Joaquim Llisterri
A lo largo de este trabajo hemos intentado identificar, con mayor o menor detalle en función de los datos disponibles, algunos de los factores que contribuyen a definir la situación actual de las tecnologías lingüísticas en España, guiados por las indicaciones que proporciona el informe EUROMAP pero, a la vez, inevitablemente condicionados por la propia visión del campo.
Las recomendaciones con las que Joscelyne y Lockwood cierran su informe giran alrededor de la creación de una Agencia de las Tecnologías Lingüísticas en el ámbito europeo, apoyada por un Observatorio de las Tecnologías Lingüísticas, cuyas funciones serían evitar la duplicación de esfuerzos mediante el seguimiento de la investigación, dotar de visibilidad a las tecnologías lingüísticas para que sus desarrollos puedan incorporarse a otros campos y aportar datos para definir las políticas europeas de investigación. Esta agencia velaría, además, por la creación de una «infraestructura lingüística digital», que proporcionaría recursos básicos a todas las lenguas de Europa y supondría «una continuidad de acción y de impacto superior a la del enfoque específicamente basado en proyectos que se ha apoyado hasta la fecha» (Lockwood y Joscelyne, pág. 15).
En nuestra opinión, éste sería un planteamiento perfectamente viable que podría reproducirse a escala nacional, contando además con que ya existe parte de las infraestructuras requeridas. Siempre y cuando se dotara de los medios técnicos y económicos adecuados, del imprescindible personal especializado, de la necesaria independencia y, muy especialmente, de una continuidad que no estuviera sujeta a factores coyunturales, una Agencia Española de las Tecnologías Lingüísticas cuya acción se fundamentara en el conocimiento que le proporcionara un Observatorio Español de las Tecnologías Lingüísticas seguramente no solucionaría de inmediato todos los problemas que hemos resaltado pero, a nuestro modo de ver, podría contribuir significativamente, a medio y a largo plazo, a la planificación y al crecimiento ordenado de un sector que, como los trabajos de EUROMAP han puesto claramente de manifiesto, se caracteriza en España por su potencial.