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El español en el mundo

Cervantes y el Islam. Sin la luz de la fe

Emilio Sola

11. X

Más allá de la retórica cervantina contrarreformista —en ocasiones tan hiperbólica que alerta/alarma a los cervantistas, y en la que no vamos a entrar aquí para no multiplicar las citas—, la «intención» de Cervantes, reconstruible «al hilo» de los diferentes fragmentos de las historias de su amplísimo «corpus literario» —aparato de citas autosufiente para narrar un mundo, nuevo «libro sacro» para muchos hoy—, estalla en algunas historias que no dejarían de ser inquietantes en su tiempo, pero salvables por esa retórica misma y por ser «historias de amor». Y ya se sabe que el amor es esa fuerza irresistible —un «dios»— que puede unir los contrarios, como en aquella historia ejemplar del Persiles sobre la vengativa viuda Ruperta y el alma/hijo del asesino de su esposo en quien debía vengarse, Croriano, con quien terminará uniendo su propia alma en el lecho nupcial.

El estallido de la «intención» de Cervantes se capta ya abiertamente en El gallardo español, con ese «amigo enemigo» del valiente español Fernando de Saavedra, el moro Alimuzel, «de aquellos que son llamados / galanes de Mediöna, tan valientes como hidalgos» (GE. I, 152-154). Y sigue:

No me trae aquí Mahoma
a averiguar en el campo
si su secta es buena o mala,
que Él tiene deso cuidado.
Tráeme otro dios más brioso,
que es tan soberbio y tan manso,
que ya parece cordero
y ya león irritado... (GE. I, 155-162)

El divino Amor —de los amantes, de los esposos, de los amigos— es lo que termina impregnándolo todo y permite expresiones como «No es enemigo el cristiano; contrario, sí...» (GE. I, 1.035-1.036), en boca de Alimuzel, o esa despedida entre el cristiano Guzmán —«Tu Mahoma, Alí, te guarde»— y el mismo Alimuzel —«Tu Cristo vaya contigo»— (GE. I, 475-476).

Donde alcanza su máxima expresión esa «intención» de Cervantes es en la serie de historias de amor entre moras y cristianos —la morisca Ana Félix, hija de Ricote, y el cristiano viejo y mayorazgo Gaspar Gregorio, Lela Zoraida/Lela Mariem y Rui Pérez de Viezma, o Zara, la hija de Agi Morato, y don Lope— o entre cristianas y moros —doña Catalina de Oviedo y el Gran Turco—, en las que no vamos a entrar en profundidad, ya evocadas en otra parte.17 Tan sólo recordar como colofón los dos fragmentos en los que Cervantes se expresa retóricamente y que desmiente con el argumento mismo de la pieza teatral, ambos en La gran sultana; en primer lugar, «Pues no junta bien amor / dos que las leyes dividen» y, en segundo, con la pregunta que se hace doña Catalina de Oviedo, ya más en la línea de la fe religiosa, como algo que se lleva en el pecho:

¿Dónde, señor, se habrá visto
que asistan dos en el lecho,
que el uno tenga en el pecho
a Mahoma, el otro a Cristo? (GS. I, 740-744)

Es el propio Gran Turco o Gran Señor el que parece darle a su esposa cristiana la medida de su nuevo poder: «puedes dar leyes al mundo / y guardar la que quisieres» (GS. II, 1.323-1.324). Es otra nueva síntesis englobadora, la posibilidad de «un otomano español» (GS. II, 1.217) que pudiera pacificar la frontera de las leyes enfrentadas.18

  • (17) Véase Emilio Sola, «Historias de la frontera y oralidad: una cautiva que llega a Gran Sultana», Las relaciones de sucesos en España (1500-1750), Actas del I Coloquio Internacional, Alcalá de Henares, 8-10 de junio de 1995, Alcalá, Universidad de Alcalá y La Sorbona, 1996, págs. 339-348. volver
  • (18) Puede consultarse una lectura reciente de esta pieza teatral en el libro de Agapita Jurado Santos, Tolerancia y ambigüedad en «La gran sultana» de Cervantes, Kassel, Reichenberger, 1997. Estamos a la espera de una lectura que creemos que podrá resultar muy interesante de la profesora turca Mukadder Yaycioglu de la Universidad de Ankara, quien nos expuso algunos de sus puntos de vista durante la presentación del n.º 6 de la Revista del Instituto Cervantes de Estambul, en noviembre de 2003; mi artículo «Cervantes y Turquía», aparecido en ese mismo número (págs. 18-23), desarrolla alguno de los aspectos del presente trabajo. volver
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