Abel A. Murcia Soriano y Josep Maria de Sagarra Àngel
El Instituto Cervantes es la institución pública española, creada en 199164, con el cometido de difundir la lengua española y la cultura en español en el mundo. Esta labor difusora se lleva a cabo a partir de la red de Centros en el exterior del Instituto Cervantes (en la actualidad los centros en el exterior del Instituto son 38, más el Centro Virtual Cervantes, accesible a través de Internet)65, así como a partir de los centros de recursos para el autoaprendizaje del español, denominados Aulas Cervantes (en la actualidad, las Aulas Cervantes en funcionamiento son seis: cinco en Europa Centro-Oriental y una sexta en Extremo Oriente, el Aula de Hanoi). Otras dos formas de presencia del Instituto en el exterior son los llamados Centros Asociados, instituciones, públicas o privadas, ajenas a la Red Cervantes, aunque con un programa educativo homologado, así como las Aulas Virtuales Cervantes, sistema de autoaprendizaje a distancia, a través de Internet, mediante tutoría66.
En una etapa inicial, la organización de la red de centros del Instituto Cervantes se llevó a cabo a partir de la incorporación a ésta de instituciones (buena parte de los antiguos Centros Culturales) e infraestructuras diversas que el Estado español poseía en el exterior, las cuales bien se dedicaban ya previamente a su incorporación a la Red Cervantes a la difusión de nuestra lengua y cultura, bien habían tenido otras atribuciones. Se trataba, pues, de racionalizar los recursos existentes, incorporándolos siempre que ello fuera posible y que las circunstancias lo permitiesen a la institución especialmente creada por ley para la difusión de nuestra lengua y cultura en el exterior el Instituto Cervantes, evitando así la duplicidad de cometidos y la dispersión del esfuerzo67.
Asimismo, conforme al aumento de la actividad del Instituto y, por tanto, de sus necesidades de expansión, se procedió, de forma progresiva, a la apertura de nuevos centros en el exterior, destinados desde un principio a albergar dependencias del Instituto Cervantes. De este modo, conforme se ha ido completando la red de centros, se ha ido trazando una estrategia de objetivos y prioridades del Instituto, en consonancia con los objetivos y los intereses de la política exterior española, así como en respuesta a la demanda de difusión del español y al interés por la cultura en español, detectados en diferentes regiones o países. En la actualidad, dicha estrategia de objetivos y prioridades se encuentra bien definida, siendo fiel reflejo tanto de los intereses españoles como del interés por España y lo español en el mundo. Esta estrategia de expansión contempla, por orden de prioridades, las siguientes regiones geográficas: el continente europeo la Unión Europea y los países de Europa Centro-Oriental y del Este (entre éstos, particularmente los PECO), Estados Unidos, Brasil y el Lejano Oriente.
El interés del Instituto Cervantes por la región objeto de nuestro estudio puede fecharse hacia mediados de los años noventa, cuando se crean los Centros de Varsovia (1994) y Bucarest (1995)68, a efectos de un creciente interés de España por la región centroeuropea, así como en consonancia con el aumento de las relaciones en todos los terrenos con el conjunto de los países que la integran.
Así, pues, los dos primeros Centros del Instituto en la región centroeuropea se abrieron en las capitales de los dos Estados de mayor tamaño en la zona, Polonia y Rumanía (nos encontramos ya en época posterior a la desintegración de la antigua Yugoslavia).
En el caso de Polonia, la apertura de un centro en el exterior en Varsovia obedece al afán, por parte española, de intensificar la relación con el país que, en años venideros, parecía destinado a ejercer un liderazgo en el proceso de ampliación de la Unión Europea como efectivamente ha sucedido y con perspectivas de llegar a entablar unas relaciones especiales y privilegiadas con España pronóstico, éste, que también se ha cumplido. En el caso de Rumanía, la apertura de un Centro del Instituto en Bucarest obedeció a la voluntad española de respaldar el proceso de democratización iniciado en Rumanía tras la caída del dictador Ceaucescu, así como de estrechar las relaciones con un Estado con el que nos unen importantes lazos históricos y con el que compartimos rasgos importantes, como la pertenencia a la misma familia lingüística o la meridionalidad geográfica en una Europa con una progresiva tendencia integradora.
De fecha mucho más reciente es la creación del Instituto Cervantes de Moscú (inaugurado el 6 de febrero de 2002), tercer centro en el exterior que el Instituto Cervantes posee actualmente en Europa Centro-Oriental y del Este. La apertura del Centro de Moscú se inscribe en un contexto de estrechamiento de las relaciones bilaterales entre España y la Federación Rusa, observable desde la llamada «era Putin», así como para dar una respuesta adecuada a las necesidades del importante hispanismo ruso.
Completan la presencia de los mencionados tres centros en el exterior las cinco Aulas de que el Instituto dispone en la región, todas ellas de creación reciente: el Aula Cervantes de Sofía (inaugurada el 12 de mayo de 2000), el Aula Cervantes de Budapest (inaugurada el 8 de febrero de 2001), el Aula Cervantes de Praga (inaugurada el 21 de febrero de 2001), el Aula Cervantes de Belgrado (inaugurada el 5 de abril de 2002) y el Aula Cervantes de Zagreb (inaugurada el 8 de abril de 2002).
En proyecto se encuentra la apertura de dos nuevas Aulas Cervantes: una en Liubliana (cuya inauguración está prevista para 2004) y, posteriormente, otra en Bratislava. Asimismo, en fase de negociación se encuentra la creación de dos nuevos centros en el exterior, en Budapest y Belgrado, que pasarían a sustituir las Aulas actualmente existentes en esas capitales69.
A pesar de las considerables diferencias económicas, sociales, culturales entre Polonia, Rumanía y la Federación Rusa, no cabe duda de que los Centros Cervantes de Varsovia, Bucarest y Moscú responden a un patrón bastante similar de centro en el exterior, que los distingue de otros centros de la Red Cervantes. Dichas similitudes y diferencias mantienen directa relación con el carácter de la presencia española en Europa Centro-Oriental y del Este y con los objetivos de nuestra acción exterior en esta región.
En la actualidad, la acción exterior española en la que se inscribe la actividad de los centros del Instituto en Europa Centro-Oriental y del Este se ve caracterizada por una labor de marcado carácter político, concentrada en la construcción de unas relaciones bilaterales, encaminadas a favorecer el desarrollo de políticas comunes con los nuevos Estados miembros de la futura Unión Europea ampliada, así como encaminadas a fortalecer la relación bilateral en el caso de la Federación Rusa. Este carácter de la acción exterior española en la región incide directamente en el perfil y dinámica de los centros y Aulas Cervantes arriba mencionados, cuya actividad así la docente como la cultural representa una suerte de «escaparate» de España en una región inmersa en un proceso de profundas transformaciones, proceso en el que nuestro país aspira a desempeñar un papel relevante, por lo que la trascendencia y la intensidad de la presencia directa, así como la divulgación de los dos grandes activos que son el idioma y la cultura, revisten, en este contexto, una importancia capital.
Entre las características, comunes a los tres centros que el Instituto posee en la región de Europa Centro-Oriental y del Este, cabría, pues, destacar:
Como ya hemos indicado más arriba, uno de los ejes de la actividad que desarrollan los centros en el exterior del Instituto Cervantes junto a la acción cultural y a la labor informativa y de centros de recursos que realizan las bibliotecas de la Red gira en torno a la impartición de cursos de español.
El volumen de actividad académica registrado por los centros de Varsovia y Bucarest se cifra entre los más elevados de la red de centros del Instituto, actividad cuyo sostenido crecimiento ha tendido recientemente a estabilizarse, debido a la capacidad limitada de las infraestructuras disponibles (doce aulas en el caso del Centro de Varsovia; ocho aulas en el caso del Centro de Bucarest), sin que por ello pueda decirse que se ha tocado techo. Aunque, desde el momento de su creación, los Centros del Instituto Cervantes en Europa Centro-Oriental y del Este han prestado una gran atención a la formación de profesores, en los últimos años asistimos a acciones formativas sistemáticas, no sólo en los países de acogida de cada Centro, sino también en otros países del entorno, con el objetivo de paliar la falta de presencia institucional española en estos países (por ejemplo, en las repúblicas bálticas o en Moldavia) y atender así la demanda en ellos existente72. En cuanto al Centro de Moscú (once aulas), las perspectivas de crecimiento parecen indicar que en poco tiempo se convertirá en uno de los centros con mayor actividad docente de la Red Cervantes.
Así, pues, los datos de los tres Centros en la región Varsovia, Bucarest, Moscú, Gráfico 1 muestran un claro aumento del interés por nuestra lengua en Europa Centro-Oriental y del Este. Si en el primer curso completo (1995-1996) el Centro de Varsovia matriculaba a 980 alumnos, un año más tarde eran ya 1.554 los alumnos matriculados y, en el último curso académico (2001-2002), la cifra alcanzada ha sido de 2.511 matrículas. Esta misma tendencia se puede apreciar en los Centros de Bucarest y Moscú73.
La oferta de cursos generales de español que constituye el grueso de la oferta educativa de los Centros del Instituto Cervantes se ve complementada con una amplia oferta de cursos especiales74, que suponen entre un 5 y un 10 % de la oferta de cursos en los Centros de Varsovia, Bucarest y Moscú. Mención aparte merecen los cursos para empresas, en la mayoría de casos destinados a empleados de empresas de capital español instaladas en los países de la región: Telepizza y Ferrovial, en el caso de Varsovia; Campofrío, en el caso de Bucarest; Leche Pascual, en el caso de Moscú, etc. No obstante, los cursos de este tipo no son frecuentes (entre el 1 y el 2 % de la oferta total de cursos), dada la todavía escasa presencia de empresas españolas en esta región de Europa, en comparación con otras lenguas, como el inglés, el francés o el alemán, que tienen una importante difusión en el sector empresarial.
Junto a los cursos generales, cursos especiales y cursos para empresas, en los Centros del Instituto Cervantes se realizan también cursos de formación de profesores destinados tanto a los profesores del propio centro, como a los profesores de español de la zona75, impartidos tanto por personal de los propios centros, como por personal externo. Los cursos de formación de profesores que se han llevado a cabo en los Centros de Varsovia, Bucarest y Moscú han tenido mucha aceptación entre el profesorado de la zona, con una asistencia de más de 500 profesores.
En el terreno de la actividad formativa, más allá de las fronteras del país en el que los centros se encuentran ubicados, conviene destacar los cursos de formación de profesores organizados por el Centro de Varsovia a partir del año académico 2000/2001 en las ciudades de Dubrovnik (Croacia), Vilna (Lituania), Bratislava (Eslovaquia) y Moscú (Federación Rusa), con la perspectiva de una próxima ampliación de este género de actividad a Liubliana (Eslovenia), en 2003, así como por el Centro de Bucarest en la ciudad de Chisinau (Moldavia)76.
Por otro lado y como se habrá podido comprobar, la práctica totalidad de las acciones formativas de profesores de español en el exterior, llevadas a cabo por el Centro de Varsovia, se circunscriben al área de países del dominio lingüístico eslavo, con la única excepción de Lituania (aunque muy emparentada, por tradición histórica y cultural, con sus vecinos eslavos), de modo que podemos afirmar que en la actualidad desde Polonia se está incidiendo en las tres áreas o demarcaciones en las que básicamente se divide el mundo eslavo: el área occidental (cursos organizados en Bratislava, Eslovaquia), el área oriental (cursos organizados en Moscú) y el área meridional (cursos organizados en Dubrovnik, Croacia)77.
La elección de tres países eslavos como destinatarios de la actividad formativa del Centro de Varsovia no es casual: todas las lenguas eslavas presentan grandes semejanzas, que las hacen mucho más próximas entre sí a como lo son, por ejemplo, las lenguas románicas. La experiencia, pues, de ocho años del Centro de Varsovia en enseñanza del español como lengua extranjera a un público eslavo occidental el polaco, así como en la tipificación de dificultades en el aprendizaje y asimilación por parte de dicho público de las estructuras gramaticales, sintácticas y discursivas del español, acredita al personal docente del Centro de Varsovia como especialmente cualificado para la impartición de cursos formativos, dirigidos a profesores de español como lengua extranjera que operan en la zona de este dominio lingüístico; cursos, éstos, destinados, de una parte, a despejar las dificultades que el aprendizaje de nuestra lengua puede suponer para un público eslavo, por lo demás tradicionalmente habituado a planteamientos de carácter contrastivo en el aprendizaje de lenguas; y, de otra parte, a familiarizar al profesorado local con nuevas metodologías en la enseñanza y aprendizaje de lenguas extranjeras.
Consideramos que el diseño de un programa consecuente y ordenado de introducción de cualquier nueva segunda o tercera lengua en una determinada región geopolítica no debería obviar el substrato lingüístico sobre el que dicha nueva lengua se pretende introducir, particularmente cuando la región en cuestión abarca diversas comunidades lingüísticas con un estrecho nivel de parentesco. Una adecuada planificación y distribución de los recursos en función de las características de los destinatarios debería, sin duda, contribuir a la mejora de la calidad de la actividad docente.
Conviene, a este respecto, señalar también que el uso, en tanto que lenguas vehiculares, de la mayoría de las lenguas eslavas (quizá con las únicas excepciones del ruso, en las antiguas Repúblicas Socialistas Soviéticas hoy integradas en la CEI, y del polaco, en las importantes comunidades de EE. UU. y otros países de tradición anglosajona), así como de otras lenguas de la zona de Europa Centro-Oriental, como el húngaro o el rumano, se circunscribe al territorio propio de dichas lenguas, estando su demanda en el exterior reducida a los círculos minoritarios de los especialistas. Debido a ello, y con la perspectiva cercana del ingreso o de una relación más intensa con la Unión Europea, en la actualidad se observa un creciente interés en estos países por las grandes lenguas vehiculares inglés, español, francés, alemán78—, entre las que el español goza, en el momento actual, de una posición privilegiada en cuanto a perspectivas de crecimiento y expansión se refiere en Europa Centro-Oriental y del Este.
Como hemos indicado más arriba, una característica de la red de Centros del Instituto Cervantes en Europa Centro-Oriental y del Este consiste en una implicación y una participación activas en los programas de cooperación que la acción exterior desarrolla en los países de la región. En este sentido, y considerando que es el idioma el principal instrumento a efectos de lograr un efecto multiplicador de la difusión de la imagen de España en la zona, los programas de difusión del español entre determinados sectores y colectivos estratégicos revisten un carácter prioritario79.
A guisa de ejemplo, cabe citar aquí la iniciativa, conjuntamente desarrollada en los años académicos 1999/2000 y 2000/2001 por la Agregaduría de Defensa de la Embajada de España en Polonia y el Instituto Cervantes de Varsovia, consistente en la organización de cursos de inmersión de español, destinados a mandos de las Fuerzas Aéreas polacas, quienes, merced a los conocimientos de idioma así adquiridos, accedieron, en una segunda etapa, a cursos de oficiales de Estado Mayor en España, organizados por el Ministerio de Defensa español. Asimismo, en el año académico 2000-2001, el Centro de Varsovia organizó un curso de características similares, destinado a altos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores polaco80.Asimismo, con la intención de abrir progresivamente la posibilidad de ampliar el papel del español en la enseñanza reglada primaria y secundaria, el Centro de Bucarest tiene en proyecto la organización de un curso gratuito de lengua española para directores de institutos de bachillerato y funcionarios del Ministerio de Educación rumano. En la misma línea de actuación, para el año académico 2003-2004, se han concedido quince becas a funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores rumano.
A su vez, el Centro de Moscú ha organizado, durante el año académico 2002-2003, un curso de español destinado a un grupo de diputados de la Duma (el parlamento ruso).
Otras fórmulas eficaces de difusión de la imagen de España en tanto que país moderno, dinámico y con peso institucional en el contexto europeo e internacional a través de la red de Centros del Instituto Cervantes pueden ser la promoción, entre las élites locales, de los productos españoles, en colaboración con las Comunidades Autónomas, así como de los destinos turísticos españoles particularmente en relación con el turismo cultural y el turismo lingüístico o idiomático, en colaboración con Turespaña y las Consejerías de Turismo en el exterior.
Entre los productos españoles susceptibles de ser promocionados, particularmente en la mitad septentrional de la región de Europa Centro-Oriental y del Este, destacan la aceituna y sus derivados (sobre todo el aceite de oliva) y los vinos españoles. La aparición, en los últimos años, en los países de la región, de unas clases media y alta con bastante poder adquisitivo y curiosidad por las culturas gastronómicas de Europa Occidental, así como con una concienciación creciente por una alimentación sana y los beneficios de la dieta mediterránea, ha repercutido en un aumento del consumo de productos alimenticios de calidad, entre los que los productos españoles ocupan un lugar destacado, si bien su consolidación y popularización continúan requiriendo del apoyo de la acción exterior, particularmente de las Oficinas Comerciales del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) y de la Red de Centros del Instituto Cervantes: de las primeras, por cuanto se refiere a facilitar la introducción de los productos en los correspondientes mercados; de los segundos, en relación con la divulgación de las excelencias de la dieta mediterránea y de la tradición del consumo de los productos que la componen. En este sentido, la actividad difusora puede contemplar desde cursos de cocina y enología hasta seminarios sobre la historia del comercio del aceite y del vino en épocas diversas81.
La actividad cultural de los Centros de Varsovia, Bucarest y Moscú se caracteriza por su diversidad, abarcando la práctica totalidad de los ámbitos de la difusión cultural propia de la acción exterior82. En relación con el público receptor de la actividad cultural, desarrollada por los mencionados Centros del Instituto Cervantes, cabe distinguir aquí entre tres categorías fundamentales, correspondientes a tres tipos diferenciados de demanda: un público general mayoritario que declara su preferencia por las actividades relacionadas con el arte (exposiciones), la música (conciertos) y las artes escénicas (teatro y danza), y eventualmente el cine (producciones de corte esencialmente comercial, con traducción simultánea a la lengua local), cuya principal motivación es la simple toma de contacto con estas manifestaciones de la cultura española; un segundo tipo de público, más específico e iniciado en el mundo de la cultura en español, que acude a actividades de formato más reducido (como conferencias, seminarios, mesas redondas, etc.), más estrechamente relacionadas con la literatura, el pensamiento, la historia o la politología; y, en fin, un tercer colectivo, representado por el público interesado en actividades de contenido muy específico, relacionadas con la ciencia, la filosofía, la sociología, el medio ambiente, la arqueología, etc., organizadas, por lo general, en colaboración con instituciones locales (universidades, Academias de Ciencias, etc.), a menudo en el marco de convenios o programas de cooperación.
Un fenómeno común, apreciable, en mayor o menor medida, en toda la red de Centros del Instituto Cervantes, es la no necesaria coincidencia entre el público de la actividad docente (los alumnos de español) y el público de la actividad cultural. Esta constante resulta especialmente llamativa en los países de la región que nos ocupa, donde se distingue nítidamente un interés puramente «usual» por la lengua, por parte de los estudiantes de español, y un interés eminentemente «cognitivo», por parte del público de la actividad cultural.
Asimismo, en relación con la actividad informativa llevada a cabo por la Red Cervantes, un fenómeno característico de los países de la región que nos ocupa es la gran cantidad de solicitudes de información, préstamo o cesión de materiales promocionales, así como las numerosas iniciativas de colaboración recibidas por los centros del Instituto, en relación con el conocimiento o la divulgación a terceros del conocimiento sobre nuestro país (a menudo en el contexto de la Unión Europea), nuestra lengua y nuestra cultura. En este sentido, desempeñan una labor fundamental las bibliotecas de los centros y Aulas Cervantes, en tanto que puntos de información sobre temas harto diversos, desde los más prosaicos hasta cuestiones altamente especializadas83, siendo también muy notable el volumen de préstamo y de préstamo interbibliotecario registrado.
De las seis Aulas Cervantes que en la actualidad el Instituto tiene abiertas en el conjunto de su Red, cinco se encuentran en países de Europa Centro-Oriental, dato indicativo del especial interés que, desde fecha reciente, el Instituto viene concediendo a la región centroeuropea. Como se puede apreciar en la siguiente lista, las Aulas Cervantes, aunque dirigidas por técnicos del Instituto, se encuentran adscritas a universidades locales:
Estos centros de recursos y de autoaprendizaje del español, dotados de los más modernos recursos bibliográficos, audiovisuales e informáticos, ofrecen la posibilidad de un aprendizaje autónomo del idioma por parte de los usuarios, al tiempo que cumplen un destacado papel de difusión de la cultura en español, atendiendo las peticiones tanto de estudiantes de español como de toda persona interesada en la lengua española y en las culturas que tienen en ella su vehículo de expresión.
En la Tabla 8 puede apreciarse el perfil de los usuarios de las Aulas Cervantes sitas en la región que nos ocupa. Como se puede apreciar, a excepción del Aula de Budapest donde el porcentaje de hispanistas que frecuentan el Aula es prácticamente idéntico al de estudiantes universitarios, en todos los demás casos el porcentaje de estudiantes es muy superior al de hispanistas y profesores juntos. Estos datos vienen a confirmar que el perfil del «usuario del español» si se nos permite la expresión es, en los países del área centroeuropea, el de una persona eminentemente joven, que «invierte» en el conocimiento del español, en tanto que medio no sólo de aproximación a nuestro país y a nuestra cultura, sino de integración en la futura Unión Europea ampliada84.
A tenor, pues, de lo expuesto, en relación con la presencia y actividades del Instituto Cervantes en Europa Centro-Oriental y del Este, podemos deducir dos cuestiones fundamentales: en primer lugar, la existencia de un centro en el exterior (o, en su defecto, un Aula) del Instituto Cervantes en determinada área o país de la región produce un efecto multiplicador que se traduce en un aumento generalizado, tanto en la enseñanza reglada como en la no reglada así lo demuestran los datos numéricos ofrecidos en capítulos anteriores, del interés por nuestro idioma.
En segundo lugar, resulta muy llamativo el veloz crecimiento experimentado por los tres centros que el Instituto posee en la región, en una progresión muy por encima de las expectativas, fenómeno que denota un gran interés por la lengua española, en el contexto de una necesidad apremiante de aprendizaje de segundas lenguas vehiculares especialmente entre una población joven, ante la perspectiva de un pronto ingreso en la Unión Europea, así como de un estrechamiento de los lazos y las relaciones con Occidente, en el caso de la Federación Rusa.
Asimismo, destacan la importante labor difusora e informativa de la Red Cervantes en el conjunto de la región (siendo especialmente los Centros los principales nexos de unión con nuestro país, en tanto que auténticos «escaparates» de la imagen de España), así como la labor formativa y de apoyo al hispanismo local, mediante la organización de cursos de formación y la labor de difusión del idioma entre sectores y colectivos estratégicos de la sociedad local, en el contexto de proyectos de cooperación.
Este diagnóstico nos da una idea de las enormes posibilidades de expansión que en la actualidad se ofrecen para el español y la cultura en español en la región de Europa Centro-Oriental y del Este.