José Luján Castro
El enorme interés que se viene observando desde hace unos años por la enseñanza-aprendizaje del español en el mundo y en Europa en particular es un fenómeno relativamente sorprendente.
Entre las causas que parecen explicar este fenómeno se suelen señalar las siguientes: el hecho de que sea nuestro país el preferido por una gran mayoría de los europeos para pasar sus vacaciones; la incorporación reciente de España a la Unión Europea; el atractivo que ejercen para muchos europeos, sobre todo para los jóvenes, las gentes, las tierras, el folclore, la música, etc., de la América Iberoamericana, lo que se da en llamar «la cultura en español», unido al auge que viene experimentando el español en Estados Unidos; y, en fin, la posibilidad de hacer negocios en diversos países de habla española con cada vez mayor capacidad económica y comercial, como es el caso de España, Méjico, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, etc. En definitiva, la necesidad de viajar y de divertirse, de comunicarse, de adentrarse en nuestra cultura o de negociar, es lo que ha dado lugar a que desde hace una docena de años, aproximadamente, se venga produciendo un aumento constante de la demanda de la enseñanza de español en muchos países de Europa.
Pero, cualesquiera que sean las causas y el peso de su incidencia en ese aumento de la demanda de español, de lo que no cabe duda es de que se trata de un fenómeno realmente importante, con repercusiones de diverso tipo, entre ellas, económicas. De éstas se vienen ocupando algunos estudios, en los que se considera el español como recurso económico y se habla de industrias de la enseñanza del español como lengua extranjera. Recientemente, también se ocupó de ello el II Congreso Internacional de la Lengua Española. En todo caso, el aumento de la demanda de la enseñanza de español en Europa, además de constituir una creciente fuente de ingresos y una oportunidad para extender nuestra cultura, supone una responsabilidad y exige un despliegue de esfuerzos de todo género para hacer frente a los compromisos que tal demanda comporta.
Sin embargo, a pesar de la incuestionable importancia que desde la vertiente política, económica, cultural, etc., reviste el tema de la enseñanza del español como lengua extranjera, en Europa son muy pocos los estudios y las indagaciones efectuados sobre el número de estudiantes europeos de español, sobre las formas y lugares en que lo estudian y sobre las razones que impulsan a los europeos a estudiar español.
La escasez de tales estudios e indagaciones dificulta considerablemente valorar la verdadera dimensión de este, cada vez más importante, fenómeno. Impide efectuar estudios comparativos, concretar sus repercusiones económicas y, sobre todo, no permite diseñar y establecer las estrategias y los caminos más apropiados para la promoción y la mejora de la enseñanza del español en Europa.
Este artículo quiere contribuir a la profundización en el conocimiento de la enseñanza del español como lengua extranjera en Europa. Como aportación principal se ofrecen las cifras de alumnos y de profesores en cada una de las diversas formas de enseñanza de casi todos los países europeos1. Se aportan también ciertas cifras sobre las razones que han impulsado a un grupo de alumnos europeos de Bélgica, los Países Bajos y Dinamarca a elegir la asignatura de español como lengua extranjera. Se añaden, finalmente, un conjunto de consideraciones en relación con la mejora de la enseñanza del español como lengua extranjera en Europa.
Los datos generales sobre la enseñanza del español en Europa figuran en un primer bloque. A continuación, en un segundo bloque, se exponen nuestras propuestas para la mejora de esta enseñanza.
Y, antes de proseguir con el desarrollo de este artículo, quiero expresar mi agradecimiento a todas aquellas personas que de forma directa o indirecta han contribuido a su realización, cumplimentando estadillos, aplicando cuestionarios, elaborando tablas, etc. y, en especial, a la asesora técnica de la Consejería de Educación y Ciencia de la Embajada de España en Bélgica, Matilde Martínez Sallés.