Sonia Torres Rubio
Bosnia-Herzegovina1 está situada en la península Balcánica; limita al norte y al oeste con Croacia, al este y al sudeste con Serbia y Montenegro, y al sur con el mar Adriático. La superficie total del país es de 51 129 km2. El territorio comprende dos regiones, que dan nombre al país; al norte Bosnia, montañosa y húmeda, con prados y bosques; y al sur Herzegovina, formada en su mayoría por mesetas calizas poco fértiles. La costa del mar Adriático en territorio de B-H es de 20 km. El clima es continental en el interior, y mediterráneo en el litoral adriático. La población total del país es de 3870 000 habitantes, de los cuales alrededor de 400 000 viven en la capital, Sarajevo. Otras ciudades importantes son Banja Luka, Zenica, Tuzla, Mostar y Prijedor.
En cuanto al idioma, Bosnia-Herzegovina cuenta con tres lenguas oficiales: el bosnio, el croata y el serbio. Las dos primeras se escriben en alfabeto latino y la tercera en cirílico. Estas tres lenguas son en la práctica denominaciones políticas del antiguo serbo-croata o croata-serbio.
De acuerdo con la Constitución, incluida en el Anexo 4 de los Acuerdos de Paz de Dayton, que pusieron fin a la guerra en Bosnia-Herzegovina (1992-1995), el país se compone de dos «entidades», la Federación de Bosnia-Herzegovina y la Republika Srpska —que a su vez se dividen en cantones y regiones respectivamente (el grado de autonomía de estas entidades es muy grande, de modo que la mayor parte del poder del Estado corresponde a dichas entidades)—, y del Distrito de Brčko, que disfruta de un estatuto y régimen especial. El Gobierno central es en consecuencia muy débil, sin competencias en materia de defensa, policía, justicia, educación, sanidad y recaudación de impuestos, cuya gestión y organización fue asignada a las entidades.
Si observamos esta información en cifras, tenemos que B-H dispone de dos ejércitos, trece constituciones, diecisiete cámaras legislativas, catorce gobiernos, quince primeros ministros, ciento treinta ministros y más de seiscientos parlamentarios, para una población que no alcanza los 4 millones de habitantes y con una de las rentas per cápita más bajas de Europa. Las instituciones políticas conjuntas de Bosnia-Herzegovina son la Asamblea Legislativa, la Presidencia y el Consejo de Ministros.
La economía de B-H está inmersa en tres procesos distintos interrelacionados que complican mucho la difícil situación por la que atraviesa el país en la actualidad: reconstrucción de la infraestructura destruida por la guerra; cambio de un sistema comunista a una economía de mercado; transición de una economía dependiente de la ayuda internacional a una economía autosuficiente.
Salvo una moneda estable, el marco convertible (1 euro equivale a 1,95583 marcos convertibles), y una inflación muy controlada (durante 2002 fue prácticamente nula en la Federación y del 2% en la Republika Srpska), el resto de los principales indicadores macroeconómicos son muy alarmantes: el PIB actual es inferior en más del 50% al que existía antes de la guerra (nivel que se calcula que B-H sólo alcanzará en 2010) y su crecimiento no deja de disminuir (5,56% en 2000; 4,5% en 2001; 4% en 2002). Persiste un elevado déficit comercial —las importaciones superan tres veces el nivel de las exportaciones—. La deuda exterior se eleva al 52% del PIB. Los niveles de desempleo se sitúan en torno al 40%, lo que provoca la existencia de una amplia economía sumergida. El 20% de la población (25% en la Republika Srpska y 16% en la Federación) vive en la pobreza, y el 30% no muy alejado de ella.
A la vista de una situación tan preocupante, el alto representante también ha dado prioridad a las reformas económicas que deben emprenderse. Se trata de crear un espacio económico único en todo el país, que rompa las barreras existentes entre las entidades, y facilitar las inversiones extranjeras que permitan la recuperación económica, a medida que disminuye el nivel de los flujos de donaciones internacionales. Para ello se requiere, entre otras medidas, la agilización del proceso de privatización de las empresas públicas, la supresión de obstáculos burocráticos, la eliminación de la corrupción y la armonización de los sistemas impositivos.
A pesar de los progresos visibles realizados desde los Acuerdos de Paz de Dayton y aunque la situación de seguridad se ha estabilizado, la presencia de la comunidad internacional, tanto civil como militar, continúa siendo decisiva para la normalización del país, que todavía presenta una estructura política frágil, falta de voluntad de integración nacional y una situación económica con graves consecuencias sociales.
En el ámbito civil, las dos organizaciones con mayor fuerza en B-H son la Oficina del Alto Representante y la Unión Europea.
La presencia de la Embajada de España en Sarajevo data de 1999. Las relaciones económicas y comerciales bilaterales son muy limitadas, debido a la difícil situación por la que atraviesa el país, en proceso de normalización, y al desconocimiento de los empresarios españoles. B-H ocupa el puesto 107 en la lista de clientes y el 149 en la de proveedores.
A pesar de que en B-H todavía no se ha creado un entorno propicio para las inversiones extranjeras (corrupción, burocracia, etc.), ya han empezado a introducirse empresas de algunos países vecinos. La Embajada de España en Sarajevo cuenta en plantilla con una agregada comercial, pero con residencia en Zagreb, y desde allí es muy difícil hacer un seguimiento de la situación económica del país día a día, con vistas a potenciar las relaciones entre España y Bosnia-Herzegovina.
La cooperación española en B-H constituye un aspecto fundamental en el desarrollo de las relaciones bilaterales. Los proyectos y acciones se definen en función de las necesidades reales del país y se impulsan con mucho acierto por la AECI-Oficina Técnica de Cooperación para los Balcanes (OTC), con sede en Sarajevo, en contacto permanente con la Embajada.
España continúa participando en las operaciones de paz mediante una presencia significativa de fuerzas militares SFOR, encuadradas en la División Sudeste Salamandra, en Mostar, con el objetivo de mantener un clima de estabilidad necesario para el desarrollo de B-H. Desde el 1 de septiembre de 2003 al 1 de marzo de 2004, un general español ha estado al mando de la Brigada multilateral del Sudeste SFOR.
Durante los últimos tres años desde la Embajada de España y la OTC en Sarajevo se ha prestado un interés particular en potenciar la promoción cultural española en B-H, mediante la programación y realización de diversas actividades culturales (exposiciones, conciertos, festival de cine, actos académicos), a pesar de contar con medios humanos y materiales muy limitados.
Un capítulo especial, al que se le está prestando la mayor atención, es la promoción de la enseñanza del español como lengua extranjera en B-H, pues existe un interés real y creciente en su aprendizaje. A continuación, en la tabla 1, se puede observar la cronología de la presencia institucional española en Bosnia-Herzegovina.