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El español en el mundo

El mercado de las lenguas: La demanda de español como lengua extranjera en Francia y Alemania

Emilio Lamo de Espinosa y Javier Noya

6. La demanda del español en Francia y Alemania

Con la conclusión anterior en mente, pasemos a estudiar ya la demanda efectiva de español en Francia y Alemania en base a la encuesta sobre la demanda de español realizada por el Instituto Universitario Ortega y Gasset.21

En el cuestionario se preguntaba al entrevistado si había estudiado, si estudiaba en el momento de realización de la encuesta y si le gustaría estudiar una serie de idiomas. Dado que se trata de una encuesta a población general, si se ha estudiado una lengua, en el pasado, es de suponer que su estudio ha tenido lugar principalmente antes de egresar del sistema educativo, mientras que si se estudia en la actualidad será probablemente con carácter voluntario.

Para exponer los datos del estudio de 1998, expondremos conjuntamente los datos de Francia y Alemania siguiendo el orden lógico, a saber,

  • demanda pasada del español,
  • demanda presente o actual y, finalmente,
  • demanda potencial.

A su vez, y dentro de cada uno de estos tres grandes apartados, se analizarán

  • los porcentajes y volúmenes de demanda del español frente a otras lenguas (y su segmentación),
  • las modalidades de estudio del español (y su segmentación) y, finalmente,
  • el perfil demográfico del demandante de español.

1.Demanda pasada

Los porcentajes de quienes han estudiado español en el pasado varían de manera significativa entre el 26% en Francia y el 4% en Alemania (véanse las tablas 5 y 6). En volúmenes de población estos porcentajes vendrían a representar, respectivamente, 12 millones de franceses y 2,8 millones de alemanes. En cuanto a las otras lenguas que compiten con el español, el inglés es en los dos países la lengua que más se ha estudiado (57% en Alemania y 68% en Francia). El italiano en Alemania se ha estudiado tan poco como el español (4% ambas), mientras que en Francia se ha estudiado mucho menos (9%, frente al 26% que estudió español).

En lo que atañe a la segmentación de la demanda pasada, en Francia no se aprecian diferencias significativas entre varones y mujeres respecto al estudio del español y lo mismo sucede en todas las restantes lenguas, excepto el inglés, que fue estudiado más por hombres que por mujeres (véase la tabla 6). Por edad, y como era de esperar, el porcentaje de jóvenes que ha estudiado español supera con creces al porcentaje alcanzado por adultos o mayores —más del doble—, una relación similar a la que encontramos en las restantes lenguas, excepto el italiano, que no presenta diferencias significativas. Aquí se pone de manifiesto el impacto que ha supuesto la implantación del estudio de lenguas extranjeras en los niveles obligatorios de enseñanza en tiempos recientes.

Finalmente, se observa una relación positiva con el nivel de estudios, aunque no sea totalmente lineal. La demanda de español fue dos veces mayor entre quienes tienen estudios medios (32%) que entre quienes tienen estudios elementales (15%); sin embargo, la diferencia entre los primeros y los titulados superiores es de sólo 4 puntos porcentuales. Esta asociación difiere de la de otras lenguas, que presentan relaciones más lineales con el nivel de estudios.

A diferencia de lo que ocurría en Francia, la encuesta revela que en Alemania el porcentaje de mujeres que estudiaban español era casi el doble que el de los varones (5,6 frente al 2,7), diferencia significativa que no se da en otras lenguas y que refuerza la idea de que el español es más una lengua de cultura o expresiva que instrumental (véase la tabla 5). Por edades, el porcentaje de los jóvenes alemanes que estudiaron español es de nuevo mucho mayor que el de adultos y mayores, patrón que es similar al de las otras lenguas con la notable excepción del italiano (véase el gráfico 2). Y así, si el francés, inglés o español han sido estudiados significativamente más por los jóvenes que por los mayores (casi el doble), lo contrario ocurre con el italiano. Podríamos decir que el espacio que el italiano ha dejado libre ha sido ocupado por el español, otra indicación indirecta del carácter «culto» del estudio del español.

Como era también de esperar, la encuesta revela que había una relación lineal entre el nivel de estudios y el aprendizaje del español: si de los alemanes con estudios elementales sólo un 1% había estudiado español, y la media es de un 4,2%, el porcentaje aumentaba al 9% entre los titulados superiores. Esta ratio de 1 a 7 por nivel de estudios es similar para el francés (8% frente al 55%) o el italiano (2% frente al 13%) y, sin embargo, es menor para el inglés (42% frente al 85%), que de nuevo se muestra como una lengua con demanda más homogénea, mucho menos segmentada.

Finalmente, si analizamos las modalidades de estudio del español, quienes estudiaron en Francia lo hicieron mayoritariamente en el colegio, instituto o universidad (90%), aunque también se observa un porcentaje significativo de autodidactas (8%) y mucho menor de academias privadas (2,5%). Las relaciones son similares para las demás lenguas analizadas aunque con dos notables diferencias: el inglés y el alemán se estudiaron más que el español en academias privadas (5,4% y 3,2%, respectivamente); además, el italiano se estudia significativamente de modo autónomo (26%).

En comparación con Francia, en Alemania el aprendizaje estuvo bastante menos institucionalizado: el porcentaje de estudiantes en el colegio, el instituto o la universidad no llega al 70%, mientras que, por el contrario, la demanda se dirigió (cuatro veces más que en Francia) a las academias privadas (10%) o a otras modalidades (15%). Este patrón es similar al de la demanda del italiano, difiriendo significativamente de la demanda de inglés o francés, que se estudió casi por completo en la escuela, el instituto o la universidad (93% en ambos casos). La demanda de español en Alemania se aproxima, por tanto, más al patrón del italiano que al del ingles/francés. Finalmente, y en lo que respecta a la demanda de aprendizaje en un instituto oficial de enseñanza de lenguas, aunque también baja, fue comparativamente mayor en Alemania que en Francia (3% frente al 0,8%).

2. Demanda actual

Según los datos de la encuesta el porcentaje de personas mayores de 15 años que estudiaban español en el año 1998 en Alemania es de un 3% (véase tabla 7). En Francia el porcentaje es casi el doble, (5,6%, véase tabla 8). En volúmenes de población, estos porcentajes equivaldrían aproximadamente a 2 millones de alemanes y 2,5 millones de franceses (para la población mayor de 15 años de edad).

En cuanto a las otras lenguas que compiten con el español, el inglés es en los dos países la que más se estudia: 13% en Alemania y 18% en Francia, cifras, pues, muy superiores a las del español. Respecto al italiano, nuestro competidor más inmediato, en los dos países se estudia menos que el español (2% en los dos países), aunque la diferencia es poco significativa para Alemania. En todo caso, los niveles de estudio del español lo sitúan por debajo del francés en Alemania (5,7%), pero por encima del alemán en Francia (3,6%).

En resumen, el orden de prioridades en el actual estudio de lenguas extranjeras en estos dos países sería el siguiente: (Véase el recuadro 1)

Si segmentamos la demanda actual del español en Francia, una vez más encontramos que el español lo estudian algo más las mujeres que los varones (véase tabla 8), lo que invierte la pauta que se da para el inglés o el alemán. Por edad, y como las restantes lenguas, los más jóvenes —los menores de 30 años, sobre todo— lo estudian más que los mayores. La concentración de la demanda de español en la juventud se asemeja a la del alemán, y difiere de la del inglés, que es de nuevo menos acusada, de forma que esta lengua se aprende también en otras edades. En todo caso, es claro que el estudio del español en Francia se concentra en el grupo de edad de 15 a 30 años, donde alcanza el 16%, es decir, más de tres veces la media de ese país, porcentaje que cae bruscamente al 1,5% al pasar al grupo de edad siguiente (véanse las tablas 7 y 8).

Esta diferencia en la curva de aprendizaje entre el inglés, por un lado, y el alemán y el español, por otro, se invierte al considerar el tamaño del hábitat. La demanda de inglés aumenta notablemente con el tamaño de hábitat, mientras que la del español o el alemán es mucho más constante en Francia respecto a esa variable. Es de destacar que el español se estudia significativamente más en las dos regiones del sur (sudoeste: 6,5%; sudeste: 6,8%) que en el oeste (3,9%) o noroeste (5,5%). París, con un 6,1%, se asemeja a la media del 5,6%. Todo ello parece indicar que, en Francia al menos, el español tiene en ciertas regiones el carácter de lingua franca o lengua instrumental y no simplemente expresiva.

Por niveles de estudio, la demanda de español en Francia, como la de italiano, es mayor entre quienes tienen estudios medios (7%) que entre los titulados superiores (3%), aunque la diferencia no es tan abrumadora que permita extraer una conclusión definitiva al respecto. Por el contrario, tanto el alemán como el inglés se demandan más entre los titulados superiores.

En Alemania, se repite la pauta descubierta en Francia. El español —como el francés— lo estudian algo más las mujeres que los varones (véase la tabla 7). Por el contrario, los varones estudian más inglés que las mujeres. También el efecto de la edad ya señalado en Francia se repite en Alemania. La curva de aprendizaje de un idioma extranjero en función de la edad tiene una pendiente que es mayor para el español, el italiano o el francés que para el inglés. No obstante, no se produce la concentración de demanda en edad escolar que sí se apreciaba en Francia, pues pasa del 4,5% en el grupo de 15 a 30 años, a una media de un 3% para los siguientes grupos de edad.

En Alemania, sin embargo, se invierte la asociación diferencial con el tamaño de hábitat que encontrábamos en Francia. Ahora la demanda de inglés es prácticamente constante, mientras que la de español aumenta ligeramente conforme lo hace el número de habitantes. Más interesante aún es la diferencia existente en Alemania entre el oeste, en donde la demanda de español supera a la media (acercándose al francés), y el este, en donde ocurre justamente lo contrario: crece fuertemente la demanda de inglés y disminuye la de español, que se aproxima al italiano.

Finalmente, conforme aumenta el nivel de estudios, crece el porcentaje de quienes estudian lenguas extranjeras en Alemania. Ahora bien, mientras que la relación para el español —al igual que para el italiano—, es lineal, para el inglés no lo es, pues encontramos que el número de estudiantes de esta lengua es mayor en los niveles de estudios medios que en los superiores. Ocurre seguramente que quienes tienen estudios universitarios en la actualidad cursaron ya inglés en la enseñanza básica y media, por lo que ya no lo estudian ahora. Es de destacar que entre quienes tienen estudios superiores, el italiano es más estudiado que el español, alterando así el ranking general del país y colocando al español en el último lugar de los cuatro analizados.

El análisis de la demanda actual del estudio de idiomas indica que en Alemania predominan las modalidades formales, (colegio/instituto/universidad; CIU), sobre todo para el francés (véase el gráfico 3). No obstante, el aprendizaje autónomo (P) ocupa el segundo lugar (hasta un 21% p. ej. en el caso del italiano). Por el contrario, el porcentaje de aprendizaje dentro del contexto de institutos oficiales de enseñanza de lenguas (IOE) sólo es relevante para la demanda de italiano y de español. También en Francia, la institucionalización de la enseñanza es muy alta, sobre todo en el caso del español (78%). Le siguen unos porcentajes muy altos de aprendizaje autónomo (de hasta un 45% para el italiano y de alrededor del 27% para el inglés y el alemán).

Respecto a las modalidades de demanda de español, en Francia encontramos un mayor porcentaje en lo que se refiere al aprendizaje en colegios, institutos o universidades (80% frente al 52% de Alemania). Por el contrario, hay un menor número de estudiantes matriculados en institutos oficiales de enseñanza (7,3% en Alemania frente al 1% en Francia), y de personas que estudian español con un profesor (PP) o una academia privados (AP; 6% en Alemania frente al 2% en Francia).

En resumen, la demanda de español presenta un perfil sociodemográfico similar en los dos países:

  • jóvenes
  • algo más mujeres que hombres
  • habitantes de grandes núcleos urbanos y
  • titulados superiores.

Las diferencias entre Francia y Alemania radican sobre todo en la modalidad de estudio del español, más variada en Alemania y mucho más centrada en las vías institucionalizadas en Francia (véase el recuadro 2).

3. Demanda potencial

Las diferencias que observábamos entre los países al estudiar la demanda pasada y la actual se acortan respecto a la demanda potencial definida como el conjunto de personas a las que les gustaría estudiar español, y que son el 14,1% en Alemania y 17,7% en Francia. En volúmenes absolutos de población estos porcentajes representan respectivamente 9,5 y 8,3 millones de estudiantes potenciales. En cuanto a las otras lenguas que «compiten» con el español en los dos países es, por supuesto, el inglés la lengua que ocupa el primer lugar.

En resumen, el orden de preferencias a la hora de estudiar en el futuro idiomas extranjeros sería así (véase el recuadro 3).

Como vemos, las diferencias en las preferencias son mucho menores que en la realidad, y el predominio del inglés, aun conservándose, desciende notablemente, otra prueba más del carácter instrumental de esta lengua («debo aprenderla, lo necesito») frente al carácter expresivo de las otras, como el español o el italiano, en particular («me gusta aprenderlo»). Especialmente en Alemania, en el orden de preferencias el español se sitúa muy cerca del inglés, al tiempo que se desmarca tanto del italiano como del francés. Y por ello mismo, por su carácter expresivo, el orden de preferencias en Francia hace que, tras el inglés —más «deseado» que en Alemania— se sitúen el italiano y el español, ambos muy por delante del alemán (a lo que sin duda contribuye que en Francia el español tiene, además —al menos en algunas regiones—, un cierto carácter instrumental). (Véase el gráfico 4).

La segmentación de la demanda potencial en Francia indica que, invirtiendo lo que ocurre en la actualidad, a los varones les gustaría estudiar español más que a las mujeres, que se decantan en mayor medida por el italiano (véase la tabla 10). Si tomamos en consideración que, en ambos casos, se trata de demanda de una segunda lengua extranjera, se aprecia de nuevo el carácter cultural del español, mercado en el que compite claramente con el italiano.

Por edad se agudiza la pauta que ya observábamos en los estudios actuales: con el español —como con el italiano—, ocurre que interesa menos conforme se es mayor; por el contrario, el interés por el inglés aumenta con la edad. El interés por el alemán presenta una relación constante, de manera que la demanda potencial es más o menos la misma en todas las edades. Finalmente, la demanda potencial de español aumenta linealmente con el nivel de estudios (14%, 18% y 23%, son los porcentajes respectivos) (véanse las tablas 9, 10.

En Alemania no se observan diferencias entre los sexos en ningún idioma, y el español no es la excepción (véase la tabla 9). En cuanto a la variable edad, el interés por los idiomas extranjeros disminuye con la edad y el español no es ajeno a esta pauta, a su vez inversa a la del inglés —que despierta más interés entre los adultos que entre los más jóvenes—. Finalmente, por nivel de estudios, el español, como la casi totalidad de lenguas extranjeras, despierta más interés conforme se tienen más estudios. Sólo el inglés presenta una pauta específica al ser su demanda potencial una función cóncava del nivel de estudios: les gustaría estudiarlo más a las personas con estudios elementales y superiores que a las personas con estudios medios.

Finalmente, y por modalidades de estudio, en la demanda potencial encontramos un patrón homólogo al de la demanda actual. En Alemania se vuelven a preferir los cauces formales, sobre todo la universidad. Respecto al instituto oficial de enseñanza también se demanda más que en Francia, aunque la diferencia entre ambos países es menos acusada que para la demanda actual. Para Francia, la encuesta arroja como resultado que, una vez más, los franceses, en comparación con los alemanes, se decantan en mayor medida por vías informales tales como el estudio por correspondencia, el aprendizaje autónomo o el profesor privado (Véase el gráfico 5).

En resumen, las diferencias entre la demanda pasada y la actual constatadas en ambos países menguan respecto a la demanda potencial, de forma que encontramos porcentajes similares en Alemania y en Francia (en torno al 16%).

El perfil sociodemográfico de la demanda potencial de español no difiere sustancialmente del de la demanda actual:

  • habitantes de grandes núcleos
  • titulados superiores
  • jóvenes

En cuanto a la modalidad de estudio del instituto oficial de enseñanza de idiomas, tenemos nuevamente que se nutre fundamentalmente de titulados universitarios. Hay diferencias entre los dos países estudiados, de manera que la demanda en Francia es mayor entre los adultos y los varones, mientras que en Alemania lo es entre los jóvenes y las mujeres.

  • (21) Los parámetros técnicos de la encuesta fueron los siguientes:
    • Universo: personas de 15 y más años residentes en Francia y Alemania.
    • Muestra: se llevaron a cabo 2010 entrevistas en Alemania y 2059 en Francia, lo que supone trabajar con un margen de error de +/- 2,2% en cada país, para un nivel de confianza del 95,5%, y en la hipótesis más desfavorable (p = q = 50%). La muestra se estratificó por zona geográfica y hábitat, siendo proporcional, por celdilla, al peso real de la población en cada una de ellas.
    • Selección de las unidades muestrales: mediante cuotas de sexo, edad y actividad laboral. Las unidades últimas, los individuos, se seleccionan aleatoriamente.
    • Tipo de entrevista: mediante CATI (entrevistas telefónicas asistidas por ordenador).
    • Trabajo de campo: realizado del 6 al 20 de julio de 1998 por los institutos de investigación EMNID en Alemania y SOFRES en Francia bajo la dirección técnica de Demoscopia (España).
    Para detalles de los resultados véase E. Lamo de Espinosa y J. Noya, op. cit., 1998. volver
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