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En este artículo trataremos de dar una visión actualizada de la
enseñanza del español en el Magreb. En la mayor parte de nuestro
análisis, se expondrá la situación del español en Marruecos ya que
nuestra presencia en este país es, sin lugar a dudas, la más importante
en el Norte de África. Por razones evidentes, disponemos de abundante
información en lo que se refiere a Marruecos y menos extensa sobre
Túnez y Argelia; los datos de estos dos últimos países nos han sido
amablemente facilitados por los respectivos Centros del Instituto
Cervantes. Se exceptúan en este análisis Libia y Mauritania por
falta de estadísticas fiables y por considerar poco relevante nuestra
presencia, desde un punto de vista lingüístico, en estos dos países.
a)
Marruecos
Desde 1970, existen numerosos
estudios de interés lingüístico realizados tanto por arabistas españoles
como por hispanistas marroquíes; su enumeración sería imposible
y además los datos que facilitan estas obras no siempre concuerdan
con la realidad actual de la lengua española. Dicho lo anterior,
se expondrá una visión personal sobre el tema que nos atañe basada
en la experiencia y en los datos estadísticos más recientes sobre
el español en el Magreb.
En lo que a Marruecos se
refiere, y para intentar calibrar el peso del español, conviene
no olvidar nuestra relación de vecindad con todas las situaciones
de dificultad y de ventaja que ello conlleva. Como dato curioso
convendría recordar que el español se habla en Marruecos desde 1492,
momento en que se establecen colonias de judíos y musulmanes procedentes
de la península Ibérica; este dato, que no por evidente deja de
ser tenido en cuenta lo suficientemente, acaba de ser puesto de
relieve por el profesor Antonio Quilis en su libro recientemente
publicado La lengua española en el mundo.
Así, y a pesar de las cambiantes
relaciones entre los dos países, no es errado afirmar que la lengua
española, especialmente en la franja norte de Marruecos, ha tenido
siempre gran relevancia y forma parte de su acervo cultural. Al
viajero sin experiencia en este país no deja de sorprenderle el
excelente uso del español hablado de los habitantes del norte; quizá
también desconoce que desde principios del siglo XX
en época del Protectorado, existen centros docentes
españoles con carácter estable que, si bien tuvieron en su origen
vocación asistencial, han evolucionado con el tiempo hasta convertirse
en centros de alto prestigio educativo donde se han formado varias
generaciones de ilustres marroquíes que han sobresalido en todos
los ámbitos de la sociedad.
Las relaciones entre España
y el Magreb, y especialmente con Marruecos, tienen un carácter cambiante
pero siempre vivo, como lo demuestra el permanente interés no sólo
por hablar nuestra lengua sino por utilizarla como vehículo de cultura,
de educación o de acercamiento a lo europeo, sin que ello suponga
una renuncia a su propia lengua e idiosincrasia.
Efectivamente, desde un punto
de vista extralingüístico, lo español es, además, el puente hacia
lo europeo y hacia lo occidental en general. Muchos marroquíes rememoran
con nostalgia un pasado histórico común que les hizo formar parte
de otras culturas antaño europeas y supuso, a su vez, una importante
aportación árabe a lo europeo. Podemos hablar, sin temor a equivocarnos,
de un mestizaje cultural entre las dos orillas del Mediterráneo
que dio lugar a lo que más tarde sería una nación europea con vocación
integradora como es la España de hoy.
En la actualidad, el interés
por el español va más allá de lo cultural o histórico. La difícil
situación económica del Magreb hace que sus ciudadanos vean en sus
vecinos del norte una esperanza para la mejora de su nivel de vida.
El español, en este caso, se convierte en una vía para el acceso
a nuevos horizontes laborales. Los intereses económicos del Magreb
parecen orientarse hacia nuestro país e incluso hacia Iberoamérica
si observamos los viajes de carácter comercial, que recientemente
lleva a cabo la diplomacia marroquí. Pero España y lo español no
son sólo un objetivo en sí mismo para la economía marroquí sino
también un medio de promocionarse internacionalmente; todo ello
sin perder de vista el gran potencial turístico del Norte de África,
cuya clientela natural sería la española.
En el terreno de la educación,
hay que destacar el elevado número de alumnos procedentes de la
enseñanza secundaria marroquí que cursan estudios en las universidades
españolas, especialmente en la de Granada. Otra prueba evidente
del interés por el español es la existencia, desde hace varias décadas,
de distintos grupos de escritores, artistas e intelectuales marroquíes
cuyas obras se publican o se promocionan en nuestra lengua.
Para finalizar, y como dato
significativo, habría que señalar la existencia de un telediario
vespertino en español en la primera cadena de la televisión oficial
marroquí que se emite en hora de máxima audiencia, así como de varios
programas de radio de contenido cultural y de entretenimiento.
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b) Argelia
Por lo que se refiere al
español en el sistema educativo argelino hay que decir que tuvo
momentos de auge entre los años 1973 y 1985. Sin embargo, en el
año académico 1984/85, una decisión del Ministerio de Educación
argelino suspendió la enseñanza del español y del alemán (el italiano
y el ruso desaparecieron antes) como primeras lenguas extranjeras;
sólo se mantuvo el inglés y se introdujo la enseñanza de una segunda
lengua extranjera (español o alemán) en el primer año de secundaria.
Todo ello provocó una pérdida muy sensible del interés hacia la
lengua española. La reforma educativa que se inició en el curso
1991-92 hace reaparecer el español en la enseñanza secundaria, si
bien como asignatura optativa dentro de una de las ramas en que
se divide la enseñanza secundaria argelina. Es muy importante señalar
que el francés es asignatura obligatoria desde el tercer curso de
la educación primaria.
No obstante, es previsible
una futura recuperación del peso de la lengua española en el sistema
educativo argelino si nos atenemos a las peticiones de distintos
sectores económicos y sociales que reclaman la colaboración entre
España y Argelia en diversos ámbitos de común interés.
La imagen de España como
país moderno y democrático, los acuerdos entre universidades españolas
y argelinas, así como las frecuentes manifestaciones culturales
españolas en todo el país, auguran, como decíamos, un futuro esperanzador
del español en aquel país, en el que el Instituto Cervantes es embajador
de nuestra lengua y cultura.
c) Túnez
Aunque la presencia cultural
de España en este país se limita al Instituto Cervantes, hay que
señalar una gran actividad por parte de esta institución, que, con
el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI),
está relanzando nuestra lengua en Túnez. El español aparece en la
secundaria tunecina como tercera lengua, con carácter optativo,
después del italiano y el alemán. El francés es obligatorio desde
la educación primaria y el inglés desde la educación secundaria.
La comunidad hispanohablante
en Túnez es exigua y su peso nulo. No obstante, el esfuerzo antes
señalado por parte del Instituto Cervantes y de la AECI, y el auge
del turismo español hacia este país, hacen previsible un aumento
de la importancia de nuestro idioma a medio plazo. Como sucede en
todo el Norte de África, la España actual despierta un gran atractivo
al suponer un modelo de evolución política y económica, ya que la
consideran como plenamente europea y de alto nivel social, científico
y técnico. Al mismo tiempo, son grandes admiradores del arte y de
la historia de nuestro país. También Hispanoamérica despierta un
gran interés para la sociedad tunecina.
Expreso mi agradecimiento
a los responsables de los Institutos Cervantes en Marruecos, Túnez
y Argelia por su inestimable colaboración no sólo en cuanto a aportación
de datos sino también por sus acertadas consideraciones sobre la
situación del español y sus expectativas de futuro.
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