Javier Muñoz Sánchez-Brunete
Como consideraciones generales y ciertamente no lingüísticas, creo conveniente hacer las siguientes reflexiones que afectan a responsabilidades muy distintas y que, en algunos casos, exceden con mucho el ámbito educativo.
En primer lugar, sería necesario sensibilizar a la opinión pública española sobre lo que nos une a los países del Magreb frente a lo que nos separa. La historia ni puede ni debe negarse, tampoco la realidad. Aquellos países que acepten y sepan enfocar positivamente el fenómeno migratorio conseguirán una adecuada integración social afrontando sin miedo este nuevo reto. Entendemos que esta política puede y debe comenzar en cada país fomentando el conocimiento del otro.
La sociedad futura debe contemplar con valentía un mundo plural, democrático y multicultural. En este sentido, hacer llegar nuestro idioma a la orilla sur del Mediterráneo no puede sino beneficiarnos. En efecto, aquellos que conozcan nuestra lengua y nuestra cultura estarán más cerca de nosotros, tanto si son profesionales activos en su propio país como si son inmigrantes que vienen buscando nuevos horizontes en nuestra tierra.
Nuestra generosidad ante el menos favorecido debe comenzar por una política seria y permanente de cooperación en todos los ámbitos. En el que nos concierne, creemos que la inversión tanto humana como económica debería ser mayor y contemplar tanto la mejora de los proyectos ya existentes como la creación de otros.
Además de todas las sugerencias aportadas en los párrafos anteriores, y concretamente dentro del marco de las relaciones educativas y culturales, proponemos de manera muy concisa las acciones que más abajo se relacionan y que, a nuestro entender, darían un apoyo y un estímulo importantísimos a un gran número de historiadores y expertos de los dos países -que hasta el momento no siempre han visto publicado o reconocido el fruto de su trabajo de investigación-.
Por otra parte, y desde una perspectiva más cotidiana pero no menos efectiva, sería muy conveniente que, a efectos de proyectar nuestra imagen y nuestra cultura, se llevasen a cabo acciones encaminadas a lograr este objetivo. A modo de ejemplo se proponen las siguientes: