Luis Cueto Álvarez de Sotomayor, Chimo Soler Herreros y Javier Noya
Como hemos constatado, existe un «nicho» de contenidos culturales en inglés pertenecientes al ámbito cultural español e hispanoamericano en Internet proporcionalmente superior al número de contenidos en español. Los datos demuestran que, cuando se utilizan instrumentos de medición adecuados, la cultura propiamente española tiene un peso específico en forma de iconos culturales y ello a pesar del papel secundario del español en la Red. El análisis muestra que, en este nuevo medio tecnológico, España puede ser una potencia cultural en la medida en que los iconos emblemáticos se conviertan estratégicamente en «caballos de Troya» a través de los que la cultura española salga fortalecida.
Hay que subrayar, sin embargo, que España no tiene el monopolio de lo español no ya en la lengua, sino tampoco en la cultura, porque el peso de lo español no es uniforme. Lo latino pesa más en algunos campos (cine o música). La literatura es el campo más asociado a lo español; y la música y el cine son los campos que lo están menos, ocupando las artes plásticas un lugar intermedio.
Del análisis anterior podemos extraer varias conclusiones. En primer lugar, la correlación negativa y los pesos en los factores nos indican que cuanto más se asocie un icono a España menos universal se considera. Esto quiere decir que los iconos propiamente hispanoamericanos tienen una presencia más extensa y homogénea.
Este elemento en común no debe ocultar las diferencias entre los distintos campos. La tensión entre «universalidad» y «españolidad» es muy aguda en la música. Hay que suponer que debido a la penetración lograda por la música popular latina en la industria discográfica norteamericana. Podemos notar, asimismo, cómo encontramos dos campos homólogos, la literatura y la música, en los que lo español va asociado a prestigio y calidad. Hablamos por tanto de literatura culta y música clásica.
Esta importante presencia cultural va asociada de forma desigual a «la imagen de España». Los ámbitos mejor representados y con mayor peso, como las artes plásticas, están asociados a la imagen de España en menor grado, especialmente cuando se analizan los contenidos en lengua inglesa. Los contenidos sobre nuestra cultura en inglés aparecen más asociados a los entornos educativos que los contenidos en español.
El éxito de eventuales medidas correctoras significativas será de diferente índole según el ámbito del que nos ocupemos, y por descontado más difícil en los ámbitos de contenidos cinematográficos que en los de contenidos literarios.
El análisis ha dado mayor importancia a aquellos documentos que aparecían entre los primeros remitidos por los buscadores al consultar un icono. Es significativo que en las primeras diez páginas no suelan aparecer las grandes instituciones que son referencia en la actividad cultural presencial. Cualquiera puede ser líder de contenidos sin esfuerzo económico, pero esto tiene consecuencias en la asociación que los lectores hacen, a través de la Red, con nuestras ciudades, editoriales, museos, etc.
Los iconos más asociados a España son Alberti o Lope de Vega, en la literatura; Velázquez y Gaudí, en las artes plásticas; Fernando Fernán Gómez y Buñuel, en el cine; y Enrique Granados y Falla, en la música.
A este respecto, es interesante destacar la tensión que se produce entre la «españolidad» y la «universalidad» u homogeneidad de las menciones, los factores con mayor ponderación en el aspecto cualitativo. Los más asociados a España son los menos universales o internacionales, es decir, tienen mucha visibilidad en algunas regiones y apenas en otras. Y los iconos más españoles no son los más universales.
En relación con lo anterior, el análisis también pone de relieve diferencias interesantes por regiones. El mundo hispano sale mejor parado en Estados Unidos, mientras que lo propiamente español tiene mayor notoriedad en Europa.
Hemos constatado que la literatura es el campo más diferenciado y el bastión de la «españolidad» de los iconos. La conclusión refrenda los resultados de estudios como el de Corse (1997) sobre el nacionalismo y la literatura. En la medida en que la literatura es el campo basado en la lengua y en que, como subrayan los estudiosos del nacionalismo, ésta es la condición de posibilidad del sentimiento nacionalista, la literatura es el emblema de la identidad cultural. La lengua más que otros lenguajes, como el musical o el plástico, es el que mejor refleja la identidad nacional.
No podemos sustraernos a una reflexión final de carácter especulativo, pero no carente de implicaciones estratégicas en la acción cultural exterior. En Internet los emblemas culturales de distinto origen «flotan» libremente sin las ataduras de la distribución física, sin más límites que los de los gustos estéticos. Los miembros de la comunidad estética española, es decir, quienes comparten el gusto por los iconos españoles, como productores o consumidores de esos iconos, pueden estar en cualquier lugar del mundo.
La deslocalización o desterritorialización en Internet tiene como consecuencia el «bricolage cultural», la mezcla de iconos de unos y otros países y culturas. En este nuevo contexto, la construcción de este «software cultural» (Balkin, 1998) se asemeja más a un proceso de selección natural y a la dinámica evolutiva de los memes, en la medida en que es una competencia entre iconos en un espacio más abierto que el no virtual. Es un campo prometedor para una «memética hispánica»:12 ¿cómo compiten los iconos españoles con otros de distintos orígenes nacionales?, ¿cuáles logran una mayor difusión?, ¿cómo evolucionan en contacto con otros iconos con los que interactúan en el ciberespacio híbrido?
Este último punto nos lleva a otro campo muy prometedor, que es la exploración de la «hipertextualidad», es decir, las referencias cruzadas, la aparición simultánea y, en definitiva, las redes de iconos hispanos y españoles en Internet. ¿Qué iconos están entrelazados? ¿Qué artistas españoles están asociados con Velázquez, por ejemplo? Habría que trascender el análisis de iconos individuales para pasar al análisis de redes de iconos. Esta intertextualidad es una de las virtualidades más interesantes de la Red (Landow). Cara al futuro, lo más atractivo, sin duda, es explorar las redes transnacionales de iconos: ¿con qué iconos no españoles están más asociados los españoles?, ¿qué combinaciones transnacionales son más universales y más estables?, ¿qué alianzas simbólicas con otros países son más ventajosas para los iconos españoles?
Se trata, sin duda, de cuestiones que nos apasionarán y ocuparán en el próximo estudio.