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El español en el mundo > Anuario 2005 > J. P. Basterrechea
El español en el mundo

El Aula Virtual de Español

Juan Pedro de Basterrechea Moreno.

El Aula Virtual de Español (AVE)

La integración en la práctica docente de recursos didácticos multimedia y de sistemas de comunicación en red, con su capacidad para enriquecer la actividad didáctica y extender la interacción entre alumnos y profesor más allá del aula, está marcando las líneas maestras de la evolución del actual modelo educativo.

El Instituto Cervantes se ha caracterizado desde su creación por la voluntad de capitalizar las posibilidades que para sus objetivos de difusión de la lengua y la cultura brindan las tecnologías digitales. Con ese objetivo se inaugura en 1997 el Centro Virtual Cervantes (http://cvc.cervantes.es/), verdadero escaparate de la actividad del Instituto en Internet, y se aborda, a finales de los años noventa, el reto de desarrollar un entorno de aprendizaje de español en la Red, el Aula Virtual de Español, AVE (http://ave.cervantes.es/).

Según César Antonio Molina, director del Instituto Cervantes, el AVE es uno de los proyectos más queridos de la casa, ya que representa una apuesta por el desarrollo y la innovación de su modelo de enseñanza. Téngase en cuenta que, con casi cien mil matrículas anuales, la tarea académica es una de las principales actividades de la institución. Mediante esta iniciativa, el Instituto, que es ya un referente mundial en el ámbito de la enseñanza del español como lengua extranjera, sitúa la oferta de aprendizaje de la lengua en un nivel de riqueza de medios sin parangón.

El AVE ha supuesto la culminación de un importante proyecto de investigación, desarrollo e innovación emprendido con éxito por el Instituto Cervantes y que ha exigido una considerable inversión en recursos, tanto humanos como materiales, durante varios años. En el desempeño de dicha tarea, el Instituto ha contado con la colaboración de numerosas instituciones, entre las que hay que destacar a la Universidad de Alcalá de Henares, que ha participado en el desarrollo y experimentación de los materiales, a la Universidad de Alicante, que ha colaborado en el proceso de informatización de los mismos, y a un equipo de asesores lingüísticos dirigido por Humberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua, que se ha ocupado de velar por la correcta representación de las variedades del español. Sin el concurso de estas y otras importantes colaboraciones, un proyecto como este no hubiera sido posible.

Entre las principales características del AVE cabe destacar el esfuerzo por aunar en una misma aplicación buena parte de las posibilidades que aporta la tecnología a la enseñanza de la lengua. La programación de sus contenidos, por ejemplo, persigue un triple objetivo: por un lado, la adquisición de la competencia comunicativa de la lengua, siguiendo los criterios del Marco común europeo de referencia para las lenguas y el Plan curricular del Instituto Cervantes; por otro lado, la difusión de la Cultura —con mayúscula— y de la realidad sociocultural de los países hispanohablantes, según un currículo elaborado expresamente; por último, la presentación de la riqueza de las variantes lingüísticas del español respondiendo, igualmente, a una rigurosa programación específica. Estos objetivos se materializan en una propuesta de actividades didácticas que integran los más modernos sistemas multimedia, entre los que destacan especialmente los vídeos, tanto de elaboración propia como procedentes de la didactización y reedición de reportajes y películas. Los archivos de sonido, el soporte gráfico, la selección de textos auténticos, etc., permiten hacer una presentación de la realidad lingüística, social y cultural del mundo en español llena de matices y de posibilidades para su explotación didáctica, tanto en el aula como en la Red. (Figura 1 - Figura 2 - Figura 3)

A estos materiales se accede a través de un Entorno Virtual de Aprendizaje, que proporciona a cada usuario, alumno, profesor o administrador, según su perfil, un escenario de trabajo propio y personalizado desde el que puede disponer de todas las funcionalidades necesarias. De este modo, los alumnos, desde su Sala de Estudio (figura 4), trabajan con sus materiales didácticos, utilizan todo tipo de herramientas de comunicación, tanto síncronas como asíncronas, comprueban sus progresos a través del sistema de seguimiento y evaluación o consultan los sistemas de ayuda o de matriculación en línea.

Los profesores, por su parte, además de contar con los recursos también accesibles para los alumnos, disponen de funcionalidades propias, como el curso de formación de tutores AVE, destinado a facilitar una rápida familiarización con los materiales didácticos y con el manejo de las distintas posibilidades de la aplicación. El curso, que fue desarrollado en colaboración con la Universitat Oberta de Catalunya, incluye módulos sobre la motivación, dinamización y seguimiento de grupos de aprendizaje en línea.

Los responsables de organizar la actividad docente cuentan también con su propio escenario de trabajo, el Entorno de Administración, que permite gestionar toda la actividad que tiene lugar en la aplicación de manera totalmente autónoma, incluida la creación de los grupos, la asignación de profesores o la matriculación de los alumnos.

Después de un período de pilotaje de algo más de un año, el AVE es ya una realidad en la práctica docente de numerosos centros y universidades dedicados a la enseñanza del español en todo el mundo. La prioridad en los planes de difusión del Instituto es que sus propios alumnos y profesores dispongan cuanto antes de la riqueza de medios que proporciona la herramienta. Con ese objetivo, los distintos centros van incorporando el AVE a su actividad docente habitual, según una programación interna que recoge todos los aspectos necesarios para asegurar el éxito del proceso, y que incluye capítulos como el equipamiento informático, la formación del profesorado, la integración de los materiales del AVE en los programas académicos y la información a los alumnos.

Simultáneamente, se están cerrando acuerdos con numerosas instituciones educativas públicas y privadas en todo el mundo, con el fin de facilitarles la integración del AVE en su oferta docente. A medida que se extiende la noticia de la existencia de este recurso, crece el número de solicitudes de adquisición de los derechos de explotación. Hoy son ya más de cuarenta las instituciones que usan el AVE en cuatro continentes.

La incorporación del AVE supone, para cualquier institución, un importante paso adelante en la evolución y modernización de su práctica docente, por cuanto le permite, a través de la flexibilidad de los recursos didácticos digitales y los sistemas de comunicación en línea, plantear una enseñanza presencial capaz de trascender las limitaciones en el tiempo y en el espacio que imponen los modelos basados exclusivamente en la actividad que se desarrolla en el aula. Igualmente, mediante el diseño de una oferta de cursos semipresenciales y a distancia, se atienden las necesidades de nuevos colectivos de alumnos y se extiende el ámbito de influencia de la institución.

Pero más allá, incluso, de objetivos de eficacia en la gestión académica, el reto que nos plantean los nuevos medios, como diría Manuel Castells, uno de los grandes referentes de la educación en la era digital, es el de transmitir «la capacidad intelectual necesaria para aprender a aprender durante toda la vida, obteniendo información digitalmente almacenada, recombinándola y utilizándola para producir conocimientos para el objetivo deseado en cada momento».1 El Instituto Cervantes afronta con iniciativas como el AVE los nuevos desafíos de la era digital, en una búsqueda permanente de la calidad en su labor docente. (Figura 5)

En palabras de Jorge Urrutia, director académico y máximo responsable del proyecto, el AVE representa una contribución decisiva del Instituto Cervantes a la difusión internacional del español que, al mismo tiempo, transmite una impresión de modernidad y capacidad tecnológica que queremos ver asociada a nuestra imagen en el mundo.

  • (1) Manuel Castells, La galaxia Internet. Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad, Areté, Madrid, 2001, p. 307. volver
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