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El español en el mundo

El Centro Virtual del Instituto Cervantes (1997-2003) como propuesta y como modelo para la difusión del español en la red

Andrés Elhazaz Molina y Miguel Marañón Ripoll

4. Los contenidos del CVC

El CVC se planteó desde el primer momento como un correlato virtual de los centros que el Instituto Cervantes tenía distribuidos por las diferentes partes del mundo. Así, se prepararon tres espacios fundamentales (Aula de lengua, Actos culturales y Obras de referencia) en los que habrían de ir alojándose los diferentes contenidos que se lanzarían. En Aula de lengua se encontraría, de este modo, todo lo que un profesor o un alumno de un centro espera hallar para el desempeño de su trabajo: el aula propiamente dicha, pero también lo que se encuentra en una sala de profesores, tal como ficheros con sugerencias para actividades en el aula, materiales para practicar el español, propuestas de ejercicios y exámenes... En Actos culturales tendrían cabida todas las actividades de difusión de la cultura en español que el CVC llevase a cabo, bien por iniciativa propia, bien por demanda de los centros y en proyectos conjuntos: exposiciones, fundamentalmente, pero también actos de homenaje, presentaciones de productos culturales y trabajos que podrían contribuir a la difusión pretendida. En Obras de referencia, el contenido se centraría en los materiales útiles para los profesionales, de un carácter más académico y menos divulgativo que lo recogido en otras secciones; gran parte de lo que se iba a alojar en esta sección serían materiales publicados en formato convencional por el propio Instituto Cervantes.

Otros servicios se añadieron a la estructura inicial de los contenidos, que aún hoy se mantiene, en lo esencial, como entonces: los foros (o espacios para la discusión y el intercambio entre los usuarios del CVC) y el Oteador, o un sistema de clasificación de los recursos en la Red acompañado de una herramienta de búsqueda.

1. Aula de lengua

La sección Aula de lengua, para los profesores y alumnos de español como lengua extranjera, e incidentalmente como segunda lengua y como lengua materna, contiene pasatiempos interactivos de la sección diaria Rayuela; la base de datos de acceso a las fichas de técnicas para profesores que compone Didactiteca; la colección Lecturas paso a paso (una selección de textos para distintos niveles que proporcionan, además, elementos de apoyo a la comprensión —como las ilustraciones y los glosarios— y múltiples actividades para practicar los contenidos lingüísticos y culturales que aparecen en ellos —actividades de prelectura y postlectura—); el material destinado a la preparación de los exámenes para la obtención del diploma de español DELE; el apartado Otros materiales, donde se ofrecen distintas muestras del tipo de ejercicios que se pueden hacer en Internet: materiales para la comprensión auditiva (Interacciones) y algunas unidades (La familia, Los colores, Los alimentos, ¡Que aproveche!) para practicar contenidos léxicos de distintos niveles. Los estudiantes de traducción disponen aquí también de un aula virtual de traducción, El atril del traductor, con tres secciones: una con frases que el alumno debe contextualizar y traducir; un foro para resolver dudas e intercambiar opiniones y un taller de traducción, en el que se realiza, en tiempo real y a través de una herramienta de «charla», un ejercicio de traducción colectiva similar al que puede hacerse en un aula. El atril ofrece ahora tres modalidades (francés-español, inglés-español y portugués-español). Todos estos contenidos se incrementarán pronto con todo tipo de materiales de apoyo para profesores y estudiantes. Aula de lengua acoge también uno de los proyectos más ambiciosos del Centro Virtual: el Aula Virtual de Español (AVE), o curso de español por Internet, cuyos dos primeros niveles están ya publicados, y que permitirá aprender español a cualquier persona que tenga conexión a la Red en el mundo.3 Esta Aula de lengua tuvo un importante apoyo durante una buena parte de los primeros años de existencia del CVC, dado que sus contenidos fueron gestionados por la Dirección Académica del Instituto, por medio del Departamento de Tecnología Lingüística, que supervisaba asimismo el desarrollo del proyecto del AVE. A partir del año 2001, en el que se pudieron destinar más recursos directamente en el CVC, la gestión de estos contenidos se descentralizó definitivamente y se incorporaron proyectos educativos no directamente vinculados con la enseñanza de español para extranjeros como El atril del traductor, en una nueva configuración de los recursos; los materiales de referencia para profesores de español (relacionados con formación e investigación más allá de la elaboración de materiales didácticos), asimismo, pasaron a publicarse en el apartado Obras de referencia.

2. Actos culturales

Esta sección es extraordinariamente variopinta, y responde al propósito de ofrecer una oferta cultural diversa: la difusión de las letras y las artes hispanas se encuentra en numerosos especiales monográficos dedicados a figuras señeras, que se fueron agrupando en la sección Nombres propios. Alonso Cano, Chillida y Gaudí como artífices; Luis Buñuel como cineasta; Isaac Albéniz y Cristóbal Halffter como músicos; María Moliner como autora de un diccionario de uso que ha marcado un antes y un después en el estudio y el conocimiento de la lengua española, son todos nombres esenciales; pero no lo son menos otros fundamentales que se van incorporando al CVC y han documentado en la Red, en ocasiones por primera y única vez, una presencia para los interesados en la lengua y la cultura en español: Borges, Calderón de la Barca, Roberto Arlt, García Nieto, José Hierro, Garcilaso de la Vega, Clarín, Jardiel Poncela, Sender, Cela, Cernuda, García Márquez, Nicolás Guillén, Jiménez Lozano, Felisberto Hernández, Cunqueiro, Alberti, Verdaguer, Gabriela Mistral.

Otro de los caminos prioritarios que se ha seguido ha sido la difusión del patrimonio monumental hispánico. Desde un ambicioso proyecto que pretende una aproximación pormenorizada al conocimiento las ciudades hispánicas que la Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad —hoy por hoy están ya disponibles las visitas a Cartagena de Indias, Quito y Alcalá de Henares— hasta un Camino de Santiago virtual en el que un peregrino puede conocer todas las localidades que componen el llamado «camino francés» a Santiago de Compostela: todo un museo de un millar de kilómetros, virtualizado. La recuperación de espacios ya perdidos ha sido otro de los propósitos que se ha buscado completar con la ayuda de las técnicas de realidad virtual, que han hecho posible reconstruir el Salón de Reinos del desaparecido Palacio del Buen Retiro en el contexto del reinado de Felipe IV, así como la Mezquita de Córdoba tal como debió de ser en el momento en que la ciudad fue conquistada por las tropas castellanas de Fernando el Santo, en el siglo xiii. Los comentarios sobre arte e historia y las curiosidades relacionadas con los artífices de las diferentes épocas de producción en España se recogen en exposiciones temáticas que comentan los ricos fondos del Museo del Prado (Las mujeres en Goya, Rostros del Museo del Prado, Ribera...). Otros contenidos publicados incluyen la colección pictórica del Museo Naval; colecciones fotográficas temáticas y por autores (Paisajes de España, Miradas de otro tiempo, Lobo Altuna, Ramón Masats...); una selección, realizada por los usuarios del CVC, de las mejores obras de la literatura hispánica; exposiciones y muestras de las diversas colecciones del Patrimonio Nacional de España; exposiciones sobre la arquitectura de la Barcelona olímpica; las primeras salas del Museo Virtual de Arte Publicitario (MUVAP), que sigue incorporando nuevos materiales que ayudan a comprender el mensaje publicitario como forma de expresión artística; o Pintar palabras, en la que se recoge la impronta del verbo escrito en los artistas del siglo xx. Mitos históricos de origen peninsular como la familia valenciana de los Borja están también representados en una exposición monográfica dedicada al papa Alejandro VI y sus hijos. Cinematografías de la semejanza historiza la relación entre dos formas de hacer cine expresadas en un mismo idioma y separadas por el océano Atlántico. ¿Qué pintan los cuentos? es una selección de obras de entre los más ilustres representantes de un arte con cierta tradición pero injustamente poco prestigiado como es el de la ilustración infantil. La difusión de la producción artística más vanguardista también es una función que el CVC asume con la publicación de las obras más adecuadas a este medio: el arte en la Red o net-art está hoy plasmado en el CVC con los Red/tratos de Eduardo Scala, espacio que en el futuro se acompañará de otras obras de autores españoles e iberoamericanos.

En esta línea se seguirá trabajando, de modo que los materiales del CVC tiendan a completar, poco a poco, una visión integrada de las diversas manifestaciones culturales hispánicas. En seis años poco se ha podido realizar aún, en términos cuantitativos, de la enorme tarea que implica tal empeño; aunque la colaboración y el entusiasmo de diversas instituciones con las que se ha cooperado ha sido esencial para que el trabajo realizado haya mantenido un nivel de calidad satisfactoriamente alto en un medio con unas características como las de Internet.

3. Obras de referencia

En la biblioteca de Obras de referencia del CVC se pueden consultar obras de diversos tipos: libros factuales de utilidad evidente para el visitante de un sitio como éste (las seis ediciones del anuario El español en el mundo), ediciones críticas de clásicos de las letras hispánicas (la edición de El Quijote del Instituto Cervantes, publicada en papel en 1998, las Rimas de Bécquer, la Poesía de San Juan o los Diálogos de John Minsheu), bases de datos útiles para filólogos y profesores (como el Archivo Gramatical de la Lengua Española de Salvador Fernández Ramírez) o una pequeña enciclopedia multimedia sobre el español y la literatura española (Voces y Letras Hispánicas); menos de referencia aunque con cierto carácter catalográfico son la exposición El conjuro de los libros, recopilación de los libros que rondan el mundo literario de Miguel de Cervantes Saavedra, o Fortuna de España (sobre los libros españoles impresos en Europa); también está disponible una breve muestra de los documentos que albergan los Archivos estatales, que en 1997, cuando se publicó, constituía la única existente en Internet. Algunas actas de congresos o estudios de conjunto (Aproximaciones a la traducción, el Congreso Internacional de la Lengua Española de Sevilla y los posteriores celebrados en Zacatecas y Valladolid, La educación virtual en el nuevo milenio, los estudios que componen Calderón de la Barca y su aportación a los valores de la cultura europea...) completan esta sección por el momento. Desde los inicios ya se plantearon las necesidades de ir completando en esta sección los contenidos a los que los profesionales podrían acudir para obtener datos y referencias de utilidad en su trabajo cotidiano; así, se ha ido recopilando una serie de recursos en la Biblioteca del profesor de español, que aglutina informaciones y textos como el de la traducción y adaptación al español del Common European Framework of Reference for Languages (Marco común europeo de referencia para las lenguas) del Consejo de Europa; otros recursos son la Bibliografía de español como lengua extranjera, que recoge referencias y resúmenes de artículos publicados por los especialistas en las actas de congresos y revistas dedicadas a esta especialidad, o el Diccionario de términos clave de español como lengua extranjera, en curso de publicación, que ofrece definiciones enciclopédicas a partir de la terminología básica de la disciplina; un apartado destacable en este espacio es el dedicado a un ámbito muy concreto como es el de la enseñanza de español a inmigrantes: éste se ha erigido en los últimos dos años en centro de intercambio y recoge, merced a la existencia de un foro virtual dedicado a ello, varias informaciones útiles para quienes se desempeñan en estas tareas, principalmente en España.4

4. Foros y secciones diarias: dos servicios marcados por sus usuarios

Ejemplo de cómo la evolución de los servicios del CVC la han marcado en buena parte los usuarios es el de los foros. Éstos se pensaron como un servicio que podía responder a esa función comunicativa que todo centro virtual debería satisfacer. Antes del lanzamiento de los foros, se llevaron a cabo varios análisis de los servicios que por aquel entonces ya funcionaban en Internet: los grupos de noticias de Usenet, las listas de distribución destinadas a estos conjuntos de interés, y otros foros como las entonces célebres comunidades virtuales de la «intranet» de la popular empresa proveedora de servicios Compuserve. Los estudios sirvieron para ver en qué medida se cubrían las necesidades de los profesionales conectados a la Red, y cómo se agrupaban éstos en los espacios existentes. También fueron un eficaz adiestramiento para quienes iban a desempeñarse como «anfitriones» o moderadores de los foros del CVC, en la medida en que podían observar los comportamientos y reacciones de los participantes, así como el papel de los que administraban los servicios.

El funcionamiento de estos otros espacios de debate ayudó sobremanera a establecer unas pautas y unas normas de diálogo en los foros, y a prever el grado de intervención que sería necesario por parte de los administradores en la marcha cotidiana de los mismos. Se llevó a cabo asimismo un análisis minucioso de las consultas que llegaban al buzón de las páginas del Instituto Cervantes,5 el cual permitió establecer un perfil e, incluso, una tipología del usuario que podría acceder y utilizar de modo regular los servicios del CVC.

Así pues, los cuatro espacios debían delimitarse temáticamente para aglutinar a los usuarios con estos grupos de intereses. De este modo, surgieron el Foro didáctico (para estudiantes y, sobre todo, profesores de español), el Buzón del hispanista (para estos agentes esenciales de la difusión cultural hispánica) y el Foro del español de hoy y mañana (para ese último grupo de profesionales que, con la excepción de los profesores de español, utilizan el idioma en su labor). Los tres foros deberían ser administrados por moderadores profesionalizados y especializados en esos campos, que supervisasen el tono y contenido de las intervenciones.6 De modo experimental, y para recoger otras posibles inquietudes de los «foreros»,7 se abrió un Foro general en el que se acabaron debatiendo asuntos relacionados con la comunicación en Internet y aspectos del impacto que estaba experimentando la irrupción del entonces relativamente novedoso fenómeno en el mundo hispánico. Sería un digno precedente del espacio en que habría de transformarse más tarde, como se expondrá.

Otra de las decisiones que hubo que tomar fue la de qué herramienta administraría los foros del CVC. En Internet destacaban entonces dos servicios que se habían analizado minuciosamente en los estudios más arriba mencionados: el de listas de distribución administradas por programas como Listserv o Majordomo, muy popular y especialmente utilizado por profesionales, y el de las Usenet Newsgroups o grupos de noticias. Éstos habían constituido toda una cultura de comunicación e intercambio, en aumento ininterrumpido en número de nodos y grupos —o foros— desde su creación allá por el año 1979. La existencia de varios servicios similares, en el primer caso, y ciertas vicisitudes relacionadas con características técnicas, en el segundo, contribuyeron a que se apostase por una tercera vía: una aplicación que explotara el protocolo de hipertexto http (HyperText Transfer Protocol) y permitiese integrar mejor en un único formato todos los contenidos del CVC, al tiempo que apostaba por un servicio que, como se ha visto, estaba abriéndose camino a pasos agigantados y se estaba convirtiendo en el motor de la popularización de Internet: la World Wide Web.

Se adoptó, así, durante los primeros meses, una aplicación de foros que permitía la consulta y participación a través de los navegadores del mercado, principalmente los más utilizados: Netscape Navigator y Microsoft Internet Explorer. Esta aplicación, utilizada anteriormente y cedida por la hoy desaparecida Fundación para el estudio de la función social de las comunicaciones (Fundesco), cumplió la tarea de ayudar a los anfitriones a establecer unos requisitos de usuario y unas condiciones que tendría que cumplir un programa ideal de administración de foros, hecho a la medida del CVC. En el último trimestre de 1997 y en los cinco primeros meses del año siguiente funcionó a pleno rendimiento, alojada en el servidor institucional del Instituto Cervantes, aunque accesible mediante una página-marco de control a través de las páginas del CVC. Gracias a las nuevas necesidades que fue apuntando el uso de este programa entre los responsables del Departamento de Foros, se desarrolló en el propio Departamento Técnico del CVC una nueva aplicación que reemplazaría a la existente hacia junio de 1998, para evolucionar a una versión mejorada en el año 2000.

La elección de un sistema que contaba con grandes desventajas entonces frente a las listas y los grupos de noticias (la reducida velocidad de descarga de la información y el inconveniente de tener que navegar por la WWW en lugar de recibir todo en un programa cliente, de correo o de noticias, en casa) llevó al personal del CVC a realizar un gran esfuerzo durante los primeros meses de funcionamiento, en el terreno de la difusión de la existencia de los foros. La búsqueda de usuarios y la animación a participar en estos espacios fueron tareas que acabaron dando sus frutos, y que ayudaron a consolidar un sistema que, con el aumento de velocidad en el acceso medio a la Red, ha ido subsanando sus problemas al tiempo que ha puesto sobre la mesa otras potencialidades antes ocultas o impracticables.

Se acordaron unas normas a las que tendría que atenerse cada mensaje, y se perfiló un papel del moderador, unas tareas y límites, que se han mantenido a lo largo de estos tres años con mínimas variaciones:8 se llegó a la decisión de que los anfitriones intervendrían lo menos posible. Todos los mensajes que se atuviesen a las materias debatidas en el foro se admitirían y se publicarían, siempre que no contraviniesen las normas básicas de diálogo especificadas. Ello incluía, por supuesto, afirmaciones temerarias o disparatadas y mensajes mal redactados o con faltas de ortografía. Esto, aparentemente en contradicción con una institución cuyo fin esencial es la difusión de la lengua, se reveló como uno de los grandes aciertos a la postre, ya que fue un motor de alimentación esencial para la vida de los foros. El tono y la distinta cualificación de las intervenciones hizo aún más evidente que nunca se podía esperar nada de antemano del desarrollo de los hilos de discusión: algunas preguntas aparentemente anodinas generaban debates muy interesantes, en algunos casos por el elevado número de intervenciones y en otros por la calidad informativa de las mismas. Muchas de las veces, en cambio, mensajes muy sesudos apenas encontraban eco en los contertulios del foro de turno.9

Cada uno de los foros del CVC fue evolucionando: pronto, con el lanzamiento de la primera versión del nuevo programa administrador, el Buzón del hispanista pasó a denominarse Foro del hispanista: de ser un buzón para cartas abiertas de consulta, había pasado a convertirse en un espacio de debate sobre la literatura y otras manifestaciones culturales que merecía asimilarse en carácter y categoría a los otros dos foros profesionales. El Foro general desapareció también entonces, aunque reviviría meses más tarde —a finales de 1998— como un nuevo espacio para la discusión dedicado a la terminología de la informática y las comunicaciones, bajo la denominación de Foro TIC.

El Foro del español de hoy y mañana, por su carácter abierto a una mayor variedad de disciplinas, resultó ser el que más intervenciones recibía, y por ello el nuevo Foro TIC no se planteó sino como una escisión de sus contenidos. Pronto el número de mensajes y asuntos discutidos aumentó, hasta el punto de que se llegaron a recibir del orden de treinta intervenciones diarias. Los usuarios demandaban mejores servicios y más contenidos.

El Foro didáctico, por su parte, empezó a llenarse con enjundiosas reflexiones sobre la enseñanza de la lengua y sirvió también como sitio de intercambio de técnicas y sugerencias, así como espacio de anuncios profesionales. En estos dos últimos aspectos los servicios que prestaban los foros dieron origen a otros espacios de los que se tratará a continuación: los tablones de anuncios y las secciones diarias.

A medida que los foros fueron configurándose y consolidándose, empezaron también a adquirir un carácter de «revista electrónica». Con el nuevo programa administrador empezaron también a publicarse los tablones de anuncios. A lo largo de los primeros meses de funcionamiento de los foros se había vislumbrado claramente la diferencia entre los debates y las meras noticias de congresos o investigaciones e informaciones de carácter profesional. Por ello se hizo necesario separarlos: a partir de entonces los foros contaban con una página complementaria que ofrecía todas esas informaciones sobre congresos, seminarios, publicaciones, cursos, becas, premios, ofertas de trabajo, intercambios de correspondencia, nuevos proyectos de investigación..., y que permitía separar estos anuncios de las áreas de debate.

Otra función también complementaria fue el desarrollo de las secciones diarias: mientras las páginas del CVC se actualizaban entonces cada quince días, sólo los foros proporcionaban contenidos en permanente actualización. El lanzamiento de espacios en los que cada día podía encontrarse algo nuevo comenzó en abril de 1998 con la sección diaria Rinconete,10 que en un principio fue la única del CVC; aglutinaba contenidos para todos los grupos de usuarios de los foros y más adelante se especializaría como espacio cultural. Pronto tuvo compañía en Rayuela, una sección de pasatiempos y ejercicios didácticos para estudiantes, aunque hasta febrero de 1999 no saldría la tercera de las secciones, El trujamán,11 complemento del Foro del español en el aspecto que afecta al mundo de la traducción. La última de las secciones es el más claro correlato del Foro didáctico: DidactiRed12 se lanzó en marzo del año 2000 y se convirtió pronto en un lugar de cita obligada para los profesores de español a la busca de actividades para sus aulas que el Foro didáctico no podía ofrecer de modo sistemático. Posteriormente, Rayuela cesó su publicación y DidactiRed se redefinió ya a partir de 2004 como una sección de carácter semanal, en la que se recogerían actividades un poco más complejas y reflexivas, y que se adaptarían a los nuevos planteamientos curriculares suscritos por el Consejo de Europa en documentos como el Marco común europeo de referencia.13

De este modo, los foros constituían en efecto una especie de «revista electrónica», al estilo de las que se iban generando alrededor de las listas de distribución como respuesta a la misma necesidad de complementar los servicios profesionales que daba el espacio original. La diferencia era que los foros estaban ya insertos en un creciente y vasto sistema de publicaciones electrónicas que era el CVC, compuesto por materiales didácticos, obras de referencia, actos culturales y un buscador especializado en lengua y cultura hispánicas. La integración de todos los contenidos ganó cohesión, y se verificó a partir de comienzos del año 2000 con el lanzamiento de los espacios monográficos de debate de los que se tratará más adelante.

La vida de los foros hacía que, a medida que los mensajes aumentaban, se repitieran cada vez más a menudo los asuntos de debate. Los anfitriones fueron, así, desarrollando sistemas en los que desviaban preguntas repetidas o las publicaban cuando éstas aportaban un nuevo matiz o completaban una respuesta ya dada anteriormente. En efecto, ningún mensaje desaparecía, aunque no recibiese ya respuestas, sino que pasaba a un «archivo histórico» donde permanecía para consultas de los usuarios. Así, también se desarrolló un sistema de búsqueda de modo que todo el conocimiento almacenado podía recuperarse con sencillez. La incorporación, en la nueva versión de los foros estrenada en febrero de 2000, de identificadores uniformes para los mensajes individuales y para los hilos de debate completos, mediante una dirección individual o URL (Uniform Resource Locator), ha agilizado la participación y la cita de mensajes anteriores por parte de los que intervienen en el foro.

Otra necesidad surgió entonces de acuerdo con las demandas de los usuarios. La rápida creación y sucesión de nuevos hilos y el consiguiente «enterramiento» de los propuestos anteriormente, por desplazarse de modo paulatino a las páginas posteriores del foro,14 hacía realmente difícil que se pudiese discutir acerca de un asunto con un tratamiento monográfico y suficientemente prolongado. Por ello, ante la posibilidad de integrar los diversos y cada vez más numerosos contenidos del CVC con unos espacios de debate aligerados que permitieran la creación indefinida de nuevos foros individualmente adscritos a una página del centro, en enero de 2000 vio la luz otro servicio más adecuado a esta necesidad: los debates que obligatoriamente habían de diferenciarse de los foros permanentes del CVC, fueron alojados en un directorio distinto.15 Esta herramienta, más ágil, hacía posible la creación de pequeñas ágoras virtuales que podían adjuntarse a una exposición o a unas actas de congreso, por ejemplo, para que los asistentes debatiesen propuestas o prolongasen las discusiones más allá de su celebración presencial.16 Servían también para el desarrollo de aulas virtuales como El atril del traductor.17 Entre sus servicios hay una serie de debates entre alumnos de la carrera de Traducción e Interpretación y profesionales, que se animan constantemente con la sugerencia de nuevos textos y asuntos sobre los que discutir por línea. Básicamente la herramienta consistía en una versión simplificada de los foros, y como tal también estaba sujeta a mecanismos de moderación. En el futuro próximo se utilizará de modo fundamental para más congresos virtuales y actividades participativas por línea.18

El futuro de los foros está, sin duda, en la integración de los servicios de Internet de un modo mucho más sólido. Si la apuesta del CVC por un sistema de foros basado en la Web ha ido fructificando lentamente hasta consolidarse, es necesario recorrer aún mucho camino en este proceso. Las herramientas de comunicación han experimentado un auge importante, en compañía permanente al crecimiento de la Red en el último trienio, en número de servicios y usuarios. Las listas de distribución se han reafirmado como el tipo de servicio que mejor cumple, hoy por hoy, las expectativas del usuario profesional: son rápidas, sirven los contenidos «a domicilio» y contribuyen, gracias al sistema de suscripciones, al mantenimiento de una fidelidad por parte del participante. Los foros basados en la Web, por su parte, han mejorado mucho su rapidez, tanto por la agilidad creciente de los programas gestores como por el crecimiento de las líneas de datos.

Aunque en este capítulo queda aún bastante por hacer, es importante que las próximas versiones de los foros del CVC estén centradas en la búsqueda de modelos mixtos que permitan aprovechar mejor las ventajas de servicios como las listas. Éstas han ido construyendo a su alrededor comunidades virtuales de apoyo basadas en hipertexto web a través de las cuales se ofrecen consultas al archivo de mensajes, servicios de documentación, enlaces, servicios de descarga de archivos complementarios por el sistema de transferencia FTP (File Transfer Protocol) o bien la posibilidad de participar en la lista, suscribirse y darse de baja en la misma por medio de una interfaz de webmail. En este sentido la aproximación debe ser bidireccional y los foros, en sus próximas versiones, ofrecerán la posibilidad de personalizar el acceso del usuario, de poder enviarle notificaciones por correo de los mensajes que se le han aprobado y publicado en el foro, así como de las respuestas que recibe. En el terreno de la documentación la creación de índices analíticos o de materias tratadas sería un eficaz auxilio, mejor organizado que lo que podrían constituir unas ya ineficaces PMF (traducción de FAQ, Frequently Asked Questions).19

5. El Oteador: directorios y búsquedas en la Red. El Buscador panhispánico

Entre 1997 y 2003 ha venido operando un servicio que recoge todas las direcciones de importancia en la Red dentro del panorama de la lengua y la literatura, la cultura y los ámbitos relacionados. El Oteador, directorio de recursos, es un sistema de recogida y selección manual, tras el que un equipo dedicado en el CVC desarrolla un trabajo minucioso de mantenimiento. El valor añadido de la clasificación y restricción selectiva de información se ha venido incrementando ante la proliferación de publicaciones en Red.

El Oteador, directorio que a lo largo de seis años ha servido de biblioteca del CVC para sus usuarios, ha llegado a un punto en el que no puede satisfacer los requisitos de calidad con la eficiencia necesaria. La selección manual y minuciosa de recursos, su catalogación, así como la revisión y mantenimiento de los mismos, se ha hecho muy difícil en un momento en el que la Red crece a razón de millones de páginas diarias, buena parte de las cuales están en lengua española.

Por eso mismo, en el II Congreso Internacional de la Lengua Española (Valladolid, octubre de 2001), se presentó el primer prototipo del Buscador panhispánico: una potente herramienta para cuya gestión se ha creado una unidad especial en el CVC, y que será la piedra angular de la oferta de recursos de la red del Instituto Cervantes.

El objetivo principal del proyecto consiste en crear una gran base de datos documental y una herramienta de gestión y consulta de información que permita a los usuarios acceder, mediante sistemas de catalogación, ordenación y búsquedas a la información, presente en Internet, relacionada con la lengua española y la cultura en español.

Para ello, se han desarrollado una serie de herramientas y aplicaciones con varios propósitos de carácter general:

  • El acceso del gran público a una gran base de datos documental de información relacionada con la lengua española y la cultura en español.
  • Facilitar, a través de herramientas especializadas, que futuros colaboradores nutran de información el sistema, siguiendo una estructura definida, que permite clasificar las diversas direcciones (URL) por categorías y colecciones, creándose, de este modo, una colaboración vía Internet entre distintas entidades culturales y científicas, previamente autorizadas por el Centro Virtual Cervantes.

La información en general será accesible al gran público, permitiéndose la definición de una serie de perfiles y privilegios para proteger información privada. Para la consulta de esta información, se dispondrá de varias posibilidades de búsqueda (búsqueda exacta, búsqueda avanzada y expansión semántica basada en redes semánticas).

La información catalogada procedente de Internet será sometida a un proceso constante de actualización (mediante robots o crawlers) y revisión para evitar la presentación de contenidos caducados. Se dispondrá de un sistema de control de versiones, que permitirá acceder a información que fue publicada en la Red y que a partir de un momento dado haya dejado de estar disponible.

Los principales módulos son los siguientes:

  • Un metabuscador (o localizador de enlaces), que, basado en los buscadores más potentes de la Red, recopila información, que se presenta con una relevancia de acierto en la búsqueda y con un sumario basado en la consulta, que da idea del contenido de la página accedida, para su incorporación en un contenedor de información relacionado con el usuario y tema de la catalogación.
  • Una herramienta de catalogación, mediante la cual se rellena una ficha sobre la que posteriormente se puedan realizar consultas, tanto de los campos catalogados como sobre el cuerpo del documento de los objetos asociados. Esta información recopilada por los distintos colaboradores está agrupada en colecciones y categorías y, según los privilegios del usuario, podrá ser copiada, movida, eliminada o dada de alta en el sistema, para quedar accesible al gran público a través del módulo Buscador.
  • Un robot o crawler, mediante el cual se produce el acceso a Internet para descargar, validar y actualizar las páginas de cada enlace.
  • Un buscador, encargado de dar respuesta a las consultas de los usuarios del portal. Esta aplicación permitirá al gran público recuperar información previamente catalogada en el sistema.

Adicionalmente, y como valor añadido frente a otros buscadores de la Red, el proyecto incluye la utilización de una red semántica en español que permite expandir los términos de búsqueda tanto en el metabuscador, como en el buscador propiamente dicho.

Mediante la utilización de algoritmos de búsqueda se podrán encontrar términos mal formados o fonéticamente similares (sugerencias de búsqueda).

Asimismo, el sistema ofrecerá una herramienta adicional a los catalogadores para validar la corrección morfológica y gramatical de la información susceptible de ser catalogada.

El Buscador panhispánico ofrece, por tanto, una serie de mejoras sobre el actual Oteador, mejoras que se pueden resumir como sigue:

  • Una herramienta mucho más potente y actual.
  • La posibilidad de uso de un metabuscador que, con una sintaxis de búsqueda única, utilice los buscadores más efectivos del mercado.
  • Una herramienta de catalogación, parcialmente automatizada, que facilitará enormemente el trabajo de los expertos.
  • La posibilidad de crear colecciones especializadas, administradas de forma independiente. Esto abre la puerta a la colaboración con organismos e instituciones que, mediante los adecuados convenios, podrían concretar una fructífera relación con el Instituto para usar libremente el Buscador panhispánico y suministrar direcciones a la gran base de datos de lengua española y cultura en español.
  • Una búsqueda para el usuario final mucho más agradable y efectiva, con la ayuda de redes semánticas y la posibilidad de definir perfiles temporales y permanentes de búsqueda.
  • En fin, la facilidad de una revisión permanente de las direcciones catalogadas, para evitar su obsolescencia y la posibilidad de conservar versiones de direcciones de interés, aunque desaparezcan de Internet.

6. Aula Virtual de Español

En el año 1998 se iniciaron los primeros trámites administrativos dirigidos a la licitación de un concurso público que permitiera la elaboración por una empresa externa de un ambicioso conjunto de cursos, divididos en cuatro niveles, con arreglo al currículo del Instituto Cervantes y con un total de ciento veinte temas.20 El proyecto era tan ambicioso y tan adelantado a su tiempo —no es una broma decir que 1998, en términos de Internet, es casi la prehistoria— que se encontró con un sinnúmero de dificultades de tipo técnico. Pero la conciencia de la importancia del empeño era tan fuerte y la voluntad de los responsables tan decidida, que el proyecto siguió adelante. Hubo que alterar sustancialmente el concepto jurídico-contractual y se optó por la vía de buscar la colaboración de universidades. La Universidad de la Rioja, primero, y la de Alcalá de Henares, después, se responsabilizaron de la redacción de los guiones bajo la dirección del Área Académica del Instituto; y la Universidad de Alicante se hizo cargo, desde el primer momento, de la edición para Internet de los materiales y de todos los aspectos técnicos, con la supervisión del Centro Virtual Cervantes. El proyecto es de tal envergadura que, como media, trabajan en él entre cuarenta y cincuenta personas simultáneamente, repartidas entre las dos universidades citadas y el Instituto Cervantes, además de asesores externos, y puede que el coste total se acerque a los 6 millones de euros a lo largo de seis años. Dos de los cuatro niveles —inicial y medio— están ya disponibles en Internet. En octubre de 2004 se publicará el nivel avanzado y en octubre de 2005 el nivel superior, cuyos temas ya están siendo redactados en estos momentos. No tenemos conocimiento de ninguna iniciativa semejante referida a la enseñanza de idiomas, lo que quiere decir que el Instituto Cervantes es punta de lanza en la materia y que aprende día a día de sus propios aciertos y errores.

Algunas de las cosas que decíamos al comienzo del artículo son de plena aplicación en el caso del AVE, como lo son al resto de contenidos del CVC. Se parte de un concepto inicial en el que el curso virtual es trasunto de un hipotético curso real. Se crean grupos de alumnos, se prevé el concurso de tutores, se diseñan actividades síncronas con un alto nivel de comunicación. Todo ello funciona en mayor o menor grado pero, a medida que se experimenta con los materiales creados y se publican en Internet, los responsables del curso adoptan cada vez más actitudes pragmáticas y deciden que la ingente cantidad de materiales disponibles debe ser utilizada de todas las maneras posibles: enseñanza síncrona, enseñanza asíncrona, con tutores en línea o como apoyo a enseñanza presencial o semipresencial, etc. Ésta es una muestra más de cómo el medio condiciona la forma de conseguir los objetivos.

Del mismo modo, el modelo de gestión del curso, que se concibe inicialmente de una forma centralizada, evoluciona y se transforma en un modelo mixto, en el que los materiales se sirven desde un sistema informático ubicado en el Instituto Cervantes, y la gestión propiamente dicha del curso se realiza a través de los centros del Instituto esparcidos por todo el mundo y de todas aquellas entidades que decidan colaborar en el empeño. Internet permite eso y mucho más.

El material didáctico del AVE está organizado en cuatro niveles, siguiendo el Plan curricular del Instituto Cervantes. Cada uno de los niveles se divide en cuatro cursos de tres temas. En el siguiente gráfico se representa la estructura general.Gráfico 1

Como se puede apreciar, cada tema se divide en lo que se han llamado «sesiones de trabajo», que corresponden a una hora aproximada de trabajo autónomo en el ordenador. Estas diez sesiones de trabajo, que componen el tema, constituyen la secuencia principal de aprendizaje.

La creación y diseño del material didáctico se ha realizado teniendo en cuenta:

  • El Plan curricular del Instituto Cervantes.
  • El Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación.
  • Una metodología comunicativa basada en el enfoque por tareas y orientada a la acción.

Los distintos materiales creados y su secuencia didáctica propician el aprendizaje autónomo del estudiante en lo que se refiere a la adquisición de unos contenidos lingüísticos que le van a permitir preparar su trabajo colaborativo con otros estudiantes del mismo grupo (el número de componentes del grupo lo decide la institución). A lo largo de esta secuencia, el estudiante encontrará que se trabajan las cuatro competencias generales (saber, saber hacer, saber ser y saber aprender) y las competencias comunicativas de la lengua (la lingüística, la sociolingüística y la pragmática), con actividades que propician el conocimiento, las destrezas y habilidades propias para desarrollar plenamente estas competencias.

En el diseño del material didáctico cabe destacar el esfuerzo que se ha hecho por integrar la enorme riqueza cultural y lingüística del español. Para ello se ha contado con una Asesoría científica dirigida por Humberto López Morales, Secretario General de la Asociación de Academias de la Lengua Española. Para tener más detalles de cuáles han sido los criterios del syllabus que se ha diseñado, se puede consultar el epígrafe «Aprender en el AVE/Fundamentos didácticos», en el portal informativo al efecto. El mismo esfuerzo y atención se ha dedicado al tratamiento de la diversidad y a la promoción del respeto a la diferencia. Se ha buscado transmitir la imagen de una sociedad contemporánea y de fomentar la igualdad y el conocimiento de las minorías para promover la aceptación de todos los individuos.

Otro concepto importante que ha regido la creación del material es el de la autonomía del estudiante. La secuencia principal (las diez sesiones de trabajo que conforman un tema), con las que el estudiante trabaja realmente de forma autónoma, cuenta con un sistema de seguimiento y evaluación automático, además de la respuesta inmediata del sistema a las actividades multimedia e interactivas que hay diseñadas. A este sistema automático se añade una valoración del tutor sobre las actividades de producción escrita y oral a través de unas plantillas que se completan de un modo sencillo y ágil y a las que puede añadir comentarios personales para la orientación del estudiante.

La tipología de las actividades de producción es rica y variada porque, además de incluir las interacciones propias y básicas de un escenario multimedia (cajas de texto, arrastrar, ordenar, colorear, relacionar, elegir, borrar, recortar y grabar), se ha desarrollado una serie de juegos como el parchís, el bingo, la sopa de letras, la oca, el dominó, el crucigrama, la pirámide, la contrarreloj, etc. que enriquecen la dimensión lúdica del aprendizaje.

La tipología básica aumenta si consideramos cuándo se da la solución (si para cada ítem o al final de la actividad) y cómo se ofrece ésta (si rebota, si cambia de color para indicar que no es correcta, si se corrige automáticamente...). Una demostración de la tipología del material está disponible en el portal citado, en la opción «El AVE/Muestras».

En total, cada nivel cuenta con más de dos mil pantallas, entre las que se incluyen las de la secuencia principal y las de material complementario de diferente naturaleza (fichas de consulta lingüística, actividades con páginas informativas de Internet, actividades que trabajan las diferentes estrategias de aprendizaje, actividades centradas en la entonación y ortografía, etc.).

A esta cantidad de material hay que sumar una aventura gráfica, en la que el estudiante puede repasar los contenidos lingüísticos del tema eligiendo y seleccionando los vericuetos por los que quiere guiar al personaje principal. En el nivel inicial el protagonista es Daniel Soler, un arqueólogo que trata de seguir la pista de la «Máscara de las lenguas». En el nivel intermedio, la aventura gira en torno a la historia de Lucía Valero, una joven que no quiere perder el medallón que heredó y detrás del cual andan un grupo de científicos maléficos. En el nivel avanzado, las aventuras detectivescas de Juan Galíndez y su ayudante María del Valle introducirán a los estudiantes en curiosos enigmas que deberán resolver.

El portal del AVE, que se visita en la dirección http://ave.cervantes.es, ofrece información sobre los cursos mantenida también desde los servidores del CVC. El recorrido informativo se ofrece en seis idiomas (español, inglés, francés, alemán, portugués e italiano), y desde él se enlaza directamente con las instituciones y centros del Instituto Cervantes que lo han incorporado a su oferta académica.

Los mismos problemas que plantea la conversión de actividades tradicionales en actividades a través de Internet aparecen en el momento en que una organización decide lanzarse a la aventura de la Red. El error más frecuente es pensar que basta con el mismo organigrama, con ligeros retoques, para afrontar el reto. Las consecuencias están a la vista en muchísimos casos. El Instituto Cervantes fue consecuente, desde el primer momento, con la audaz apuesta planteada y creó un área —el Centro Virtual Cervantes— dedicada en exclusiva a la difusión de la lengua española y de la cultura en español en Internet. La estructura del CVC se corresponde perfectamente con los objetivos perseguidos: tres departamentos —Foros y Contenidos, Editorial y Técnico— y una unidad dedicada al Oteador. El Depar tamento de Foros y Contenidos se responsabiliza de moderar y animar los foros y se ocupa de programar y dirigir la creación de los contenidos, coordinando un gran número de colaboradores externos; el Departamento Editorial dispone de diseñadores, maquetistas, correctores ortotipográficos, etc. con una formación específica para la edición en Internet, y lleva a cabo un exhaustivo control de calidad de cada producto final que se publica, así como su mantenimiento; el Departamento Técnico dirige y desarrolla los proyectos especiales por su tecnología avanzada y proporciona todo el soporte técnico necesario para la creación y edición de los contenidos y su difusión en la Red, así como el control de la seguridad informática y el diseño y supervisión de las comunicaciones, administrando y manteniendo los sistemas que publican los contenidos en Internet; la Unidad del Oteador, por último, se especializa en la búsqueda de direcciones en la Red y en el mantenimiento de las mismas en las correspondientes bases de datos. Casi treinta personas dedicadas a tiempo completo a la tarea encomendada.

El apéndice A, que recoge los datos estadísticos, es muy ilustrativo. El gran incremento de las visitas que se produce año a año y mes a mes no se corresponde en exclusiva con el aumento del parque informático y la mejora de las comunicaciones. Lo cierto es que los contenidos crecen de forma constante, del mismo modo que el interés por la lengua española y la cultura en español. Las publicaciones del CVC suelen estar en la primera página de los principales buscadores y el gran número de usuarios registrados que reciben frecuentes mensajes sobre las novedades contribuye de forma decisiva al éxito del sitio. Como dormirse en los laureles no es buena cosa, durante el año 2004 se pondrá a disposición de los usuarios un buscador interno y se propondrá a nuestros visitantes que no manejen el español con soltura una visita guiada en cinco idiomas que les facilite la navegación. No obstante, el aumento de las visitas no es un asunto que deba obsesionar a nadie. No se trata ya de llegar a un público indiscriminado, como en los planteamientos sobre el uso de la Red que se hacían hace casi una década —en una idea orientada a la sobrevaloración de lo que hoy se denomina «posicionamiento»—, sino de definir con precisión a quién se quiere llegar, y tomar las medidas oportunas para ello.

El apéndice B, dedicado a la infraestructura técnica, tiene más interés del que parece para el lego en la materia. Siguiendo con nuestro hilo argumental, empresas de este calibre no se acometen con instalaciones de fortuna. Si no se ofrece un servicio de calidad, rápido y seguro, tarde o temprano los usuarios dejarán de serlo en beneficio de otros sitios escogidos entre la inmensa oferta de Internet. Queremos destacar simplemente que los servidores que ofrecen las páginas del CVC están alojados en el TIC de Telefónica (Telefónica Internet Center), donde disponen del espacio físico, suministro eléctrico, climatización y conectividad que asegura la estabilidad de los mismos, siendo allí monitorizados a través de un soporte 24´7 que garantiza la continuidad del servicio. La arquitectura informática busca la alta disponibilidad, especialmente en el caso del Aula Virtual de Español, por razones obvias y el ancho de banda tiene la suficiente flexibilidad para acomodarse a los picos de la demanda. La seguridad está garantizada por la propia empresa que se encarga del servicio.

Una última, aunque no menos importante, observación: El Instituto Cervantes ha sido muy respaldado desde sectores públicos y privados para la realización de estos proyectos de su Centro Virtual. Telefónica S.A., además de apoyar otros proyectos del Instituto, patrocina todo el desarrollo de la herramienta para el Buscador panhispánico, así como El atril del traductor, y todos los gastos de comunicaciones y alojamiento de los servidores. El Banco Santander Central Hispano financió la realización de los guiones del nivel inicial de los cursos de español. La división española de Microsoft cede gratuitamente todo el software de su propiedad y Hewlett Packard ha donado y sigue donando los servidores necesarios para el alojamiento de las páginas del CVC y muy especialmente del Buscador panhispánico. El Ministerio de Ciencia y Tecnología, a través del programa PROFIT, ha financiado una parte importante de los gastos necesarios para la elaboración de los cursos de español. Sin estos patrocinios, a los que debe también la existencia el CVC de hoy día, buena parte del proyecto se habría tenido que abordar de otro modo muy diferente —y con resultados obviamente distintos— a lo largo de este sexenio.

  • (3) Cf. Marta Higueras García e Inés Soria Pastor, «El Centro Virtual Cervantes y la enseñanza del español como lengua extranjera», en Frecuencia ELE, 8, 1998, págs. 62-65; Gerardo Arrarte y José Ignacio Sánchez de Villapadierna, «Les centres de ressources linguistiques sur l’Internet. Le cas de l’Institut Cervantes», en Marie-José Barbot y Verónica Pugibet (eds.), Aprentissages des langues et technologies, usages en émergence, Paris, Clé Internationale, 2002, págs. 102-108. Para El atril del traductor y otros recursos orientados a este grupo de profesionales, Mari Pepa Palomero, «Recursos para traductores en el Centro Virtual Cervantes», en Antonio Bueno García (ed.), La comunicación multilingüe, Soria, Diputación Provincial, 2001, págs. 203-206; también Íñigo Sánchez Paños y Antonio Roales, «El atril del traductor», ibíd., págs. 207-211. volver
  • (4) Cf. Marisa González Blasco, «El debate La inmigración y el enfoque intercultural en la enseñanza de segundas lenguas en Europa en el Centro Virtual Cervantes», en Carabela, 54, 2003, págs. 211-218. volver
  • (5) En la dirección electrónica informa@cervantes.es. A ella se accedía por medio del lugar institucional http://www.cervantes.es/. volver
  • (6) En el mundo de los foros y las listas, al menos en el ámbito español, suponía una extraordinaria novedad el hecho de que la administración y moderación de foros estuviese retribuida, como luego ha habido ocasión de comprobar. La necesidad de profesionalización de los moderadores de estos servicios (con el modelo del CVC a la vista) fue uno de los asuntos centrales en la V Asamblea de Administradores de Listas de Distribución, que organizó en junio de 2000 la red de investigación española RedIris en Madrid. volver
  • (7) «Foreros» es una denominación para los asiduos a los foros en general, y a los del CVC en particular, que tuvo fortuna en una de las discusiones del Foro del español de hoy y mañana. Cf.http://cvc.cervantes.es/foros/leer_asunto1.asp?vCodigo=1180. volver
  • (8) Pueden leerse estas normas hoy en http://cvc.cervantes.es/ foros/normas.htm. volver
  • (9) Hay algunos casos muy interesantes: mencionaremos, a título de ejemplo, un hilo sobre la pronunciación peninsular del sonido interdental [q], en http://cvc.cervantes.es/foros/leer_asunto1.asp?vCodigo=123; una discusión sobre las variaciones fonéticas del español, en http://cvc.cervantes.es/foros/leer_asunto1.asp?vCodigo=4429; y otro debate sobre los usos del verbo ser, en http://cvc.cervantes.es/foros/leer_asunto1.asp?vCodigo=2093. Otro de los asuntos de debate más destacables fue el que se inició con la crítica que un participante dirigió a unas afirmaciones del escritor y académico Antonio Muñoz Molina, y que acabó recibiendo una respuesta del propio autor, en http://cvc.cervan­tes.es/foros/leer_asunto1.asp?vCodigo=608. volver
  • (10) http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/. volver
  • (11) http://cvc.cervantes.es/trujaman/. volver
  • (12) http://cvc.cervantes.es/aula/didactired/. volver
  • (13) Cf. el trabajo sobre este mismo documento por Álvaro García Santa-Cecilia, «Bases comunes para una Europa plurilingüe: el Marco común europeo de referencia para las lenguas»,en El español en el mundo. Anuario del Instituto Cervantes 2002, Madrid, Instituto Cervantes; Barcelona, Plaza & Janés, Círculo de Lectores, 2002, págs. 35-88. volver
  • (14) El programa de foros funciona de modo que la página muestra, al entrar, los últimos cincuenta mensajes. Así, todo mensaje nuevo desplaza a otro de los que hay al final de la página a una segunda página con las mismas características. El usuario puede navegar por las ocho o diez páginas que suelen ofrecer los foros activos del CVC, aunque suele quedarse para intervenir en los asuntos que muestra la primera. volver
  • (15) http://cvc.cervantes.es/debates/. volver
  • (16) Cf. la edición en el CVC de las ponencias del congreso Memoria, comunicación y futuro, en http://cvc.cervantes.es/obref/ debates_brown/, las cuales inauguraron el espacio de debates. Posteriormente se han publicado también las del congreso Online Educa Madrid 2000, con el título de «La educación virtual en el nuevo milenio». Con motivo del II Congreso Internacional de la Lengua Española se publicaron las actas de modo simultáneo a la celebración y se abrieron también espacios de debate para los cuatro paneles en los que el congreso se dividía; Cf. http://cvc.cervantes.es/obref/congresos/. volver
  • (17) http://cvc.cervantes.es/aula/el_atril/. volver
  • (18) Cf. Mari Pepa Palomero, «Enseñanza presencial frente a enseñanza virtual: ventajas e inconvenientes», en Marcos Cánovas, María González-Davies y Lucrecia Keim (eds.), Actes de les VII Jornades de Traducció a Vic. Apropant la pedagogia de la traducció i de les llengües estrangeres, Vic, Universitat de Vic, 2003 [cederrón]. volver
  • (19) Estas PMF o Preguntas más frecuentes existen en los foros del CVC sólo para solventar problemas de funcionamiento y dudas comunes en este terreno. Pueden leerse enhttp://cvc.cervantes.es/foros/preguntas.htm. volver
  • (20) Cf. http://cvc.cervantes.es/aula/cursos/. Véanse también los trabajos de José Ignacio Sánchez de Villapadierna, «Environnements virtuels, apprentissage réel: un modèle de cours d’espagnol à distance», en Abdi Karezoni (ed.), Virtual environments and language learning, 3rd. Conference of the use of new technologies in foreign language teaching, Compiègne, Université de Téchnologie de Compiègne, 2001, I, págs. 73-78, y Gerardo Arrarte et álii, «Cursos de español a distancia a través de Internet. Una experiencia de innovación pedagógica del Instituto Cervantes», en Catalina M. Alonso y Domingo J. Gallego (eds.), La informática en la práctica docente, Madrid, UNED-Edelvives, 2000, I, págs. 3-24. volver
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