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El presente
trabajo pretende acercarse al fenómeno del español en Egipto y,
al mismo tiempo, recoger primeros datos de, entre otras cosas, la
enseñanza-aprendizaje del mismo, siempre como segunda lengua adquirida.
Una aproximación
al tema habrá de plantearse desde varios ángulos, todos ellos imprescindibles
a la hora de querer acotar el verdadero alcance de la difusión del
español en el mundo. He aquí el contexto africano, el árabe o el
de Oriente Próximo. Existen otros puntos de vista más ligados al
caso de Egipto, como el histórico o el sociopolítico propiamente
dichos, aquellos que tuvieron que ver con un proyecto de modernización
cuyos fundamentos datan de principios del siglo XIX.
Sin dejar de
tener en consideración otros niveles tan básicos en los estudios
de adquisición de segundas lenguas, como pueden ser el sociolingüístico
o el psicolingüístico, acerquémonos escuetamente a la base histórica
más reciente de la idea de introducir lenguas extranjeras en el
sistema educativo egipcio.
A principios
del siglo XIX, el plan de modernización del
país, llevado a cabo por Mohamed Alí, incluye una estrategia de
traducción de obras occidentales fundamentales, por lo que envía
a un grupo de estudiantes a Francia bajo la tutela de un instructor,
el ilustre Rifaa Al-Tahtawi (1801-1873) que, a su vuelta al país,
funda la Escuela Superior de Lenguas (Al-Alsun), institución pionera
en el Egipto moderno. Los traductores formados en dicha escuela
aprendían árabe, francés, turco, persa e italiano. El fruto de su
trabajo es el movimiento de traducción más importante desde entonces.
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Ese mismo afán
de modernización y el firme propósito de tender nexos con más culturas,
ambos nacidos y buscados a raíz de la segunda gran guerra en muchos
países del mundo, especialmente aquellos que querían escapar a hegemonías
culturales basadas en el inglés o el francés, en una etapa abiertamente
postcolonial, inducen a tener clara conciencia de que otras culturas
(y grandes literaturas) han sido injustamente relegadas a segundos
planos. Asimismo, otras realidades de marchamo político (movimientos
de liberación latinoamericanos o afroasiáticos; los No Alineados,
por ejemplo, tenidos en cuenta y hasta liderados por Egipto) despiertan
el interés por el español, idioma de la comunidad hispanoamericana,
bloque clave en muchos foros internacionales. De ahí nace la necesidad
de establecer una vía directa de conocimiento -y no a través de
terceros- de la realidad sociopolítica de muchos países de habla
hispana. En 1957, el gobierno egipcio decide incorporar el Departamento
de Español a la Escuela Superior de Lenguas (Al-Alsun), que aquel
año estrenaba una nueva etapa (tercera) de su fructífera existencia.
Un departamento de español que, en su momento, supone la puesta
en marcha de la primera enseñanza reglada del español en el país.
Mas, por aquellas fechas, igualmente, un Centro Cultural Hispánico
venía ofreciendo cursos de español desde hacía algunos años. E incluso
pocos años atrás aún, en 1950, Taha Husayn, el entonces ministro
egipcio de Enseñanza, inauguraba en Madrid el Instituto Egipcio
de Estudios Islámicos, el mismo año en que llegaba a España la que
después se convertiría en la primera y más prestigiosa promoción
de hispanistas formados en España.Razones de
espacio impiden seguir con tan apasionante historia. No obstante,
tan sólo vamos a adelantar algunos datos de interés: desde entonces,
al menos doscientos egipcios se han doctorado por las diferentes
universidades españolas, en las diversas ramas del saber. El arco
de especialización ha sido amplio hasta ahora: medicina, filología
española, literatura andalusí, ciencias de la información, ciencias
sociales, sociología, derecho, economía, historia y antropología,
ingeniería (agronomía, ingeniería industrial, arquitectura), filosofía
y pensamiento, veterinaria, física y química, y arqueología. Sin
contar, desde luego, una veintena de artistas graduados en la Real
Academia de Bellas Artes de San Fernando o los casi cincuenta estudiantes
que en la actualidad están desarrollando estudios de doctorado en
España (hay otros que hacen lo propio en Hispanoamérica, en México
y Colombia especialmente; mas no tenemos a mano el número exacto).
A principios de 2003, el recuento de hispanistas egipcios es de
sesenta. La Asociación Egipcia de Hispanistas, ahora en su
segunda etapa, hace un esfuerzo por reactivar el hispanismo egipcio
con una serie de actividades entre las que figura la reanudación
de la publicación de la revista Candil.
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Relaciones
culturales estatales hispano-egipciasTal vez esa
creciente actividad científica y cultural se deba en buena medida
a que ambos países fueran conscientes en su momento de la necesidad
de institucionalizar sus vínculos en ese campo. El 19 de enero de
1967 se firma el primer convenio cultural entre ambos países y,
el 12 de marzo de 1991, el Acuerdo de Cooperación Científica y Técnica,
los cuales establecen, entre otras cosas, que ambas partes se comprometen
a:
- Fomentar
el intercambio de profesores universitarios, de educación general
y técnica, y de investigadores científicos de uno y otro país.
-
Conceder becas a estudiantes y graduados para continuar sus
estudios e investigaciones en las universidades e instituciones de
la otra parte.
- Estimular el intercambio de delegaciones
científicas y culturales, y de visitas de profesores.
- Fomentar
el establecimiento de instituciones educacionales y culturales por
uno de los dos países en el territorio del otro.
- Crear cátedras
de lengua y literatura árabes en las universidades españolas y
de lengua y literatura españolas en las universidades egipcias,
favoreciendo o subvencionando la creación de departamentos de
español, lectorados en las universidades e instituciones de enseñanza
superior, profesorado en institutos de enseñanza media, así como
el intercambio de programas y planes de estudio adoptados por
sus respectivas universidades, centros de enseñanza superior y
escuelas de educación general y técnica al objeto de su homologación,
etcétera. Asimismo establecer el fomento de la traducción de obras
literarias y científicas fundamentales de escritores famosos de
ambos países.
Fruto de ello
son, a modo de ejemplo, los convenios entre universidades españolas
y egipcias (Universidad Complutense de Madrid-Universidad de El
Cairo; Universidad Autónoma de Madrid-Universidad de Ain Shams;
Universidad Autónoma de Madrid-Universidad de Alejandría; Universidad
de Granada-Universidad de Asiut), sin contar los proyectos y los
esfuerzos actuales por lograr de otros convenios entre universidades
de ambos países (hasta la fecha, ocho están en vías de ser firmados).
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Los ámbitos
y disciplinas que recogen estos convenios son los siguientes: Estudios
árabes e islámicos, Filología hispánica y Traducción, Arqueología,
Ciencias naturales, Derecho, Medicina, Historia, Ingeniería, Oceanografía
e Ictiología.
En primer lugar,
hemos de hacer hincapié en lo señalado anteriormente: en un primer
momento, el aprendizaje del español respondía plenamente a imperativos
de comunicación con otras realidades políticas y culturales que
hasta entonces no habían sido tenidas en consideración, es decir,
el objetivo era conseguir la formación de buenos traductores de
español.
En la actualidad,
otras motivaciones incitan al estudio del español, algunas expresivas,
obviamente; las otras, las más, son de carácter instrumental. El
turismo y las inversiones españolas en Egipto vienen despertando
interés desde hace años. Pero seamos más precisos. Para ello, tenemos
a mano una reciente encuesta recogida en una buena y muy oportuna
tesis doctoral a cargo de la Dra. Abir Abd El Salam1.
La encuesta,
realizada tomando como referencia una muestra de alumnos de español
de la Universidad de El Cairo, dio los siguientes resultados:
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a) En
cuanto a su elección de la carrera de Filología Hispánica:
Un 37,25% contestó
que su elección fue motivada por una razón instrumental, sobre todo
por las posibilidades de trabajo en el sector turístico; un 29,4%
tenía como objetivo viajar a España o a Hispanoamérica; un 17,6%
quería trabajar como traductor; el 11,7% como profesor de lengua;
y el 7,8% como diplomático.
Otros contestaron
que la elección fue casi por obligación, bien por la nota que habían
sacado en el bachillerato (14,7%), bien por indicación de los padres
(3,9%); amén de un 8,8%, que declaró que fue por recomendación de
algún pariente o amigo que había hecho Hispánicas; y finalmente,
un 1,96% de los encuestados manifestó que estudia el español porque
le parece interesante.
b) En
cuanto a su relación con la lengua española:
La mayoría
(84,3%) tuvo el primer contacto con el español en la universidad,
el 15,68% lo había estudiado en el instituto y sólo un 7,8% había
estado haciendo cursos en el Instituto Cervantes de forma simultánea
a las clases de la universidad.
c) En
cuanto a la disponibilidad comunicativa:
Un 86,3% contestó
que practicaba el español fuera de las aulas; el 52,9%, con los
amigos; el 11,76%, con los turistas; el 11,76%, con los profesores
nativos; el 5,88%, con la familia; y el 5,88%, consigo mismo2.
A continuación,
trataremos en primer lugar la enseñanza reglada del español, es
decir, regulada por el sistema educativo egipcio. Seguidamente,
veremos la enseñanza a cargo de la Administración española y nos
centraremos en el Instituto Cervantes. No vamos a abordar aquí con
detalle la modalidad de enseñanza no reglada del español en Egipto,
habida cuenta de que corre a cargo de centros privados no registrados
en el sistema educativo oficial del país, amén de la escasa incidencia
con que cuenta, hasta ahora, en el fenómeno que nos ocupa, puesto
que el número anual de matrículas de esta modalidad se calcula inferior
a 1.500.
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NOTAS
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1.
Cf. Abir Mohamed Abd El Salam, Estudio seudo-longitudinal
de errores léxicos y estrategias de comunicación
en la interlengua oral y escrita de hablantes de español
de origen egipcio, Tesis Doctoral, departamento de Filología
Española I, Facultad de Filología, Universidad
Complutense de Madrid, 2002.

2.
Ibid., págs. 114-118.

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