Eunhee Kwon
El primer nivel abarca de primero a sexto grado de la escuela primaria; el segundo nivel, los tres años de la escuela media; el tercero, otros tres años de la escuela secundaria y un cuarto nivel, los cuatro años de la carrera universitaria, además de los estudios de posgrado y doctorados. (Tabla 1)
La educación ofrecida hasta la escuela media es gratuita y obligatoria para toda la población en edad escolar, como servicio público prestado por el Estado. Las edades universitarias suelen rondar para la diplomatura entre los 19 y los 23 años, pero para los cursos de licenciatura y doctorado resulta difícil predecir la edad, sobre todo en el caso de los hombres, que tienen de por medio un servicio militar obligatorio de dos años completos.
Según estadísticas ofrecidas por la Asociación Coreana de Hispanistas en diciembre de 2004, hay en la actualidad 4 escuelas medias y 41 escuelas secundarias coreanas que imparten el español como segunda lengua extranjera, pero ninguna escuela primaria, donde, sin embargo, el inglés es obligatorio desde el tercer año.(Tabla 2)
En las escuelas secundarias la enseñanza del español cuenta ya con veinte años y, según datos ofrecidos por el lingüista Jaechul Choi, en 2003 el número de estudiantes rondaba los 7.400, con un cupo de 50 profesores para todos ellos. Frente a estas estadísticas, en las escuelas medias, donde el aprendizaje del español se inició en 2002, hay tan sólo 550 estudiantes y ningún profesor dedicado a tiempo completo.
Con sólo estos datos la situación puede resultar bastante optimista, pero hay que contrastarlo con otras lenguas extranjeras y con otros años, para que podamos hacernos una idea de su alcance. Veamos el caso de las escuelas medias. Hay en Corea 2.850 escuelas medias y de ellas únicamente 4 imparten clases de español como asignatura optativa, opción que compite no sólo con otras lenguas sino con otras opciones de mucha mayor demanda, como las clases de informática o de hanja (caracteres chinos).
En la escuela media el porcentaje de estudiantes que escogen una lengua extranjera como asignatura optativa fue sólo del 2,7% en el primer año, de un 5,6% en el segundo y del 11,1% en el tercero. Pero a esto hay que añadir el desnivel que existe entre una lengua y otra, sobre todo con el chino (12-13%) y el japonés (82-83%), que es tan abismal que si bien podemos decir que el español como lengua occidental es la segunda en preferencia, le queda todavía mucho trecho para adquirir dimensiones estables. El alemán, el francés y el español juntos hacen sólo el 1,67%, aunque de ellos parezca aventajarse el español con sus actuales cuatro centros y sus 550 estudiantes en tan sólo dos años.
En cuanto a la escuela secundaria, recordemos que llevan enseñando español desde hace veinte años. Sin embargo, la situación no es muy diferente. Frente al descenso drástico de lenguas como el alemán y el francés, el español, aunque va reduciéndose, lo hace de un modo bastante moderado y sostenido, tanto que, si bien es verdad que no puede colocarse a la altura del chino y el japonés, lo que sí parece seguro es que también en Corea empieza a haber cambios de concienciación que lo alejan de prejuicios que, durante muchas décadas, lo arrinconaron como lengua minoritaria.
En cualquier caso, la situación es preocupante para todas las lenguas occidentales, pues se ven obligadas a competir con dos idiomas que, tanto por su proximidad geográfica como por sus similitudes culturales y, sobre todo, por su potencial económico, resultan mucho más asequibles y prácticos a la hora de rentabilizar lo aprendido.
Las propuestas que los especialistas del campo hicieron en el último congreso de invierno (diciembre de 2004) de la Asociación Coreana de Hispanistas se centraron principalmente en convertir el idioma en un producto vendible, mucho más práctico y acorde a la actual mentalidad, para ello, concluyeron que es preciso crear más foros económicos al tiempo que se promociona el idioma con concursos y eventos que conduzcan a los interesados a visitar los países hispanohablantes como única forma de asentar las aspiraciones de quienes se inician en el español y mantener o aumentar ese porcentaje de preferencias de la tabla 3.
El problema es que este descenso, si bien todos coincidimos en que no es todavía alarmante, está trayendo consecuencias que pueden perjudicar, no en la elección que los estudiantes hacen, sino en un hecho mucho más grave, como es el de su desaparición dentro de las escuelas. En algunos casos, los profesores de estos idiomas poco demandados, incluido el español, se ven obligados a cambiar de especialidad y estudiar otras lenguas o materias para poder seguir siendo docentes y permanecer dentro de las instituciones.
Las alternativas que nos quedan son pocas, pero para velar por el ciclo biológico del idioma es preciso que haya continuidad y para ello se están ofreciendo cursos extraoficiales de cultura, música y cine, sobre todo, a fin de despertar el interés no sólo de los estudiantes sino, y sobre todo, de los representantes y miembros ejecutivos de estos centros y escuelas, que son los que tienen la última palabra para crear y, al menos, hacer posible la oferta del español dentro de la educación de segundas lenguas.
Los comienzos de la enseñanza del español en Corea fueron a niveles universitarios, lo que supone estudiar español durante cuatro años que, a su vez, se dividen en ocho semestres.
Hay actualmente en Corea 188 universidades y, de ellas, 14 tienen departamento de español, pero por lo que se puede comprobar en la tabla 4, la mayoría de ellos, exactamente 9 de 14, fueron fundados en los años ochenta, 1 antes y tan sólo 4 después. Desde entonces, no ha habido cambios en cuestión de número de departamentos pero sí una cierta disminución en el número de estudiantes que se especializan en ellos. Redondeando números podríamos decir que de rondar los 120 estudiantes por departamento, a excepción de la Universidad Hankuk de Estudios Extranjeros, que tiene 720, han pasado a ser unos 90 ó 100 por especialidad con el nuevo currículum universitario implantado hacia finales de los años noventa.
En cuanto a las asignaturas y los créditos que deben completar estos estudiantes dependen de cada centro, pero en general suele rondar los 140 créditos por los cuatro años universitarios. De ellos, 57 son de la especialidad y los restantes, para las troncales, sub o coespecialidades.
Cada universidad y cada departamento tiene la autonomía suficiente como para elaborar su propio programa, pero no suelen ser demasiado diferentes, ya que los créditos que se pueden ofrecer están limitados a unos 76 ó 7810 por departamento y deben distribuirse en materias de lengua, literatura, historia, política y demás cursos de cultura.
Exponemos a continuación y a modo de ejemplo el currículum del año 2004 del Departamento de Español de la Universidad Femenina Duksung. (Tabla 5)