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El español en el mundo

El español en Dinamarca, Noruega e Islandia

Ana Almansa Monguilot

2. El español en Escandinavia: cercanías y distancias

Aunque la presencia del español en los sistemas educativos de los países escandinavos es relativamente reciente, su desarrollo ininterrumpido y particularmente rápido en los últimos años lo sitúa ya, en algunos casos y en determinados niveles, por encima de lenguas mayoritaria o tradicionalmente enseñadas en estos países. En una primera visión de conjunto —y generalizando una situación que se singularizará después para los países que nos ocupan—, se puede adelantar que la presencia del español es excelente en la enseñanza secundaria y de adultos, incipiente pero con favorables perspectivas de desarrollo en los niveles de enseñanza obligatorios,2 y saludable y sostenida en la educación superior.

La distancia geográfica y las reducidas cifras de población de los países nórdicos (véase tabla 1) influyen a veces negativamente en la visión que se tiene de su interés como mercado en todos los terrenos. Y el aspecto cultural y lingüístico no es una excepción.

No haría falta, sin embargo, mencionar la importancia de tener una presencia destacada en países con un alto nivel de desarrollo social y económico, con índices elevados de participación y de consumo cultural entre la población y que, comparativamente, destacan por su inversión en educación y cultura con porcentajes de gasto público muy por encima de la media de los países europeos y de la OCDE.3 De todo ello se benefician también —en cifras de «clientes culturales» y, en ocasiones, en forma de subvenciones económicas nada desdeñables— los países extranjeros que cuentan con institutos de cultura en suelo escandinavo, como es el caso, desde hace muchos años, de Francia, Alemania o Italia. Lamentablemente, la presencia institucional española en este campo es aún escasa y sus acciones—loables— se limitan a las promovidas por las Consejerías de Cultura y/o de Educación de las Embajadas residentes en los respectivos países.4 En Suecia, Dinamarca y Noruega, la acción educativa se impulsa desde la Consejería de Educación de Alemania y Escandinavia, residente en Berlín, que cuenta con dos Asesorías Técnicas en el Norte: una en Suecia y, desde el curso 1999-2000, otra en Dinamarca, que asume también a su cargo la promoción del español en Noruega. En Finlandia no hay Consejería de Educación acreditada. La anunciada apertura de un Instituto Cervantes en Estocolmo fortalecerá, sin duda, la todavía escasa representación cultural de nuestro país en Escandinavia.

Dos factores de la tradición educativa y de los usos sociales de estos países los hacen, además, particularmente atractivos para la inversión de recursos en promoción cultural y lingüística: la importancia que conceden al estudio de las lenguas extranjeras y el extraordinario desarrollo del área de la educación de adultos.

El aprendizaje de segundas lenguas no es sólo un objetivo educativo prioritario en todos los casos sino una necesidad estratégica, dada la condición minoritaria de las respectivas lenguas nacionales, sólo habladas en el interior de sus fronteras. La sensibilización por el tema lingüístico se plasma, asimismo, en medidas concretas para proteger los derechos de todos los grupos, tanto en lo referente a las lenguas de inmigrantes como a las propias.5 En general, todos los países escandinavos destacan en el contexto europeo por el número de lenguas que estudian los alumnos o por la temprana edad en que se introducen. Hay que añadir que, en muchos casos, las reformas previstas o recientemente aprobadas en distintos niveles de sus sistemas educativos subrayan la importancia de la dimensión internacional de la enseñanza, refuerzan el estudio de las lenguas extranjeras y favorecen, en general, las perspectivas de desarrollo del español.

La educación de adultos es otro campo que cuenta con una larga tradición en Escandinavia y atrae anualmente a millones de personas a la amplísima oferta existente dentro y fuera del sistema reglado. Seis de cada diez daneses de entre 15 y 69 años (más de dos millones de personas) participaron, por ejemplo, durante el año 2002 en algún tipo de formación permanente. El concepto de Folkeoplysning o «ilustración popular», nacido a raíz de los movimientos sociales y religiosos del siglo xix, es la base de toda la tradición cultural y educativa de ese país, pero, en distintas fórmulas (universidad popular, educación abierta, escuelas superiores, de tiempo libre, nocturnas, asociaciones educativas...), la herencia pedagógica de Grundtvig se encuentra hoy presente en todos los países nórdicos. Además de las enseñanzas regladas de tipo general o profesional, son frecuentes los cursos de distinta duración sobre los más variados temas (humanidades, ciencias sociales, ciencias naturales, disciplinas artísticas o creativas, deportes, idiomas...), que se suelen combinar con ciclos de conferencias, grupos de estudio, viajes o actividades de carácter recreativo y social. La participación en un curso es la forma habitual en que los escandinavos canalizan —y socializan— sus intereses y aficiones.6 Los idiomas forman parte de la oferta habitual y el español es, con mucho, una de las lenguas más populares en todos los países, en ocasiones por encima del inglés. Ello tiene su lógica, ya que la presencia reciente del idioma en los sistemas reglados lo ha excluido por fuerza de los currículos escolares de muchos de los adultos que participan en estos cursos. La mayoría de los participantes, además —el 66% en el caso de los daneses, según datos del Instituto de Estadística referidos a 2002—, prefiere formarse por esta vía en materias diferentes o en un área distinta a las de su formación original o en curso. El español atrae así tanto a los de más edad, como a los jóvenes que no lo estudian en el sistema ordinario. El éxito de la lengua entre la población joven no deja de tener algo, por otra parte, de signo generacional que les permite distinguirse de sus padres.7

Por tradición y peso internacional como lengua franca, el inglés —en la actualidad casi «segunda lengua materna» en las sociedades nórdicas— prevalece, no obstante, como primera lengua extranjera obligatoria en todos los niveles no universitarios. El alemán, por cercanía geográfica y cultural, vínculos históricos, comerciales y de todo tipo, también tiene una larga tradición en sus currículos y conserva actualmente una posición importante, sobre todo como segunda lengua en los niveles de enseñanza obligatorios. En otros, sin embargo, compite desde hace décadas con el francés (primera lengua románica que se introdujo en las universidades y sistemas educativos escandinavos) y, en los últimos años, con el español, que en la enseñanza secundaria y universitaria se acerca ya o empieza a superar a ambas.

De la saludable situación del español en los países nórdicos dan cuenta, si bien parcialmente —la rápida expansión del idioma hace más lamentable la caducidad de estadísticas con más de tres años de antigüedad—, los escasos análisis comparativos existentes sobre el tema de las lenguas extranjeras. El estudio de la Comisión Europea Las cifras clave de la educación en Europa,8 referido al curso 1999-2000, muestra ya cifras de estudiantes de español en Escandinavia muy destacadas en Europa. En ese curso, los países que tenían un mayor porcentaje de estudiantes de español en el nivel de secundaria —sumadas la inferior y la superior (ISCED 2 y 3)— eran Francia (37%), Suecia (14%) y, compartiendo el tercer puesto con Luxemburgo, Dinamarca (7%). Lo más llamativo —dada la escasa población de estos países en comparación con la de, por ejemplo, Francia o Alemania—, es que, incluso en cifras absolutas, Suecia y Dinamarca, siguen ocupando unos destacados tercer y quinto puesto, respectivamente, en el ranking de países con mayor número global de alumnos de español en los dos niveles de secundaria —el puesto de Dinamarca es meritorio ya que el español sólo se ofrece en la secundaria superior—. El orden, en esta ocasión, es el siguiente: Francia (1.710.800), Alemania (128.600), Suecia (50.200), Italia (30.800), Dinamarca (21.100) e Irlanda (14.800). Si nos limitamos a la secundaria superior, que es —como decíamos— el nivel en que el español goza de mejor salud junto con la educación de adultos, sólo Francia (735.200 alumnos-50,2% de los alumnos del nivel), Alemania (79.000-7,8%) e Italia (29.100-1,5%) presentan cifras superiores a las de Dinamarca (21.100-21,1%) y Suecia (11.600-26,7%). Lamentablemente, el estudio no recoge las cifras de Noruega, que en el curso 1999-2000 —y sólo en ese nivel— estarían cercanas a los 7.000 alumnos. Los 6.000 alumnos de Finlandia y los 900 de Islandia (un 4,6% y un 6%, respectivamente, de los alumnos del nivel) tampoco son desdeñables. Sin necesidad de calculadora, más de 85.000 alumnos de español en secundaria en un ámbito que, en conjunto, no llega a los 25 millones de habitantes es, sin duda, una cifra destacable.9

Las estadísticas de Eurostat referidas a un curso posterior (véase tabla 2) muestran, por otra parte, una clara tendencia a la baja en el número de alumnos de alemán y de francés de este nivel desde 1998 en todos los países —en menor medida en Finlandia; los datos de Noruega siguen sin estar disponibles—. Destaca en Dinamarca el espectacular descenso de 10 puntos del alemán y de 8,9 del francés tan sólo en el último año de referencia. La tendencia inversa del español no es ajena a ello.

Las razones del auge del español en Escandinavia no son distintas de las que están impulsando su desarrollo en otras partes del mundo. Se podrían destacar, sin embargo, algunos factores que favorecen el interés por la lengua y la cultura españolas en estas latitudes. El atractivo de una oferta relativamente nueva en sus sistemas de enseñanza, sumado a la afición y necesidad de ser políglotas, es, como adelantábamos, uno de ellos. El turismo, por supuesto, es otro. España es el destino vacacional preferido (estancias de más de cuatro noches) en los tres países que estudiamos, por delante de Francia, Grecia u otros destinos mediterráneos, que son nuestros principales competidores. En el año 2002 se produjeron un total de 632.428 viajes de daneses a España, nos visitaron 763.594 turistas noruegos (en 2001 los noruegos representaron el 1,45% del total de turistas que recibió España), y un 15% de los viajes de los islandeses al exterior (23.4000) en 1996 tuvo como destino España.10 No son pocos los escandinavos que tienen una segunda residencia en la Costa Blanca o en la Costa del Sol; significativamente, de las veinte escuelas que tiene Noruega en el extranjero, cuatro están en España (dos en Alicante, una en Málaga y otra en Gran Canaria). La dura climatología de estos países hace que las vacaciones de sol y playa sean en todos los casos el motivo principal de los viajes,11 pero empiezan a ganar puestos los viajes con motivo de conferencias o congresos o formas alternativas de turismo cultural, como las visitas a ciudades (Barcelona es uno de los destinos preferidos).

Aunque los escandinavos que nos visitan ya no lo hacen con los ojos de Andersen en sus viajes por España —la participación en los mismos foros y organismos internacionales ha aproximado nuestras relaciones con la asiduidad y el roce de la normalidad—, todavía hay una cierta nostalgia de la diferencia o una —podríamos llamar— «búsqueda del sur» que influye en su interés por nuestro país y, sobre todo, por Hispanoamérica, que colma, con su diversidad, mucho más sobradamente sus ansias de «exotismo». Latinoamérica focaliza, en efecto, buena parte del interés por lo hispano —sólo en Islandia parece ser mayor el interés por España— y es un destino de viaje frecuente para muchos jóvenes que se toman un año sabático al terminar sus estudios de secundaria. La gastronomía, el folclore, la música (no es difícil encontrar, en las grandes ciudades, escuelas de salsa, tango, flamenco o locales especializados en música latina o restaurantes de tapas) son atractivos para la gran masa. El cine (español e hispanoamericano) también empieza a ser popular entre el público general: las últimas películas de Almodóvar —que ocupa en este momento, por el interés que suscita, el lugar que tenía Saura años atrás— han sumado recaudaciones importantes;12 pero el conocimiento menos superficial de nuestra cultura queda restringido al público más especializado (profesores de español y mundo universitario).

Las traducciones de literatura española o hispanoamericana no destacan por su volumen,13 aunque van aumentando en los últimos años y son conocidos autores como Pérez Reverte, Muñoz Molina, Fernando Savater, Javier Marías, Rosa Montero, Eduardo Mendoza, Juan José Millás, Luis Landero y otros más jóvenes, como Lucía Etxebarría o Espido Freire en Noruega; las tiradas, sin embargo, raramente superan los 1.500 ejemplares. El único éxito de ventas en los tres países es Isabel Allende, de la que se han traducido y publicado todos los títulos desde La casa de los espíritus, en todas las ediciones posibles y en más de una tirada. García Márquez, Carlos Fuentes y Borges también suscitan interés editorial. Fuera de la literatura contemporánea, como en otros ámbitos de la cultura (Dalí, Picasso...), los nombres se reducen a los universales: Lorca y, por supuesto, Cervantes. El Quijote se ha traducido recientemente en todos los países: en Dinamarca compiten en el mercado dos ediciones que salieron simultáneamente tan sólo hace dos años;14 en Noruega la nueva edición (2003) de la editorial Aschehoug renueva la anterior, que ya tenía cien años (su traductor, Arne Worren, ha traducido el mismo año una selección de las Novelas ejemplares); en Islandia el escritor Gudbergur Bergsson —a quien debe mucho el interés por la literatura y la cultura españolas en ese país—,15 lo traduce de nuevo después de treinta años.

El turismo, por sus características, no siempre contribuye a aumentar la curiosidad cultural por nuestro país o a deshacer los tópicos todavía frecuentes en el terreno de la «cultura con minúscula». Sin embargo, el creciente turismo lingüístico, los viajes por estudios y los intercambios estudiantiles constituyen hoy en día un importante factor de acercamiento cultural entre España y el mundo escandinavo.

Según datos de la OCDE (Education at a Glance, 2003), en el año 2001 un total de 1.386 estudiantes escandinavos cursaban estudios de educación superior en España: casi el 3% de todos los estudiantes escandinavos de ese nivel en el extranjero. Destacan los porcentajes de Dinamarca (5,3%), Finlandia (3,41%) y Suecia (2,95%).16 Aunque aún hay mucho campo para la cooperación bilateral en este terreno y la lengua puede ser todavía un obstáculo para los escandinavos que quieren cursar estudios con obtención de grado académico en nuestro país —frente a Alemania, Reino Unido, Estados Unidos y otros países nórdicos—, es elocuentemente menor, por ejemplo, el número de estudiantes que eligen como destino Italia —un país, en principio, con atractivos similares a los de España—; y Francia tampoco atrae más que España a los universitarios finlandeses y daneses. Los porcentajes de noruegos (1,85%) e islandeses (0,74%) que cursan estudios superiores en España son menores, en parte, porque en los dos países la cifra total de estudiantes de nivel terciario en el extranjero es mucho más elevada que en sus vecinos nórdicos. En Noruega, sin embargo, en el curso 2001-2002, España era uno de los destinos preferidos para cursar estudios parciales, según su Instituto de Estadística (398 estudiantes de todos los niveles).

El dato está en relación con el incremento de la movilidad estudiantil entre España y Escandinavia y con el atractivo que tiene nuestro país como destino para los estudiantes y profesores que participan en los programas de intercambio comunitarios. Según las estadísticas de la Comisión Europea relativas al programa Erasmus, en el curso 2001-2002, un total de 1.088 estudiantes (el 12,37% de todos los estudiantes Erasmus de Escandinavia) y 159 profesores (el 10% de los participantes en el programa) eligieron España como país de destino. Para los estudiantes islandeses, fue el segundo destino (12,92% de los participantes), después de Dinamarca. Para los noruegos, España es el primer destino y la opción del 20% de todos los estudiantes Erasmus, con un elocuente ascenso en los últimos años, según muestra el gráfico 1Fuente: SIU, Centro noruego para la cooperación universitaria internacional, en http://www.siu.no/. Los 1.640 estudiantes españoles que eligieron Escandinavia (el 9,42% del total) prefirieron, por este orden, Suecia (589), Dinamarca (472), Finlandia (426), Noruega (135) e Islandia (18).

Como muestra adicional, un informe de CIRIUS (el Centro danés para la colaboración internacional y la movilidad educativa),17 que analiza la participación de los daneses en diferentes programas de intercambio de una estancia mínima de cinco días durante el curso 2000-2001, muestra que, globalmente, España (con 640 visitantes) es el tercer país preferido, sólo por detrás del Reino Unido (904) y Alemania (858). El gráfico 2 muestra la distribución de los participantes por países de destino y el gráfico 3 desglosa la participación de los daneses en los diferentes países por programas.

Como refleja el gráfico, España ocupa el segundo lugar en los programas más populares: Erasmus (con el 16% de los participantes, detrás del Reino Unido) y Comenius (con el 24,5% de los participantes, en este caso, después de Italia). Los programas donde atrae a menos estudiantes son los de tipo profesional (Leonardo o prácticas en el extranjero): en ese capítulo, los daneses prefieren claramente Alemania o el Reino Unido. Las cifras inversas —de extranjeros en Dinamarca— muestran que los participantes españoles constituyen el grupo más numeroso (557) de los que eligieron Dinamarca como país de destino, seguidos de alemanes (402), franceses (395) e italianos (390).

Las estancias por estudios en nuestro país de jóvenes que llegan con otras inquietudes que las del turista medio satisfacen y a la vez generan el interés por la lengua y la cultura. En las universidades de los países de origen ese interés se manifiesta en una cifra de alumnos estable o con tendencia a aumentar y en la mayor resistencia del español, en comparación con otras lenguas, ante el declive generalizado que sufren los estudios de Filología. Es, sin embargo, en los estudios de lenguas aplicadas o con un perfil económico y comercial, con mayores salidas profesionales, donde el español crece de manera más significativa. Ello indica que, a todos los factores de interés que señalábamos, hay que añadir también la valoración de la utilidad de la lengua por motivos prácticos o profesionales. El dinamismo económico de nuestro país, las nuevas posibilidades de los mercados americanos y la activa implicación de los países nórdicos en organizaciones y programas de ayuda al desarrollo son factores que, sin duda, influyen. Pero, si atendemos a las cifras de intercambio comercial entre España y Escandinavia, se deduce que el factor afectivo tiene también cierta influencia en la elección de los alumnos. Alemania, Reino Unido, Estados Unidos y los países vecinos son, con mucho, los principales socios comerciales de los países nórdicos; y también Francia ocupa una posición relativa bastante mejor que la de España. La actividad comercial, sin embargo, no deja de aumentar y sobresale, con cifras menos modestas, el capítulo de las exportaciones, que en Dinamarca, por ejemplo, han crecido un 106% entre 1997 y 2002, y en Islandia suponían un 5,2% del total en el año 2002 (5.º puesto), según sus respectivos Institutos de Estadística. La tabla 3 recoge las cifras de la balanza comercial entre España y Escandinavia referida al año 2001.

Del factor, también relevante, de la cercanía física —mayor o menor presencia de población hispanohablante— nos ocupamos en el apartado siguiente.

  • (2) Suecia es ahí la excepción —y el país que lleva la delantera a los demás— desde que en 1994 introdujo el español, en las mismas condiciones que el alemán y el francés, como opción de segunda lengua extranjera obligatoria desde el 6.º curso de primaria. Una medida similar está pendiente de aprobación este año en Noruega. volver
  • (3) Dinamarca y Suecia son los países que más recursos públicos dedican a sus sistemas educativos, con un 6,4% y un 6,3% de sus respectivos PIB (6,7% y 6,5%, respectivamente, si se suma la inversión privada). Los demás países nórdicos también están por encima de la media: Noruega (5,8%-5,9%), Islandia (5,7%-6,3%), Finlandia (5,5%-5,6%). Fuente: Education at a Glance OECD Indicators-2003 Edition, OCDE, 2003, en http://www.oecd.org/edu/eag2003/. volver
  • (4) En Islandia sólo hay un Consulado honorario dependiente de la Embajada española en Oslo. Los consejeros culturales de Suecia y Dinamarca, únicos países que cuentan con ese cargo en sus representaciones diplomáticas, comparten ese cometido con otras funciones como la de encargado de Asuntos Consulares y/o Administrativos. volver
  • (5) Con currículos alternativos o con disposiciones especiales en las áreas geográficas relevantes que garantizan el aprendizaje de todas las lenguas oficiales y regionales, bien como lengua de enseñanza, bien como lengua materna o como segunda lengua. En No­ruega las lenguas oficiales son el noruego —con dos modalidades (Bokmål y Nynorsk),que aprenden todos los alumnos— y el lapón —con tres dialectos principales—, que puede ser la lengua de enseñanza en los distritos del Norte. En Finlandia, todos los alumnos aprenden las dos lenguas oficiales: finlandés (93% de la población) y sueco (6%); el lapón es la lengua de enseñanza de una minoría en el norte del país. En Suecia existen cinco lenguas minoritarias reconocidas oficialmente que tienen un estatus especial en lo relativo a su enseñanza. En Dinamarca, además del danés, son oficiales en sus respectivos territorios, el groenlandés y el feroense. En Islandia la única lengua oficial hablada y escrita es el islandés, muy parecido en su forma actual a la primitiva lengua común escandinava; de ahí el interés, público y privado, en preservarla de influencias extranjeras. volver
  • (6) En países de geografía difícil, población dispersa y baja densidad demográfica, como Noruega e Islandia, la enseñanza a distancia también está muy extendida. volver
  • (7) Un estudio de Eli-Marie Drange, lingüista del Colegio Universitario de Agder (Noruega) —que forma parte de un proyecto de investigación mayor sobre el habla juvenil dirigido por Annette Myre Jørgensen, de la Universidad de Bergen— muestra cómo el español es actualmente la principal fuente de préstamos del habla coloquial de los jóvenes noruegos. «Adiós», «hola», «caramba», «nena», «vale»... y una buena lista de tacos han sustituido a las expresiones de procedencia anglosajona dominantes hasta hace muy poco. El spansktnorsk o «hispanonoruego» es la jerga que priva hoy entre los jóvenes. La investigadora atribuye el cambio a tres factores: el éxito de la música comercial latina, la facilidad de asimilación de los turistas noruegos, y que España y lo español están de moda. volver
  • (8) Cf. «Chapter H: Foreign Languages», en Key Data on Education in Europe 2002, Comisión Europea/EURYDICE/Eurostat, 2002. volver
  • (9) De nuevo advertimos que, desde esa fecha, las cifras han crecido mucho, pero partimos de éstas, como primera referencia, por ser el de Eurydice el único estudio comparativo a nivel europeo. volver
  • (10) Datos proporcionados por la Oficina de Turismo española en Dinamarca y por la de Noruega en lo referente también a Islandia. volver
  • (11) Daneses y noruegos llegan ya con una palabra que no van a tener que aprender en español por formar parte del léxico de sus respectivas lenguas: «sol». Tienen otra que, aunque en cierto modo también refleje (bromas de la historia de las lenguas) hacia dónde se dirige su interés por lo nuestro —según una encuesta de Eurostat, el nivel de precios en Noruega está un 39% por encima de la media de la Unión Europea— , hoy en día ya no les va a resultar tan útil: «gratis». volver
  • (12) El año 2002 se exhibieron 8 películas españolas en Dinamarca (5 de ellas estrenos) con una recaudación de 6.630.000 DKK (152.000 entradas), que representa un importante aumento con respecto al año anterior (517.000 DKK). La exhibición de películas españolas se ha mantenido en cifras parecidas en los años previos desde 1998: 5, 8, 9 y 5, respectivamente (Fuente: Statistics Denmark). En Islandia, comparativamente, la cifra de 2 ó 3 películas españolas exhibidas anualmente desde 1996 a 2001 (13.414 entradas; 9.791.000 ISK de recaudación en el 2001), de un total de unas 200 películas extranjeras —el 85% de Estados Unidos— es destacable y sólo ligeramente inferior a la de películas francesas o alemanas. En el año 2000 se proyectaron, además, 8 películas españolas en festivales de cine (Fuente: Iceland Statistics). volver
  • (13) Las Oficinas de Estadística de los tres países no desglosan el total anual de traducciones del español (quedan incluidas en el apartado «otras lenguas»), pero pocas veces superan la docena en todos los casos. Las de otras lenguas distintas de las nórdicas o del inglés tampoco representan un gran número, pero es considerablemente mayor. En Dinamarca (año 2002): 86 de francés, 70 de alemán y 98 de otras lenguas, de un total de 1.719 traducciones literarias. En Noruega (año 2001): 46 de francés, 45 de alemán y 122 de otras lenguas, de un total de 1.514 traducciones (no sólo literarias). En Islandia (año 2000): 14 de francés, 11 de alemán, 16 de otras lenguas, de un total de 210 traducciones literarias. volver
  • (14) En traducciones de Rigmor Kappel Schmidt y de Iben Hasselbalch, traductora esta última de buena parte de los novelistas españoles editados en danés. volver
  • (15) Ha traducido también a García Márquez, Juan Ramón Jiménez, Eduardo Mendoza y, del catalán, a Mercè Rodoreda. volver
  • (16) Entre hispanoamericanos (1.241) y españoles (996) sumaban 2.237 estudiantes hispanohablantes en Escandinavia, con una presencia mayoritaria en Suecia (745 españoles y 778 hispanoamericanos). volver
  • (17) CIRIUS, en http://www.ciriusonline.dk/. volver
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