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El español en el mundo

El español cumple en Corea sus cincuenta años universitarios

Eunhee Kwon

2. El porqué del español en Corea

Reflexiono sobre lo que dice de nosotros un profesor español, residente en Corea: «Corea es una sociedad obsesionada por la educación. Desde muy pequeños, los niños del país estudian durante todo el día, completando las horas normales de escuela con clases privadas; todo en un ambiente sumamente competitivo alentado por padres y educadores, para conseguir estar en los primeros lugares de la clase. El acceso a la universidad se realiza a través de un examen nacional de cuyo resultado deriva en gran parte su vida laboral y su puesto en el escalafón social»,6 e inmediatamente me viene a la mente que el nuestro es un país pequeño —99.262 km2, de los cuales el 80% es montañoso, para 48.053.500 personas que registran una densidad de población de 485 personas por km2— frente a, por ejemplo, España —que tiene 504.782 km2 para 40.077.200 personas o, lo que es lo mismo, 79 personas por km2—, y que, además, está dividido en dos y cuenta con escasos recursos naturales.

Deducir, por tanto, lo importante y decisivo que es el recurso humano para la política de la nación que, bien por la necesidad del país de abrir su mercado hacia el exterior o bien por sobrevivir dentro de esta era de la globalización, ha convertido la educación, la profesionalización y el aprendizaje de lenguas extranjeras en uno de los grandes pilares e instrumentos de supervivencia de nuestra sociedad, no parece demasiado difícil.

Sin embargo, si bien toda esta tendencia a la profesionalización viene marcada por las exigencias del mercado laboral y la promesa de un trabajo futuro asegurado, y el aprendizaje de una segunda lengua y de una tercera en los recientes años parece concomitante con ella, no lo es, al menos por ahora y de manera tan rotunda el del español, que, según el sondeo realizado por el profesor Jaechul Choi durante el mes de mayo de 2003 a 1.581 estudiantes coreanos de diversas universidades, escuelas de enseñanza secundaria y media de varias provincias, con el objeto de establecer y localizar la situación de los estudios de gramática del español como segunda lengua en Corea, es estudiado principalmente por las siguientes razones: para comunicarse con los hispanohablantes, para tener más conocimientos sobre la cultura de los países en los que se habla el español y/o, pero en menor medida, para poder trabajar en empresas que tengan alguna relación con estos países, y no por no querer, sino porque no hay un contexto real que avale tal posibilidad.

Algo parecido pasó con las 50 estudiantes entrevistadas del Departamento de Español de la Universidad Femenina Duksung de Seúl. Hay 38 que dicen estudiarlo por razones afectivas, es decir, por lo interesante del idioma en sí y porque consideran, sin mucha convicción, que les será útil en algún momento de su vida, sin precisar en qué ni para qué, y sólo 12 de ellas concretan y exponen como meta de su aprendizaje colocarse en empresas internacionales o nacionales que tengan algo que ver con el español, ser traductoras o intérpretes profesionales y algunas, muy pocas, para dedicarse a su enseñanza.

Lo mismo ocurrió con la pregunta de si creían que aprender español les podía ayudar en el futuro, en qué y por qué. Las 38 primeras no están seguras y las 12 últimas afirman que sí, pero que, en el peor de los casos, al menos habrán conocido una cultura que, eso sí, todas coinciden, resulta de las más atractivas.

Dice Mario Alonso, profesor de español en Corea durante diez años, que los estudiantes coreanos «no ven con claridad su utilidad ni tampoco un espacio cierto para su práctica, de manera que su aprendizaje no es más que un mero requisito social que hay que cumplir sin un objetivo preciso».7

Con este panorama, y aun teniendo en cuenta que los encuestados son principalmente mujeres y que estamos hablando de una sociedad en la que ellas son conscientes de que su incorporación al trabajo es sólo del 48,8% frente al 73,6% de los varones,8 parece evidente que la demanda y la perspectiva del español en Corea, al menos por ahora, reside sobre todo en su idiosincrasia.

Definitivamente, el español, a pesar de despertar mucho interés y contar, cada vez más, con mayor número de aprendices, no ha alcanzado todavía el valor económico ni la categoría social por los que muchos escogen una segunda lengua. Pensemos en el inglés, en el chino o en el japonés, lenguas cuya supervivencia se debe, por encima de todo, a garantías laborales, y pensemos luego en el español, que si bien mueve ciertos intereses, más por América Latina que por España, no ejerce, ni de lejos, el pragmatismo que pudiera tener, por ejemplo, en los Estados Unidos, un país que, por su comunidad hispana cada vez mayor, ofrece otra de las razones por las que los estudiantes coreanos se acercan al español.

Quizá el problema esté en que no hemos sabido venderlo bien y lo que hace falta es que nos pongamos todos juntos manos a la obra y coordinemos los esfuerzos para, tal vez más agresivamente, «concienciar al alumno de los beneficios que le va a reportar poder comunicarse en la LO [el español] en cuanto a su futuro laboral, con datos de la expansión de nuestra lengua y su situación en el mundo, así como la importancia cultural que representa todo lo hispano en la actualidad».9

  • (6) Cf. Jesús de la Torre, «El enfoque comunicativo y el trabajo por tareas (ELMT): Estrategias específicas para facilitar el proceso de aprendizaje en Corea», en Actas del II Congreso Internacional de la Asociación Coreana de Hispanistas, Universidad de Alcalá, Alcalá de Henares, 2002, p. 47. volver
  • (7) Cf. Mario Alonso Arango, «Aproximación al estudiante de español como segunda lengua en Corea del Sur», Duksung Women’s University Journal, vol. 29 (1998), pp. 189-227. volver
  • (8) (http://www.moge.go.kr/). Datos recogidos de la página web del Ministerio de la Mujer volver
  • (9) Jesús de la Torre, op. cit., p. 47. volver
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