Mohamed Bouissef Rekab
El primer lustro de la década de los noventa ve el nacimiento de varios hispanistas que estaban ahí, publicando en algún que otro medio de la prensa escrita, y que se deciden, finalmente, por la publicación de un libro. El ejemplo a seguir estaba presente. Mohamed Chakor40y el historiador Ibn Azzuz Hakim41siguen ofreciendo obras escritas en español, además de las ya mencionadas del joven hispanista A. Djbilou, sin olvidarnos de las que se habían escrito en el pasado, durante la presencia española en Marruecos.
Mas una pregunta se nos hace imprescindible antes de seguir esta presentación: ¿escribir en español adultera nuestra identidad?, ¿el hispanista marroquí que se expresa en castellano deja de ser un buen nacional? Sinceramente creemos que en ninguno de los casos, sobre todo sabiendo que los marroquíes, al expresarse en español, tienen en cuenta que no hay una única cultura pura. Lo que se está haciendo es darle un valor positivo al grado de ósmosis y diálogo que hay entre las culturas de España y Marruecos.
Este panorama permite que Momata publique su primer libro de poemas42recopilando los trabajos que fue publicando en la prensa; y que Mohamed Sibari43 saque a la luz su primera novela.
Creemos de gran interés mencionar que la primera novela del premio Pablo Neruda 2004 Mohamed Sibari, El caballo, fue presentada y analizada por Said Sabia en el I Coloquio sobre la Escritura Marroquí en Lengua Española que se organizó en el Departamento de Hispánicas de la Universidad de Fez, en noviembre de 1994.44
En 1994, aparecen tres libros: una novela, una obra de cuentos45y otra de relatos. La novela de Ahmed Daoudi, El diablo de Yudis, muy aplaudida por los que la leyeron, también fue presentada y analizada en el ya mencionado coloquio de la Facultad de Letras de Fez.46Contrariamente, los cuentos de Bouissef Rekab, «El vidente», y los relatos de Lahchiri, «Pedacitos entrañables», no fueron estudiados en el i Coloquio de la Escritura Marroquí en Lengua Española, porque, parece ser, ningún profesor sabía de estos libros.
No mucho después, Mulay Ahmed El Gamoun publica en Madrid su excelente estudio Lorca y la cultura popular marroquí,47que nos da la dimensión de un hispanismo que emerge con fuerza. Esta visión antropológica y cultural describe e interpreta las distintas relaciones que hay entre la obra lorquiana y la cultura popular marroquí.
Mohamed Lahchiri, activo hispanista donde los haya, profesor de español y periodista, alma máter del periódico en español La Mañana (versión española del periódico casablanqués en francés, Le Matin), publica en 1994, como se ha adelantado en una nota previa, sus Pedacitos entrañables48para contarnos su niñez en un Marruecos maravilloso, con gente simple e inmaculada, y para darnos un amplio panorama del Ceuta de esos años, en los que musulmanes, judíos, indios y cristianos convivían respetándose y queriéndose.
Abdellah Djbilou también participa activamente en la producción literaria marroquí en lengua española; publica Temática Árabe en las Letras Hispánicas y Crónicas del Norte (Viajeros españoles en Marruecos); ambas obras son antologías.49
En cuanto a M. Sibari, toma un camino que lo convierte en el que más títulos publica;50sus cuentos y relatos son simpáticos y amenos, de lectura fácil y agradable. Entrado el nuevo milenio, Sibari sigue escribiendo en español; y en breve una nueva novela suya será publicada.
En cuanto a mi caso, quiero mencionar que desde que sale El vidente, en 1994, hasta 1999, he ido publicando un libro al año.51En prensa tengo una larga novela sobre un tema de Larache y acabo de finalizar otra, también bastante larga, sobre una mujer tetuaní. Espero que pronto ambas puedan ver la luz.
En el mundo de la poesía sobresale el profesor universitario Abderrahman El Fathi,52que también hace una pequeña incursión en el mundo del teatro (Fantasías literarias, 1999), y publica una versión arreglada de su tesis doctoral que titula El libro de la Escala de Mahoma. Relaciones, contextos españoles del Medievo y Renacimiento (2003).
Como buen poeta también podemos señalar a Laarbi El Harti,53 profesor del Departamento de Hispánicas de Rabat, que también escribe cuentos y ensayos; muy recientemente ha recopilado sus poemas y ha publicado la obra Después de Tánger, en Madrid.
Casi finalizando la década de los noventa, Mohamed Akalay publica una versión de su tesis doctoral bajo el título Las maqamat y la picaresca. Al-Hamadani y al-Hariri. Lazarillo de Tormes y Guzmán de Alfarache,54 magnífico estudio que deja las lanzas en alto respecto a la influencia o no de la literatura árabe en la española. Ya en el nuevo milenio, Akalay publica una amena novela abriéndose, definitivamente, el camino de la creación literaria en lengua española.
De la Universidad Ibn Zohr de Agadir nos llega un maravilloso estudio sobre Las Canarias preeuropeas y el norte de África, del gran investigador y lingüista Ahmed Sabir.55
Nuestro adalid, Mohamed Chakor, publica sin cesar artículos, ponencias y relatos en español. Su admirable vigor cultural y su deseo de llegar a la masa hispanista marroquí le empuja a crear numerosos títulos didácticos y de índole moral.56
Mohamed Lahchiri cumple con lo que prometía —que iba a publicar un nuevo libro— y saca a la luz sus Cuentos ceutíes,57 maravillosos relatos que «agarran» al lector desde la primera palabra.
La mayoría de estos escritores se unen y deciden crear una asociación que apiñe a los marroquíes que tenían publicados libros en lengua española. De esta manera nace la AEMLE (Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española).58
A ella se van sumando, poco a poco, otros intelectuales que usan el español como lengua vehicular para expresarse por escrito, entre ellos, Said Jedidi, periodista de la Radio Televisión Marroquí de renombre, que decide escribir en español y publicar dos excelentes novelas: Grito primal y Autodeterminación de invernadero;59 en ambas obras el autor acude a sus experiencias profesionales y a sus vivencias juveniles en Tetuán, para ofrecer maravillosos panoramas del antiguo Tetuán y del Marruecos contemporáneo.
También se suma al grupo hispanista de la AEMLE Sara Alaui, que se decide en 2001 a publicar Narrativas y poemas,60 donde relata parte de su historia personal. Tiene ya preparada otra obra y la publicará próximamente.
Abdelkader Ben Abdellatif, profesor de la Facultad de Letras de Tetuán, tiene una serie de trabajos sobre el teatro que ha compilado y publicado recientemente y que podría servir perfectamente a los alumnos de los distintos departamentos de español de Marruecos; su trabajo lleva el título El personaje dramático y el para-texto. Métodos de análisis,61 y ofrece una amplia visión de los temas relacionados con el teatro.
También escribe en español Ahmed Mohamed Mgara, excelente narrador y crítico en lengua española; en las librerías hay tres títulos firmados por él.62 Sus artículos han llenado, y lo siguen haciendo, todos los medios periodísticos en lengua española de Marruecos. Es, además, fundador del periódico Tamuda-Tetuán y anteriormente lo fue de otro que era una nueva versión del Eco de Tetuán, del insigne escritor y pensador español Pedro Antonio de Alarcón.
Hay otros escritores marroquíes —poetas y narradores— que publican con asiduidad en la prensa escrita.63
Con todo, debemos subrayar que hay algunos escritores marroquíes en lengua española que han publicado un solo libro y han desaparecido de la escena hispanista; de ellos podemos citar a Moufid Atimou, Jalil Tribak o Ahmed Daoudi, este último nos resulta verdaderamente raro que lo haya dejado todo, su trabajo de profesor y su escritura en español, y se haya perdido en vericuetos desconocidos para nosotros; desde esta plataforma cultural, le deseamos toda buenaventura.64
M. A. Moreta hace un cómputo y encuentra que entre todos apenas alcanzamos la cifra de unos treinta escritores marroquíes en lengua española, que después deja en veintiséis; ya que algunos «aparecen como narradores y ensayistas» y alguno «como narrador y poeta» (sic.)65
La hispanista y periodista Khadija Warid está haciendo un excelente trabajo al publicar semanalmente «El hispanista de la semana» en el único periódico (semanal) que se escribe totalmente en español en Marruecos, La Mañana, de Casablanca. Además, K. Warid y el equipo que dirige recogen un buen caudal de trabajos enviados por jóvenes, y menos jóvenes, hispanistas marroquíes.66 Ahí podemos leer excelentes trabajos enviados por gente totalmente nueva, como Ahmed Mohamed Mgara67o A. Limami y varios nombres más.
En opinión de Marta Cerezales y M. Ángel Moreta: «[...] todos los autores que presentamos son originarios de Marruecos y comparten por lo tanto una misma historia. Constituyen sus relatos una mirada desde la plural realidad, ajena al exotismo, auténtica, pero dispar en alcance y en expresión [...]»;68 lo que nos sorprende es que en esta antología se incluye a tres marroquíes que escriben magistralmente —lo reconocemos—, uno en francés y los otros dos en árabe, pero que no saben español.
En ninguna antología de autores marroquíes que escriban en árabe o en francés podríamos encontrar a un hispanista; cabría preguntarse a qué viene que ocurra lo contrario en esta antología que preparan tres españoles sobre hispanistas marroquíes. Ellos alegan que la idea es ofrecer un panorama que permita «[...] reflexionar sobre el alcance y la significación profunda de esta versatilidad idiomática de la literatura marroquí».69
¿Será que han detectado ausencia de material suficiente para ofrecer un «buen» perfil de la escritura marroquí de expresión española, y han querido echar mano de gente que no sabe español? Lo que menos deseamos es esto.
¿No es suficiente acaso la aportación investigadora del profesor A. Cherif-Chergui, de la Universidad Autónoma de Madrid; del cuerpo de catedráticos de la Universidad de Marruecos, de los periodistas marroquíes que se afanan por ofrecer información puntual sobre España, su cultura y su lengua (Said Jedidi, Mohamed Lahchiri, Khadija Warid, Fadel El-Ach-hab, etc.), de los poetas Chukri El Bakri, Mohamed Bakkali, Mohamed El Khel y su esposa Inés Calvo, etc. para recabar suficiente material?
Cerramos este apartado acudiendo a las palabras que aporta Lorenzo Silva en la ya mencionada antología de narradores marroquíes, a las que nos sumamos:
Es más fácil alejar que acercar, la historia, tristemente, lo demuestra. Pero no hay tarea más abocada al fracaso que la que no se emprende. Hay que empezar a hacerle, a esa red de intercambio y conocimiento recíproco con la que algunos soñamos, los primeros nudos. Y no por un impulso de bondad, de compasión, ni tampoco de exotismo. Sino por acceder a la riqueza y a la complejidad de un país, y unas gentes, cuya proximidad convierte en insensato alarde la general indiferencia que, hasta ahora, ha encontrado la cultura marroquí entre la población y la intelectualidad españolas.70
Este es el panorama actual, es verdad; pero hay un refrán marroquí que dice que «El río se llena de gotas»; poco a poco los grupos se hacen numerosos y compactos. La esperanza está puesta en nuestros jóvenes estudiantes, hispanistas en ciernes, que están participando asiduamente en la prensa y en algunos premios literarios que convoca la Consejería de Educación de la Embajada de España en Marruecos71(excelente aliciente para animar a la juventud a superarse) con artículos o poemas. Ellos engrosarán el grupo de hispanistas en el futuro; con el paso del tiempo y con el apoyo, que debe ser incondicional, de los marroquíes que ahora se entregan a este trabajo, de publicar libros en español con apremio y seriedad y con la colaboración de los responsables de la gestión cultural española en Marruecos, así como del gran número de empresas españolas que están instalándose en la geografía marroquí y que sin duda van a necesitar jóvenes marroquíes preparados en lengua española para sus negocios, podrán hacerle sombra a los escritores marroquíes que se expresan en otras lenguas.
Todos los que nos expresamos en castellano debemos tratar en nuestros textos temas de actualidad, tales como el diálogo y la convivencia entre las culturas; la lucha contra la lacra de nuestro tiempo: el terrorismo; debemos intentar resolver la preservación de nuestra identidad, a pesar de expresarnos en una lengua extranjera; y tomar la decisión de abordar el problema de la inmigración clandestina científicamente, sin emociones ni subjetivismos. Si alcanzamos estos objetivos, habremos conseguido romper los estereotipos y prejuicios que hablan de una posible alienación de los hispanistas marroquíes.
Los escritores que a día de hoy publican libros en lengua española en Marruecos son los siguientes: M. Ibn Azzuz Hakim, M. Chakor, A. Djbilou, M. Sibari, A. El Fathi, M. A. El Gamoun, L. El Harti, M. Akalay, M. Sibari, M. Lahchiri, S. Jedidi, S. Alaui, A. Sabir, A. Ben Abdellatif, M. A. Mgara y yo mismo, además de A. Daoudi, que puede sorprendernos cuando menos lo esperemos, con alguna obra tan maravillosa como El diablo de Yudis. Si me he dejado algún nombre en el tintero, será por olvido o por ignorancia de su existencia, nunca porque lo haya deseado así.
Al grupo mencionado se van a ir sumando jóvenes que ya nos avisan de sus intenciones: firmeza absoluta para publicar en español sus creaciones.
Actualmente, la situación de la lengua castellana en Marruecos es la siguiente: un telediario retransmitido diariamente por la Televisión Estatal en Rabat; un periódico (semanal), La Mañana, que reúne amenos artículos y un buen número de poemas de jóvenes hispanistas, además de otros artículos de colaboradores de reconocido prestigio; un programa de radio que se retransmite diariamente (desde Rabat, Tetuán y El Ayún); cinco Departamentos de Hispánicas en cinco puntos geográficos diferentes;72dos Consejerías españolas (la de Educación y la de Cultura y Cooperación) en la Embajada de España en Rabat; varias Asesorías Lingüísticas dependientes de la Consejería de Educación, en varios puntos del país;73 cinco centros del Instituto Cervantes en distintas ciudades de Marruecos (Tetuán, Tánger, Fez, Rabat, Casablanca), varios centros educacionales españoles en distintas localidades (Tetuán, Tánger, Larache, Alhucemas, Nador, Rabat y Casablanca); algunas asociaciones de hispanistas que se afanan por darle al español el lugar que le corresponde en el concierto nacional marroquí;74y, por último, debemos reseñar la creciente demanda de español por parte de la población estudiantil, tanto científica como literaria, porque muchos son los que están pensando finalizar sus estudios superiores en España,75 para emprender su vida laboral en empresas españolas ubicadas en Marruecos. Con esto no es que vayamos a alcanzar un cuadro de maravillas; pero estamos seguros de que entre todas estas instituciones, sin limitar si son españolas o marroquíes, podremos apoyar a la juventud que ya piensa en el español como su lengua profesional.