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El español en el mundo

El mercado de las lenguas: La demanda de español como lengua extranjera en Francia y Alemania

Emilio Lamo de Espinosa y Javier Noya

5. Mercados y culturas lingüísticas en Francia y Alemania

La conjunción de todas las variables anteriores hará que una lengua tenga un carácter más marcadamente expresivo o instrumental para el hablante. En este sentido, los datos existentes revelan que al menos en el ámbito de la UE el español no se considera una lengua tan útil como el inglés, el francés o el alemán.

En varios eurobarómetros se ha incluido la siguiente pregunta: «Aparte de la lengua propia, ¿qué otras dos considera usted que son las más útiles?» (respuesta espontánea, máximo dos). En el Eurobarómetro 54 (encuestas realizadas en noviembre-diciembre de 2000),19 se obtuvieron los siguientes porcentajes para cada lengua: 75%, el inglés; 40%, el francés; 23%, el alemán; 18%, el español; y 5%, el italiano. Los resultados fueron similares a los de un Eurobarómetro anterior (52, 2000; encuestas realizadas en octubre-noviembre de 1999): 70%, el inglés; 37%, el francés; 23%, el alemán; 16%, el español; y 3%, el italiano.

Por países, los resultados de la última encuesta mencionada indican que la utilidad percibida del inglés es mayor en Holanda (96%), Dinamarca (91%), Suecia (87%), Grecia (88%) y España (87%), y menor en Luxemburgo (62%).

Pasando al francés, su utilidad percibida es mayor en Luxemburgo (69%), Irlanda (65%), Reino Unido (61%), Portugal (54%) y España (51%), y menor en Holanda (24%), Finlandia (16%), Suecia (16%) y Dinamarca (19%).

Siguiendo con el alemán, su utilidad percibida es mayor en Irlanda (54%), Dinamarca (50%), Suecia (49%), y Grecia, Reino Unido y Holanda (todos con un 40%); por el contrario, es menor en Bélgica (9%), España (16%) y Portugal (11%).

Finalmente, tenemos que la media de utilidad percibida del español —recordemos, del 16%— se supera con un 20% en Holanda, con un 22% en el Reino Unido y, sobre todo, con más del doble en Francia (36%). Por el contrario, hay varios países muy por debajo de esa media: 4% en Finlandia, 9% en Italia. En Alemania, el porcentaje es del 12% (13% en el oeste, 10% en el este) (Véase el gráfico 1).

Los resultados indican, por lo tanto, que se da una clara relación de sustitución en los países nórdicos del francés por el inglés y el alemán, lo que nos permitiría hablar de la importancia de la proximidad geográfica. De hecho, parece importar más la vecindad física que la familiaridad lingüística: en el caso del español, eso explica que la utilidad percibida sea mayor en Francia que en Italia.

A partir de los datos anteriores, el análisis estadístico de conglomerados nos permite delimitar áreas de influencia lingüística —según la utilidad percibida de las lenguas francesa, alemana y española (excluyendo el inglés, por ser dominante en todos los países). Según los resultados de este análisis habría cinco grupos de países claramente diferenciados:

  • conglomerado n.º 1: Dinamarca, Suecia, Holanda y Finlandia;
  • conglomerado n.º 2: Grecia, Italia y Francia;
  • conglomerado n.º 3: Alemania, Austria y Bélgica;
  • conglomerado n.º 4: España y Portugal;
  • conglomerado n.º 5: Reino Unido, Irlanda y Luxemburgo.

Es patente, por lo tanto, el papel de la vecindad y el territorio. En el marco de este artículo no podemos profundizar en la explicación de estas diferencias, pero cabe aventurar la hipótesis de que, también para entender la demanda de los idiomas extranjeros, además de considerar las variables económicas y/o culturales, hay que tener en cuenta los argumentos generales sobre la ecología de las lenguas20.

En cualquier caso, a efectos de lo que aquí nos interesa, que es la demanda de español, es evidente que nuestro idioma se considera más útil en Francia que en Alemania.

Abundando en lo anterior, en el mismo Eurobarómetro se preguntaba por las motivaciones para estudiar una lengua extranjera. La siguiente tabla recoge, junto a la media de la UE, los porcentajes obtenidos en Francia y Alemania para cinco opciones distintas  (véase la tabla 4).

Sorprendentemente, y en apoyo de una valoración expresiva más que instrumental de las lenguas, para el conjunto de la UE las motivaciones son, en primer lugar, hablarla en el extranjero en vacaciones, y, en segundo lugar, por satisfacción personal. La opción de «mejorar profesionalmente» es la última de las opciones elegidas. Si consideramos instrumentales los ítems 1 y 3, y expresivos los otros tres, el predominio de los segundos es de 1 a 2,2. Hay una clara preferencia por las lenguas en función de su valor expresivo, lo que contrasta obviamente con la realidad. Encontramos, sin embargo, diferencias significativas entre Francia y Alemania: en Francia es mayor el porcentaje de quienes estudian por motivos de trabajo y por satisfacción personal, y en Alemania es mayor el de quienes estudian más para usarla en las vacaciones. En conjunto, las preferencias de los alemanes son más «expresivas» que las de los franceses (2,5 frente a 2,2), preferencias que, por otra parte, coinciden con las de la UE en su conjunto (también 2,2). Podríamos, pues, concluir que, comparando a Alemania de una parte, y a Francia y el resto de la UE de otra, en aquel país se valoran las lenguas más por su valor expresivo y en el resto más por su valor instrumental. Datos que de nuevo se ajustan a la conjetura antes formulada sobre las «culturas políticas de la lengua».

  • (19) Eurobarómetro 54 (2001): Europeans and Languages, Bruselas, Comisión Europea. volver
  • (20) Mufwene, S. (2001): The Ecology of Language Evolution, Cambridge, Cambridge University Press. volver
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