María Mercedes Vázquez Vázquez
Como anunciaba en la introducción de este artículo, no es raro escuchar comentarios de grata sorpresa ante la buena acogida de cursos de español en los centros que se animan a ofrecerlos por primera vez en Hong Kong.
El desarrollo del programa de español en la Universidad de Hong Kong constituye un ejemplo significativo. En el curso académico 1993-1994 se matricularon en los cursos de lengua ofrecidos por la Sección de Español del Instituto de Idiomas 77 estudiantes, ninguno de los cuales había viajado nunca a un país hispanohablante, y la sección contaba entonces solamente con un profesor contratado por horas. Actualmente contamos con una media de 300 estudiantes cada año, aunque la demanda real es mucho mayor y no puede ser atendida debido a la escasez de profesorado. Además del puesto de lector hay una coordinadora y una profesora ayudante, ambas contratadas a tiempo completo, y la oferta de cursos de la Sección de Español se ha diversificado añadiendo cursos de cine, literatura y cultura españoles e hispanoamericanos a los cursos de lengua ya existentes. Asimismo, desde hace varios años una media de diez estudiantes de nuestra sección viaja cada verano a España para realizar cursos de lengua y cultura y veranear en Salamanca, Madrid, Barcelona o Santander, por citar las ciudades más visitadas.
Sin embargo, debo señalar que es común a todas las instituciones que imparten lenguas europeas en Hong Kong, y quizás en todo el mundo, la desproporción entre la gran demanda de los cursos de nivel inicial y los cursos subsiguientes. Muchos de los estudiantes que finalizan los cursos de principiantes no continúan sus estudios una vez alcanzado este nivel. Éste es un aspecto que se debe tener muy en cuenta al organizar un programa completo de cursos de español. Por ejemplo, en el programa de tres años de docencia vigente en la Universidad de Hong Kong, el más largo y estable de los implementados en la ciudad, de los aproximadamente 140 estudiantes que inician sus estudios de lengua al comienzo del programa, sólo unos 20 finalizan el tercer curso en este momento, lo que aquí se denomina nivel avanzado pero que no se corresponde con el avanzado del Instituto Cervantes. Aunque el incremento en el número de estudiantes de nivel inicial conlleva un incremento en los demás niveles que se abastecen de él, el proceso es lento y se requiere experiencia, continuidad y apoyo institucional para sostener el crecimiento.
El éxito de las primeras iniciativas promotoras de cursos de español en Hong Kong ha animado la aparición de múltiples cursos en diversas instituciones, algunas de las cuales son conscientes de la rentabilidad no sólo cultural, sino también económica, de la promoción de lo europeo y lo hispanohablante en esta Región Administrativa Especial de China. A este aspecto ya se le ha prestado atención por parte de la Cámara de Comercio Española de Hong Kong (Vázquez: 2000; Garralda: 2003), que ofrece cursos de castellano desde el año 2000, y de la oficina del Instituto Valenciano de la Exportación ubicada en Shanghai (IVEX, 2003). Ambas organizaciones están empezando a hacer muy buen uso de los principios de la Asociación E/RE (Asociación para el Progreso del Español como Recurso Económico).
¿A qué se debe esta buena acogida de los cursos de español en Hong Kong? ¿Es este terreno abonado para la enseñanza del castellano? Déjenme presentarles un poco esta sociedad para poder comprender mejor este fenómeno. En este contexto geográfico-cultural partimos de una base de conocimientos de lo hispano casi nula entre los estudiantes universitarios, situación inicial probablemente muy similar a la de los taiwaneses y chinos de la República Popular China. La gente de Hong Kong carece de información sobre lo hispanohablante en un principio, hasta el punto de que a gran parte de los estudiantes universitarios que se matriculan en los cursos de español ni siquiera les suenan nombres como Perú u Honduras, no saben que en Brasil no se habla castellano y en muchos casos se matriculan en nuestros cursos motivados por la popularidad del castellano en los Estados Unidos. Ni que decir tiene que al comienzo de los cursos de nivel inicial a muchos de nuestros estudiantes no les resulta fácil localizar nuestro país en el mapa.
Para ser justos, debemos admitir que se trata de ignorancia mutua. Este desconocimiento llamaría menos la atención si observáramos la desinformación de los españoles, y los europeos en general, sobre Hong Kong. A muchos de los profesores de lenguas europeas que trabajamos aquí nos han preguntado alguna vez si, puesto que llevábamos un tiempo viviendo en Hong Kong, ya habíamos aprendido japonés. Y a modo de anécdota, no puedo dejar de mencionar mi absoluto estupor al escuchar unas Navidades a un responsable del Palacio de Comunicaciones de Madrid en la televisión sugiriendo sarcásticamente que una carta con el nombre del destinatario y dirección escritos en chino terminaría «como era lógico» en la papelera, a pesar de ser el chino la lengua probablemente más hablada del mundo y habiendo tantos chinos en Madrid dispuestos a prestar ayuda.
A pesar de esta ignorancia mutua inicial, la buena acogida de la oferta de cursos nos conduce a recordar el contacto del hongkonés con las atractivas culturas occidentales, de las que se considera parte hasta cierto punto por haber sido colonia británica hasta 1997. Es lugar común hablar de Hong Kong como el punto de encuentro entre Oriente y Occidente. El plurilingüismo de esta región y el carácter periférico del cantonés con respecto al chino mandarín (Putonhua) también pueden haber contribuido en gran medida a la buena disposición del hongkonés a aprender lenguas extranjeras.