Hadji Amadou Ndoye
Los senegaleses sabemos algo (o mucho) de España y del mundo hispánico. Quisiéramos a nuestra vez despertar el interés de los demás hacia nosotros. Enseñamos español en condiciones difíciles. Es probable que el número de alumnos y estudiantes de español vaya a crecer, porque en Senegal la presión demográfica es fuerte. Ahora mismo faltan profesores, porque la demanda de clases de español es alta. El gobierno senegalés hace esfuerzos, los profesores y los alumnos también. Aquí leemos a Lorca y a Pablo Neruda. Deseamos que el mundo hispánico se entere de que existimos y queremos llevar a cabo intercambios con él. Si Cervantes despertara y se le dijera que la ruta del Quijote pasa también por Senegal, ¿lo creería, o pensaría, tal vez, que se trata de una broma? Lo más probable es que preguntara: «¿Y por dónde cae Senegal?».