Como consideraciones generales
y ciertamente no lingüísticas, creo conveniente hacer las siguientes
reflexiones que afectan a responsabilidades muy distintas y que,
en algunos casos, exceden con mucho el ámbito educativo.
En primer lugar, sería necesario
sensibilizar a la opinión pública española sobre lo que nos une
a los países del Magreb frente a lo que nos separa. La historia
ni puede ni debe negarse, tampoco la realidad. Aquellos países que
acepten y sepan enfocar positivamente el fenómeno migratorio conseguirán
una adecuada integración social afrontando sin miedo este nuevo
reto. Entendemos que esta política puede y debe comenzar en cada
país fomentando el conocimiento del otro.
La sociedad futura debe contemplar
con valentía un mundo plural, democrático y multicultural. En este
sentido, hacer llegar nuestro idioma a la orilla sur del Mediterráneo
no puede sino beneficiarnos. En efecto, aquellos que conozcan nuestra
lengua y nuestra cultura estarán más cerca de nosotros, tanto si
son profesionales activos en su propio país como si son inmigrantes
que vienen buscando nuevos horizontes en nuestra tierra.
Nuestra generosidad ante
el menos favorecido debe comenzar por una política seria y permanente
de cooperación en todos los ámbitos. En el que nos concierne, creemos
que la inversión tanto humana como económica debería ser mayor y
contemplar tanto la mejora de los proyectos ya existentes como la
creación de otros.
Además de todas las sugerencias
aportadas en los párrafos anteriores, y concretamente dentro del
marco de las relaciones educativas y culturales, proponemos de manera
muy concisa las acciones que más abajo se relacionan y que, a nuestro
entender, darían un apoyo y un estímulo importantísimos a un gran
número de historiadores y expertos de los dos países -que hasta
el momento no siempre han visto publicado o reconocido el fruto
de su trabajo de investigación-.
a)
Creación de una gran biblioteca temática que englobe todas las
obras de temas hispano-marroquíes rescatando la abundante producción
de siglos pasados.
b)
Recuperación y publicación de forma estructurada de toda la documentación
relativa al Protectorado.
c)
Celebración de congresos y encuentros periódicos entre intelectuales,
historiadores y otros profesionales marroquíes y españoles.
d)
Apoyo a las asociaciones de hispanistas y de escritores marroquíes.
Por
otra parte, y desde una perspectiva más cotidiana pero no menos
efectiva, sería muy conveniente que, a efectos de proyectar nuestra
imagen y nuestra cultura, se llevasen a cabo acciones encaminadas
a lograr este objetivo. A modo de ejemplo se proponen las siguientes:
a)
Fomentar una política editora que permita la presencia efectiva
de libros españoles en las librerías de Marruecos.
b)
Secundar toda iniciativa que vaya dirigida a la creación de programas
de radio, televisión, publicaciones periódicas y secciones en
prensa en español.
c) Ayudar a aquellas
organizaciones no gubernamentales que fomentan la educación en
zonas deprimidas de estos países.
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