Humberto López Morales
Poco más del 97% de la población de la isla es hispanohablante, es decir, tiene al español como lengua materna. El inglés es, salvo excepciones, lengua aprendida, bien en la escuela puertorriqueña, bien en estancias de diferente duración en suelo norteamericano. Existen actualmente cuatro conjuntos de datos sobre el grado de conocimiento y manejo del inglés en la isla: los presentados por el Censo (1990), los que arroja la investigación patrocinada por el Ateneo de Puerto Rico (Hispania Research Corporation, 1992), los del estudio de Fayer (2000) y los procedentes de la encuesta de Morales (2001b).2
A pesar de las diferencias de muestras y de cuestionarios, con sus distintos grados de especificación de alguna macrodestreza, los datos resultantes pueden compararse entre sí sin grandes dificultades. (Tabla 1)
Si exceptuamos el segundo dato del Censo —el 23,6% que lo hablan con dificultad—, la media de quienes pueden comunicarse en inglés es de un 25,4%, la cuarta parte de los puertorriqueños de la isla; lo comprende alrededor de un 31%, lo escribe otra cuarta parte (25,1%), y lo lee casi una tercera (32,9%). Estas cifras demuestran inequívocamente que Puerto Rico está lejos de ser una comunidad bilingüe, máxime cuando los datos positivos covarían específicamente con el nivel sociocultural alto del espectro poblacional y con ciertas profesiones.