Fernando Álvarez Montalbán y Laura Albanesi
A lo largo de este informe hemos presentado datos cuantitativos sobre el nivel de la enseñanza del español en Suecia. Creemos que estos datos reflejan una tendencia positiva en cuanto al grado de interés por el aprendizaje del español en Suecia y que son un ejemplo del buen momento del español. Las causas del creciente aumento del español en el ámbito de la enseñanza en Suecia hay que buscarlas, en primer lugar, en que ahora es posible estudiar español, circunstancia relativamente nueva en el sistema escolar sueco. Pero, además de esto, es conveniente analizar las razones que mueven a los estudiantes a elegir español y no alemán o francés. Según un estudio oficial sobre actitudes hacia los estudios de idiomas entre estudiantes de educación obligatoria y bachillerato,20 hay que considerar las razones siguientes:
Como se ve, no se trata de razones de peso sino más bien de «sentimientos» positivos basados en imágenes más o menos atractivas a las que sin duda contribuye la situación actual de auge de la cultura hispana y latina, como apuntábamos en la introducción. Aunque no aparece en este estudio, quisiéramos agregar como factor de mucho peso, a la hora de elegir el español como idioma moderno optativo, la presencia de los más de cien mil hispanoamericanos que forman parte de la sociedad sueca.
Paralelamente al aspecto positivo del auge del español en Suecia debemos ser conscientes también de los peligros derivados de la escasez de profesores cualificados de español. Esta escasez provoca situaciones claramente desfavorables para la enseñanza del español:
Esta clara merma en la calidad de la enseñanza es probablemente una de las causas directas de que haya menos estudiantes de español de los que en realidad podría haber. A medio y largo plazo, la escasez de profesores y la falta de personal docente cualificado podrían llevar a una disminución sustancial del nivel de conocimiento del idioma y a una «rebaja» del nivel exigible en el bachillerato y, sobre todo, en la educación universitaria.
Sin embargo, hay soluciones al problema. Creemos que la mejor manera de asegurar la posición del español en Suecia es invertir en la difusión del idioma y la cultura. Hasta ahora, el interés por el español y por la cultura hispánica ha ido creciendo por su propio peso, esto es sin medidas específicas por parte del Gobierno sueco, lo cual es bastante lógico dada la distancia geográfica e histórica entre España/Hispanoamérica y Suecia. Lo que es menos lógico es que tampoco el Gobierno español se haya preocupado suficientemente hasta ahora por fomentar su herencia cultural en esta parte de Europa.
En este sentido, aplaudimos la inminente apertura del Instituto Cervantes en Suecia. Su establecimiento en Estocolmo va a servir para fortalecer la posición del español en Suecia, y velará seguro por la calidad de la enseñanza. El Instituto Cervantes va a ser sin duda la referencia de todos los que utilizan el idioma español como herramienta de trabajo —profesores y estudiantes, básicamente— y para todos aquellos interesados en la cultura hispánica. El Instituto Cervantes podría cumplir también un papel fundamental como elemento aglutinador de los diferentes centros educativos donde se imparte la enseñanza del español. Esperamos que el Instituto Cervantes sea un factor que potencie el intercambio cultural y académico a todos los niveles, con todos los impulsos positivos que esto conlleva.