José Luján Castro
Se ofrecen, en primer lugar, los datos sobre el número de alumnos que han estudiado español como lengua extranjera en Europa, en el curso 2000-2001, y el número de profesores que han impartido las enseñanzas. La recopilación de los datos sobre alumnos y profesores de español como lengua extranjera se ha efectuado a través de las Consejerías de Educación de Alemania, Francia, Bélgica, Gran Bretaña, Italia, Portugal y Suiza, de las Asesorías Técnicas de Bulgaria, República Checa, Eslovenia, Hungría, Polonia y Rumanía, con la autorización de la Secretaría General Técnica del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y de la Subdirección General de Cooperación Internacional. Por su parte, el Instituto Cervantes facilitó los datos de alumnos y profesores pertenecientes a sus centros en Europa.
Se presentan, a continuación, ciertos datos acerca de las motivaciones y expectativas profesionales de los estudiantes de español como lengua extranjera. Estos otros datos se han obtenido a través de una encuesta respondida por un grupo de alumnos de la enseñanza secundaria y superior de Bélgica, los Países Bajos y Dinamarca en junio de 2001.
Se recogen, por último, a modo de conclusiones, los rasgos más significativos de la enseñanza del español en Europa. A la determinación de esos rasgos se llega por medio del análisis de todos los datos anteriores, aunque se consideran también otros datos relacionados con el tema.
El español como lengua extranjera en Europa se enseña de distinta forma y con diferentes niveles de exigencia, dependiendo de la finalidad para la que se aprende (con programas para comprender o hablar o escribir), de las características del sistema educativo en que se inscribe, de la edad de los alumnos, del número de horas semanales de clase, etc.
Nuestros datos sobre la enseñanza del español están referidos, todos ellos, al conjunto de europeos que aprenden español como lengua extranjera en cualquiera de sus formas. A los efectos de este estudio se han considerado tres formas de enseñanza: enseñanzas regladas, enseñanzas no regladas y enseñanzas a cargo de la Administración educativa española en su acción educativa en el exterior.
La mayoría de nuestros datos han sido obtenidos a través del recuento de los datos que figuran en cuestionarios ad hoc, uno por cada país europeo, cumplimentados por las Consejerías de Educación y Ciencia y las Asesorías Técnicas, antes mencionadas. Y están referidos, como ya se ha dicho, al curso 2000-2001.
Los resultados totales, tanto de alumnos como de profesores (tablas 1 y 2) se presentan distribuidos en bloques, según formas de enseñanza y grupos de países europeos en que se estudia el español (países de la Unión Europea, países en preadhesión y otros países. No están incluidos algunos de los países pertenecientes a la antigua Unión Soviética y a la antigua Federación Yugoslava).
Nuestros resultados (véanse las tablas 1 y 2) ponen de manifiesto que durante el curso 2000-2001:
Veamos a continuación, de forma pormenorizada, estos resultados generales.
Se entiende por enseñanzas regladas las establecidas oficialmente por cada país europeo en los diversos niveles que conforman sus sistemas educativos. Por lo general, las enseñanzas regladas europeas se refieren a cuatro niveles: «primaria», «secundaria», «superior» y «adultos». Partiendo de este supuesto, hemos recogido en nuestra investigación a los alumnos que durante el curso 2000-2001 estudiaron español en Europa como lengua extranjera, en el marco de una enseñanza reglada, agrupados dentro de una de esas cuatro categorías: primaria, secundaria, superior o adultos.
Para interpretar los datos y resultados de este bloque hay que tener en cuenta que el español forma parte de las enseñanzas regladas con diversas peculiaridades, según los diferentes países. De modo que puede tratarse de una asignatura obligatoria u optativa, y, en ambos casos, como primera, segunda, tercera y hasta cuarta lengua extranjera (sólo en un porcentaje muy pequeño se imparte como primera lengua extranjera). Nuestros resultados no distinguen si, dentro de las enseñanzas regladas, la enseñanza del español se imparte como asignatura obligatoria, optativa, primera, segunda o tercera lengua, etc.
Considerando el supuesto y la salvedad apuntada, en la tabla 3 se muestran los resultados obtenidos sobre el número de alumnos estudiantes de español como lengua extranjera en los niveles de primaria, secundaria, superior y adultos (3 160 383 alumnos, es decir, el 92,6% del total), distribuidos por países europeos. En la tabla 4 se recogen los 29 923 profesores que se han encargado de su enseñanza, distribuidos también por países.
En la Unión Europea la enseñanza primaria comprende, normalmente, 6 años de estudio y se desarrolla, en la mayor parte de los países, entre los 6 y 12 años de edad. La enseñanza de las lenguas extranjeras se hace obligatoria, generalmente, a partir del 3.º ó 4.º curso de la enseñanza primaria, excepto en Luxemburgo, en donde una primera lengua extranjera es obligatoria desde el primer año de primaria, es decir, desde los 6 años. Igual ocurre en Noruega.
Aproximadamente la mitad de los alumnos europeos reciben enseñanza de lengua extranjera, siendo la lengua inglesa la más estudiada.
Según nuestros datos (véase la tabla 3) han seguido enseñanzas de español como lengua extranjera en la primaria europea 78 262 alumnos (65 467 en países de la Unión Europea, 12 745 en países en preadhesión y 50 en Noruega). Hay que precisar que, generalmente, estas enseñanzas son de carácter complementario, excepto en Escocia, en donde la enseñanza del español en la enseñanza primaria puede formar parte del currículo escolar.
El número de profesores europeos encargados de la enseñanza del español en primaria ha sido de 1510 (véase la tabla 4).
La enseñanza secundaria en la mayor parte de los países de Europa comprende entre 6 y 7 años de estudio, desarrollándose, generalmente, entre los 12 y los 18 ó 19 años. La enseñanza de una primera lengua extranjera es obligatoria para todos los alumnos al comienzo de la enseñanza secundaria, en casi la totalidad de los países. Además, en este nivel educativo, la enseñanza de una segunda lengua extranjera con carácter obligatorio u optativo forma parte de su currículo. Según el informe Les chiffres clés de l’éducation en Europe1, en el conjunto de la Unión Europea el promedio de lenguas extranjeras aprendidas por los alumnos en la enseñanza secundaria general es de 1,4.
Como se ha indicado anteriormente, la enseñanza del español como lengua extranjera en la enseñanza secundaria general de la Unión Europea se lleva a cabo como segunda, tercera y hasta cuarta lengua extranjera, según se pone de manifiesto en la tabla 5, elaborada a partir de los índices que figuran en el informe ya citado.
En la tabla 5 puede observarse que el español se enseña en la secundaria de la mayor parte de los países de la Unión, si bien en porcentajes inferiores al 10%. En la enseñanza secundaria en Europa, según el informe al que nos venimos refiriendo, el inglés es la lengua más enseñada: el 91% de los alumnos aprenden inglés, el francés lo aprenden el 34%, el alemán el 15% y el español el 10%. En Luxemburgo, el porcentaje de alumnos que siguen las enseñanzas de español en la enseñanza secundaria se sitúa en el 11%. En Francia, un tercio de los alumnos siguen clases de español. Algo parecido ocurre en los países en preadhesión.
Por encima de la enseñanza obligatoria, en la enseñanza secundaria superior (bachillerato), las diferentes opciones de estudio elegidas por los alumnos determinan el número de lenguas extranjeras estudiadas y su carácter obligatorio u opcional. En algunos países, los centros disponen de la capacidad de ofrecer una o varias lenguas extranjeras, entre las materias a elegir, para conformar su «paquete de asignaturas».
Según nuestros datos (véase la tabla 3) en la enseñanza secundaria europea 2 657 059 alumnos han seguido enseñanzas de español como lengua extranjera (2 600 583 en países de la Unión Europea, 42 976 en países en preadhesión y 13 500 en otros). Se han encargado de impartirlas 22.016 profesores (véase la tabla 4).
Como es bien sabido, la educación superior en Europa posee connotaciones específicas, dependiendo de los diferentes países por cuanto se refiere a su acceso, programas, titulaciones, etc. En nuestra investigación, en este nivel educativo se han incluido todos aquellos alumnos que siguen estudios para los que se requiere el título de Bachiller o equivalente y en los que se imparte español como lengua extranjera como asignatura de programa, bien sea obligatoria u opcional. Están incluidos, pues, los alumnos estudiantes de Filología Románica y todos los alumnos estudiantes de cualquier otra carrera universitaria o de estudios superiores que incluya, entre las materias de su currículo, el español.
Según nuestros datos (véase la tabla 3) en la enseñanza superior europea 116 098 alumnos han estudiado español como lengua extranjera en el curso 2000-2001 (100 731 en países de la Unión, 12 067 en países en preadhesión y 3300 en otros). Se han ocupado de estas enseñanzas 2238 profesores (véase la tabla 4).
Las enseñanzas de adultos están muy extendidas en Europa. Unas se encuadran dentro de lo que generalmente se llaman clases de «promoción social» y tienen carácter académico, permitiendo a los ciudadanos que están fuera del sistema educativo poder continuar su educación; otras están destinadas a la educación para el ocio, la salud, la cultura, etc. de las personas adultas y, por supuesto, al aprendizaje de idiomas. También, en este caso, los datos de esta categoría recogen, conjuntamente, a todos los adultos estudiantes de español.
Según nuestros resultados, siempre referidos al curso 2000-2001 (véase la tabla 3) 308 964 personas en Europa han estudiado español a través de las enseñanzas para adultos (307 914 en países de la Unión Europea, y 1050 en los países en preadhesión). Y 4159 profesores europeos se han ocupado de su enseñanza (véase la tabla 4).
Se entiende aquí por enseñanza no reglada del español en Europa la no registrada oficialmente en el sistema educativo de los países europeos, en cualquiera de sus niveles. A los efectos de este estudio, en este bloque se ha incluido tanto a los alumnos de español que han cursado esta materia en las escuelas de lenguas modernas de las universidades como a los alumnos que han estudiado español en academias privadas.
Según nuestros datos, muchos de ellos estimados por la dificultad que supone conseguirlos, durante el curso 2000-2001 han cursado enseñanzas no regladas de español en Europa un total de 209 854 alumnos, lo que representa un 6,2% del total de alumnos europeos de español como lengua extranjera (véase la tabla 3). Y un total de 2586 profesores se han ocupado de impartirlas (véase la tabla 4).
En esta categoría de enseñanzas no regladas se inscriben los alumnos que han cursado enseñanzas de español elegidas de manera optativa y no como asignatura de programa de sus respectivas carreras, pues, en otro caso, figuran inscritos dentro de la categoría de «educación superior» del bloque de enseñanzas regladas.
Nuestros resultados (véase la tabla 3) señalan que 136 284 alumnos han seguido enseñanzas de español en las escuelas de lenguas modernas de las universidades europeas (130 700 en países de la Unión, 5284 en países en preadhesión y 300 en otros). De esas enseñanzas se han encargado 1028 profesores (véase la tabla 4).
El cálculo del número de alumnos que siguen enseñanzas no regladas de español a través de academias de idiomas privadas en Europa y de sus respectivos profesores resulta muy difícil ya que, generalmente, no existen datos oficiales al respecto, tal como se desprende de las notas y observaciones correspondientes a la tabla 3.
Según nuestros datos (véase la tabla 3) 73 570 alumnos han seguido cursos de aprendizaje de español en las denominadas academias europeas de idiomas (43 180 en países de la Unión, 5 390 en países en preadhesión y 25 000 en otros). Han impartido estas enseñanzas 1 558 profesores (véase la tabla 4).
Se recogen en este bloque las enseñanzas de español como lengua extranjera en Europa a través de programas e instituciones relacionadas con la política educativa española en el exterior, esto es, enseñanzas complementarias de lengua y cultura españolas a través de las Consejerías de Educación en las diferentes Embajadas de España en Europa; enseñanzas de español como lengua extranjera en Secciones Españolas y en Escuelas Europeas, dependientes de las citadas Consejerías y del Consejo Superior de las Escuelas Europeas, respectivamente; y, finalmente, se incluyen, también, las enseñanzas de español a cargo de los Institutos Cervantes, ubicados en Europa.
Según nuestros datos (véase la tabla 3) el número de alumnos pertenecientes a este bloque (41 619) apenas representa un 1,2% del total de alumnos de español como lengua extranjera en Europa. Se han ocupado de estas enseñanzas 394 profesores, generalmente, profesores españoles destinados en Europa (véase la tabla 4).
Las enseñanzas complementarias de lengua y cultura españolas para hijos de residentes españoles en el exterior tienen como principal objetivo «mantener y cultivar los vínculos lingüísticos y culturales con España, por parte de los alumnos españoles escolarizados en los sistemas educativos de otros países», tal como se indica en el Informe de la Acción Educativa en el Exterior, 20012. Estas enseñanzas, instauradas a finales de los pasados años sesenta y comienzos de los setenta, hoy funcionan, en la práctica, como clases de español como lengua extranjera.
En el curso 2000-2001, 15 790 alumnos han seguido este tipo de enseñanzas en Alemania, Bélgica, Francia, Gran Bretaña, Luxemburgo, los Países Bajos y Suiza, como puede comprobarse en la tabla 3. Han impartido dichas enseñanzas 172 maestros españoles (véase la tabla 4).
Las Escuelas Europeas fueron creadas en Luxemburgo el 12 de abril de 1957 para atender a los hijos de los funcionarios europeos. En ellas se enseñan la práctica totalidad de las lenguas europeas. El español como lengua extranjera lo aprenden los alumnos como segunda, tercera y cuarta lengua extranjera.
Las Secciones Españolas tienen por objeto propiciar la proyección de la lengua y la cultura españolas y ampliar las posibilidades de impartir o recibir educación española en el contexto de experiencias educativas interculturales bilingües. Se hallan instaladas en centros extranjeros de secundaria; en el curso 2000-2001 han funcionado veinte Secciones Españolas en Europa.
Un total de 5 306 alumnos, distribuidos como se indica en la tabla 3, han seguido enseñanzas de español como lengua extranjera en las Escuelas Europeas y en las Secciones Españolas. (No se contabilizan los alumnos españoles que han seguido sus estudios en español en las Secciones Españolas de las diversas Escuelas Europeas.) Estas enseñanzas han sido impartidas por 121 profesores españoles, entre maestros y profesores de secundaria (véase la tabla 4).
Al Instituto Cervantes, organismo público creado por el Gobierno español el 21 de marzo de 1991, le corresponde la promoción de la lengua y cultura de los países hispanohablantes. Para el cumplimiento de esta finalidad el Instituto Cervantes, entre otras actividades, se ocupa de promover y organizar cursos para la enseñanza del español en el exterior.
Según los datos facilitados por el propio Instituto, recogidos en la tabla 3, un total de 20 873 alumnos han seguido cursos de enseñanzas de español en los diversos Institutos Cervantes ubicados en Europa (17 814 en países de la Unión y 3059 en los países en preadhesión). De dichas enseñanzas se han ocupado 101 profesores de plantilla y un número mayor de profesores contratados (véase la tabla 4).
Las motivaciones y expectativas que subyacen en la decisión de estudiar español como lengua extranjera por parte de los europeos que han elegido el estudio de nuestra lengua son, a buen seguro, de muy diversa índole. Partiendo de este supuesto un grupo de expertos en promoción del español y apoyo de su enseñanza como lengua extranjera de la Consejería de Educación y Ciencia de Bélgica seleccionó un conjunto de razones que, a su juicio, podían reflejar las motivaciones más frecuentes por las que los europeos pueden desear estudiar español. De igual modo se procedió en relación con el tema de las expectativas profesionales.
Ese mismo grupo de expertos dispuso la relación de motivaciones y expectativas seleccionadas en forma de preguntas y elaboró un cuestionario de base semiestructurada para ser respondido por estudiantes europeos de español de la enseñanza secundaria y de la enseñanza superior. En él se incluyen un conjunto de preguntas de respuesta cerrada entre las que figuran preguntas referidas a las razones que les indujeron a elegir la asignatura de español, a su determinación de seguir estudiando español una vez finalizados sus estudios de secundaria o de nivel superior, y a los ámbitos y categorías profesionales en que esperan poder ejercer la profesión a que les conduzcan sus estudios. El cuestionario incluía también una pregunta abierta referida a lo que piensan los estudiantes sobre la utilidad que el saber español puede tener en su futura vida profesional.
El cuestionario fue repartido entre un grupo de estudiantes de español como lengua extranjera, de entre los contabilizados en los 3,5 millones de alumnos estudiantes de español del curso 2000-2001. Fue respondido, de forma anónima, por 559 alumnos de español como lengua extranjera (301 alumnos de la enseñanza secundaria y 258 de la enseñanza superior de Bélgica, los Países Bajos y Dinamarca).
Las respuestas a las diferentes cuestiones, expresadas en porcentajes, se exponen ordenadas de mayor a menor porcentaje, en las tablas 6, 7, 8, 9 y 10.
Los resultados que se ofrecen a continuación reflejan las motivaciones y las expectativas de dos grupos de alumnos pertenecientes a los colectivos de personas más importantes de entre los que estudian español como lengua extranjera en Europa: estudiantes de enseñanza secundaria y de enseñanza superior. Sin embargo, estos resultados no pueden considerarse totalmente representativos de las personas que estudian español en Europa, ni estadísticamente significativos, debido a la distribución y al reducido tamaño de la muestra.
De entre las razones propuestas en el cuestionario para estudiar español como lengua extranjera, los alumnos seleccionaron las que figuran en la tabla 6.
Sobre la continuidad de los estudios de español al terminar la enseñanza secundaria y superior, respectivamente, las respuestas obtenidas se recogen en la tabla 7.
Las razones explicitadas por aquellos que quieren seguir estudiando español como lengua extranjera, tras terminar sus estudios de enseñanza secundaria o superior, se ordenan en la tabla 8.
Los resultados obtenidos señalan que casi la mitad de los estudiantes europeos de enseñanza secundaria y superior elige estudiar español como lengua extranjera por razones de afecto, «porque les gusta la lengua española», y, además, un elevado número de ellos piensa seguir estudiando español una vez que finalice sus estudios de enseñanza secundaria o de enseñanza superior.
En la tabla 9 se muestran los ámbitos profesionales en los que piensan desenvolverse en el futuro los estudiantes de español.
Y las categorías laborales que esperan poder ejercer se distribuyen del modo reflejado en la tabla 10.
Los resultados obtenidos parecen indicar que, a grandes rasgos, los estudiantes que eligen español como lengua extranjera se inclinan por profesiones relacionadas con el mundo de la economía, del comercio y de la empresa, y aspiran a ejercer profesiones liberales y a ocupar puestos de mando intermedio.
Los resultados expuestos sobre el número de estudiantes de español en Europa, sobre el número de profesores de español, sobre las motivaciones que impulsan a su estudio y sobre las expectativas profesionales de los estudiantes cabe enjuiciarlos en función de diversas perspectivas y criterios o simplemente reseñarlos. En este artículo nos vamos a limitar a constatar los que, a nuestro juicio, constituyen los rasgos más identificativos de la enseñanza del español en Europa. Ello se hace tomando en consideración nuestros datos y los ofrecidos en un estudio reciente, que data de febrero de 2001, sobre Les Européens et les Langues3, referido a los 15 países miembros de la Unión Europea.
Pensamos que, en síntesis, las características más significativas y relevantes de la enseñanza del español en Europa, son las siguientes:
En la actualidad, según el citado estudio Les Européens et les Langues, el 7% de los ciudadanos europeos no españoles pertenecientes a la Unión Europea sabe español. Este porcentaje equivale en cifras aproximadas a 23,45 millones de personas.
Para interpretar estas cifras téngase en cuenta que además de su lengua materna, los ciudadanos europeos han declarado saber:
La cifra de 23,45 millones de personas que declaran saber español puede resultar compatible con nuestros resultados: 3 412 206 personas, al menos, han estudiado español como lengua extranjera en Europa en el curso 2000-2001.
Pues, téngase en cuenta que nuestro resultado, además de estimado a la baja, representa sólo una parte del «segmento de todos los europeos que estudian y han estudiado español como lengua extranjera» y, por otra parte, un sector muy importante de ese 7% de los ciudadanos europeos no españoles que dice saber español afirma haberlo aprendido por sí mismo y/o mediante estancias prolongadas en España.
Lamentablemente, no se dispone de datos precedentes sobre el conocimiento del español por parte de los europeos ni sobre la enseñanza del español como lengua extranjera en Europa y, por tanto, no es posible realizar ningún tipo de comparación. No obstante, algunos hechos como los siguientes parecen confirmar que la enseñanza del español como lengua extranjera se halla en fase de expansión en Europa.
En Francia 2 036 813 alumnos estudian español como segunda lengua extranjera en la enseñanza secundaria. Esta cifra representa el 34% de los estudiantes franceses de secundaria y el 60% del total de estudiantes europeos de español como lengua extranjera. Y entre Francia y Gran Bretaña el número de estudiantes de español constituye el 75% del total de los alumnos que estudian español en Europa.
A través de las informaciones recibidas y de los contactos mantenidos en estos últimos años con personas encargadas de la organización de las enseñanzas de lenguas modernas en las escuelas de las universidades en algunos países europeos, hemos podido saber del interés de los alumnos universitarios por aprender español, así como del creciente número de ellos, sobre todo de estudiantes de las ramas Económica y Empresarial. Esos mismos hechos hemos tenido ocasión de constatarlos en Bélgica, los Países Bajos y Dinamarca, en donde, progresivamente, sigue aumentando el número de alumnos de español en la educación superior y en las escuelas de lenguas modernas de sus universidades.
Algo similar ocurre con la enseñanza del español en el ámbito de las personas adultas. Especialmente, en países como Alemania, Austria, Bélgica y los Países Bajos, en donde el número de adultos que aprenden español es considerablemente superior al número de estudiantes de español en secundaria.
Como puede deducirse de lo dicho en el punto 1.1.1, al hablar de la enseñanza del español en la educación secundaria europea, el español no se estudia, salvo en algún centro, como primera lengua extranjera en la enseñanza secundaria de ningún país europeo (el inglés es estudiado como primera lengua extranjera en todos los países de la Unión Europea, excepto Bélgica y Luxemburgo, por su consabida situación de bilingüismo y trilingüismo, respectivamente). Si bien el mencionado estudio sobre Les Européens et les langues afirma que del 7% de los ciudadanos europeos que saben español además de su lengua materna, el 1,5% ha estudiado español como primera lengua extranjera, el 3,5% ha estudiado español como segunda lengua extranjera y el 1,5% ha estudiado español como tercera lengua extranjera.
Ciertamente, el español se imparte en la enseñanza secundaria de la mayor parte de los países de la Unión Europea, aunque como segunda, tercera o cuarta lengua extranjera, y ello en porcentajes que no sobrepasan el 6%, excepto en Luxemburgo y Francia en donde el 11% y el 34% de los alumnos luxemburgueses y franceses de enseñanza secundaria general siguen cursos de español como cuarta y segunda lengua, respectivamente (véase tabla 5).
En este contexto, hay que dejar constancia también de la situación del español por delante del francés y/o alemán como tercera lengua extranjera en varios países, como por ejemplo Dinamarca, Noruega y los Países Bajos.
Los resultados obtenidos en nuestra encuesta ponen de manifiesto que casi la mitad de los estudiantes encuestados (44%) que eligen estudiar el español, lo hacen única y exclusivamente por razones de tipo afectivo, «porque les gusta nuestra lengua».
Por otra parte, un porcentaje semejante de los alumnos encuestados que eligen el español como lengua extranjera piensan trabajar en el mundo de la economía, el comercio y la empresa. Y es que el español es cada vez más valorado como lengua útil por los europeos y forma parte de las lenguas de los negocios.
A este respecto, según el estudio Les Européens et les langues, los ciudadanos europeos opinan que:
En el mismo estudio se concluye que la valoración de la utilidad sobre el conocimiento del inglés y del español está en relación con la edad y con los años de estudios. De forma que a medida que disminuye la edad de las personas y aumentan sus años de estudios, más útil consideran el conocimiento del inglés y del español. Sucede, sin embargo, lo contrario respecto a la valoración del francés.