, sino religiosos, por ser normalmente católicos sus hablantes, o de posesión de tierras o, sencillamente, por ignorancia. Hay además una percepción muy generalizada entre los hispanos que ve a los anglos como blancos. Esta consideración, apoyada en la mítica del indio de varios países latinoamericanos, provoca también una discrepancia entre chilenos y argentinos, sobre todo, y el resto, porque los primeros se ven a sí mismos tan blancos como los anglos. Por otra parte, tampoco hay que olvidar que muchos de los hispanos caribeños y centroamericanos son negros, en el sentido de la raza que recoge el censo. Otras veces, cuando un hablante hispano dice frases como «vino una mujer blanca», lo que quiere decir, sencillamente, es que la mujer era anglo o, en términos de nuevo censales, caucásica, precisión a la que ese hablante no llegó necesariamente por rasgos de color, sino por el idioma. Para añadir complejidad a la situación, tampoco es frecuente que un hispano medio reciba bien que se le llame «indio», no sólo hay mitificación en ciertas actitudes políticas latinoamericanas, también hay mistificación. La definición de la propia identidad es una de las cuestiones cruciales de los que aquí se están llamando hispanos; pero que se llaman a sí mismos hispanos, latinos, chicanos, mejicanos, méjicoamericanos (generalmente escrito méxico-americanos), cubano-americanos, entre otras posibilidades. La tendencia es a que estas denominaciones no sean sinónimas.

La población norteamericana, como se aprecia en el mapa del censo (véase el Mapa 2Fuente: «Population Density for Counties: July 1, 2004», extraído de U. S. Census Bureau Population Estimates Program (http://www.census.gov/)., extraído de http://www.census.gov/popest/ gallery/maps/), se distribuye de manera muy desigual, por lo que se encuentran núcleos hispanos en territorios muy poblados o muy poco habitados y ello contribuye, necesariamente, a su falta de uniformidad.

La distribución racial de la población, resumida en el gráfico 1, a continuación, es predominantemente blanca, con un fuerte componente multirracial.

La propiedad de la vivienda muestra una media de 2,69 personas en el 66,2% de las viviendas ocupadas por sus propietarios y de 2,40 en las ocupadas por arrendatarios (véase la tabla 1, también a continuación).

Para comprender el medio en el que se mueve la lengua son también necesarios dos datos: el número de mujeres cabezas de familia es de 12.900.103, el 12,2% de la población de más de quince años, 7.561.874 de ellas viven con hijos menores de dieciocho años, el 7,2% del mismo grupo de población. De los 5.771.671 abuelos que viven con uno o más nietos menores de dieciocho años en la misma casa, 2.426.730, el 42%, son las personas responsables legales de esos nietos. La incidencia lingüística de la lengua materna y de los abuelos (abuelas en mayor número por expectativa de vida) es por ello notable. De todos modos, hay que tener en cuenta otra circunstancia: los abuelos no llegan, mayoritariamente, a hablar el inglés, pero su español se empobrece, falto de refresco, porque los nietos están en el inglés y a veces sólo conservan el español para hablar con ellos, mientras que alternan las dos lenguas con sus padres. Es el fenómeno que se denomina de las «gentes sin lengua», porque ni conocen la nueva ni mantienen en su vigor la original. Esta situación es la que da origen a las interferencias, mezclas y hablas de frontera, que, sin embargo, son más relevantes en la generación intermedia que en la de los abuelos. Por supuesto, cuando la familia recibe nuevas llegadas o el contacto con el país de origen es continuo, los abuelos son una valiosísima fuente de la vitalidad del español en la tercera generación.

El índice de conocimiento general de lenguas es también una referencia imprescindible antes de analizar el comportamiento de los hispanos como grupo. (Tabla 2)

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