|
1. Primaria y
secundaria inferior
En Dinamarca, la excelente
situación del español en secundaria, donde es ya la tercera lengua, no tiene
correlato en la etapa previa: aquí la oferta de español es aún muy escasa y su
desarrollo no se ve favorecido por la normativa actual. A las desiguales
condiciones en que compite con el alemán o el francés —únicas opciones como
segunda lengua extranjera para los alumnos del nivel—, hay que añadir que no
figura como asignatura en los programas de Magisterio y, por tanto, no son
muchos los profesores preparados para impartirlo. Muchas voces reclaman ya, en
el mundo educativo, una modificación de la situación actual.
En este nivel casi todos los
alumnos estudian, como mínimo, dos lenguas extranjeras: el inglés es
obligatorio desde el 4.º curso28 (alumnos de 10 años) hasta el final
de la etapa, con una carga total de 570 horas lectivas.29 La segunda
lengua extranjera es optativa, pero requisito para acceder al Bachillerato: se
ofrece en los cursos 7.º a 9.º/10.º (alumnos de 13 a 15-16 años) con un total
de 330 horas lectivas. Los centros están obligados a ofrecer alemán, pero
pueden ofrecer también francés. En los cursos finales (de 8.º a 10.º), por
último, existe la opción de estudiar una tercera lengua como asignatura
optativa de dos horas semanales (120 en total) que no es objeto de examen; las
lenguas compiten ahí con otras asignaturas prácticas o artísticas (música,
informática, manualidades, fotografía, teatro...), que son, por lo general, las
preferidas de los alumnos. La oferta lingüística incluye, de nuevo, alemán o
francés —también en la modalidad de «alemán o francés cotidiano»—, español, o
las lenguas de inmigrantes más comunes. Existen currículos oficiales para todas
ellas, pero los centros tienen autonomía para configurar su oferta en función,
básicamente, de la disponibilidad de profesorado.
El alemán es claramente la
opción mayoritaria como segunda lengua: en el curso 1999-2000 —el Ministerio de
Educación no ha publicado cifras más recientes sobre el tema— lo estudiaba el
84% de los alumnos (124.405), frente al 9,5% (14.105), que optó por francés.
Como tercera lengua, el francés sumaba unos 8.000 alumnos a la cifra anterior,
y el alemán, 5.500.
El español se ofrece en unos
pocos centros públicos como tercera lengua optativa o —de forma experimental—
como segunda lengua, sobre todo en centros privados o con líneas
internacionales. Se puede estudiar también en un número creciente de escuelas
de continuación (efterskoler), que añaden así —algunas utilizan el dato
como reclamo— un atractivo más a una oferta académica alternativa que pretende
atraer a los jóvenes de 14-18 años. Lo mismo ocurre en los centros municipales
de formación juvenil (ungdomsskoler), que son la alternativa pública a
las efterskoler y ofrecen a los jóvenes de esas edades una formación no
reglada de tiempo libre. Y, significativamente, empiezan a ofrecer español, a
veces desde el nivel de preescolar, algunas escuelas municipales de tiempo
libre (skolefritidsordning, SFO), que organizan actividades lúdicas y
formativas antes o después del horario escolar para los alumnos de los primeros
cursos, de acuerdo con los deseos de los padres. Todo ello ilustra cómo el
español, coartada legalmente su presencia en los currículos oficiales de este
nivel, encuentra hueco —para responder a intereses— fuera del sistema ordinario
y en las ofertas alternativas o no obligatorias.
Las únicas cifras oficiales
referentes al número de alumnos de español en esta etapa registran los que lo
estudiaban como tercera lengua optativa en la escuela pública en el curso
1999-2000; el número es, ciertamente, simbólico (329 alumnos), pero el aumento
del 30% con respecto al curso anterior (253 alumnos) es representativo de un
ritmo de crecimiento que se ha mantenido constante o en niveles crecientes en
los últimos cuatro años. En la actualidad, el número total de alumnos, tanto en
la escuela pública como en la privada, se puede cifrar en unos 1.200,
repartidos en unos treinta centros.
2. Secundaria
superior
En este nivel el español es
ya, como decíamos, la tercera opción lingüística de los alumnos daneses, por
detrás del inglés y del alemán. Aunque la lengua se introdujo hace apenas dos
décadas en el Bachillerato —de forma experimental en los años ochenta; como
asignatura del currículo en los noventa—, su crecimiento en cifras absolutas y
relativas ha sido constante y particularmente llamativo en los últimos años, en
que ha desplazado al francés de la posición que ocupaba como tercera lengua.
Salvo en el Bachillerato
técnico (HTX-Højere Teknisk Eksamen), donde los únicos idiomas que se
ofrecen son inglés, alemán y francés, el español se estudia en los demás
programas que califican al alumno para el acceso a estudios superiores: en las
dos modalidades de Bachillerato general (Gymnasium y cursos HF) y
en el Bachillerato comercial (HHX-Højere Handelseksamen), que se ofrece
en las escuelas de comercio y —como el técnico— tiene un carácter más
profesional y termina con un examen propio. La duración de todos estos estudios
es de tres años, con la excepción del programa HF, que es una modalidad
de bachillerato abreviado, de dos años de duración, que se puede cursar, en la
modalidad para jóvenes, en los mismos institutos de Bachillerato (Gymnasier)
o, por asignaturas sueltas, en las escuelas
de educación de adultos (VUC).30 Existe, por último, la
posibilidad de cursar el Bachillerato general en un programa intensivo de dos
años o por asignaturas sueltas (Studenterkurser) en un número reducido
(tan sólo ocho en todo el país) de escuelas nocturnas. El examen, en este caso,
es el mismo que el del Gymnasium (Studentereksamen).
Las cifras provisionales de
alumnos de español en el presente curso que nos adelanta el Ministerio de
Educación danés31 presentan un total de 24.500 alumnos sólo en las
modalidades de Bachillerato general —incluyendo los cursos HF para
adultos—, lo que supone un notable aumento de casi el 12% con respecto al curso
anterior (21.888). La tabla 5 desglosa, por modalidades, las cifras
provisionales de alumnos del presente curso.
Para completar la cifra de
alumnos del nivel, a este número habrá que añadir, cuando esté disponible, el
de los estudiantes de español en la rama profesional (escuelas de comercio),
que, teniendo en cuenta las cifras y la también llamativa progresión de los dos
cursos previos (6.115 alumnos en el curso 2001-2002; 7.262 en el 2002-2003),
puede rondar los 8.000 alumnos.32 Globalmente, pues, el número de
alumnos de español en el nivel de secundaria superior se aproxima ya a los
32.000. Por partir de datos confirmados, la comparación de la cifra total del
curso anterior (29.150 alumnos) con la de cinco años atrás (21.702 alumnos en
el curso 1997-1998) permite apreciar la rápida progresión del español y su
importante crecimiento en cifras absolutas. Detallamos a continuación su estado
y evolución en las modalidades para jóvenes, tanto en la vertiente general (Gymnasium
y programa HF de dos años) como en la profesional (escuelas de
comercio, HHX).
2.1. Bachillerato
general
El Bachillerato actual consta
de dos líneas: la humanística (sproglig linie) y la científica (matematisk
linie). El inglés es la primera lengua extranjera obligatoria en ambas. En
la rama de letras los alumnos estudian obligatoriamente otras dos lenguas
extranjeras: una en nivel de continuación (B) —la que han estudiado en
primaria: alemán, para la mayoría— y otra en nivel inicial (C). En la rama de
ciencias sólo es obligatoria una segunda lengua extranjera, que puede ser,
indistintamente, una de continuación o una inicial; se puede estudiar, además,
una tercera lengua como optativa.
Las lenguas en oferta son alemán y
francés (en ambos niveles) y, como lenguas iniciales, español, italiano, ruso o
japonés —las dos últimas sólo en unos pocos centros del país—. El español, por
tanto, se estudia como tercera lengua extranjera en la rama de letras y como
segunda lengua en la rama de ciencias. Su estudio, como el de las otras
lenguas, es obligatorio durante los dos primeros años (4 horas semanales) y
optativo en el tercer curso (5 horas semanales), en que se pasa ya a un nivel superior
(B, en el caso del español y otras lenguas iniciales; A, en el caso del alemán
o del francés). En la actualidad, sólo una tercera parte de los alumnos de
español —la proporción es similar en otras lenguas— continúa su estudio durante
el tercer año. Al término de los dos primeros cursos, hay un examen oral y al
término del tercero, un examen oral y escrito.33 El tipo de examen y
el currículo actual ponen el énfasis en el trabajo con textos escritos y
literarios, lo que hace que se preste menor atención a la faceta comunicativa
de la lengua y a la práctica de las destrezas orales. Se está trabajando, no
obstante, en los nuevos currículos que entrarán en vigor en el curso 2005-2006
con la puesta en marcha de la reforma recién aprobada para esta etapa.34
En el Bachillerato abreviado
de dos años (programa HF), sólo es obligatoria una segunda lengua de
continuación (alemán o francés), pero se puede elegir una lengua inicial como
optativa si su estudio se prolonga los dos años (270 horas en total). La obligación
de estudiar la lengua inicial durante los dos años reduce el espacio de
optatividad del alumno. Ésa es la razón de que la cifra de alumnos de español
en esta modalidad sea proporcionalmente menor que en otras, como se observa en
la tabla 5, y se mantenga en los últimos años en torno a los 700-900 alumnos,
ligeramente por debajo del francés (entre 1.000-1.300 alumnos) y a distancia
del alemán (unos 5.000).
En general, en todas las
modalidades de Bachillerato, la situación del alemán no es objetivamente
comparable con la de las otras lenguas, pues su condición de lengua mayoritaria
en primaria, la convierte en obligatoria para muchos de los alumnos de este
nivel. Sin embargo, sufre desde hace tiempo una significativa evolución a la
baja, que —hay que advertirlo—, preocupa a la administración educativa y, muy
especialmente, al sector económico y empresarial.35 Sólo en el Gymnasium,
la pérdida de alumnos en cifras absolutas (6.516 del año 1994 al año 2000) es
bastante drástica, como muestra la línea de tendencia del gráfico 6, que
presenta su evolución hasta el curso 2000-2001, según cifras del Ministerio de
Educación danés. Si en el curso 1995-1996, el alemán era la opción del 75,5%
del alumnado del primer curso de Bachillerato, en el 2000-2001 el porcentaje
baja ya al 69%. Hay que decir que en ese mismo período, según la misma fuente,
el francés baja del 37% al 32,6%, y el español sube del 23,5% al 37%, con la
clara tendencia que muestra el gráfico 7.
Aunque las distancias entre el
español y el alemán se van recortando considerablemente, la comparación en
cifras globales —sumados los alumnos de los tres cursos— es más procedente si
nos limitamos a los principales idiomas que compiten como lenguas optativas, es
decir, el español, el italiano y el francés —aunque éste también sea
obligatorio para un porcentaje menor de alumnos—. El gráfico 8 muestra la
evolución de la cifra total de alumnos de las lenguas optativas desde el curso
1995-1996 al 2001-2002 incluyendo las dos modalidades de Bachillerato general
para jóvenes (Gymnasium y HF).
Si tenemos en cuenta que en
los dos años que median entre la fecha final del gráfico y el curso actual, el
español ha ganado 3.549 alumnos y suma ya un total de 19.603 en estas dos formas
de Bachillerato —lamentablemente, el Ministerio no ha proporcionado las últimas
cifras de alumnos de alemán y de francés—, es fácil concluir que actualmente se
sitúa ya en los mismos niveles que tenía el francés al principio del período
que comparamos (véase gráfico 9).
Sólo en ese período (1995-1996
a 2001-2002) y en cifras absolutas, el francés pierde 6.156 alumnos, el
italiano —que, aunque es una opción aún minoritaria, también viene
experimentando cierto aumento— gana 486 y el español, 4.660.
La oferta de español está
generalizada en prácticamente todos los centros de secundaria general (150
entre Gymnasium, cursos HF y Studenterkursus, más 21
centros privados) y existen unos 500 profesores en este nivel. Destacamos, como
dato llamativo, que sólo en las islas Feroe, donde el número de alumnos de
secundaria superior asciende, según su Centro de Estadística, a 1.116 (765 en
la rama general y 351 en escuelas de comercio), había este curso un total de
270 estudiantes de español atendidos por cinco profesores (no nos consta, sin
embargo, que el español se ofrezca en Groenlandia, salvo en algún centro de
adultos).
Los profesores están bien
organizados en una asociación que acaba de cumplir su vigesimoquinto
aniversario y cuenta con diversas delegaciones regionales que organizan
actividades en torno a la lengua. Todos tienen una licenciatura que incluye el
español como asignatura principal o secundaria, ya que siempre están
habilitados para enseñar dos materias. El número de licenciados anuales, de
momento, es suficiente para cubrir la demanda de este nivel y se observa,
además, un aumento en los últimos años. En la última edición del curso de
especialización didáctica, organizado por el Ministerio de Educación danés y
obligatorio para los graduados que quieren dedicarse a la enseñanza —el número
de plazas por asignatura es limitado según las expectativas laborales—, en
francés había 11 candidatos. El español llenó las 33 plazas ofertadas con
jóvenes licenciados o profesores de otros idiomas reciclándose en español.
2.2. Escuelas de
comercio
El panorama del español en el
nivel de secundaria superior se completa con su situación en las escuelas de
comercio (handelsskoler), que son instituciones autónomas subvencionadas
por el Estado, donde también se puede estudiar la formación profesional básica
o algunos programas superiores de corta duración que equivaldrían a los ciclos
formativos de grado superior. El español se ofrece en algunos de estos
programas (Servicios, Marketing...),36 pero el número mayor
de alumnos se concentra en la franja de secundaria, en la modalidad de
Bachillerato comercial, que prepara para el Diploma superior de comercio (HHX,
Højere handelseksamen). Son estudios de tres años que, además de las
asignaturas de bachillerato generales, profundizan en materias de carácter
profesional dentro del área comercial. El currículo de las lenguas extranjeras
presta, en este caso, atención preferente a la vertiente aplicada o comercial
de la lengua.
En este programa es obligatorio
el estudio de una segunda lengua extranjera (alemán, francés, español, italiano
o ruso) en nivel inicial o intermedio, durante los dos primeros años (225
horas), con la posibilidad de continuarla en nivel avanzado en el tercero (125
horas). También se puede estudiar una tercera lengua extranjera como optativa
en los dos primeros o en los dos últimos cursos —la reforma aprobada para 2005
no modifica la regulación actual en lo relativo a las lenguas.
Los alumnos de español se
reparten equitativamente entre los que lo eligen como segunda y como tercera
lengua. El idioma lo ofrecen la mayoría de los centros (58 en el curso
2002-2003) y existen más de cien profesores, que cuentan con su propia sección
y junta directiva en la Asociación de profesores de español. El número de
grupos y de alumnos de español aumenta de año en año. Destaca el crecimiento
del 18,75% (1.147 alumnos más) sólo del curso 2001-2002 al 2002-2003. La tabla
6 y el gráfico 10 muestran las cifras relativas a su evolución en los últimos
años.
3. Enseñanza de adultos
En este campo y dentro de la
formación reglada, el español se estudia en las escuelas de educación de
adultos (Voksenuddannelscentre, VUC), que ofrecen las asignaturas del
nivel de primaria, dentro de la llamada «Formación general de adultos» (Almen
voksenuddannelse, avu), y el programa de Bachillerato por asignaturas
sueltas (HF-Enkeltfagundervisning). En el curso 2001-2002 participaron
85.667 personas en estos cursos: 44.764 en el nivel de primaria, 36.135 en el
programa de Bachillerato y 4.768 combinando asignaturas de ambos.
En el primer caso, las asignaturas
habituales son las que forman parte del currículo obligatorio de la educación
básica, pero los municipios pueden ofrecer otras —es el caso del español—, para
responder a peticiones o intereses locales. Las lenguas mayoritarias son,
lógicamente, el inglés (21.312 alumnos en el curso 2001-2002), el alemán
(4.711) y el francés (2.425). Pero existen ya catorce centros (de los 75
existentes) que ofrecen español en el nivel de primaria. Los participantes
suelen ser jóvenes o personas mayores interesados en adquirir un nivel básico
de español con fines, sobre todo, de viajes o turismo. Puede haber unos 400-500
alumnos.
En el nivel de Bachillerato
(programa HF) es donde se concentra el mayor número de alumnos: 4.523 a
principios de este curso 2003-2004. El perfil del alumnado es heterogéneo,
pero, por edad, cada vez más joven, según muestran las estadísticas: alrededor
del 50% tiene entre 17 y 29 años (la franja 20-29 es la más numerosa) y el 68%
son mujeres. La tabla 7 muestra la evolución de los distintos idiomas desde
1990.
El español casi ha alcanzado
las cifras del francés y presenta una evolución estable, como refleja el
gráfico 11, con picos de crecimiento que coinciden con los años de mayor
matrícula global en estos cursos. En los otros idiomas, es clara la tendencia
al alza del italiano (por ser una oferta más limitada en el sistema ordinario)
y bastante acentuada a la baja la del alemán.
Dentro de la formación reglada
de tipo profesional, existe la llamada «Educación Abierta» (Åben Uddannelse),
que son programas de libre configuración y duración, especialmente concebidos
para adultos, que organizan las instituciones de educación superior y las
escuelas de formación profesional; conducen a un reconocimiento o diploma en
algunas de las materias o programas que ofrece la institución de forma
ordinaria (economía, informática, lenguas...): el español se ofrece en
bastantes instituciones. En el año 2001-2002, según el Instituto de Estadística
danés, los alumnos de idiomas constituían
el 9% de los matriculados por asignaturas sueltas en las escuelas profesionales
(5.800 alumnos): más de dos tercios estudiaba inglés (3.828 alumnos) y el
español era la segunda lengua más solicitada con
528 alumnos (véase gráfico 12).
Fuera del sistema reglado, el
español se ofrece en instituciones diversas acogidas a la ley de la Folkeoplysning (educación popular), cuya oferta no conduce a una cualificación formal: se
puede estudiar la lengua o aspectos diversos de la cultura española e
hispanoamericana, por ejemplo, en algunas Escuelas Superiores Populares (Folkehøjskoler)
con cursos de varias semanas de duración (media de 16-24 semanas) que suelen
terminar con un viaje de los participantes a España o a Hispanoamérica; en los
distintos centros de la llamada Universidad Popular, con cursos de variado
contenido cultural;37 en los múltiples centros nocturnos (aftenskoler)
de las asociaciones educativas vinculadas a partidos políticos, como AOF, HOF,
FOF..., donde predominan los cursos de nivel inicial; y en muchas academias
privadas, con cursos ordinarios de lengua o especializados en español de
negocios. Es difícil contabilizar el número de alumnos en este apartado, porque
existen varios turnos de matrícula a lo largo del año y sólo se abren grupos a
partir de un mínimo de 10-12 matriculados —significativamente, el requisito
mínimo se ha elevado a 16 este año en muchos centros, lo que es señal de que
hay más facilidad para llenar los grupos—; en cualquier caso, el español goza
de popularidad y sumará anualmente varios miles de estudiantes de variado
perfil.
4. Enseñanza
superior
En nivel superior, el español
se puede estudiar en las facultades de Humanidades de las principales
universidades del país (Copenhague, Sur de Dinamarca —Odense—, Århus y Aalborg)
y —en la vertiente aplicada o con fines profesionales— en las dos Escuelas
Superiores de Negocios existentes (Copenhague y Århus), que ofrecen estudios
de traducción e interpretación y programas combinados de lenguas y economía. Se
estudia también en dos Escuelas Superiores de Ingeniería (Copenhague y Vitus
Bering, Horsens) en el programa de Ingeniería de Exportación. Entre
personal titular y auxiliar, el número de docentes en este nivel asciende a
unos noventa.
En la vertiente filológica,
todas las universidades cuentan con centros de español incluidos en los
Departamentos de Románicas (Universidades de Copenhague y Århus) o de Lenguas
(Odense y Aalborg), que ofrecen titulaciones de diplomatura (Bachelor,
tres años) o licenciatura (Kandidat, dos años). Los estudios combinan
—con distinto peso, según las universidades— lengua, literatura, historia,
cultura y sociedad de España e Hispanoamérica. El español puede ser la
asignatura principal o la secundaria, pues las titulaciones se construyen, por
lo general, en torno a dos materias básicas. En la Universidad de Aalborg, que
es la más joven e inauguró los estudios de español en 1992, los contenidos
culturales, de análisis social, comunicación intercultural, etc. priman sobre
los literarios. Tanto esta universidad como la del Sur de Dinamarca (en los
campus de Odense y de Kolding) tienen, además, centros de lenguajes
profesionales que ofrecen estudios de español en la vertiente aplicada, igual
que las Escuelas Superiores de Negocios. En éstas, el español se ofrece en las
facultades de Lenguas y en determinados programas de las facultades de
Economía. En la de Copenhague comparte departamento desde el año 2000 con
francés, italiano, ruso y alemán; el inglés tiene el suyo propio. La lengua —en
la vertiente profesional— es aquí el eje de las titulaciones, y se puede
combinar con otras lenguas o con distintas ramas de especialización:
Comunicación, Estudios europeos, Estudios americanos, Marketing internacional, Interpretación-traducción... Algunas de estas titulaciones son
muy nuevas y están atrayendo a muchos alumnos que desean dar un perfil más
especializado a sus estudios, cuando lo habitual, hasta hace escasamente cuatro
años, era la combinación de dos lenguas extranjeras.
En general, tanto en los
estudios filológicos como mercantiles, es claro el predominio del inglés, que
atrae a una tercera parte de los estudiantes. El español, como lengua troncal
—titulaciones exclusivamente en español— y considerados en conjunto los
aproximadamente 12.000 alumnos que estudian lenguas profesionales y filologías
(véase gráfico 13), estaba en el año 2001 ligeramente por debajo (7% de los
alumnos) del alemán y del francés (8%, en ambos casos), según estadísticas del
Ministerio de Educación danés. Pero es, con el inglés, una de las lenguas
preferidas en los programas combinados de lenguas profesionales, con lo que,
globalmente, se sitúa en niveles muy similares o superiores a ambas, cercanos
al 11% en la rama humanística (más de 700 alumnos de un total de 6.500) y al
18%-20% en la profesional (unos 1.000 alumnos de un total de 5.000).
Completamos, pues, la
información con los datos proporcionados por las propias instituciones, que
recogen también las matrículas de los programas combinados: en el curso
2002-2003, la cifra global de alumnos de español ascendía a 1.760, con la
distribución por universidades que resume la tabla 8.
Los alumnos de Humanidades
(759) constituyen, como se puede apreciar en la franja clara del gráfico 14, un
43% del total; el 57% restante (1.000 alumnos) estudian español en el área
comercial o aplicada. Las instituciones con mayor número de estudiantes de
español son las dos Escuelas de Negocios y la Universidad de Copenhague.
El menor número de alumnos en
la rama de Humanidades está en relación con el descenso general de los estudios
de Filología que afecta a todas las lenguas —sólo el inglés, aunque también
desciende, mantiene cifras de alumnos elevadas—. Sin embargo, frente a la
marcada evolución a la baja de las otras lenguas —acentuada en el caso del
alemán—, el español se mantiene o incluso crece en los años de mayor descenso,
sin que varíe mucho el total de alumnos desde 1997. El gráfico 15 muestra la
evolución de los estudios de Filología desde el año 1992, según datos del
Ministerio de Educación danés. La única tendencia destacable es que, a raíz de
la adopción del modelo 3+2 en los programas de estudios, los alumnos han pasado
a ser mayoría en el grado de diplomatura frente al de licenciatura en todas las
lenguas (456+251, en el caso del español, en 2001).
Fuera del ámbito filológico,
la evolución del español en las Escuelas Superiores de Comercio ha ido en
progresivo ascenso desde principios de los años noventa. La aparente pérdida de
alumnos que muestra el gráfico 16 a partir de 1998 se debe a la tendencia que
comentábamos de completar la diplomatura en español con alguna de las nuevas
ramas de especialización, como la popular «Lengua extranjera y Comunicación» o
«Lengua y Marketing internacional», en vez de culminar una licenciatura
exclusivamente en español profesional (Cand. ling. merc. i Spansk). Las
estadísticas oficiales reflejan el éxito de esas titulaciones en los últimos
años —a ellas van a parar muchos alumnos de español—, pero no desglosan el
número de alumnos por idioma.
En el nivel de diplomatura
sigue siendo frecuente combinar dos lenguas, y las combinaciones mayoritarias
también son ilustrativas de las preferencias de los alumnos: la combinación
inglés-español se ha convertido en la segunda más popular (14% de los alumnos)
después de la de inglés-alemán (19%), como muestra el gráfico 17.
Las cifras comparadas de
estudiantes de español, alemán y francés que nos facilitan las dos Escuelas
Superiores de Negocios confirman estas tendencias y la saludable situación del
español en los estudios de lenguas aplicadas. Se refieren al curso 2002-2003. (Tabla 9)
Para cerrar el capítulo del
español en la enseñanza superior, nos referimos, por último, al programa de
Ingeniería de Exportación, donde es obligatoria una segunda lengua extranjera
además del inglés. Según informa la Escuela Superior de Ingeniería de
Copenhague, en el curso actual tenían 125 alumnos de español (casi un 30% de
los 425 matriculados), 75 de francés y 225 de alemán. En la Escuela Vitus
Bering, de Horsens, el número de estudiantes de español es aún muy reducido
(unos doce al año), porque el nivel de entrada exigido es más alto. El centro
está considerando la posibilidad de rebajar el requisito de admisión y va a
ofrecer por primera vez un curso opcional de español en nivel inicial para
todos los estudiantes de ingeniería y los participantes en programas de
intercambio. |