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El español en el mundo > Anuario 2002 > E. Lamo y J. Noya. Conclusiones
El español en el mundo

El mercado de las lenguas: La demanda de español como lengua extranjera en Francia y Alemania

Emilio Lamo de Espinosa y Javier Noya

7. Conclusiones

La tabla 11 resume los principales resultados numéricos obtenidos en este estudio.

Sin duda, el líder de los idiomas extranjeros en los dos mercados es, evidentemente, el inglés. En los dos países, y en cualquiera de los tres momentos estudiados (pasado, presente y futuro o potencial), la demanda del inglés siempre supera a la del español. El español es la segunda o la tercera lengua estudiada, de modo que el primer competidor actual y potencial del español resulta ser el italiano —en Francia incluso nos supera en demanda—. Los segundos competidores son, en Francia el alemán, y en Alemania el francés.

Sin embargo, si estudiamos detenidamente la demanda en los tres aspectos, la curva del español en comparación con la del inglés nos revela la potencialidad de nuestra lengua, al menos en el mercado alemán. En el caso del inglés, la curva de demanda presenta una misma función en los dos países: se estudiaba mucho (casi 70% en Francia y 60% en Alemania), se sigue estudiando mucho (18% en Francia y 13% en Alemania), pero por eso mismo su demanda potencial es alta en Francia (30%) pero no tanto en Alemania (18%). En el caso del español no es así. En el pasado fue mucho más estudiado en Francia que en Alemania, pero en el presente observamos un cambio, pues tenemos unos porcentajes casi idénticos en los dos países: el 5,6% de los franceses y el 3% de los alemanes estudian español. Finalmente, la tendencia se consolida al considerar la demanda potencial, pues, en términos absolutos, más personas en Alemania que en Francia desearían estudiar español en el futuro.

Los resultados anteriores parecen estar relacionados con el ciclo de vida de los idiomas como segundas lenguas. El mercado del inglés en los países que estamos analizando está más maduro y, consecuentemente, la demanda potencial no es mucho mayor que la actual —en especial en Alemania—. En este sentido, el español podría entrar en fase de crecimiento en ese país22 pues la diferencia entre el estudio actual y el potencial es mucho mayor que la del inglés.

2. La segmentación de la demanda

Si un idioma extranjero es una lengua instrumental —útil e, incluso, necesaria para acceder a un empleo o para promocionarse en el puesto de trabajo—, la demanda variará según la posición en el mercado de trabajo, siendo mayor entre quienes están o esperan estar más integrados en el mercado laboral cualificado, en el que el idioma es una parte importante de los requerimientos —varones, jóvenes, estudios superiores, hábitat urbano—. Por el contrario, si una lengua es expresiva, la distribución de su demanda estará menos asociada a estas variables sociodemográficas.

Podemos, por consiguiente, plantear la hipótesis de que, dado su carácter instrumental en Francia, el español será más parecido al inglés en su segmentación, mientras que en Alemania tendrá una pauta diferente.

Efectivamente, en el pasado, y tanto para el inglés como para el español, la demanda disminuía con la edad y aumentaba con el nivel de estudios y el tamaño de hábitat en los dos países. La principal diferencia entre el inglés y el español radicaba básicamente en el sexo: en Alemania el inglés se estudiaba más entre los varones, y el español, más entre las mujeres; en Francia, el inglés se estudiaba más entre los varones, mientras que con respecto al español —como a otras lenguas exceptuando el inglés— no había diferencias por sexo. Resumiendo, en Alemania, más que en Francia, el inglés era «cosa de hombres», un resultado consistente con su carácter instrumental.

En la actualidad, el perfil sociodemográfico de la demanda del español y el inglés en Alemania varían más que en el pasado. Se mantienen las diferencias por sexo, aunque sean más tenues. Por edad, la demanda del inglés desciende linealmente con la edad, mientras que la del español es rígida. Además, la demanda de español aumenta linealmente con el nivel de estudios, mientras que la de inglés es curvilínea (más entre las personas con estudios medios que en las de estudios superiores). Finalmente, la demanda de inglés en Alemania aumenta con el tamaño de hábitat, mientras que en el caso del español no se da esa asociación. En Francia, y frente a lo que sucede en Alemania, el perfil de la demanda actual del inglés y el español son semejantes: disminuye con la edad y aumenta con el tamaño de hábitat.

Finalmente, en lo relativo a la demanda potencial de nuevo se reproduce el patrón de segmentación de la demanda actual: diferencias marcadas entre el inglés y el español en Alemania, y mayor similitud en Francia. Tomemos, por ejemplo, la variable nivel de estudios. En Alemania no hay diferencias significativas en el inglés, pero sí en el español, cuya demanda aumenta linealmente con los estudios. En Francia la demanda de ambas lenguas aumenta con los estudios.

En definitiva, si comparamos la demanda del español y el inglés en el tiempo, tenemos que en el pasado no había tantas diferencias entre las dos lenguas, mientras que en el presente la demanda de español es distinta de la del inglés en Alemania, pero similar en Francia. Y ello porque en Francia las características sociodemográficas asociadas a la demanda del español son muy semejantes a las del inglés y se corresponden con las planteadas en nuestra hipótesis respecto a las lenguas instrumentales (varones, jóvenes, estudios superiores).

3. Modalidad de estudio

El tipo de lengua determina, al menos en parte, la modalidad de aprendizaje que se elige para estudiarla. Si la lengua es instrumental, seguramente se buscará un método pautado y una titulación oficial que se pueda hacer valer como credencial en el mercado de trabajo. Por el contrario, si la lengua es expresiva, el ritmo de aprendizaje y la forma de evaluación deseados serán más laxos. En definitiva, para una lengua instrumental se preferirán modalidades formales, y para una expresiva, unas más informales.

En consonancia con lo anterior podemos suponer que, dado su carácter instrumental en Francia, el español será más parecido al inglés en lo tocante a la modalidad de estudio y, por el contrario, en Alemania será menos parecido al inglés y más informal que éste. Los datos efectivamente indican que, en el pasado y en Alemania, la modalidad de estudio del inglés era más formal que la del español, mientras que en Francia no había diferencias: el estudio del español en el sistema escolar estaba tan consolidado como el del inglés.

En el momento presente, las diferencias entre el inglés y el español en Alemania se mantienen, aunque sean menos acentuadas: la modalidad actual de estudio del primero es más formal y la del segundo, más informal. En Francia, por el contrario, se han acentuado las diferencias entre el español y el inglés en el sentido que anticipábamos en nuestra hipótesis: entre las personas egresadas del sistema educativo se prefieren las modalidades institucionales de aprendizaje, de manera que el español se estudia formalmente incluso más que el inglés.

4. El mercado de las lenguas

La globalización ha hecho del mundo una babel de lenguas en competencia. Y, al tiempo que este mercado dificulta el desarrollo de algunas, favorece a otras. Por factores demolingüísticos (estancamiento de las lenguas maternas) y económico-políticos (globalización e interdependencia internacional), cada vez es más importante descifrar cuáles son los factores que determinan la demanda de las lenguas como idioma extranjero. Con este trabajo hemos pretendido dar un primer paso en esta dirección y hemos estudiado la demanda de español como segunda lengua en Alemania y Francia.

En cada mercado, el tipo de lengua que sea cada idioma en virtud de una serie de factores culturales, económicos y geográficos determina el tipo de demanda como segunda lengua. Ello se reflejará tanto en el aspecto cuantitativo del volumen de la demanda como en el cualitativo de su segmentación sociodemográfica y las modalidades de estudio.

Como puede observarse, el líder del mercado de los idiomas extranjeros es, sin lugar a dudas, el inglés. El español es la segunda o la tercera lengua estudiada. El primer competidor actual y potencial del español es el italiano —en Francia incluso nos supera en demanda—. Y en caso de que el español consiguiera superar al italiano se encontraría entonces con las segundas lenguas extranjeras: en Francia el alemán, y en Alemania el francés. Si seguimos la terminología del marqués de Tamarón, el español es una lengua internacional, a diferencia del inglés, que se ha convertido en una lingua franca.23 Pero incluso ese estatuto sería discutible en Europa donde ese adjetivo correspondería más bien al francés y (de modo creciente) al alemán, mientras que el español (como el italiano) sería una lengua de cultura.

En todo caso, sí parece claro que el español es un tipo de lengua distinto en Alemania y Francia: básicamente expresiva y de ocio, en el primer caso, pero más instrumental y útil en el segundo. En este sentido, el mercado del español en Francia se parece al mercado norteamericano (donde es, claramente, una lengua instrumental), mientras que el mercado del español en Alemania parece seguir una pauta más marcadamente europea.

En consonancia con nuestro argumento, hemos demostrado que lo anterior se traduce en una segmentación sociodemográfica de la demanda de español en ambos países: más ligada al mercado de trabajo en Francia, y menos en Alemania. Finalmente, también hemos corroborado que todo lo anterior es relevante para entender las diferencias en la modalidad de estudio, más formal en Francia y menos en Alemania.

En otro orden de cosas, desde el punto de vista de la estrategia a seguir en la competencia con otras lenguas por los mercados europeos, hemos subrayado la enorme potencialidad del español, sobre todo en Alemania. El techo de la gran demanda potencial de nuestro idioma en este país está precisamente en su carácter puramente vacacional. Esto, hasta cierto punto, la hace dependiente de las oscilaciones de los mercados turísticos, lo cual por sí solo no sería tan problemático, dada la posición de liderazgo de España en éstos. El problema de este posicionamiento del español radica, sobre todo, en que no invita al hablante a profundizar en su conocimiento más allá de los rudimentos necesarios para desenvolverse (cursos en niveles básicos). A la larga, esto impediría mantener una demanda continuada y, sobre todo, diversificar la oferta con productos más diferenciados —cursos o programas avanzados o dirigidos a segmentos más específicos.

Ahora bien, si la fuerza de lo expresivo se encauza hacia otros aspectos «cálidos» o emocionales, poniendo el acento en el español como lengua de tradición literaria, de arte y de cultura —frente al inglés o el alemán como lenguas «frías», de trabajo y de economía—, lo expresivo puede ser una ventaja competitiva, y no un obstáculo endógeno al crecimiento. Se trataría una vez más de la estrategia clásica de la imagen de España: el español como lengua de cultura o incluso de «civilización» en un emergente «mercado de civilizaciones» (paralelo a su eventual conflicto), con un aura singular de prestigio, lo cual va más asociado a lo expresivo que a lo económico.25 En este sentido —y esto no pasa de ser otra conjetura—, la «alianza estratégica» en el mercado europeo con el francés, más que con el italiano, puede redundar en un crecimiento conjunto frente al inglés y al alemán. En definitiva, las estrategias de marketing del español no se pueden desligar de las de la «marca España» en general.

Ésta ha sido sólo una primera cala en el tema. Es necesario profundizar en los factores de la demanda de español como segunda lengua, para lo cual habrá que complementar la investigación lingüística y la sociológica. Por poner un ejemplo, el análisis de la importancia o utilidad «objetiva» de las lenguas que realizan los lingüistas debe acompañarse con la investigación de la utilidad subjetiva a cargo de los sociólogos (véase el excursus al respecto). En este sentido, como hemos visto a lo largo de este trabajo, la indagación debe ser necesariamente comparativa, pues hay áreas de influencia lingüística claramente diferenciadas: en el caso del español, el volumen, la segmentación y la potencialidad de la demanda difieren claramente en cada mercado.

  • (22) Datos recientes y posteriores a este estudio parecen efectivamente demostrar un crecimiento de la demanda del español en Alemania, que habría superado al francés. volver
  • (23) Marqués de Tamarón (1994): «El español: ¿lengua internacional o lingua franca?», Actas del Congreso de la Lengua Española, Instituto Cervantes, Alcalá. Véase también «El español, ¿lengua internacional o lengua franca?», Nueva Revista, 29. volver
  • (24) Collins, R. (2001): «Civilizations as Zones of Prestige and Social Contact», International Sociology, 16(3): 421-437. volver
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