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El español en el mundo

El español en Dinamarca, Noruega e Islandia

Ana Almansa Monguilot

5. El español en el sistema educativo noruego

En la enseñanza básica, el inglés es obligatorio desde el primer curso de primaria (alumnos de 6 años) hasta el final de la etapa, con una carga lectiva de 703 horas durante los diez cursos. La segunda lengua extranjera es una asignatura optativa en el tramo de la secundaria inferior (cursos 8.º a 10.º; franja de 13 a 16 años de edad) y figura dentro de un grupo de tres materias de las que obligatoriamente el alumno debe elegir una. Las opciones son: a) segunda lengua extranjera (existen currículos de alemán, francés y finlandés, pero los centros pueden ofrecer otras, y muchos ofrecen ya español); b) profundización en el estudio de una lengua ya conocida (inglés o noruego); y c) proyecto práctico.

En la actualidad, la segunda lengua extranjera no es requisito para el acceso a la siguiente etapa, la calificación es opcional y no hay examen final. Los alumnos pueden, además, estudiar la misma lengua desde el nivel inicial en la secundaria superior. La carga lectiva que tiene asignada es de 300 horas en los tres cursos, distribuidas generalmente de la siguiente forma: 2+3+3; pero el alumno puede cambiar de asignatura de un curso a otro. Es importante advertir que está prevista una reforma de esta etapa, que entrará en vigor en el curso 2005-2006 y que, con toda probabilidad, va a reforzar el estatus de la segunda lengua extranjera convirtiéndola en obligatoria y objeto de examen para todos los alumnos. La medida, vistos el precedente sueco y la tendencia emergente que muestra ya el español a pesar de su reciente presencia en este nivel, puede tener —si se apoya convenientemente— importantes repercusiones para el desarrollo del español en Noruega.

En este momento compiten como optativas las tres opciones mencionadas: alrededor del 70% de los alumnos elige la segunda lengua (con grandes diferencias regionales), pero en la práctica sólo el 55% la estudia durante los tres años, ya que el proyecto práctico atrae a muchos de ellos, sobre todo en los últimos cursos. El 21% de los alumnos de alemán y el 17% de los de francés deja la asignatura al pasar de 8.º a 9.º curso.

El alemán es la oferta generalizada en prácticamente todas las escuelas38 y el francés en aproximadamente el 50%. El español tiene aún una presencia minoritaria pues hace apenas unos años que empezó a ofrecerse en algunas escuelas del país. La cifra de alumnos, por tanto, no es comparable todavía con las de alemán y francés, pero sí llama la atención la rapidez con que empieza a descollar. Las cifras provisionales del presente curso, que acaban de hacerse públicas,39 muestran un espectacular aumento de casi el 90% con respecto al curso anterior. El español gana 1.749 alumnos de un curso a otro, pasando de 1.958 en el 2002-2003 a 3.707 en el actual. El rápido crecimiento lo ha hecho merecedor —desde hace tan sólo dos años— de figurar ya con apartado propio en las estadísticas referentes a las optativas de la secundaria inferior. Hasta esa fecha, la cifra de alumnos de español hay que suponerla incluida en el apartado «otras lenguas», que, significativamente, desciende desde que se desglosan los alumnos de español, como muestra el gráfico 18. Es claramente indicativo de que muchos de los alumnos agrupados bajo ese epígrafe eran alumnos de español.

Analizada la evolución de las distintas lenguas y asignaturas optativas en los últimos cinco años (véase tabla 10), llama la atención el descenso del alemán, que pierde 15.595 alumnos en ese período y pasa, de ser la opción del 47% del alumnado, a la de tan sólo el 32% en el curso actual. El proyecto práctico presenta la evolución inversa (gana más de 26.000 alumnos en los cinco años) y se ha convertido en la asignatura más popular.

La opción de profundización lingüística (en inglés o noruego) y el francés crecen un 10% y un 15%, respectivamente, pero globalmente —el total de alumnos de la etapa ha crecido mucho en el período— apenas varía el porcentaje de alumnos que optan por ellas: el 17,7% en el caso del francés. El finlandés es una opción muy minoritaria.

En comparación con el porcentaje de alumnos de alemán (32%) y de francés (17,7%), los de español representan hoy en día tan sólo el 2% del total de alumnos del nivel (un 3,4% ya, no obstante, en el 8.º curso), pero el interés generalizado por la lengua entre los jóvenes de estas edades atraerá, sin duda, a muchos más a la asignatura —en una franja obligatoria que acoge a casi 200.000 alumnos— cuando se introduzca la segunda lengua extranjera obligatoria en 2005: es significativo ya que en muchos de los centros donde existe la oferta (mayoritariamente ungdomskoler, es decir, escuelas que sólo ofrecen el tramo de la secundaria inferior) las clases de español están más llenas que las de las otras lenguas. Por otro lado, el porcentaje de alumnos que abandona la asignatura al pasar de 8.º a 9.º curso es elocuentemente más bajo en español (sólo un 1,75%) que en los otros idiomas, como muestra la distribución de los alumnos por clases en los dos últimos años (véase tabla 11).

La implantación generalizada del español, en las mismas condiciones que el alemán y el francés, puede chocar, sin embargo, con una falta de profesorado cualificado para impartirlo, sobre todo en los primeros años. Favorece sus perspectivas de desarrollo el hecho de que sean profesores «especialistas» los que suelen enseñar en este tramo de la enseñanza obligatoria, pero, lógicamente, las escuelas cuentan con un mayor número de docentes de alemán y de francés. De momento, en muchas provincias son sólo uno o dos centros los que imparten español, aunque el número total también ha crecido considerablemente desde el curso anterior (se pasa de 60 a 97 centros) y, en general, se encuentran repartidos por toda la geografía del país, con una mayor presencia en las zonas más pobladas (Oslo, Akershus, zona de Bergen, Stavanger y Trondheim). Como muestra el gráfico 19, el español está bien representado en los condados del Norte, ya que fueron algunas escuelas de la zona las pioneras en la introducción del idioma en este nivel. Sólo en los condados de Vest-Agder y Oppland no hay todavía ningún centro que ofrezca español.

2. Secundaria superior

Esta etapa integra en un sistema único la enseñanza general o académica y la formación profesional, que se imparten normalmente en los mismos centros. Los estudios duran tres años (alumnos de edades comprendidas entre 16 y 19) y se estructuran en un curso básico y dos cursos avanzados que permiten la especialización en una de las quince líneas de estudio existentes. Sólo tres de ellas califican para el acceso a la universidad: «Estudios generales y económico-administrativos», «Música, danza y arte dramático» y «Educación física». El resto son modalidades de formación profesional.

La línea de estudios determina el número de lenguas que estudian los alumnos, su condición de obligatorias u optativas y el número total de horas de instrucción a lo largo de la etapa. En todas las modalidades el inglés es la primera lengua (lengua A) obligatoria durante el primer año (cuatro-cinco horas semanales); se puede estudiar también como materia de modalidad en los cursos avanzados. La segunda lengua extranjera se ofrece en todas las líneas, bien como obligatoria o como optativa, según las ramas, con una carga lectiva que puede ir de las 75 (un curso de dos horas semanales) a las 450 horas a lo largo de la etapa (cuatro horas semanales en los tres cursos o cinco horas semanales los dos últimos años). Estas dos últimas son las organizaciones horarias habituales del español y otras lenguas si su estudio se inicia en esta etapa (lengua C). Si la lengua es continuación de la estudiada en la etapa anterior (lengua B), sólo es obligatorio estudiarla durante dos años a razón de cuatro horas semanales (300 en total). En la rama general o académica, la segunda lengua extranjera (B o C) es obligatoria y la tercera optativa. Las lenguas en oferta son alemán, francés, español, italiano, ruso, japonés, u otras minoritarias como lapón y finlandés. En la práctica, la oferta varía mucho de un centro a otro y depende, como en el nivel anterior, de la existencia de profesores cualificados: pocos centros ofrecen más de dos lenguas y las generalizadas son alemán, francés y español.

El alemán oes la segunda lengua más estudiada al ser la mayoritaria en la etapa previa. El español se estudia como segunda o tercera lengua extranjera, principalmente en nivel C (18 centros lo ofrecen ya también en el B). Los alumnos de muchas ramas profesionales sólo lo estudian uno o dos años —dos es el mínimo para que la materia sea objeto de examen—. El idioma ha duplicado su presencia en esta etapa en pocos años, está consolidado y sigue creciendo: aunque con diferencias regionales, su situación actual es muy similar a la del francés, idioma al que supera en muchas zonas. Cada año hay nuevos centros que lo ofrecen (unos 130 en total) y es una asignatura popular entre los alumnos; en los centros especializados en líneas de formación profesional está menos generalizado. Por el momento no existen cifras oficiales del número de alumnos de las distintas lenguas extranjeras en la enseñanza secundaria: el Instituto de Estadística noruego está trabajando en un nuevo sistema de recogida de datos y espera hacer públicas las primeras cifras de alumnos por asignatura a lo largo de este año. Lamentablemente, en el momento de redactar este artículo aún no están disponibles y, por consiguiente, las cifras que ofrecemos se basan en estimaciones fundadas a partir del promedio de grupos por centro, el número de alumnos presentados a examen, las encuestas realizadas y los datos proporcionados por centros y profesores. Por dejar —hasta su confirmación oficial— una hrquilla amplia, el número total de alumnos en este nivel se situaría hoy entre los 10.000 y los 12.000, alrededor de un 11 o 12% del total de alumnos de las tres líneas de estudios generales (88.800).

Los profesores de español de este nivel (entre 180-200) tienen un título de diplomatura o licenciatura, que supone de cuatro a seis años de estudios superiores, más el curso de un año de duración de teoría y práctica educativa, obligatorio para ejercer la docencia. Su competencia lingüística varía bastante en función de si han estudiado español como materia principal o complementaria. La demanda de español en algunos centros ha hecho necesario incorporar a profesores de otros idiomas con español como asignatura secundaria (mínimo de año y medio de estudios). Es frecuente, además, el caso de profesores que están completando actualmente su formación en otra lengua románica con algún módulo adicional de español. Existe una asociación, ANPE (Asociación Noruega de Profesores de Español), que funciona sobre todo electrónicamente a través de una lista de distribución. Desde hace dos años se ha constituido también una asociación hispanista (AHN, Asociación Hispanista Noruega), que promueve actividades en torno a la lengua y las culturas hispánicas.

3. Enseñanza de adultos

Este sector supone una importante oferta complementaria que está haciéndose cargo, parcialmente, de la demanda de español que no puede cubrir el sistema reglado. El panorama es similar al expuesto para Dinamarca, pero la participación en los cursos de español —la oferta es más limitada aquí en el sistema ordinario— es aún mayor. Se enseña español en muchas de las 80 Escuelas Superiores Populares (Folkhøyskoler) existentes, en centros municipales o nacionales de enseñanza para adultos, en los centros repartidos por todo el país de las 22 asociaciones especializadas en educación de adultos, como AOF (Asociación Educativa de Trabajadores, Arbeidernes Opplysningsforbund i Norge), Friundervisningen o la Universidad Popular (Folkeuniversitet), y en un número creciente de academias privadas. También existe oferta en el campo de la enseñanza a distancia, modalidad que está muy extendida en Noruega y cuenta con 14 centros reconocidos, como NKS, NKI o FB Fjernundervisning, y una alta participación anual cercana a las 40.000 personas, unas 1.500 en cursos de idiomas. Las universidades y escuelas superiores ofrecen, asimismo, cursos de formación continua para adultos.

Los cursos de lengua alternan con otros de cultura hispánica, cursos en los niveles B y C de secundaria, de español comercial, para fines turísticos... Algunos centros ofrecen también cursos introductorios para el acceso a la universidad o, menos frecuentemente, cursos de nivel universitario (básico o medio) tutorizados por una institución de educación superior. Son frecuentes las clases a medida organizadas para empresas. En Friundervisningen de Oslo, por ejemplo, las clases de español superan en popularidad a las de inglés y el centro ofrece un elevado número de cursos de español, de diferente tipo y nivel, en los que participan más de 600 alumnos por semestre. Lo mismo ocurre en los centros de Bergen y otras ciudades del país. Por el Instituto Español de Oslo, academia privada que sólo enseña este idioma, pasan unos 500 alumnos al año.

Sólo en los cursos de las asociaciones educativas, que acaparan buena parte de la oferta en este ámbito, participan alrededor de 700.000 personas al año; de ellas, 27.500 siguieron algún curso de idiomas en el año 2000. Ese año, según datos de Statistics Norway, el español fue la lengua mayoritaria, por encima del inglés, con 7.920 estudiantes, el 28% de todos los alumnos de lenguas. Los gráficos 20 y 21 reflejan estos datos.

4. Enseñanza superior

En este nivel el español también gana popularidad y atrae tanto a estudiantes interesados por la lengua y las culturas hispánicas como a alumnos de otras carreras que lo eligen como asignatura complementaria. Geográficamente, sin embargo, su presencia no está tan extendida como la del alemán o el francés, idiomas de los que hay también oferta en las dos universidades del Norte (la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, de Trondheim y la Universidad de Tromsø) y en un mayor número de colegios universitarios. En la actualidad sólo ofrecen estudios humanísticos de español, a nivel de licenciatura y doctorado, las dos principales universidades del país: Oslo y Bergen. Se estudia, en la vertiente aplicada, en la Escuela Superior de Ciencias Económicas y Empresariales de Bergen (NHH), en centros superiores privados como el Instituto de Economía y Empresa (BI) y, como asignatura optativa de determinados programas o en cursos nocturnos para adultos, en algunos colegios universitarios como el de Ålesund.

Los estudios universitarios de español se iniciaron en Noruega durante la segunda mitad de los años cincuenta en la Universidad de Oslo y durante la década de los setenta en la Universidad de Bergen. El perfil de los estudios es diferente en ambos centros: mientras en Oslo la perspectiva es la tradicional filológica, Bergen, desde el cambio de su plan de estudios en 1989, se centra exclusivamente en Latinoamérica y no ofrece estudios de historia o literatura españolas. El español se estudia en el Departamento de Románicas de la Facultad de Filosofía e Historia y cuenta, al igual que el francés y el italiano, con una seccion propia: la «Sección de Español y Estudios Latinoamericanos». En Oslo comparte sección con el portugués en el Departamento de Lenguas Clásicas y Románicas.

Desde este otoño todas las universidades noruegas han reemplazado la tradicional organización de sus estudios en tres niveles (Grunnfag —Básico—, Mellomfag —Medio— y Hovedfag—Superior—) por el modelo y el sistema de créditos europeo (Bachelor, 3 años + Master, 2 años + Ph.D., 3 años) para adaptar la estructura académica al «Espacio europeo de Educación Superior». El nuevo sistema, más flexible en cuanto a las posibilidades de elección de asignaturas optativas, ha abierto el español a un número mayor de alumnos de otros programas o especialidades (Historia, Psicología...), que pueden elegirlo como asignatura complementaria optativa en cursos de pocos créditos; ello ha supuesto un notable incremento de los alumnos de español en los niveles inferiores. Sólo en la Universidad de Oslo, por ejemplo, la cifra de estudiantes de español en el nivel inferior en el semestre de otoño de 2003 se ha duplicado con respecto a la del semestre de primavera, pasando de 97 a 200.

Según nos informa el Departamento de Románicas de la Universidad de Oslo, con fecha 10 de enero de 2004, tenían un total de 507 matrículas en español. El número de alumnos a tiempo completo o que se especializan en Filología española es bastante más bajo: entre 150-200 estudiantes, que se concentran sobre todo en los niveles inferiores. En el nivel de licenciatura la cifra es muy reducida y no supera los 15 estudiantes desde 1996: 10 y 9 estudiantes, respectivamente, en los dos semestres del año 2003, cifra algo superior a la de italiano (10 y 4), bastante inferior a la de alemán (29 y 14) y de francés (46 y 22) y a distancia de la del inglés (109 y 72).40

En Bergen, la reforma ha tenido, igualmente, repercusión en el curso para principiantes de cinco créditos (nivel 001), donde se ha pasado de 90 a 227 estudiantes en los dos semestres de 2003. A ellos hay que sumar los que se especializan en «Español y Estudios latinoamericanos» (unos 160) en esta universidad, donde, globalmente, el español es la lengua más estudiada, sólo superada por el inglés en el nivel de licenciatura. La cifra de alumnos en el nivel superior —sin contar los de máster— es también mayor aquí en términos absolutos y comparativos: 30 y 27 alumnos de español en los dos semestres de 2003, frente a 22 y 19 de francés, 2 y 0 de italiano, 19 y 16 de alemán, y 80 y 77 de inglés. El inglés y el español son los únicos idiomas que tienden a crecer en los últimos años. Las estadísticas referentes a las diferentes lenguas que nos facilita la universidad son bastante elocuentes (véase tabla 12).

En Bergen, el español se ofrece también como programa a distancia, en cursos de nivel básico, intermedio o superior, que son seguidos, sobre todo, por profesores de otros idiomas para adquirir la competencia exigida para enseñar español en la enseñanza secundaria. En el curso 2002-2003 había unos 90 estudiantes en el nivel básico. Para el semestre de enero de 2004, el centro ha recibido 120 solicitudes.

La sección de español de Bergen cuenta con un profesor más que en Oslo: siete titulares y dos auxiliares. Consideran necesario, sin embargo, aumentar los recursos humanos ante el crecimiento del número de alumnos en los niveles inferiores.

Fuera del ámbito filológico y con un enfoque económico-jurídico propio de la empresa, se puede estudiar español en el «Departamento de Lenguas profesionales y comunicación intercultural» de la Escuela Superior de Ciencias Económicas y Empresariales de Bergen (NHH). El Departamento existe desde 1985 y cuenta con secciones de español, alemán, francés e inglés. La sección de español tiene, como la de francés, tres profesores fijos; en alemán hay un titular. Algunas de las 26 Escuelas Superiores (Høgskoler) existentes organizan ocasionalmente cursos de español en la vertiente práctica o clases de distinto nivel para profesores o adultos. La institución privada BI (Instituto de Economía y Empresa) incluye el español en varios de los centros que tiene repartidos por el país (Bergen, Oslo, Trondheim, Stavanger...): suelen ser cursos generales de nivel básico o medio —dos años—, principalmente en las áreas de economía, marketing y gestión («Comunicación intercultural en español»).

En el Colegio universitario de Ålesund, el español se estudia como asignatura optativa en el tercer curso del «Bachelor programme in Export Marketing» con 18 créditos asignados. Según informa el centro, en el curso actual había 36 estudiantes inscritos, frente a 11 de alemán y ninguno de francés. Esta institución asume también desde hace dos años la coordinación de los exámenes DELE en Noruega; la participación última ha sido de 9 candidatos en la convocatoria de noviembre de 2002, y 7 y 6, respectivamente, en las de mayo y noviembre de 2003. El centro tiene interés, por otra parte, en fundar un programa oficial de primer ciclo de estudios hispánicos orientado a España y al español comercial.

  • (38) La oferta del elnguas en esta etapa depende, de manera decisiva, de la disponibilidad de profesores con las cualificaciones necesarias. Pueden enseñarla tanto maestros «especialistas» (con una titulación universitaria) como los llamados «generalistas», cuya formación es magisterio —que no incluye las lenguas como asignatura obligatoria— les habilita para enseñar todas las materias. Los primeros son mayoría en el tramo de la secundaria inferior; los segundos en las zonas rurales y el las denominadas escuelas «comprehensivas» —el 37% de los centros—, que agrupan en la misma clase a alumnos de distintas edades. Como la competencia en inglés y el alemás se les supone a todos los docentes por haber formado parte de sus propios círculos escolares, el alemán es la oferta generalizada como segunda lengua cuando el centro no dispone de un profesor especialista. volver
  • (39) Fuente: GSI, Grunnskolens Informatiossystem, en http://www.wis.no/gsi/ . volver
  • (40) Fuente: DHB, Database for Statistikk om Høgre Utdanning, en http://dhb.nsd.uib.no/dhbvev/. volver
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