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El español en el mundo > Anuario 2004 > E. Sola. Introducción
El español en el mundo

Cervantes y el Islam. Sin la luz de la fe

Emilio Sola

1. Introducción

«Las obras maestras tienen una fecha» recuerda Pierre Vilar —y el subrayado es del propio historiador francés—, a propósito precisamente de Cervantes y del Quijote, en un memorable artículo que termina estableciendo el paralelismo del Quijote y Charlot, ambos mitos irónicos y dramáticos al mismo tiempo de una época de crisis, el entorno de 1600 y de 1929 respectivamente1.En estrecha relación con la historicidad de una pieza literaria maestra, está la historicidad misma del autor —nada menos que Cervantes en este caso—, así como el enfoque interpretativo de esa misma pieza literaria/autor a lo largo del tiempo, y hasta hoy mismo. Un tiempo histórico en el que escribe el autor —tiempo real, biográfico/vivencial para el propio autor—, que él —Cervantes en este caso— transmuta/modula en un tiempo literario por encima de ambos —el histórico y el real/personal— y de ahí su posibilidad de trascendencia, de gran comunicabilidad por encima de los diversos tiempos.

Una vez más, parece explicitarlo mucho mejor el propio Cervantes; en un texto liminar escrito pocos días antes de su muerte, y que puede conmover hoy más que otros similares precisamente por esa impregnación de tiempo real/realidad. El texto es el prólogo a Los trabajos de Persiles y Sigismunda,2 que termina rotundo con su despedida de la vida, como apostilla final:«¡Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos, que yo me voy muriendo y deseando veros presto contentos en la otra vida!». Pero es en el final real de ese prólogo, en donde Cervantes se refiere a la historicidad de su texto literario, de sí mismo y de las posibles interpretaciones que le cabrán, los diferentes «tiempos»: «Pero no son los tiempos unos: tiempo vendrá, quizá, donde —anudando este roto hilo— diga lo que aquí me falta y lo que sé convenía» (P. Prólogo).

En otro lugar del Persiles (III, 10) vuelve Cervantes sobre esa concepción de la narración de una historia a base de fragmentos: «... esta historia, cuyos acontecimientos nos cortan su hilo, poniéndonos en duda dónde será bien anudarle...». Otra invitación a la elaboración narrativa de un aparato de citas —en este caso el propio resultante de la obra cervantina— para llegar «al sabor de la verdad que trae consigo» toda historia excelente.

Es al intérprete posterior a quien tocará, anudando los rotos hilos de las diferentes historias/fragmentos, decir lo que al autor Cervantes le falta y lo que convenía. Es sin duda una reflexión final cervantina —y de calado—, pues en la carta que escribe al conde de Lemos, simultánea de este prólogo y que fecha cuatro días antes de su muerte, el 19 de abril de 1616 —y a cuento de una cortesía retórica—, dice de sí mismo «que quiso pasar aún más allá de la muerte, mostrando su intención» (P. Dedicatoria).

Es precisamente esta petición de interpretación posterior de su «intención», en un texto en el que se respira materialmente —«El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan...»— la vivencia del acabamiento personal del autor, lo que puede conceder viabilidad a las posibles elucubraciones cervantinas, sin duda previstas por el autor mismo, dada la complejidad de sus mecanismos literarios, que aún hoy sorprenden y mantienen en vilo a los cervantistas, dando pábulo a las más diversas —y aun contrarias en ocasiones— interpretaciones.

  • (1) Véase Pierre Vilar, «El tiempo del Quijote», en Crecimiento y desarrollo, Barcelona, Ariel, 1966, págs. 113-127. volver
  • (2) Para las citas de textos cervantinos, por comodidad, se citará la edición de Florencio Sevilla Arroyo de Miguel de Cervantes, Obras completas, Madrid, Castalia, 1999. Siempre que sea posible, la cita aludirá a la estructura misma de la pieza literaria citada, ya sea novela o teatro, con la inicial del título —Q. (Quijote...), P. (Persiles...), T. (El trato de Argel), B. (Los baños de Argel), GA. (El gallardo español), GS. (La gran sultana)— seguida de número romano, para parte/libro o escena, y un número arábigo para capítulo o verso. En el caso de El amante liberal, la referencia será AL. más el número de página de la edición de Sevilla Arroyo. volver
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