Humberto López Morales
La población puertorriqueña actual, algo más de siete millones, se encuentra distribuida por partes casi iguales entre la isla y los Estados Unidos. Esta situación comenzó a adquirir importancia en la década de los sesenta y ha venido acrecentándose paulatinamente a partir de esas fechas. El gráfico 1 muestra con claridad esos perfiles demográficos.
No se ven perspectivas razonables que hagan pensar que en un futuro cercano pudiera producirse un cambio significativo, y ello a pesar de los continuos pero recientes flujos migratorios de puertorriqueños desde aquel país hacia Puerto Rico.1
La situación lingüística de unos, los continentales, y de otros, los insulares, es muy diferente. La primera cuenta con una bibliografía impresionante, aunque se echa en falta un estudio de conjunto; la segunda, con menos estudios, pero muy elocuentes. Este trabajo se centrará con detalle en la situación en la que se encuentra hoy nuestra lengua en Puerto Rico.