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El español en el mundo

El español en el panorama lingüístico de Namibia

Jesús Lasso Rey y María Dolores Jalón

4. El debate de la lengua oficial y las lenguas nacionales

Con anterioridad a la independencia de Namibia, el SWAPO ya había manifestado su intención de implantar el inglés como única lengua oficial.45 A pesar de los criterios lingüísticos y funcionales argumentados, la propuesta traslucía evidentes razones ideológicas. En oposición a la política de fragmentación etnolingüística, el SWAPO abogaba por la adopción del inglés como la lengua oficial supra-étnica de la nueva Namibia. A causa de la política segregacionista de Sudáfrica, las lenguas autóctonas de origen no indoeuropeo habían sido marginadas y esgrimidas como arma para fomentar las rivalidades étnicas. Estas medidas lingüísticas desempeñaron así un papel divisorio en el proceso de construcción de una nación unida y mermaron inicialmente las posibilidades de crear un frente común de oposición al régimen del apartheid. Tras la independencia de Namibia, el artículo 3 de la Constitución declara que la lengua oficial es el inglés, si bien permite el uso de otro idioma diferente con fines legislativos, administrativos y judiciales, en regiones donde otras lenguas sean habladas por un componente sustancial de la población. El uso del inglés, hablado como primera lengua por un 7% de la población blanca (un 0,8% de la población total), no ha sido predominante en Namibia desde 1920. Sin embargo, fue investido con la función simbólica de «lengua de la liberación» e incluso como un signo de nueva identidad anticolonial. La lengua inglesa es considerada por los dirigentes namibios como «neutral» ideológicamente y contribuidora a la causa de la unidad. Por otra parte, el afrikáans, lengua materna de la inmensa mayoría de la población blanca (85 %) así como de la población de ascendente mixto (coloured) y los basters, pasó a ser juzgada como «la lengua de los opresores» en los primeros años de la Namibia independiente.

Los argumentos a favor del inglés como lengua oficial respondieron a los criterios de: fortalecimiento de la unidad nacional, aceptabilidad y ausencia de connotaciones negativas, viabilidad económica, transmisión de ciencia y tecnología y otros factores menos relevantes tales como el panafricanismo, la amplia comunicación y lengua de las Naciones Unidas. La decisión acordada por la clase política del SWAPO no está exenta de polémica, y se han alzado voces críticas de los expertos, quienes han cuestionado esta elección y su proceso de implantación. Estas opiniones achacan al gobierno haber descartado otros criterios como la familiaridad con el idioma, la facilidad de aprendizaje, la autenticidad cultural namibia, el apoyo a las clases más desfavorecidas o la autosuficiencia en materias educativas y administrativas.46 Quizás sea aún prematuro evaluar los resultados de esta medida lingüística, sin embargo, es evidente que a pesar del relativo éxito en las áreas urbanas, no se han logrado los objetivos deseados. Un análisis superficial de las altas cifras de fracaso escolar en las zonas rurales y nuevas desigualdades en el reparto de la riqueza sugiere una estratificación diferente de la sociedad posterior a la independencia. Un proceso según el cual ha surgido una poderosa nueva elite definida por su conocimiento del inglés. Esta nueva elite está constituida por la alianza de parte de la clase blanca que realiza negocios en inglés y atesora el poder económico, con una nueva clase alta negra que ostenta el poder político, a menudo educada en países de habla inglesa. Asimismo, junto con la positiva contribución del inglés como lengua igualitaria, debe valorarse un cierto resentimiento social en algunos sectores de las generaciones de ciudadanos educados en el sistema anterior. Estas personas se sienten en ocasiones privadas de voz en la que vindicar sus opiniones y necesidades. Frente a las nuevas perspectivas que ofrece el inglés como ruptura con un pasado plagado de injusticias, la imposibilidad de expresarse y entender la lengua oficial plantea el peligro de crear ciudadanos pasivos, confundidos e incluso reticentes a su propio gobierno.

  • (45) El documento clave en este aspecto data de diez años antes de la independencia: «Toward a language policy for Namibia. English as the official language: perspectives and strategies», UNIN, Lusaka, 1981. volver
  • (46) El debate, aún presente, suscitado por la elección del inglés como lengua oficial excede los objetivos y límites de este trabajo. Cf. B. Harlech-Jones, You Taught me Language, Oxford University Press, Cape Town, 1990. volver
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